Volvieron los cajeros… explotados!!

De las frases más célebres que seguramente el pueblo guardará triste recuerdo, la de «¡Volvieron las carteras a los barrios!!, será la más reocrdada por la icónica semblanza a un mundo paralelo (e inexistente), que sólo su emisor pudo imaginar. Claro que tampoco podremos olvidar otras como aquella insólita respuesta a un comentario de Laura Raffo, en pleno estrado, manifestando que los estruendos que se escuchaban no eran disparos… «Es que me confunden, porque así están algunos barrios». Todos esos actos de sincericidio ministerial fueron la mejor representación posible que supo regalarnos quien nunca quiso estar al frente de la cartera encargada de la seguridad. Un cargo de altísima responsabilidad para el que, alguien que a pesar de acumular una dilatada experiencia parlamentaria, jamás estuvo preparado.

Si algo podemos reconocerle es que no disimuló nunca su incapacidad para el puesto. En momentos que baten palmas con cifras maquilladas (que investiga Fiscalía), siguen insistiendo en una mejoría que no se aprecia, a pesar del handicap que le otorgó una pandemia que mantuvo los delitos a raya. Mientras tanto, abandonando el mundo mágico de Narnia y de regreso al Uruguay, vuelve a ser noticia la banda de los cajeros automáticos…
Tinta brava

No había mañana que no despertáramos con la noticia de otro dispensador saboteado, una noticia recurrente que pronto alcanzó la categoría de alarma pública. No solo por los riesgos que implica la modalidad elegida por los delincuentes (explosión por acumulación de gases), sino por las consecuencias posteriores a los hechos que fueron menguando los servicios de dispensa de dinero en diferentes puntos del país. Incluso, se modificaron los horarios de servicio, cancelando el nocturno en muchos puntos por razones de seguridad.

Vaya si se hartaron de hacer prensa negativa en la ocasión, denostando la gestión de Bonomi en lo que era un verdadero tiro por elevación que daban a la propia Policía que luego dirían respaldar. Lo cierto fue que la solución no dependía entonces ni de Bonomi ni de la propia Policía; la historia tenía otros componentes.

La conocida banda de los cajeros, era extranjera, compuesta por delincuentes chilenos que vieron la oportunidad uruguaya de una plaza donde no existían medidas de seguridad que desestimularan lo que ya había sido solucionado en países de la región. Ante ese flanco disponible, pronto se instalaron en el país y al tiempo que comenzaron sus actos de sabotajes explosivos, también comenzaron a surgir imitadores locales que harían lo propio.

Todo ello ante la pasiva mirada de las entidades bancarias a las que poco importaban los daños pues eran cubiertos en su totalidad por los seguros. Claro que el costo político no lo pagaban ellos sino un Ministro que tenía sobre sus espaldas otro ítem a cubrir en solitario.

No fue hasta pasado un tiempo y tras más de 70 eventos y 1 delincuente fallecido por una explosión, que llegaría la solución. Una cuyo costo debieron asumir los responsables de las entidades financieras pero la que puso un punto final al problema.

Hoy vuelve a ser noticia la explosión de un cajero en el balneario Shangrilá, Ciudad de la Costa, departamento de Canelones. Con la salvedad que seguramente el hecho tenga otra finalidad distinta a la de hacerse con el dinero que -por efecto de su sistema de entintado- queda fuera de circulación y sin valor alguno para los delincuentes. Quizás se trate más de una operación de inteligencia que procure medir los tiempos de respuesta policial a querer hacerse de dinero fácil con una modalidad ya resuelta desde tiempo atrás.

El Bicho tenía razón

Mientras eso ocurre, las autoridades siguen aferradas a un discurso alejado de la realidad; una realidad que les está pasando por encima.

No sólo no resisten el archivo, sino que siguen presos de su soberbia.

Los homicidios continúan al alza y ya superaron la cifra de 2021 a falta de más de 40 días para cerrar el año. Insólitamente -y manejando información que le aportó el Ministerio del Interior- el Presidente informó en rueda de prensa que el 75% de los homicidios tenían que ver con enfrentamientos entre narcos. No hace mucho tiempo, siendo senador, realizó afirmaciones que lo dejan muy mal parado ante esa afirmación para quien repase aquel archivo.

“¿Banda de narcotráfico? Que un ministro del Interior use como argumento de la violencia la banda del narcotráfico cuando es su responsabilidad que abunde el narcotráfico, por supuesto que ahí me generan otras suspicacias”- dijo el entonces senador Luis Lacalle Pou. (nota de M24)

Esos dichos lo dejan hoy al descubierto, cuando su Ministro y él mismo afirman lo que tanto criticaron a Bonomi. Mucho más a la luz de hechos como el de su jefe de seguridad presidencial, líder de una organización criminal que funcionaba ante sus narices en plena Torre Ejecutiva. Pero le generaban suspicacias otras cosas… Si les quedara un poquito de vergûenza tendrían que pedir disculpas por aquellos dichos y reconocer que Bonomi tenía razón.

La realidad y hasta la propia razón de estar en el gobierno les terminan por despabilar mostrándoles la cara desnuda de una verdad que desconocían o -lo que es mucho peor- conocían muy bien pero utilizaron con un fin electoralista.

Sea cual fuera la razón, hoy tienen la responsabilidad de dirigir los destinos del país y, según el propio mandatario afirmó, no hay excusas.

No nos alegra para nada que los homicidios crezcan ni que hayan vuelto los cajeros explotados, pero sí va siendo hora -de una vez por todas- que se hagan cargo…

el hombre escuchó un estruendo,
el perro se tapó las orejas con las patas…

Por Julio Fernando Gil Díaz
«El Perro Gil»

  

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