Ocho ilustres arquitectos de la palabra

La literatura como vocación, pasión e insoslayable compromiso con tiempos históricos marcados por radicales mutaciones civilizatorias, es la convocante propuesta de “La voz y la palabra”, el libro colectivo compilado por escritor Ignacio Martínez, que fue publicado por Ediciones de la Banda Oriental.

Esta lujosa edición, que viene acompañada por un CD, reúne textos de Washington Benavides, Mario Benedetti, Francisco Paco Espínola, Eduardo Galeano, Circe Maia, Horacio Quiroga, Mauricio Rosencof e Idea Vilariño.

LA VOZ Y LA PALABRA

Se trata, naturalmente, de ocho emblemáticas voces de nuestra cultura vernácula, que con sus poemas y narraciones han contribuido a engalanar la literatura nacional.

El trabajo, que está prolijamente ordenado por capítulo y por autor, contiene una breve referencia biográfica y bibliográfica de cada uno de ellos.

Ello permite al lector reconocer y en muchos casos conocer a estos auténticos obreros de la palabra, cuyas respectivas identidades creativas se nutren de lo más entrañable de la idiosincrasia uruguaya.

La presentación se inicia con los textos “Yo no soy de aquí”, “Anda un amigo” y “Canción de los lentes”, del emblemático poeta, docente y compositor tacuaremboense Washington Benavides.

Las tres creaciones trasuntan la fina sensibilidad y la enjundiosa escritura de uno de las plumas más potentes de la producción nacional.

Se trata, obviamente, de una leyenda viva de nuestra cultura, en tantos sus productos literarios -en muchos casos devenidos canciones de amplia difusión-siguen cosechando la masiva adhesión del público.

No menos movilizantes son “Hagamos un trato”, “Te quiero”, “Lento pero viene”, “Mass media” y “¿Qué les queda a los jóvenes?”, las cinco piezas del inmenso Mario Benedetti incluidas en esta selección, que corroboran la filosa y comprometida impronta de este inolvidable creador isabelino de la denominada “Generación del 45”.

La reedición de estos materiales comporta una inapreciable oportunidad de retomar contacto con la regocijante rúbrica de un auténtico autor de culto desaparecido hace ya seis años, quien fue y sigue siendo venerado por lectores de todo el planeta.

Por su parte, el también paradigmático Francisco Paco Espínola está presente con “Rodríguez” y “¡Qué lástima!”, dos composiciones de este creador perteneciente a la Generación del Centenario, que revelan su impronta intransferiblemente costumbrista dotada de un fuerte acento social.

En tanto, el icónico escritor, ensayista y periodista Eduardo Galeano aporta su reconocida veta crítica y reflexiva, con “1811 Banda Oriental”, “Usted”, “El estadio”, “El jugador”, “El ginkgo”, “La mamá de los cuentacuentos” y “Los Humanitos”.

Galeano, quien dejó de existir el pasado 13 de abril de este año en medio de la generalizada congoja popular, es reconocido -con toda justicia- como una de las voces más incisivas y desafiantes de la cultura contemporánea.

Su presencia en este libro constituye, sin dudas, un merecido reconocimiento a una obra cruzada por la militancia política y social, que removió conciencias y fermentó transformaciones.

La poesía directa, osada, sobria y abierta de la inconmensurable Circe Maia está representada en “Deseo”, “Tela”, “Traición” y “Palabras”, cuatro de los más destacados textos de su vasta y ciertamente significativa producción literaria.

Asimismo, “La tortuga gigante” y “A la deriva” evocan el singular estilo descarnado, removedor y provocativo del excepcional cuentista y dramaturgo salteño Horacio Quiroga, uno de los narradores más representativos pero tal vez menos valorados de la literatura nacional.

Otro de los autores incluidos en esta compilación es el también dramaturgo y novelista floridense Mauricio Rosencof. En es contexto, las piezas literarias son: “He vuelto a conversar con la alpargata”, “El silencio era un pozo”, “En el muro”, “Nunca más taladra el graznido” y “La noche está oscura”.

El popular “Ruso” es también una figura referencial de nuestra narrativa, que suele conjugar la impronta crítica con el retrato costumbrista.

Finalmente, la poeta Idea Vilariño, otra de las figuras referentes de la “Generación del 45”, convoca la atención del lector con “Carta II”, “Te estoy llamando”, “Cuando compre un espejo” y “Escribo, pienso, leo”.

“La voz y la palabra” es un trabajo sin dudas de alto valor cultural, en tanto permite leer y a la vez escuchar, en una conjunción que apuesta simultáneamente a la emoción y la reflexión.

Más allá de obvias singularidades, todos los autores abrevan de una tradición literaria que resalta por su calidad escritural, su belleza estética y su convicción ética.

Por Hugo Acevedo
Periodista y crítico literario

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