Problema de la democracia representativa

La democracia representativa (también llamada democracia indirecta o gobierno representativo) es un tipo de democracia fundada en el principio de funcionarios electos que representan a un grupo de personas (el primero en acuñar el término «democracia representativa» fue Alexander Hamilton a finales del siglo XVIII para referirse al sistema de Estados Unidos).

Creo que la revalorización de la democracia estuvo vinculada a las derrotas de los modelos hacia el socialismo que buscaron alternativas a las enormes desigualdades provocadas por el capitalismo. Por supuesto y con no menos trascendencia las dictaduras por derecha que arrasaron con las libertades y provocaron horror y muerte también elevaron la categoría de la democracia.

Libertad, tolerancia, la posibilidad de elegir representantes en la conducción del  gobierno fueron aspectos que las sociedades tomaron para si como forma de vida.

Instalada/os en ella, la democracia ha sido adjetivada para precisar sus características. Así fue que términos tales como tutelada, recortada, plena, radical, participativa, popular, los adjetivos fueron recurso para caracterizar los momentos de las mismas, en cada tiempo y lugar.

En nuestro país, de larga data republicana atravesamos distintos tiempos  donde los adjetivos a utilizar pueden ser bien variados. No es necesario abundar mucho en ejemplos pero al batllismo de principios del siglo XX, no podría adjetivárselo igual que los años del primer gobierno blanco en la mitad del siglo XX. Tampoco podría adjetivarse de la misma manera “la democracia jaqueada” pre dictadura a la democracia emergente luego de la dictadura.

No soy politólogo ni historiador, no sé si está del todo bien contrastar esos períodos unos con otros. Solo quiero hacer referencia a los enormes matices que contiene la misma formulación democracia representativa.  En todos esos momentos se realizaron elecciones que  respaldaron uno u otro énfasis en la forma de gobernar, en la orientación económica y para ello la aplicación de una parte u otra de la legislación vigente.

Uruguay está ubicado  muy bien en algún ranking internacional como democracia plena. La democracia de nuestros días en nuestro país está mimetizándose en formas de ejercicio con otros lugares.

Parece bastante consolidada la idea de dos alineamientos por derecha e izquierda consolidados, Eso les da a los dos proyectos niveles altos de base electoral, dejando  como terreno de disputa para triunfar un centro político que con un porcentaje menor se transforman en árbitros de una orientación, Así mismo son el botín político a convencer y /o conquistar.

En tanto los bloques ubicados en la izquierda y derecha tienen conceptualidades sólidas, el centro en cambio está teniendo como característica, despolitización, poco interés por la política y bastante dado a ser influenciado por coyunturas circunstanciales, efectos y campañas propagandísticas que muchas veces vuelcan el resultado en un sentido u otro.

En nuestro país la búsqueda del “voto cincuenta” , ese número mágico que te da la mayoría para gobernar en un período de tanta paridad de opiniones se transforma en una frontera muy frágil. Así como leyes largamente debatidas durante el período progresista, con un cambio de ciclo de izquierda a derecha, por estrechísimo margen son modificadas y en un sentido contrario.

Con este estado de situación, la democracia para la izquierda se ha visto cercada por una barrera aparentemente infranqueable. Los medios masivos de comunicación concentrados en quienes tienen más dinero, dirigen, digitan contenidos y sobre todo explotan la emocionalidad masiva.

Facebook, twiter, tick tock son los grandes receptores  de nuestra atención en pocos segundos expresamos comentarios divertidos, indignados, reprobables o amorosos, con celeridad pasamos a otros temas y situaciones. La oferta es tanta que somos tentados una y otra vez a ser espectadores, lectores de esa gran torre de babel.

La política como actividad se la presenta como actividad de especialistas, “los políticos”, estos son presentados como funcionarios que fácilmente son sobornados o simplemente son perezosos en tanto trabajan en el estado.

La base de campaña para levantar a figuras públicas cada vez más pasa por imágenes y fotos, de la misma manera que si lo que se quiere es devaluarlo, también con el mismo método se lo ridiculiza. Muchas veces, de manera artera se jerarquizan debates minimalistas donde lo pequeño se exagera y sobre todo se vulgariza. Hay en este rubro personajes verdaderamente destacados, periodistas, políticos, youtubers , hacen del maltrato casi una suerte de ciencia.

Todo esto aleja a la gente de la política, aunque sus intereses, su destino esté en juego. He llegado a escuchar a un comunicador con mucho predicamento decir que en su opinión el voto no debería ser obligatorio. En aquellos países donde sucede se dan cifras alarmantes de participación. Se da el caso de presidentes que son electos por menos del 50% de la población.

Extraña paradoja es aquella donde la democracia se denomina plena y florecen todas las maneras de debilitamiento conceptual. Desde donde reside el poder parece lógico, defienden sus privilegios, tienen los medios para hacerlo y vaya si lo utilizan.

Estamos regidos por encuestas de opinión, las consultoras y los que interpretan las encuestan pretenden ser los termómetros del estado de opinión transformándose en verdaderos jueces de la opinión.

No me gusta ese asunto de las oscilaciones de izquierda a derecha y viceversa, no creo que eso tenga que definir a la democracia, encontrar el cuerpo de ideas que contemple a la mayor parte de la sociedad y porque no a toda la sociedad. ¿Qué mandato, ley o enunciado no me permite pensar que cada ser humano tenga lo necesario para vivir dignamente?

La economía dominante acumula riqueza en pocos y le da a los sectores medios posibilidades para que se sientan conformes con un estilo de vida que tienen. La superabundancia de bienes de consumo nos adormece. Los guetos de hábitat donde similares desarrollamos nuestra vida nos aleja cada vez mas de quienes más necesitan.

La legalidad e inviolabilidad de la propiedad privada está llevada a tal extremo que se legitima que alguien defienda su auto a tiros ¿Está mal el robo?,¡ por supuesto!, pero¿ está bien que el derecho a defendernos lo llevemos a extremos de matar por defender un bien de consumo?

Defender la vida  de cada ser humano es el gran desafío democrático de este tiempo, que la pobreza y la marginalidad, no la aceptemos como inevitable.

Por Walter Martínez

 

  

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