A 40 años de la clausura de la revista “La plaza”

El jueves 3 de noviembre pasado, ante un abarrotado Centro Cultural Carlitos de la ciudad de Las Piedras, se realizó la primera de las tres charlas con las que se homenajea a la Revista “La Plaza” tras cumplir 40 años de su clausura por la dictadura cívico-militar de nuestro país.

Con la presencia de autoridades locales y departamentales, encabezadas por el intendente de Canelones Yamandú Orsi y el alcalde de Las Piedras Gustavo González, así como dirigentes políticos entre los que se encontraba Marcos Carámbula, ex intendente de Canelones, en primer lugar se realizó una mesa con los antes mencionados y que moderó la Gestora del Centro Cultural, Josefina Trías, y luego una segunda mesa, “Desde la historia”, con las profesoras María Julia De Izaguirre, Elena Pareja y Natalia Uval y los profesores Jorge Rossi y Heber Freitas.

La plaza refiere a un lugar de encuentro y de intercambio de opiniones, y es la prueba por excelencia de la expresión democrática. De eso se trató la revista, siendo una muestra de la resistencia cultural a la dictadura cívico-militar que asoló nuestro país entre 1973 y 1985. Creada por Felisberto, Gonzalo y Marcos Carámbula en 1979 la revista nucleó a historiadores, economistas y voces de la cultura, de la sociedad y de la política, con un espíritu libertario, demócrata y plural.

La publicación íntegra de la homilía realizada por Luis “Perico” Pérez Aguirre sobre el asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, en El Salvador, fue el detonante puntual para la clausura definitiva, pero en realidad se sospecha que fue por el aporte cultural que, desde Las Piedras, irradió la revista “La Plaza” para todo Canelones y el resto del país. Pero también por haber organizado la Asamblea Nacional de Cultura con participantes muy destacados de la cultura de aquel tiempo.

En el espíritu de “Perico” Pérez Aguirre

Por Sergio Schvarz

El primero en hacer uso de la palabra fue el Alcalde de la ciudad de Las Piedras, Gustavo González, quien señaló el papel que cumplió la revista La Plaza en pos de derrotar la dictadura y ampliar espacios democráticos que, en medio de momentos oscuros, abrió una esperanza para todos. Y en ese sentido, agradeciendo a los participantes y al público en general, manifestó que la izquierda aún tiene mucho para aportar y para ampliar en la convivencia democrática.

El ex intendente y ex senador Dr. Marcos Carámbula, que participó activamente en la  redacción de “La Plaza”, se extendió sobre sus recuerdos en torno a la revista, que estuvo en circulación entre los años 1979 y 1982, cuando fue clausurada definitivamente por la dictadura. Por ello el Dr. Carámbula, muy emocionado, comenzó diciendo que esto era un homenaje a quienes fueron el espíritu de “La Plaza” y nombró a varios de ellos, recalcando la pluralidad ideológica de quienes integraron la revista, como el sacerdote jesuita Luis “Perico” Pérez Aguirre y Luis Hierro Gambardella, perteneciente al Partido Colorado. Los colaboradores amplían esa visión plural: Carlos Pita cuando era un joven del Partido Nacional, el ex senador y abogado Dr. Alberto Zumarán, fallecido en el año 2020, también nacionalista, el periodista Hugo Alfaro, oriundo de Tala, Canelones y el historiador y ex diputado Vivián Trías, perteneciente al Partido Socialista, nacido y fallecido en Las Piedras (que firmaba sus columnas como VFT para eludir su identificación por la dictadura, ya que había estado detenido en varias oportunidades e incluso fue recluido en una dependencia militar, el cuartel de San Ramón, en Canelones).

El Dr. Carámbula no quiso pasar por alto la ocasión e hizo un relato sobre el momento histórico en que la revista salió publicada. Sin dudas que era el peor momento de la dictadura, por la cantidad de presos políticos y exiliados, con una represión que abarcó los frentes político tanto como sindical y estudiantil. Así fue que La Plaza se transformó en un vehículo más de la resistencia a la dictadura, en este caso desde la cultura, junto a las hojas mimeografiadas del Partido Comunista y del Frente Amplio llamando a resistir la dictadura o denunciando actos del gobierno, los casetes de Wilson que traían esperanza y las informaciones que emitían las radios de onda corta (Radio Praga o Radio Moscú).

