Javier García, Yamandú Orsi | Dos, tres, muchos diálogos políticos

La etapa política que se abre a mitad del mandato procura la presencia de distintos diálogos políticos. Así, en una peculiar situación, el llamado al diálogo interpartidario del Frente Amplio fue replicado 48 horas después con un llamado también al diálogo interpartidario hecho por Cabildo Abierto. El primero ya sucedió, y encuentra motivos directos en el comportamiento de dos senadores nacionalistas, que suplieron con palabras su carencia de argumentos políticos. Y más importante, el motivo del bloqueo argumental del oficialismo en la interpelación del 22 de agosto en el intento de justificar el pasaporte al narcotraficante Sebastian Marset.

En este diálogo cupular, el Frente Amplio supo dejar de lado la etapa de discutir cada tema e ir a la esencia de las cosas: convivencia democrática con discusiones y discrepancias exclusivamente en el plano político, y las barreras, que el caso Marset demostró urgentes, para impedir que esta presencia local del gran narcotráfico cale en el sistema político y el Estado. Ellas son una ley que regule la financiación de partidos políticos de la manera más transparente posible, y el fortalecimiento, en todos los órdenes de su funcionamiento, de la Junta de Transparencia y Etica Publica, Jutep. No son una novedad, y en sus gobiernos, el FA no lo logró; tal vez, porque buscaba hacerlo en el marco de un amplio consenso.

A la salida de la reunión, las declaraciones espontáneas de las cabezas partidarias de la oposición se refirieron sólo al aspecto del comportamiento, y únicamente ante una pregunta directa fue que Julio María Sanguinetti aceptó que esos temas de ley de partidos políticos y Jutep habían estado presentes. De hecho hay un acuerdo desde el inicio de esta administración para tratar la financiación de partidos en una comisión especial de Diputados, que todavía no se constituyó; y dotar a Jutep de recursos, personal capacitado y presencia activa y eficaz es una decisión fundamentalmente del gobierno. El FA no da por perdida la iniciativa ni mucho menos: entiende que con esta reunión cupular se ha constituído un ámbito de diálogo que será convocado nuevamente cuando la oportunidad lo amerite. Nadie contradijo esto.

El otro diálogo, como se sabe, fue propuesto por Guido Manini, y es de hacer notar que no le haya dado una instancia inicial dentro de la coalición que integra. Lo que plantea Cabildo Abierto es lograr acuerdos de larga duración en materias como seguridad social, demografía, inserción social y lucha contra la pobreza, y avanzar a lo que ejemplificó como una nueva Conapro, la Comisión nacional programática que funcionó a la salida de la dictadura cívico militar (setiembre 84 a febrero 85) para lograr acuerdos entre partidos políticos, organizaciones sociales y gremiales empresariales  en materia económica y social, de modo de afianzar la transición y consolidar la democracia. Aquel entusiasmo no sabía que se impondría una ley de caducidad por la que los crímenes de lesa humanidad no serían juzgados, frenando a la justicia por décadas.

Con el diario del lunes, que Cabildo Abierto nombre la Conapro puede leerse como que procura la reiteración de ese entusiasmo masivo que no afectó a los militares, pero lo hace en un clima social y político muy distinto. De hecho, y por citar el obstáculo más evidente, es muy dudoso que se logre la aquiescencia del Frente Amplio a una reforma del sistema de jubilaciones y pensiones (pues no está siquiera planteada la reforma de toda la seguridad social) si no se integra la Caja Militar al BPS, y con ello, se igualan las prestaciones y derechos a los del común. Una medida democrática, nada más.

Hay más. Una expresión particularmente sorprendente fue la de José Mujica, criticando a Charles Carrera, senador de su sector y mano derecha del fallecido ministro Eduardo Bonomi. Fueron a raíz de la demanda que planteó Carrera a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por los ataques personales que recibe del gobierno, y particularmente del ministro Luis Alberto Heber, responsable directo de la adjudicación de la insólita concesión del puerto de Montevideo a Katoen Natie, que Carrera cuestionó a fondo y tuvo que llevar a la justicia al agotarse la posibilidad de diálogo.

“No, no estoy de acuerdo”, dijo Mujica, y explicó por qué una demanda en el extranjero es mala, en una línea argumental que coincide con la de Cabildo Abierto: “Uruguay ha formado un pequeño capital de su seriedad, de su estabilidad” y estos episodios políticos pueden ponerlo en riesgo. El senador Mario Bergara le salió al cruce: “Nos hubieras dicho, Pepe; nos hubiéramos ahorrado el trabajo”.

El intendente de Canelones Yamandú Orsi, que viene teniendo un creciente protagonismo que  excede lo departamental, había apoyado inicialmente a Carrera. El 8 de agosto su defensa de Carrera fue a ultranza: “No lo dudes, compañero, estás en la senda correcta”. Luego de la declaración de Mujica, un Orsi incómodo se sumó a la crítica de Mujica, en el aspecto de que estos temas deben arreglarse dentro de fronteras.

Luego, Orsi buscó protagonismo en otra cancha, estrictamente nacional. El ministro de Defensa Javier García, lamiendo las heridas del Partido Nacional en la interpelación del 22 de agosto, declaró el 24: “El narcotráfico es la amenaza más grande que tiene la democracia en Uruguay y cuando hay una amenaza de ese tipo, yo creo que todos quienes abrazamos la democracia y queremos a nuestras instituciones tenemos que unirnos. Creo que es tiempo de pensar en un gran pacto democrático político contra el narcotráfico. Esto no puede ser cosa de peleas entre partidos de oficialismo y oposición”.

Presto, el intendente de Canelones Orsi se sintió aludido, mostrando alta sensibilidad en la materia, y llamó por teléfono al ministro nacional de Defensa. Hablaron del tema, luego  declaró que compartía las declaraciones de García, y se reunirán para “evaluar la conformación de un pacto político partidario” sobre el tema. No se sabe en qué otra agenda está la posibilidad de ese pacto, y qué podría contener. Una ley que transparente la financiación de los partidos políticos y el fortalecimiento de la Jutep serían buena cosa. Ellas son el nudo urgente del problema.

Fuente de foto-Portada; hoycanelones

 

  

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