Mujica dice una cosa


¿Qué se trae Pepe Mujica con esta nueva andanada de definiciones políticas por su cuenta? Ahora tiene más de la quinta parte de los votos (21,27%), que marcó en la votación de diciembre para el plenario del FA; y lo que diga ya no sólo es anécdota justificable simplemente “porque es el Pepe”. Está imponiendo –y sin Mesa Política del FA de por medio, que se sepa– la candidatura presidencial del intendente Yamandú Orsi, y se define dispuesto a una alianza con Guido Manini, “que es un nacionalista”. Omite decir que Manini es un nacionalista bien de derecha, con las implicancias que eso puede tener en la región tras la votación lograda por Bolsonario: esa derecha es una fuerza que trasciende al bocazas de Bolsonaro, y falta saber cómo afectará al paisito; no si lo afectará, porque eso es inevitable.

Seguramente Mujica sabe al menos un poco, y tiene que estar armando algo en donde las piezas calcen. Difícilmente sería su continente el Frente Amplio, fuerza que viene madurando desde hace medio siglo; no con esa derecha militar, de raigambre religiosa marcadamente conservadora, al que está invitando. Y en el hablar, seguramente sin querer, separa al MPP del Frente Amplio: Aunque no se reparó en el párrafo, él se separa del FA para calibrar la posición del MPP al FA: “Mirá, al MPP lo crucificaron, lo tenían clasficado como una cosa… ‘ahí están los tupas. Pero en realidad el MPP le dio gobernabilidad a todos los gobiernos del Frente. No solo que los apoyó, se bancó todo lo que tenía que bancarse.” En una entrevista de La Onda de 1994, Hugo Cores señalaba la distancia con que el MPP se veía del resto del FA, que a esa altura ya integraba.

Hasta ahora, estas volteretas le solían salir bien a Pepe. Hoy dice Mujica que él respeta “mucho a Carolina (Cosse); la respeto mucho. Tiene un don a favor: es mujer y están de moda. Me parece que Orsi pega más con lo que es Uruguay…”. Además de promover así la candidatura de Yamandú Orsi, dice Mujica que “Manini ideológicamente es un nacionalista bastante progresista, desde el punto de vista de las ideas políticas centrales. Pero tiene una fuerza política muy heterogénea y muy radicalizada…”. O sea, Manini sí, Cabildo Abierto cuestionado.

El palazo que recibe Cosse es a favor de Orsi. Dice Mujica que tiene un don, no más, cuando sabe que tiene bastantes dones Además, ser mujer no es don sino una contra en este mundo, tal como demuestra la realidad que el feminismo está transformando de a poquito, para lo que se construyó como una fuerza civil pujante en todo el mundo y también en el Uruguay. De hecho, constituye un grave error político ignorar la fuerza creciente del feminismo aún más allá de occidente, capaz de protestas que le ganaron la calle, una y otra vez, al régimen represivo y retrógado de Iran, cuya “policía de la moral” mató de un golpe en la cabeza a la joven kurda Mahsa Amini porque se le corrió el velo.Tal vez Mujica entienda que el voto del progresismo que implica la diversidad feminista esté de todas maneras encadenado al FA en las urnas. Por algo salió Orsi a coincidir con su jefe en que fue un error decir lo que dijo.

No hay error que por bien no venga para Mujica: su error respecto de Cosse fue “lingüistico”, dijo, aunque no hay forma de atar esas moscas por el rabo. Estas dos semanas escasas desde su prounciamiento reforzaron una tendencia que venía de antes, en materia de pareceres a favor de la candidatura de Orsi. Pero lo dicho, dicho está, y los ciudadanos que no abarcan los derechos de la mujer en su progresismo fueron así convocados. Es la cabal aplicación de su principio político de “como te digo una cosa, te digo la otra”. Tiene razón Mujica al afirmar que “Orsi pega más con lo que es Uruguay”; lo que se puede poner en duda es si ese es el Uruguay que se quiere, o es el que se quiere transformar.

Curiosamente, las simpatías que despierta la candidatura de Orsi se justifican en que Orsi no es Cosse. Ella es para ellos, la bruja, la autoritaria, fría como un bufoso, que no pisa calle de tierra y menos pasto. No alegan esas simpatías definiciones atractivas de Orsi sobre políticas a seguir. Es cierto, el intendente es parco en cuanto a temas de fondo; si fuera un principio y no solo parquedad con otros motivos, es la posición que facilita las alianzas.

Por ejemplo, sobre el tema militar Orsi no ha dicho palabra en todo este tiempo. Ni siquiera para negar lo que dice Mujica sobre Manini; algo que compromete por cierto su eventual gestión. La elemental lógica política indica que si no niega, consiente. Y si consiente, es que se compromete con ese programa de alianza que plantea Mujica y él acepta ser designado para llevarlo a cabo. Sobre lo que dijo Pepe Mujica sobre Manini, Orsi se abstuvo de opinar, faltaba más. Dijo su líder: “Manini ideológicamente es un nacionalista bastante progresista, desde el punto de vista de las ideas políticas centrales. Pero tiene una fuerza política muy heterogénea y muy radicalizada hacia algunas cosas de derecha que no veo que pueda”, y no especifica que es lo que no va a poder hacer esa fuerza, a la que varios calificativos caben. A Mujica le parece que la concertación programática que le estaría planteando Manini al FA “puede ser”. De ella, sólo se conoce esta noticia, no un documento, y menos detalles.