Es así que La Plaza surge al encuentro de todo lo que está pasando, de las actividades del 1º de mayo que nunca se dejaron de celebrar, aún en los momentos más difíciles, del canto popular de la mano de Washington Benavidez y Ruben Olivera entre otros o de la radio, la CX 30 y en especial la labor de Germán Araújo.

El centro de la resistencia popular se dio, en esa etapa, en la cultura, para enfrentar desde allí la imposición cultural —de índole conservadora, tradicionalista y anclada en el pasado— que quería hacer la dictadura. El club Solís, por ejemplo, fue también otro puntual de la resistencia en la ciudad de Las Piedras.

Pero además, La Plaza tuvo el compromiso permanente de una serie de avisadores (necesarios para la concreción de la revista), que también se la jugaban puesto que las represalias podían ser brutales, así como la imprenta Vanguardia de La Paz, donde se imprimía gracias a la labor y el compromiso político contra la dictadura de Juan Martín de Posadas. Y también porque quienes colaboraron lo hacían con una muy buena calidad de sus escritos, tanto los economistas, los poetas y los artistas plásticos como los periodistas, empezando por el propio Hugo Alfaro pero también el periodista Pedro Cribari, el historiador y ex diputado Vivián Trías y el entrañable maestro Raúl Legnani, nacido en Canelones, que colaboraba desde México, donde estaba exiliado, con el seudónimo de Ponciano Arriaga.

El aporte de “Perico” Pérez Aguirre fue inmenso y valiente, incluso se animó a escribir en contra de la Doctrina de la Seguridad Nacional en medio de los embates militares antidemocráticos de la época, basados justamente en esa doctrina.

Por último el actual intendente, Yamandú Orsi, en una breve alocución señaló, como gobernante y como actor político, que este 40 aniversario llega en un buen momento porque La Plaza quiso ir empujando el miedo, por un lado, y fue un reservorio de democracia. Hoy vemos como habitual que todos podamos hablar y manifestar nuestras opiniones, pero en aquella época había que ser muy cuidadosos. “La Plaza” tenía un “aire de democracia” que hay que emular. Hoy precisamos —más que nunca— de la plaza pública, donde podemos decir lo que se piensa. Debemos defender esa plaza pública, que es la esencia de la democracia, y ello necesita de un esfuerzo permanente y continuado.

Necesitamos, más que nunca, discutir, discrepar, hablar y, sobre todo, defender la democracia con uñas y dientes.

Luego se dio paso a la lectura de algunos mensajes enviados que señalaron la importancia de esa publicación y que ahora podemos ver que  aquello fue una verdadera “patriada”.

Las y los historiadores

Como moderador de esta segunda mesa, Nelson Caula tuvo unas palabras iniciales de recuerdos sobre Dino y Germán Araújo, como otros dos actores principales de ese periodo. Subrayó el lenguaje metafórico necesario para eludir la censura, pero de igual modo la escritura de la revista fue radical y había veces que se pasaba el límite entre lo que se podía decir y lo que no. “Asombra que no la hayan cerrado antes”, dijo.

Memoria colectiva

La profesora Elena Pareja repasó las líneas históricas de todo el proceso, tomando como punto de partida el “pachecato”, el gobierno de Pacheco Areco, las Medidas Prontas de Seguridad, la ilegalización de partidos políticos y clausura de sus publicaciones, el combate permanente a la clase obrera organizada en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y al movimiento estudiantil. El clima reinante previo a la dictadura cívico-militar fue de represión y persecución a nivel sindical y político, de militarización de sectores de la sociedad (bancarios, por ejemplo), y todos esos sectores fueron los mismos que gestaron la resistencia a la dictadura.

Porque la clase obrera organizada supo estar en el escenario nacional desde el Congreso del Pueblo de 1965, para traer las soluciones que necesitaba el país, que atravesaba una crisis económica y social que se venía arrastrando desde la segunda mitad de los años 50.

La profesora distinguió tres etapas dentro del quiebre institucional que sufrió el país: la primera entre el nacimiento de la dictadura en 1973 y el año 1976, una segunda entre 1976 y 1979 y la última entre ese año y la vuelta a la democracia. El marco teórico en el que se desenvolvió la dictadura cívico-militar fue la Doctrina de la Seguridad Nacional, que se aplicó con el objetivo de eliminar a las organizaciones de la clase obrera.

