Ira del nacionalismo ruso

La retirada rusa de Jerson ha fisurado la autocensura que concentraba todo poder y decir en el presidente Vladimir Putin. Empezando por la crítica de su ideólogo Aleksandr Dugin, cuyo concepto “El mundo ruso” ayudó a inspirar esta segunda etapa de la guerra contra Ucrania. Escribió líneas duras, recordándole a Putin (sin nombrarlo) que el principal trabajo de un líder autocrático es protrejer al pueblo y las tierras bajo su control. “Las autoridades rusas no pueden rendir más nada”, escribió. “El límite ha sido colmado”. El haber incorporado en setiembre a la Constitución que ese territorio es parte de Rusia es ahora una piedra al cuello del Kremlin.

El texto de Dugin forma parte de esta nota, gracias al conocimiento del ruso de Google. Pero hay más. El plebiscito organizado por el Kremlin, que dió una aplastante mayoría a la unificación territorial con Rusia, contrasta ahora con las masivas manifestaciones de alegría de los habitantes de Jerson el jueves 10, día anterior a que entraran los soldados ucranianos a la ciudad.

Esto está fisurando la unanimidad de criterios en Rusia. En el parlamento, la Duma, la bancada del Partido Comunista propuso la muy extraordinaria medida de pedir una explicación al ministro de Defensa que ordenó la retirada militar. El oficialismo impidió que se aprobara. En la prensa rusa, analistas citados por The New York Times consideraron que Putin había fracasado en distanciarse lo suficiente de los repetidos reveses militares, aunque sin llegar a que éstos fueran su responsabilidad.

Desde el exilio, el ex editor periodístico Maxim Trudolyubov afirma que la situación es claramente peor para Putin, pero es difícil conocer el alcance de ese deterioro, “pues pese a cruzar muchas líneas ha sido capaz de mantener el control de su círculo interno y también de las personas que realmente importan. Hasta ahora, ha sido eficaz en el control de daños”.
La cúpula militar y los medios de difusión estatales expresan el criterio de que el retiro de Jerson es temporal; una medida táctica. Y que la anexión rusa del territorio es un criterio que sigue vigente

La organización mercenaria Grupo Wagner, su fundador Yevgeny Prigozhin y medios relacionados son críticos de los generales. La posición de este sector es abogar por más violencia ante cada revés.

El texto de Dugin fue publicado en el sitio web de Tsargrad TV, propiedad de un multimillonario que respalda la restauración del zarismo. En él se afirma que el Kremlin está fracasando, pues en lugar de estar realmente comprometidos con “la idea rusa”, hace relaciones públicas. No nombra a Putin, pero hace referencia a mitos y leyendas, incluyendo el africano de los Reyes de la lluvia, asesinados por no lograr que lloviera en medio de una sequía.

El Kremlin intenta plantear historias paralelas a la guerra en Ucrania con el papel cumplido por la URSS en la derrota de Alemania nazi, pero al menos una publicación cuestionó ese razonamiento. El editor de Bloknot, Oleg Pakholkov, publicó que los defensores de Stalingrado podían retirarse cruzando el río Volga, pero no no lo hicieron “para quebrar al enemigo, molerlo y probarle al mundo que podían hacerlo”. Y agrega: “La rendición de Jersón dice lo opuesto. Pronto, los que tomaron Jerson irán a otros lugares; parecería que no tenemos nada para detenerlos”.

A su columna, Alexander Dugin la titula “Jerson es la última línea de retirada. Su texto completo es el siguiente:
“Se entregó una ciudad rusa, la capital de una de las regiones de Rusia, al igual que Belgorod, Kursk, Donetsk o Simferopol. Si no te importa, entonces no eres ruso.

Los rusos ahora aprietan los dientes de dolor, lloran y sufren como si sus corazones fueran arrancados, sus hijos, hermanos, madres y esposas fueran asesinados frente a sus ojos. Si no te duele ahora, no eres nada.

Energía. Ella es la responsable de esto. ¿Cuál es el significado de la autocracia, y lo tenemos? Le damos al gobernante la plenitud absoluta del poder, y él nos salva a todos, al Estado y al pueblo, en un momento crítico. Si para esto se rodea de espíritus malignos o escupe a la justicia social, esto es desagradable, pero que el hacerlo salve. ¿Qué pasa si no ahorra? Entonces, le espera el destino del «rey de las lluvias». La autocracia también tiene un inconveniente. Plenitud de poder en caso de éxito, pero también integridad de la responsabilidad en caso de fracaso. ¿Y cómo querías que fuera?

¿Cómo salir de la situación? Pasar inmediatamente de una dictadura soberana a una comisaria, es decir, introducir una ideología. El gobernante casi lo hizo. Pero otra vez, casi. Y Kherson no se pasó casi, se pasó por completo. No hay reclamaciones a Surovikin (el general ruso a cargo). No es un político, es el responsable de la parte técnica del frente. No le pegues. Sabes a quién golpeas. Y ningún relaciones públicas salvará esto nunca más En una situación crítica; las tecnologías políticas no funcionan en absoluto. La historia habla hoy. Y pronuncia palabras terribles, que son para nosotros.

Esto no es una traición; es un paso hacia Armagedón. Las condiciones del Occidente ganador, esta civilización de Satán, nunca serán aceptables para Moscú. Esto significa que se mantendrán las armas nucleares tácticas y las armas nucleares estratégicas, NMD –National Missile Defense, en inglés. Ese es el final. Y aquí está lo más importante.

Bajo la presión de las circunstancias (y es muy malo que sea tan terrible), hicimos una serie de correcciones político-militares en la conducta de la NMD –por qué tan tarde, es una pregunta aparte. Pero no ha funcionado, hasta ahora. El último recurso es la ideología. Real, no lo fake que muertos de miedo por el levantamiento de la realidad, tratan de vender.

Deja de jugar: Idea rusa. Solo ella. Es una tontería apostar por la destrucción total de la humanidad sólo por miedo a la Idea Rusa, a nuestra ideología. No hay otra manera. Las autoridades en Rusia no pueden entregar nada más. Se ha alcanzado el límite. Pero faltan medios puramente técnicos para la Victoria.

La guerra debe convertirse en una guerra popular en toda su extensión. Pero tan popular: ¡ruso! – el estado debe convertirse. Y no como ahora.”

 

 

 

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