CINE: “Ella dijo”: El sórdido abuso del poder patriarcal

El sórdido abuso sexual como inmoral expresión de poder y de cultura machista hegemónica en una sociedad aun contaminada por resabios patriarcales, es el potente tema vertebral de “Ella dijo”, el largometraje testimonial de la realizadora alemana María Schrader, que recrea el histórico procesamiento con prisión de un poderoso productor cinematográfico, que fue denunciado, naturalmente con pruebas, por un equipo periodístico del New York Times.

Tras una exitosa carrera en su país de origen, la cineasta germana, autora de recordados títulos como “La jirafa”, “Love Life, Stefan Zweig: Adiós a Europa” y “El hombre perfecto”, asumió el supremo desafío de incursionar en un tema particularmente escabroso, logrando fabricar un esmerado y prolijo trabajo artístico que tiene mucho de militancia feminista.

En ese contexto, este film, que emula la estructura narrativa de recordadas producciones como “Todos los hombres del presidente”, “The post” y “Los oscuros secretos del Pentágono”, indaga en las nauseabundas cloacas en las cuales incursionan los criminales de guante blanco, que se amparan en la impunidad que les otorga el dinero para perpetrar toda suerte de fechorías.

En este caso concreto, el blanco de los atropellos son las mujeres, que pese a los sustantivos avances registrados en las últimas décadas, siguen siendo el eslabón más vulnerable de una sociedad aun hegemonizada por el sexo masculino.

En tal sentido, el último antecedente cinematográfico de esta vertiente temática que recordamos es “El escándalo”, que data de 2019, del realzador estadounidense  Jay Roach, el cual reconstruye las denuncias y el posterior enjuiciamiento del magnate televisivo de la cadena Fox News Roger Ailes, quien fue acusado en 2016 por varias comunicadoras de prácticas de acoso y abuso sexual en reiteración real.

El episodio, que tuvo insospechadas derivaciones mediáticas en una sociedad como la norteamericana aun gobernada por un tan feroz como exacerbado patriarcado, es un buen ejemplo de cómo la valentía de un grupo de mujeres puede desafiar al statu quo dominante.
En tal sentido, esta historia real revela las recurrentes hipocresías consustanciales a un país que es una suerte de paraíso del conservadurismo, el neoliberalismo y la economía de mercado.

En ese contexto, lo que arrojó aun más combustible a esta auténtica hoguera de corrupción es que esta cadena televisiva ha estado históricamente ligada a la más recalcitrante derecha del Partido Republicano. No en vano, Fox News es parte de un potente conglomerado empresarial dedicado a manipular cotidianamente la verdad y funcional a los intereses de la oligarquía vernácula.

“Ella dijo”, que es sin dudas un producto de alto valor aleccionador y testimonial, narra la historia real de la estrepitosa caída del empresario de la industria cinematográfica Harvey Weinstein, quien hace más de dos años fue sentenciado -en primera instancia- a una pena de 23 años de cárcel, al ser imputado por dos delitos comprobados de violación y otros cinco de agresión sexual, ocurridos entre 2005 y 2013 en Los Ángeles. El maratónico proceso, que casi tres años después sigue su curso, podría culminar –pese a las instancias de apelación- en nuevos cargos contra el famoso productor y hasta en una extensión del período de privación de libertad.

Como si se tratara de un complejo mecanismo de relojería, en el cual los engranajes funcionan con una tan sorprendente como impactante perfección, esta es una minuciosa crónica que reconstruye el largo y no menos trabajoso trayecto que debieron recorrer tres periodistas para desenmascarar a este auténtico inmoral, que asoló a la productora Miramax.

La historia, que cuenta con guión de  la aclamada Rebecca Lenkiewicz, está inspirada en la indagatoria de tres reporteras de The New York Times, Rebecca Corbett, Jodi Kantor y Megan Twohey. Precisamente, las dos últimas publicaron en 2019 el libro “Ella dijo”, que otorga título a este largometraje.

En ese contexto, esta película reconstruye el trabajo y las historias personales de las periodistas Megan Twohey (Carey Mulligan) y Jodi Kantor (Zoe Kazan), que alternaron sus rutinas y vivencias familiares con la mega investigación que concluyó con el sonado procesamiento del célebre pero ahora decadente empresario.

Obviamente, la tarea insumió largos meses de investigación y consumió tiempo de la vida privada de las profesionales, que discurrió en traslados, entrevistas y una altísima dosis de estrés, por las obvias dificultades derivadas del temor y el silencio inicial de las víctimas, algunas de las cuales habían aceptado dinero con la condición de no denunciar el atropello que se había perpetrado contra ellas.

Aunque por supuesto también hay personajes que son hombres, las verdaderas protagonistas de esta historia pacientemente construida como una larga e interminable cadena de marchas y contramarchas, son naturalmente las mujeres, tanto las víctimas reales como quienes investigaron los aberrantes crímenes del condenado ex empresario.