En 1976 hay un ensayo fundacional por parte de la dictadura y paralelamente es cuando funciona en su máxima expresión el Terrorismo de Estado, aunado a la participación de los militares uruguayos en el Plan Cóndor que detuvo, secuestró, torturó y desapareció a hombres y mujeres comprometidos con nuestro pueblo.

Nos preguntaremos por qué esta revista surge en Las Piedras. Esta ciudad fue un bastión de la libertad, de la democracia y la esencia republicana, que viene desde el momento fundacional de nuestra nación, con Artigas y la batalla de Las Piedras. Pero también por las luchas de los obreros del frigorífico Comargen, o por las de las mujeres de la fábricas del dulce. Porque había una base social y política y valores de fraternidad e integración, y sindicatos valientes como AEBU, o las/os maestras/os y profesores/as que sufrieron destitución y encarcelamiento, con la resistencia en el Liceo de Las Piedras, todo eso dio como resultado una reserva de resistencia. No es casualidad que haya detenidos-desaparecidos en esa época y que fueran de la zona, como Omar Paita o Juan Pablo Errandonea, que vivió su infancia y adolescencia en Las Piedras, por ejemplo.

Las madres de esos detenidos-desaparecidos incluso publicaron una nota en La Plaza pidiendo saber de sus hijos, nota que fue levantada por CX 30.

El caso de la profesora Nibia Sabalsagaray fue recordado por Elena Pareja porque su fallecimiento, diez horas después de ser detenida, en 1974, pudo comprobarse que la muerte fue por resultado de la tortura (“submarino seco”), y el Dr. Marcos Carámbula, siendo un estudiante avanzado de Medicina certificó los golpes y moretones que presentó su cuerpo.

Hizo, a su vez, un destaque importante sobre el papel de las mujeres en la resistencia a la dictadura, señalando que quien primero habló sobre ello es el profesor de historia Alvaro Rico. Además, subrayó el papel profundamente ético de “Perico” Pérez Aguirre.

La dictadura “pretoriana” y “los vagones”

María Julia De Izaguirre, mientras tanto, hizo algunos apuntes sobre cómo fue la represión en Canelones y precisó, en primer lugar, que el proceso dictatorial no fue homogéneo y tuvo contradicciones, y por eso demarcó las tres etapas de la dictadura en consonancia con el análisis de Elena Pareja. Junto a Alvaro Rico, la profesora De Izaguirre hizo la periodización de la dictadura, y señaló que a partir del “plan Morgan” a fines de 1975 (que buscaba erradicar por 50 años a los comunistas) podría darse la segunda etapa. La tercera etapa, que comienza en 1979 es llamada por ella de dictadura pretoriana al asumir el gobierno el general Gregorio “Goyo” Álvarez, por cuanto el poder es absolutamente militar, desaparece la cobertura civil del gobierno, y comienza una tendencia totalitaria y un determinismo del Estado en un intento de combinación constitucional refundacional.

Se trataría de una etapa de transición de la dictadura a la democracia con proscripciones. Por lo tanto si bien por un lado se buscaba retornar a un sistema democrático, al mismo tiempo suceden los vuelos de la muerte en Argentina y aparecen en las costas uruguayas 114 cadáveres (en Rocha, Colonia y Maldonado).

El aporte principal en la oratoria de la profesora De Izaguirre fue lo relativo a la detención y tortura de presos políticos en el departamento de Canelones. En especial en las dependencias de la Jefatura de Policía de Canelones donde se agregaron vagones de ferrocarril (“los vagones”, octubre de 1975), a cargo del Departamento 3 de Inteligencia y Enlace. Señaló que se comprobó la existencia de restos de la infraestructura de estos vagones con una intencionalidad manifiesta de detener y torturar a hombres y mujeres en especial en el marco del plan Morgan. También se han comprobado las tareas del Departamento 3 de Inteligencia y Enlace en cuanto a sus competencias (inteligencia, con el registro y seguimiento de líderes sindicales y políticos) desde el año 1947, así como un centro regional del mismo en el cuartel de San Ramón, donde se habría instalado la OCOA (Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas). Además, entre 1976 y 1979 fueron utilizadas las instalaciones de la cárcel de Canelones para detenidos políticos junto a delincuentes comunes. Lo cierto es que la represión y detención de militantes políticos en esta zona del país fue especialmente dura entre los años 1981 y 1982.

