(Casi) Todos iguales ante la Ley

Todos los días despertamos con un capítulo nuevo del caso Astesiano, un verdadero problema que se ha instalado en el gobierno multicolor y muy particularmente en la figura del presidente Luis Lacalle Pou. Alguien que –por más que lo intente- no queda fuera de un caso donde se lo pretende blindar hasta por la fiscal del caso. Porque no se puede interpretar de otra manera la pobre argumentación que esgrimió la Dra. Fosatti para despejar de la información obtenida del celular del ex jefe de Seguridad Presidencial, toda información que tenga relación con el presidente Lacalle Pou. ¿Dónde quedó aquello de “todos iguales ante la Ley”? Máxima posteada por el entonces candidato a la Presidencia de la República en el año 2015, que parece que quedó en el olvido.

Algo huele a podrido en la Torre Ejecutiva y no es precisamente el pescado congelado que le enviaron desde Emiratos Árabes Unidos sino todo este entramado de corrupción que salpica muy cerca del presidente. Es hora que el primer mandatario hable y muestre que realmente no tiene nada que ocultar y que aquello que tanto defendía cuando aspiraba al sillón presidencial no sea otra de las promesas que dejó por el camino. De lo contrario, habría que modificar la Constitución porque sería la demostración que, efectivamente, en el Uruguay actual somos “casi”  todos iguales ante la Ley…

Chateando con el «Fibra»

A esta altura se percibe el nerviosismo en las altas esferas del gobierno, y más precisamente en el entorno más cercano al presidente. Alguien que impuso un estilo personalísimo a su gestión al punto que lejos de colectivizar la misma la concentró en su figura con el riesgo implícito de asumir los éxitos pero también los errores. Y vaya si estos “errores” le competen al punto que es imposible negar desconocimiento cuando quien los cometía era alguien que tenía a su lado siempre y que fue designado especialmente para la protección personal y de su familia.

Si hay alguien que debe asumir la principal responsabilidad de las acciones de Astesiano es, ni más ni menos, que quien le otorgó esa responsabilidad: el presidente. Y de él para abajo también deben asumir sus cuotas partes, personajes como el Director de Inteligencia – Garcé- quien podrá haber advertido en su momento al presidente pero que con su permanencia en el cargo consintió todo lo actuado por Astesiano y lo hace responsable por omisión. La omisión de advertir y prevenir el riesgo al que se expuso al gobierno y al país, que hoy ve afectada su imagen internacional con este escándalo.

Responsables son –también- los secretarios de Estado que pusieron a disposición de este personaje, instrumentos de seguridad pública que fueron utilizados de forma ilegal para beneficio personal o de un tercero. Desde el Ministro del Interior hasta el comando de la Policía Nacional son también responsables de permitir las acciones ilícitas de Astesiano sin que nadie advirtiera la ilegalidad de las mismas. Incluso, lo que es peor, que consintieron y hasta colaboran en la ejecución de esos actos convirtiéndose en cómplices de las acciones del “Fibra”.

La igualdad ante la ley está en duda, a estar por insólitas decisiones como las tomadas por la fiscal Fosatti aceptando el condicionamiento impuesto por Presidencia dejando fuera los chats que involucraran al presidente Lacalle con Astesiano. Es entendible que queden fuera de la investigación los que respondan a información del ámbito privado, pero de existir algunos que tengan relación con su cargo y actividad pública deberían incluirse porque hacen parte del caso.

Es extraño que el presidente acepte este privilegio que lo expone ante la ciudadanía violando un precepto constitucional que impone la igualdad de todos los uruguayos ante la ley. Una Constitución que no excluye al Presidente de la República de ser sometido a la ley como cualquier ciudadano.

Está a tiempo de enmendar el error, de lo contrario quedará un enorme manto de sospecha. Una sospecha que se empezó a gestar en el 4º piso de la Torre Ejecutiva pero que crece cada día con un nuevo episodio que aumenta la gravedad del caso.

La Ley se aplica para todos por igual…
La Ley se aplica para todos por igual menos para…

¿La Ley se aplica?

 

el hombre pedía igualdad,
el perro ladraba una diferencia…

Por Julio Fernando Gil Díaz
«El Perro Gil»

 

  

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.

Más del Autor: