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Congreso de los Pueblos libres: la independencia que no celebramos

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Una inquietud casi doméstica ha circulado con insistencia en los últimos días: el 29 de junio… ¿feriado? ¿Y por qué? Nada más concreto para llamar la atención sobre un hecho prácticamente desconocido. La fecha señala el bicentenario del Congreso de Oriente, o de Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay). Convocado por Artigas, es el primer y único encuentro de las Provincias que se han declarado Libres e Independientes de todo poder extranjero, con la intención expresa de iniciar un proceso de organización nacional, independiente é integrado de los territorios que conformaron la Liga de los Pueblos libres. Es lo que puede inferirse de algunos documentos que formaron su contenido, de las Instrucciones del año XIII como de la correspondencia que el propio jefe de los orientales enviara a los distintos cabildos y caudillos de la región, pues no existen actas de sus deliberaciones.

Sara Liponezky de AmavetEn una visión inteligente del contexto histórico-político que dio marco al Congreso, Alberto Umpierrez, reconocido estudioso oriental del Artiguismo, se refiere a la posible declaración de independencia entre sus conclusiones. Así dice: “quizás, porque los juramentos de independencia realizados por las Provincias en forma particular…no obstan que se haya declarado lo mismo en forma colectiva… los Artiguistas conocían y apreciaban el proceso independentista de los Estados Unidos de América del Norte, allí varios Estados juraron su independencia estadual hasta dos años antes del 4 de julio de 1776 …es más probable que se haya ratificado todo lo actuado por las Provincias y por José Artigas, incluyendo aquellos juramentos.

Las Provincias ya eran independientes al momento de concurrir y eso surge de la Convención del Congreso oriental del 5 de abril – referido en la misión Pico-Rivarola- como de las instrucciones que otorga el Cabildo de Santa Fe a su diputado Pascual Andino. Sin lugar a dudas, fue el primer Congreso independentista, republicano y federal, que se adelanta un año al Congreso de Tucumán de 1816, diez a la Asamblea Constituyente de 1825, y más de treinta a la Constitución de 1853”. Sin embargo, la que fue tal vez nuestra primera Declaración de Independencia quedó sumida en la misma oscuridad que tiño – para la Enseñanza oficial de nuestra Historia- todo el ciclo Artiguista.

Alberto Methol Ferré, uno de los pensadores contemporáneos más lúcidos de América Latina “argentino de la Banda oriental “-así se definía-, colaborador importante en la redacción del Documento de Puebla, nos ha dejado reflexiones memorables sobre Artigas. En una conferencia de la Fundación Raúl Scalabrini Ortiz – 1960- sobre “la vuelta de Artigas” decía: “nuestra gran paradoja: los destierros y muertes de San Martín, Artigas, Bolívar, Rosas, Solano López, Facundo, El Chacho… ¿fue de ellos o nuestro? ¿Quién se exiló, Artigas o el Uruguay? ¿San Martín o Argentina? Una vez dije que nuestra historia era una dialéctica de los destierros, de los que partían y los que quedaban, de vencedores y vencidos… agravado porque los hombres que encarnaron lo nacional fueron dos veces muertos… A unos los mataron enterrándolos en una presunta “barbarie”, a otros los tergiversaron y les admitieron una gloria falsa”. Es una magistral y descarnada descripción del relato histórico tal cual nos fue trasmitido en las aulas. El destierro de aquellos patriotas fue una condena colectiva, abonada y sostenida a lo largo de doscientos años por la historiografía mitrista, soporte de nuestra colonización pedagógica.

La historia fue contada según las presiones dominantes en las ciudades -puerto elitista y unitario, aliado del interés extranjero y enemigas del federalismo como de la transformación social que Artigas promovía. En esa versión se consumó el ostracismo, se lo aisló y minimizó. Su poderosa figura fue reducida a contrapelo de una clara concepción integradora que inspiró la Liga de los pueblos libres. Silenciaron también su filosofía regeneradora y la formidable potencialidad de su pensamiento, plasmado en el Reglamento de Tierras de 1815.Artigas, sus ideas y su gesta de dimensión trascendente al territorio oriental, no estuvieron en nuestros textos escolares, en la consideración académica ni en las efemérides patrias Así se consolidaba la estrategia balcanizadora en esta porción de América. Sin embargo, como señaló también Methol Ferré, Artigas es “materia resistente”. A la devastación cultural, la hegemonía porteña que intentó regir el rumbo de nuestra historia durante todo el siglo XIX y buena parte del siguiente y el exilio definitivo en un Paraguay aislado y después desangrado por los mismos que combatieron al Protector.

Una frondosa tarea de investigación, con apego al rigor documental y a la interpretación del contexto, dispuesta a revisar prejuicios y plantear nuevos paradigmas para recorrer y comprender nuestro pasado, lo está “recuperando”. A uno y otro lado del rio Uruguay, esta valiosísima labor reconoce nombres como el de Abelardo Ramos, Salvador Cabral, José María Rosa, Washington Reyes Abadíe, Alberto Methol Ferre, Nelson Caula y otros, data de casi cuatro décadas en nuestro país y un poco menos en la Banda Oriental. Se ha intensificado en los últimos años é incidió en la agenda pública. Así fue como una ley del Congreso argentino en el año 2013 impuso el nombre de “José Artigas” al corredor vial conocido como “Ruta 14”, que articula precisamente a buena parte del territorio que conformó la Liga Federal.

Hoy el gran desafío es instalar a Artigas en los contenidos curriculares de la educación formal y las cátedras de Historia con criterio sistemático y proyección latinoamericana. Desde nuestro Instituto Federal de Integración y Estudios José Artigas, nos hemos propuesto abonar ese camino orientado a la construcción de una definición nacional que incluye insoslayablemente a Artigas, a través de una publicación dirigida a docentes y estudiantes de Historia. Con la participación de estudiosos é investigadores de nuestra comarca y país, de la Banda oriental, el sur de Brasil y Paraguay; abierta a opiniones diversas y a las múltiples iniciativas que se generan en este formidable proceso de “descubrimiento” y revalorización.

Sara Liponezky de Amavet (*)

Publicado inicialmente en El Diario de Paraná
(*) Presidenta Instituto Federal “José Artigas”
Diputada de la Nación (MC)

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