José Mujica y Lacalle Pou, los más conocidos por la población, Alberto Heber, Pedro Bordaberry en la franja de rechazo

El pasado jueves 15 la consultora Equipos presentó en Subrayado una encuesta sobre conocimiento, simpatía y rechazo que reciben los dirigentes políticos uruguayos. El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, y el expresidente José Mujica, son los dos líderes políticos más conocidos por la población uruguaya . El estudio también relevan los más rechazados, estos son; «reciben juicios negativos («antipatías») de más de la mitad de la población. Estos son los senadores Juan Sartori (59%) y Guido Manini Ríos (52%). Y hay algunos otros cuyo rechazo también es alto, pero inferior a la mitad. El ex senador Pedro Bordaberry, el senador Sanguinetti y el ministro del Interior Luis Alberto Heber están en la franja de entre 45% y 49% de rechazo».

Datos de la encuesta

«!El ex presidente Mujica y el presidente Lacalle Pou tienen un conocimiento casi universal en la población uruguaya: cuando se menciona el nombre, prácticamente todos (100% en el caso de Mujica y 99% en el caso de Lacalle Pou), sabe de quién se está hablando. Apenas un poco por debajo de ellos se ubican el dos veces ex presidente Julio María Sanguinetti,  el senador de Cabildo Abierto Guido Manini Ríos y el ex senador colorado Pedro Bordaberry, que se ubican en un eje cercano al 95%. Todos ellos han tenido al menos una campaña presidencial encima.

Solo un poco más abajo aparecen el senador Juan Sartori, la intendenta de Montevideo Carolina Cosse y el senador Danilo Astori, con niveles algo superiores al 90%. Esta tercera línea no tuvo campañas presidenciales a su cargo, pero sí en los tres casos campañas pre-presidenciales en las internas de sus partidos, en distintos momentos de tiempo.

Cierran la lista de los más reconocidos dos figuras con características distintas: la actual vicepresidenta Beatriz Argimón, que es la única de la lista que no ha sido candidata ni precandidata presidencial, y el ex canciller Ernesto Talvi, que a pesar de haber estado alejado de la política por ya hace más de dos años, es reconocido por casi nueve de cada diez uruguayos.

Gráfico 1. 10 líderes políticos más conocidos

En la lista de los más reconocidos no aparecen varios de los nombres más mencionados como posibles precandidatos de distintos partidos en la próxima elección, lo que muestra que estos tienen aún trabajo por hacer. Es, como se dice en el título, un menú cargado de pasado, de personas con trayectoria electoral competitiva (salvo en el caso de Argimón), reciente o no tanto en algunos casos.

LOS QUE RECIBEN MÁS “SIMPATÍAS”: LACALLE Y MUJICA AL FRENTE

El presidente y el ex presidente encabezan también el ranking de “simpatías”, con 47% y 45% respectivamente. En este caso, ambos líderes tienen una considerable ventaja sobre el resto, de aproximadamente 10 puntos. En ese segundo escalón se ubican tres líderes frenteamplistas: el Intendente de Canelones Yamandú Orsi, la Intendenta de Montevideo Carolina Cosse, y el senador Danilo Astori se ubican en el eje del 35%. Orsi no aparecía entre los líderes más reconocidos, pero sin embargo tiene un nivel importante de simpatías. Por debajo de ellos aparecen cinco líderes de la coalición de gobierno, con características muy distintas: el ministro de Salud Pública Daniel Salinas, el secretario de presidencia Álvaro Delgado, la ministra de Economía Azucena Arbeleche, la vicepresidenta Beatriz Argimón, y el senador Julio María Sanguinetti. Todos ellos, en un eje cercano al 30%, completan las diez primeras posiciones de los líderes de mayor aprecio en términos de las “simpatías” que reciben del público. Salinas, Delgado y Arbeleche no aparecían entre los diez más reconocidos, pero al igual que Orsi reciben un caudal de simpatías importante.

Gráfico 2. 10 líderes políticos que reciben más «simpatías»

Hay otros líderes que quedaron fuera del “top ten” por pocos puntos. Los dos casos más notorios son la ex candidata nacionalista a la Intendencia de Montevideo Laura Raffo, y el senador Oscar Andrade, que quedaron apenas 1 punto debajo de Sanguinetti.

¿”Simpatías” significa intención de voto? No. Son elementos distintos. Hay personas y figuras políticas por las que la ciudadanía puede sentir aprecio y respeto, pero

no necesariamente considerarlas como figuras electorales. Los casos más claros pueden ser los de los ministros Salinas y Arbeleche, que no están en la carrera electoral y por lo tanto sus “simpatías” no significan adhesiones en términos de votos sino simplemente niveles de aprecio a su figura. En el resto de los líderes puede ocurrir lo mismo. La “traslación” de niveles de aprecio a intenciones de voto efectivas es uno de los desafíos habituales que tienen los líderes políticos en las campañas electorales. En las últimas décadas de la política uruguaya hay varios ejemplos de líderes que no tuvieron éxito en transformar “simpatías” a votos.

 LOS MÁS RECHAZADOS

Hay dos líderes políticos que reciben juicios negativos (“antipatías”) de más de la mitad de la población. Estos son los senadores Juan Sartori (59%) y Guido Manini Ríos (52%). Y hay algunos otros cuyo rechazo también es alto, pero inferior a la mitad. El ex senador Pedro Bordaberry, el senador Sanguinetti y el ministro del Interior Luis Alberto Heber están en la franja de entre 45% y 49% de rechazo. Un poco por debajo de ellos, pero todos recibiendo rechazos de cerca del 40% de la población, se encuentran figuras muy distintas: el senador Óscar Andrade, el ex Canciller Ernesto Talvi, el ministro de Trabajo Pablo Mieres, la intendenta de Montevideo Carolina Cosse y la ex candidata departamental Laura Raffo.

Gráfico 3. 10 líderes políticos que reciben más «antipatías»

¿Un alto nivel de rechazo es un buen indicador de un fracaso en la competencia política? No necesariamente. Por la fragmentación del sistema de partidos, es natural que la mayoría de los líderes, solo por pertenecer a un partido, tengan una “hinchada” en contra bastante amplia (los votantes del resto). Si, además, en la interna de su partido hay fracciones que compiten, suele también haber “hinchada negativa” en círculos cercanos, por lo que es frecuente encontrar niveles altos de rechazo en el total del electorado. Para objetivos políticos de segundo nivel como una competencia por una senaduría o una diputación, es más que suficiente con tener aprecio (si se transforman en votos) de un nicho relativamente pequeño del electorado para alcanzar la meta. Un diputado es electo con el 1% de los votos totales, y un senador con el 3,3%. E incluso para la carrera presidencial, dado que es una carrera en etapas (interna, primera vuelta y luego balotaje) donde muchos quedan por el camino, es posible llegar incluso a las instancias finales teniendo niveles de rechazo elevados. Ese fue el caso, por ejemplo, del actual presidente Lacalle Pou, que llegó al final de la última elección en 2019 con un rechazo cercano al 50%, e igualmente ganó».

Fuente del informe; Consultora Equipos

 

  

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