La movilidad humana / Serie 3

Sabemos que los cambios necesarios representan oportunidades. Es necesario reflexionar sobre el sistema de transporte urbano superando conceptualmente sus límites, sobre toda la movilidad de la sociedad humana en el planeta. En tanto las dificultades para mejorar los sistemas actuales se hacen visibles en cada oneroso emprendimiento realizado como ensayo y error, los analistas persisten en una visión interna al sistema, sin cuestionarlo y sin considerar integralmente los cambios de vida de la sociedad urbana. Es aquí donde el abordaje político debe ser determinante en la percepción de las tendencias, en la elaboración de estrategias sobre acciones de gobierno que confluyan con las sucesivas y cambiantes configuraciones de la sociedad. Se trata, mucho más que prestación de servicios, de acompañar la dinámica de la metrópolis y nuevas formas de vida.

En ese rol tienen mayor protagonismo los designados gobernantes, que levantando la mirada por sobre la cotidianeidad y las urgencias, deben perseguir objetivos con obras que satisfagan necesidades inéditas y se adelanten a otras futuras. Las cabezas políticas y técnicas pueden alentar visiones de futuro, salirse del sistema con arreglo a los acelerados cambios y movilidad de la humanidad sobre el territorio. Hace años me tocó vivir la experiencia de conocer Sídney, esa moderna, hermosa y segura ciudad de Australia. De ese y otros ejemplos similares, estudios posteriores, informaciones locales y conclusiones adaptadas a nuestra Montevideo nació la propuesta del Monorriel. Si bien fue discontinuado en Sídney otros validan su eficacia pues en todo caso solamente prueba que para cada medio de transporte debe efectuarse una implantación con pleno conocimiento de las variables que viabilizan al mismo, incluyendo el tiempo de viajes, la seguridad del mismo , la comodidad, accesibilidad y por supuesto el costo para el usuario. Asimismo anticipar sus restricciones como en el caso del corredor Garzón que copiado del implantado en Curitiba sin obstáculos, sin poblaciones ni circulaciones cruzadas en su recorrido, aquí enfrenta varias contradicciones entre las cuales la necesaria preferencia a los buses contra la cantidad de cruces de su recorrido.

Conclusiones
Profundizando la percepción lo que está en tela de juicio es el sistema de ómnibus, mantenido con medidas internas al mismo que ya no alcanzan para los requerimientos actuales de movilidad.

La intrincada red de circulación, lograda por acumulaciones históricas, es analógica a la de intereses empresariales, políticos y de la misma población que reclama por intereses locales adecuados a sus necesidades pero en desmedro de todo el sistema.

La propuesta
Esta propuesta introduce un nuevo nivel elevado de transporte, distinto del saturado a flor de tierra. Mucho mas fácil de ejecutar y con similar eficacia que el Subterráneo. Un sistema que cumpla la función de colector perimetral sobre el casco central de una ciudad policéntrica como Montevideo. Que integre multimodalmente el transbordo con los transportes de media distancia,
colectivos o individuales, actuando como interface en un trazado cerrado de una gran elipse sobre calles y avenidas de la trama central. Un subsistema, el monorriel, que lejos de competir, complemente al peatonal y vehicular existente.

Que aporte al reconocimiento integral de la ciudad y de su historia barrial , de su topografía. A la eficiencia, seguridad y el uso racional del tiempo en recorridos urbanos que con el tráfico actual se han perdido. Que provea un competidos idóneo al transporte individual, igualando e incluso superándolo en algunos de los parámetros anotados. Hemos planteado, sin actualizar datos de demanda ni potenciales flujos de usuarios un Circuito demostrativo de aproximadamente 15 kilómetros. Imagínense los lectores, potenciales usuarios, que desde cualquiera de esas estaciones propuestas puede accederse, con mínimos tiempos de espera, a todos los sitios marcados para las demás.

Que el recorrido más largo no lleva mas tiempo que el que de viajar en bus desde Pocitos al Centro. Que en el andar suave y silencioso el interior de cabinas acondicionadas permite usar bien el teléfono, conectar la laptop, oír música o simplemente conversar y recorrer visualmente la ciudad y sus lugares representativos. Que las condiciones de seguridad implican cero riesgo de accidente. Que la tarifa es similar a la del bus. Pero también los gobernantes tengan en cuenta que el costo de este medio es diez veces menor al de un subterráneo como nos informaron por lo cual en esta propuesta la imaginación está muy cercana a una posible realización.

Nota: En el próximo y último artículo presentaremos el diseño tentativo de un Monoriel .
        Arquitecto (Retirado) Luis Fabre

  

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