Otro aspecto que abordó De Izaguirre fue en torno a la cultura. Dijo que hubo una cultura de la resistencia que se enfrentó al proyecto cultural del gobierno, y en ese sentido señaló que cuanto mayor es el proyecto cultural de un gobierno totalitario también es mayor la resistencia a ese proyecto.

Recordó en especial la labor de Germán Araújo y de Milton Schinca.

Trabajar en equipo

El profesor Jorge Rossi destacó, por su parte, el gran espíritu de colaboración y el hecho de haber trabajado en equipo, que le dio una fortaleza extra a la revista La Plaza. Además había un vínculo entre las distintas corrientes políticas de las que provenían cada uno de ellos y una vocación de sostener la memoria histórica y realizar análisis históricos sobre América Latina en particular. Una de las principales dificultades fue encontrar la bibliografía, puesto que no había información disponible.

Recordó que las reuniones se realizaban en el consultorio del padre del Dr. Marcos Carámbula y eran en situación de clandestinidad.

Vivir en “pater familias”

El profesor Heber Freitas, por su parte, aclaró que el grupo de historiadores sobre la realidad latinoamericana ya se venía reuniendo anteriormente a la creación de la revista La Plaza y que gracias a Banda Oriental (y a Heber Raviolo en particular) pudieron publicar cuatro tomos de un proyecto de diez tomos sobre análisis históricos.

La Plaza, en síntesis, fue una ventana abierta a la reflexión y al espíritu crítico.

También señaló tres elementos importantes de la revista: 1) Fue un pilar de la resistencia contra el autoritarismo. 2) Las tapas eran una imagen gráfica de síntesis, pero las contratapas tenían homenajes (a José Luis Varela, por ejemplo, e incluso al propio Vivián Trías), lo cual era un riesgo real y un modo de enfrentarse ideológicamente a la dictadura. 3) El compromiso con la cultura.

Por último señaló que La Plaza marcó una época y dejó una huella imborrable.

Derrotar la intrascendencia (corazón caliente, mente fría)

La profesora Natalia Uval rescató el respeto, el compromiso y la valentía de aquella generación que sirve como un espejo para este tiempo, donde la función periodística, de cara al futuro, enfrenta serias dificultades y desafíos nuevos, aupada en las nuevas tecnologías. Es por ello que hay que derrotar la intrascendencia de las redes sociales, donde cualquiera puede decir cualquier cosa, sin conocimiento ni fundamento alguno.

Una función ética del periodismo es necesaria, y para ello debe: 1) tener empatía, ponerse en el lugar del otro, 2) debe ser imprevisible, tender a la sorpresa, y 3) empeñarse en continuar siempre, seguir adelante e ir contra los pronósticos derrotistas.

Para todo ello se debe mantener el espíritu crítico y se necesita mantener un diálogo racional. Se deben rescatar las raíces históricas de las comunidades, porque son ellas mismas las que sustentan a los medios que pasan a ser, de esa manera, colectivos.

La enseñanza de la revista La Plaza nos muestra la valentía de emprender esos desafíos.

Al final de la velada hubo un agasajo a los presentes con vinos de la bodega Bauzá.

Las dos próximas charlas serán el martes 8/11 a las 19.30 horas, sobre “Economía del siglo XXI”, con la participación del Rector de la Universidad Rodrigo Arim, y los economistas Adrián Fernández, Alejandra Picco, Daniel Olesker y Fernando Esponda, con la moderación del economista Sergio Miltniski.

Y el viernes 11/11, a las 19.30 horas, “Viva la cultura”, con la participación del Director de Cultura de Canelones Serio Machín, la Coordinadora de Especialización en Gestión Cultural de la UDELAR Rosario Radakovich, el Director de la Comedia Nacional Gabriel Calderón, el Alcalde de Los Cerrillos Profesor Rodrigo Roncio y la moderación de la Gestora del Centro Cultural Carlitos de Las Piedras Josefina Trías. También estará Juan Spinoglio con “Música para nuestra gente”.

Por Sergio Schvarz 
Periodista y escritor

 

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