El relato, que por momentos posee la tensión de los films de suspenso, discurre entre la redacción del diario, las llamadas telefónicas y las entrevistas presenciales con las víctimas, que son, naturalmente, testigos potenciales que permitirán transformar la investigación en una causa penal.

La directora alemana sabe administrar las tensiones y vicisitudes que experimentan las periodistas, tanto dentro como fuera del ámbito de la redacción de la publicación que, a diferencia de lo sucedía en el pasado, ya no es un espacio comparable a un volcán punto de entrar en erupción, donde prevalece el estrés y la agitación permanente.

Contemporáneamente, aunque el periodismo sigue siendo una profesión que exige esfuerzo y sacrificio no exento de talento, ingenio y creatividad, el trabajo a distancia ha reducido sustantivamente los niveles de ansiedad y paroxismo por la captura de la noticia.

Empero, la película confirma que aun no se ha consumido el fuego sagrado que arde permanentemente en el corazón de la mayoría de los periodistas ni la pasión por informar y el insoslayable compromiso con la verdad.

En tal sentido, las reuniones de edición en el reducido espacio físico de un despacho que convoca a las jerarquías del diario y a las profesionales a cargo de la investigación, resultan realmente muy elocuentes e ilustrativas.

El film corrobora, por ejemplo, el intrínseco valor de una publicación no susceptible a presiones ni atada a intereses políticos y corporativos, como sí sucede en nuestro país, donde la mayoría de las empresas –particularmente las audiovisuales- integran un oligopolio funcional a la derecha.

Si bien naturalmente en los Estados Unidos también hay diarios y canales de televisión alineados con los partidos políticos, existen medios independientes que no se arredran ante las amenazas y los intentos de extorsión del poder económico.

Un ejemplo concreto es el Washington Post que, a comienzos de la década del setenta del siglo pasado, investigó el espionaje político a la sede del Partido Demócrata. El escándalo conocido como el caso Watergate, culminó con la renuncia del presidente republicano Richard Nixon- antes de ser destituido por el congreso- quien fue denunciado públicamente por el rotativo como cabecilla de la conspiración.

El escandaloso episodio fue adaptado al cine en 1976 por el realizador Alan Pakula, en “Todos los hombres del presidente”, film protagonizado por Robert Redford y Dustin Hoffman, quienes interpretan a los dos intrépidos periodistas que descubrieron la trama delictiva.

“Ella dijo” corrobora el intrínseco valor y la extraordinaria valentía de las periodistas que asumieron la compleja investigación, conscientes que corrían riesgos pero que también contaban con el respaldo de sus jefes.

Asimismo, trasunta la actitud en algunos casos ambigua y en otras dubitativa de las víctimas de los atropellos perpetrados por el inmoral empresario, quien no dudó en extorsionarlas con tal de sellar sus bocas y preservar su deleznable impunidad.

La película –que está narrada con superlativa sobriedad en las secuencias de abuso y descarta todo eventual efectismo- denuncia frontalmente las sórdidas prácticas de personas que se creen con derecho a violar flagrantemente los derechos humanos, particularmente de las mujeres, a cambio de fama y dinero.

Empero, el núcleo argumental es realmente el ejercicio abusivo del poder, tanto del económico como del político. No en vano, el relato se inicia con referencias a la investigación de Megan Twohey, quien otrora denunció la incalificable conducta sexual del ex presidente Donald Trump, antes de las elecciones de 2016 que le otorgaron el triunfo al poderoso empresario, un consumado fascista y misógino que encabezó un polémico gobierno y hasta desafío a la autoridad electoral cuando, cuatro años después, perdió los comicios ante el actual inquilino de la Casa Blanca Joe Biden.

“Ella dijo” es un film de alto valor testimonial, que, mediante un formato si se quiere cuasi documental, interpela a la sociedad contemporánea en torno al abuso de poder y la aun hegemónica cultural patriarcal, que suele transformar a las democracias en meras entelequias totalmente vacías de contenido.

En ese marco, la realizadora germana administra sabiamente los decibeles de la tensión, conduciendo al espectador a través de los laberintos de la corrupción enquistada en el sistema, mediante un pulso narrativo que conjuga el drama con la reflexión crítica.

FICHA TÉCNICA
Ella dijo (She Said) Estados Unidos 2022. Dirección: Maria Schrader. Guión: Rebecca Lenkiewicz. Fotografía: Natasha Braier. Edición: Hansjörg Weißbrich. Música: Nicholas Britell.
Reparto: Carey Mulligan, Zoe Kazan, Patricia Clarkson, Andre Braugher, Jennifer Ehle, Samanatha Morton y Ashley Judd.

Por Hugo Acevedo
Periodista y crítico de cine

 

  

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