Pero Mujica tiene una relación excepcional con Manini, se evidencia. Fue él quien lo nombró comandante en Jefe de Ejército en febrero 2015, y en la entrevista que publicó El Observador el 7 de enero de este año, lo justificó negando que fuera por la afinidad militar con el MPP. “No. Lo que pasa es que cuando tuvimos que elegir comandante en jefe hubo un problema, y el problema es de que en el Ejército y en las Fuerzas Armadas se hace política, pero se hace en una forma distinta, con cofradías relativamente cerradas: o son masones o son tenientes de Artigas. Y la información que manejábamos nosotros es que este no era ni masón ni teniente. Nos equivocamos. Estaba lleno de masones, ¿viste?”.

O sea que tanto él como Fernandez Huidobro creyeron que Manini había llegado a la cúpula militar sin ser ni lo uno ni lo otro. Un auténtico cisne negro, símbolo de algo no normal pero real: su revelación produce un fuerte impacto, por ser inesperado. Hay otros abordajes para dudar de la alegada ignorancia. Dijo Mujica que la estrategia de Eleuterio Fernandez Huidobro era relacionarse “en ese mundo de cofradías relativamente cerradas” con jóvenes oficiales como puerta para acceder a los secretos del “silencio austero”, y particularmente saber el lugar donde están los desaparecidos. Siendo como era el Ñato una persona de inteligencia excepcional, hizo eso consecuentemente, dijo Mujica. También dijo que varias veces ellos dos se reunieron con generales y coroneles, con lo que el criterio de las nuevas generaciones aparentemente fue reemplazado por otro más generalista, propiamente dicho. “Varias veces nos hemos reunido por ahí. Los tipos nos tienen confianza y es mutuo, pero se cagan con el resto”. Con el Ñato –Fernández Huidobro– lo hicimos, juntamos la pesada de generales y coroneles, unos 35 serían, y ahí había milicos fachos; de todo había. Hicimos un asado en Anchorena, los invitamos, y hasta el día de hoy no salió en la prensa”.

La falta de transparencia debe resaltarse; aparentemente un logro. Y no se conocen resultados en materia de derechos humanos de la confianza mutua que se tienen. Pero hay otro aspecto que despierta curiosidad. ¿Por qué confiaron en ellos los militares que los reprimieron, y los que están siendo formados en ese sentido, más allá de la cosmetología? Para confiar, se necesita un terreno en común, y si los militares pertenecen a una logia, es ella la que establece códigos y valores que son la base del mutuo entendimiento y la continuidad. Dado el responso de Manini ante la muerte de Fernandez Huidobro, el fallecido era uno de los suyos. Dado el entendimiento logrado con militares –“ahí había milicos fachos; de todo había”– eso en común con tantos bien puede ser que Fernandez Huidobro y Mujica sean también integrantes de la logia Tenientes de Artigas. El autor no logra otra explicación para esa mancomunidad; ni siquiera el Sindrome de Estocolmo entre represores y reprimidos alcanza a explicar la situación medio siglo después.

Ellos podrían ser lo que quieran, Tenientes o Masones, y no sería asunto del resto de los uruguayos si no hubieran ocupado funciones de gobierno con entendimientos más allá de sus compromisos políticos públicos que los condicionan, y si Mujica no estuviera incidiendo hoy en el devenir político. En todo caso, Mujica lo está reafirmando al sugerir una alianza nada menos que con Manini. Si de agregar votos al caudal del FA se trata, hay otros canteros, y bien lo sabe Mujica que en una ocasión pasada lo hizo captando votos entre otros de lechewros y en filas blancas. En un mundo fraterno como se plantea la coalición, la estrategia tendría que haber pasado por el FA y sus ámbitos de decisión; particularmente si se refiere al mundo aparte que conforman las FFAA. Pero dice Mujica que el FA no está en condiciones de entender estos asuntos. De la entrevista hecha por El Observador, se transcribe un diálogo ilustrativo:
¿El Frente Amplio va a tener que volver a ganar terreno en las Fuerzas Armadas?
“El Frente como tal debería hacerlo, pero no lo va a hacer”.

¿Por una cuestión ideológica?

“Por la manera de pensar que hay internamente. Es difícil que tenga la sutileza de poder atender y entender (a las Fuerzas Armadas). El mundo militar tiene sus propias reglas. Y cuando con un criterio civil lo querés juzgar, no lo entendés”.

Es cierto que en el FA no se entiende el pensamiento y los códigos de los militares, y en correspondencia, ese mundo aparte que conforman en la sociedad uruguaya no entiende a los civiles; ellos mismos lo dicen. Pero el ex presidente de la República por el Frente Amplio José Mujica no está ayudando a entender el tema a la fuerza política a la que su fuerza se integró –con dificultades políticas, cabe recordar. Está actuando por su cuenta, y por su cuenta designa y promueve, con una capacidad política que no se le niega, a un candidato a la presidencia que por ahora suponemos que será del FA; eso habría que preguntarle. Pero ese candidato va a recibir el legado de esos compromisos políticos y los va a tener que llevar adelante. Mucho indica que Yamandú Orsi está dispuesto a hacerlo, tanto por lo que dice como por sus silencios.

 

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