Venezuela trascendiendo coyuntura

“La coyuntura es complicada siempre” decía Perón cuando querían detenerle cambios estructurales de matriz productiva argumentando que “la coyuntura es complicada”.

La coyuntura es complicada siempre, pero a Venezuela, en determinado momento y desde entonces, el imperialismo se la indujo tan pero tan complicada, que los cambios estructurales ellos solos la están trascendiendo.

Usar el gerundio porque estamos en fechas de Mundial de Fútbol y Venezuela Trascendiendo Coyuntura connota Diego Armando Maradona.

Desde el decreto Obama que declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de USA” (sic), Venezuela fue desabastecida por un bloqueo casi absoluto, hiperdevaluación inducida del bolívar, carencia de dinero físico, hiperinflación inducida de más del 100%, con largos apagones por el blackout electromagnético del imperio, que duró un mes y luego por falta de gasolina, con falta de agua a causa de los apagones, hostigada por atentados, invasiones, intentos de magnicidio, de golpes de Estado, agredida por todos los medios de comunicación masiva del “mundo occidental” y por todos los cuerpos diplomáticos del ámbito imperialista, robados sus activos en bancos de Estados Unidos y Europa, sus refinerías en Estados Unidos y Colombia, Venezuela tuvo que cambiar la estructura de su matriz productiva porque otra opción no tenía. Y qué pasó. Ahora la agencia de noticias yanqui Bloomberg dice que Venezuela ha crecido un 15% en los últimos cuatro trimestres. Y las federaciones empresariales opositoras al gobierno bolivariano, admiten que el país lleva ya seis trimestres creciendo. De nuevo: ¿qué pasó?

Venezuela ha incrementado tanto su capacidad productiva que sus exportaciones ascendieron en un 76 %. En el rubro alimentos, ese incremento de capacidad de producción es aún mayor, según la Asociación Latinoamericana de Supermercados, que aseguró que precisamente la industria de alimentos es uno de los sectores que muestra mayor recuperación en la economía venezolana.

“Éramos un país altamente dependiente de la importación de alimentos, pero si algo nos trajo el bloqueo fue la necesidad de producir nuestros propios alimentos, como estamos viendo hoy. Pasamos de una economía rentista donde el 100% de la materia prima para la producción de alimentos, la traía el sector público en importaciones, al año 2021 y 2022 cuando el 100% lo produce el sector privado de Venezuela y la percepción del ciudadano y la ciudadana venezolana ha cambiado en positivo. Según encuestas del sector privado, un 66% de la población tiene expectativas positivas respecto a la economía y a su situación personal actual. Hoy Venezuela está mostrando inflación de un dígito. A pesar de la situación que se ha generado con los comodities, hemos pasado de un 120 % de inflación a una inflación de un dígito”, explicó Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República Bolivariana.

En un contexto internacional donde Estados Unidos y Europa envidian esas cifras y esa tendencia inflacionaria menguante a un dígito, y ni qué decir los que en el gobierno argentino para no ser “Argenzuela”, a la consigna del “volver” Kirchnerista le agregaron “mejores”.

Pero el auge no queda sólo en los alimentos y sus precios verdaderamente cuidados. Venezuela tiene la primera reserva de petróleo (más de 300 años de reserva certificados) y de diamantes, probadas del mundo, la cuarta de oro, la sexta de gas, además de hierro y bauxita, entre otros minerales. Actualmente ha reanudado sus exportaciones de petróleo, que el imperialismo había logrado con las “sanciones” impedir y, los mandatarios de Estados Unidos y Europa, cortejan al presidente Nicolás Maduro, para que les venda combustibles. Así ocurrió en Egipto, por ejemplo, por el presidente de Francia, Emanuel Macron y el primer ministro de Portugal, António Costa, además del enviado de Joe Biden, el ex secretario de Estado, John Kerry. Da risa verlos acercarse implorantes al gigante de las anchas espaldas caribeñas, al que todavía tienen puesto precio a su cabeza, cinco millones de dólares por entregarlo vivo o muerto. Uno veía que Kerry movía mucho los brazos y en cualquier momento lo manoteaba para llevárselo y cobrar la recompensa.

Chávez planeando patria

¿Por qué pudo Venezuela salir del atolladero de semejante coyuntura político económica? En primer lugar por el Plan de la Patria, que inició Hugo Chávez y continúo Maduro. Un cambio estructural con participación ciudadana para la producción en los sectores prioritarios que ha ido desarrollando con la secuencia cronológica prevista, pese al contexto hostil del bloqueo que todavía sufre el país bolivariano. Este plan le permitió crear leyes innovadoras, entre ellas La Ley Antibloqueo. En una revolución las leyes se hacen.

