Conflicto laboral evitable en el Citi

La Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) ha tomado las medidas estatutarias para paralizar la banca privada y pública uruguaya cuando lo decida, en el marco de un conflicto en el que el Citi Bank se niega pertinazmente a dialogar con el sindicato sobre el despido de 29 trabajadores.

La medida, a la que tienen derecho legal pero que contraría los términos de una buena relación, fue anticipada por la patronal el 16 de diciembre último –antes de las fiestas de fin de año– y se efectivizó el 1 de agosto. Los despidos los justificó con la decisión de la casa central de vender el sector financiero a una banca de menor entidad, Insignio, que sólo opera en Uruguay como banca offshore y con sede en Miami. No sólo los trabajadores fueron afectados. Los inversores, en un 80% argentinos, conforman una cartera de 6.400 millones de dólares restados al sistema impositivo de su país, y el cambio se hizo sin consultarlos. La venta de la banca de inversión fue por 100 millones de dólares. Ejecutivos de Insignio lo fueron antes del Citi. Según la información del sindicato, el Citi también vendió el sector financiero de su sucursal en Puerto Rico.

La negativa al diálogo del Citi con AEBU, formulada a través de su jerarca Gabriel Gonzalez Barboni, implica un cambio cualitativo en las relaciones. Hace nueve años, cuando el Citi vendió una parte de su operación a Itaú, el diálogo permitió solucionar los problemas laborales suscitados. A criterio del presidente del Consejo del Sector Financiero Privado, Juan Fernandez, el no diálogo implica un preocupante deterioro en la calidad democrática de las relaciones, y se preguntan si no se deberá a la coyuntura política.

En estos ocho meses, el sindicato buscó todas las vías a su alcance para iniciar un diálogo. Además de intentar reiteradamente una comunicación telefónica sin que del otro lado levantaran siquiera el tubo, se buscaron contactos indirectos a través del presidente Luis Lacalle, de la embajada de EEUU y de un intermediario residente en el exterior al que se fue a ver.

La decisión de ir a un paro de toda la banca, privada y pública, fue tomada por el Consejo Central de AEBU el 25 de julio, y puede ser efectivizada en el momento en que AEBU elija. La medida se hará sin lesionar las posibilidades de que quienes cobran a través del banco puedan hacerlo, habilitando, en caso de paro, el normal funcionamiento en los primeros diez días del mes.

El diálogo sigue siendo inexistente, y parecería que la patronal del Citi quiere el agravamiento de la situación. El 11 de agosto los trabajadores ocuparon la sede del Citi, para forzar un diálogo con la patronal que le devolviera un cauce normal a las relaciones. Esto derivó en la formación de una instancia de encuentro el el Ministerio de Trabajo a la que el propio ministro Pablo Mieres asistió con expectativas de que se abriera el diálogo. La patronal asistió, pero no hubo diálogo.

La negativa del Citi se extendió desde un inicio al conjunto de los bancos privados. Solo la extrema necesidad hizo que Insignio –que tiene que haber visto crecer significativamente su cartera y que se mudó a una sede notoriamente mejor en Miami, hecho que les provocó alegría, según consta en la web–, contratara a cinco de los despedidos por ser brokers calificados y tener imperiosa y urgente necesidad de su presencia laboral. Otros 8, al filo del plazo fijado por la empresa del 1 de agosto, aceptaron el despido incentivado. Los 13 que no eran afiliados a AEBU obtuvieron una compensación, y los 3 que quedan continuando el reclamo sindical de diálogo son los que están en peores condiciones. A diferencia de lo que afirma la patronal, los acuerdos con los distintos grupos son diferentes entre sí.

Falta ver las repercusiones del tema en la plaza financiera uruguaya.

 

  

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