Esta ley clasificada confidencial y secreta la identidad de empresarios nacionales y extranjeros que invierten en Venezuela, con el fin de que no sean castigados por Estados Unidos y la Unión Europea. Los sistemas financieros globales no pudieron impedir que Venezuela atraiga a inversores internacionales y emprendedores nacionales, ya que el gobierno bolivariano está aplicando exitosamente un modelo de sustitución de importaciones

Este modelo es una interesante variante, que demuestra que, el así denominado por Luis Batlle Berres “Modelo de Sustitución de Importaciones” en los años 50 en Uruguay, no fue un error, sino una prueba científica acertada. El error fue la desmantelamiento industrial que luego inició el gobierno blanco de Azzini y siguió la dictadura fascista, pero más aún, consolidaron los gobiernos colorados y blancos, más enfáticamente el de Lacalle Herrera (1989-94), desde 1985.

El Plan de la Patria hace referencia a 15 motores económicos. Entre esos el turismo, que también ha crecido en este 2022 y muestra un potencial enorme.

Venezuela emerge así con una matriz productiva muy variada, cuando antes de la revolución era monoproductor y también deja en el pasado al autoproclamado Juan Guaidó y a los 50 gobiernos que en su momento lo reconocieron, con el agregado de alguno tardío, tal cual el del uruguayo Luis Lacalle Pou, que ahora envió embajador a Caracas, aclarando que lo hacía catalogando a Maduro de dictador. “¿Para qué lo manda entonces? ¿Quién lo obliga?” se preguntó el vicepresidente del Partido Socialista Unificado de Venezuela, Diosdado Cabello Rondón, sabiendo bien quién lo obliga. “¿para qué lo manda? No hace falta… no hace falta”, dijo Diosdado restándole importancia pero acaso preocupado por la amenaza que supone una posibilidad de visita de Lacalle Pou a Venezuela. Muchos supersticiosos adjudican el éxito de Nicolás Maduro a que es el único presidente sudamericano a quien Lacalle no invitó a su asunción ni visitó. Todos los otros recibieron “el abrazo de la muerte” y perdieron la presidencia (desde Macri en Argentina hasta Bolsonaro en Brasil, pasando por Añez en Bolivia, Kuzinski en Perú, Piñera en Chile, Moreno en Ecuador, Duque en Colombia, Cartes en Paraguay. En fin: todos menos Maduro.

Los más científicos pensamos que algo bueno hizo Maduro para ambas cosas, permanecer en el cargo y que Lacalle no lo haya invitado.

Borrell presagiando desastre

Pero de aquel tinglado, el más mediocremente payasesco fue el entonces canciller del PSOE y actual de la UE, Josep Borrell (sí, el mismo de “Europa jardín francés y el resto jungla”).

En marzo de 2020, cuando la pandemia llegaba a Europa, el gobierno español «examinó con interés» la propuesta de USA para una “transición en Venezuela”, según la agencia EFE. “El plan presentado por Estados Unidos a través de un artículo en The Wall Street Journal propone la creación de un Consejo de Estado que sirva como «gobierno de transición» en Venezuela. El comunicado de Relaciones Exteriores español apunta que la propuesta estadounidense se «ha examinado con interés» y agrega que, para el Ministerio español, el COVID-19 puede tener un impacto «potencialmente devastador» en Venezuela”.

En vez de examinar ¿por qué coño su gobierno privilegió la Champion Ligue y la movida madrileña?, ¿por qué concentró una multitud el 8 de marzo en vez de protegerla, cuando ya tenía miles de contagiados y ahí al lado, en Italia, muchos muertos y había tenido meses para atender las advertencias de la Organización Mundial de la Salud?… ¿por qué narices los médicos españoles tenían que elegir entre la vida de un sexagenario o la de un cincuentón?, Borrell en vez de estar examinando a sus más de cien mil enfermos, “examinaba con interés” un plan yanqui contra Venezuela, para “salvarla de la COVID”.

¿No le daba vergüenza a Borrell, jefe diplomático de Europa, que Francia le hubiera confiscando tapabocas a España, incautando importaciones y United States a Francia? ¿No le daba vergüenza que Alemania tuviera que denunciar a USA por incautación de tapabocas? ¡¿Qué se estuvieran peleando por las mascarillas?! ¡¿No le daba vergüenza atacar en ese momento a Venezuela, donde las mascarillas fueron distribuidas a todos, a pesar del bloqueo criminal de los países de la OTAN?!

En vez de examinar los recortes que hicieron en presupuestos para la salud los gobiernos del PSOE y los de su socio histórico el PP y los de sus aliados europeos, Borrell, ¡forro de Franco y del Borbón! gastó dinero, tiempo y maldad en “examinar con interés” el pretexto para enviar la flota de USA a Venezuela.

Maduro le contestó con una pregunta: “¿España no tiene ya un impacto devastador?”

Finalmente, Venezuela fue el primer país sudamericano que distribuyó mascarillas a todos y tuvo el menor número por habitante, tanto de contagios como de muertes, de toda Sudamérica. Incluso ayudó en Italia con médicos.

Venezuela no tuvo que dar la orden de tu gobierno, Borrell, “salven al más joven”, ¿pero qué te digo que te analices la vergüenza, si todos sabemos que no tenés?

Eso sí: con él, a la basura, van sus deseos de una Venezuela devastada.

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo 

 

  

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