Cuando Luis fue Presidente

En la política como en la vida que importante son los gestos amables entre las partes dentro de un clima de fraternidad y confianza mutua. Por encima que a cada uno los motive distintos objetivos e intereses o tengan diferentes perspectivas.

Lacalle visitando la sede del Frente Amplio es cuando es Presidente. No por ir al corazón del FA si no porque dialoga con la oposición de turno. No se ningunean y nadie se lastima.

No solo es mérito del Presidente de Uruguay sino también del Presidente del FA, Fernando Pereira. Nadie entra a una casa tranquilamente sin que te abran las puertas.

Muestran que el Uruguay debe construirse entre todas y todos. Respetando cada uno el lugar y mandato que la ciudadanía les encomendó.

En este período a Lacalle Pou le corresponde gobernar estableciendo democráticamente su línea política, económica y cultural. Mientras tanto la oposición, en una actitud constructiva, debe trabajar y convencer para tratar de disminuir los retrocesos. Además apoyar las decisiones del gobierno que mejoren al país.

Gobernar en todo ámbito no solo es establecer y definir el mandato con ojos cerrados bajo los mecanismos constitucionales. También es dialogar, discrepar y entenderse en la diferencia con la oposición. No es romanticismo ni oportunismo. Es madurez republicana y democrática en búsqueda de una sociedad moderna y avanzada.

Lo importante es el mensaje que llega a la gente y hace muy bien al sistema político de nuestro país. Entiendo que oxigena la mente y corazones de las personas. Actualmente la población está precisando esperanza sólida con soluciones reales a sus problemas. En momentos complicados del país, regional y mundial donde hoy nadie vislumbra un cielo. Europa está desdibujada, amenazada y con manta corta para la llegada de su invierno.

La gente no puede vivir constantemente frente a un espejo o ambiente de hostigamiento, violencia y desinformación donde nada se entiende. Muchas veces llegando a niveles inhumanos deplorables en las discusiones. Repleto de chicanas y agresiones conceptuales. Algunos medios de comunicación no elevan el nivel en nada.

Todos somos políticos pero no todos ocupamos cargos ni responsabilidades de gobierno. A los que les pagamos sus sueldos para ejercerlo deben tenerlo siempre presente. Deben ser responsables y llevarlo a la práctica de manera constante porque así también mejora la calidad democrática, a sus ciudadanos y votantes. De tal manera la política se nutre, crece, integra, progresa y desarrolla.

Celebramos por ejemplo que las épocas de los culebrones del caso ex vicepresidente Raúl Sendic, quien renunció y luego la justicia condenó, sean parte del pasado de la agenda política. Nunca es un buen remedio para ver ni repetir.

Brindamos que la Senadora Graciela Bianchi abandonó su actitud de barra brava de bar y volvió a ocupar su postura de Senadora como corresponde. La educación a veces demora pero llega.

Esperamos que la vicepresidente Beatriz Argimón, con o sin razón, no la saquen más de sus caudales. Nunca es bueno ver a la Presidente de la Asamblea General y de la Cámara de Senadores retando con reacciones agresivas. Como si estuviese en un almacén de barrio poniendo en orden en el momento de las compras a un grupo de gurises impertinentes y desordenados.

Así también tenemos otros casos. Vienen tanto por derecha, izquierda, populismo de Cabildo Abierto o los tenedores adhesivos del diputado, etc. Solo ocupan espacios, energías y tiempo tóxicos en la información. Como un cluster son viralizados en las redes sociales y se potencializan exponencialmente para consumo chatarra político de la ciudadanía. Desvían la atención y evitan la verdadera discusión política. Estas conductas y situaciones no aportan en nada. La construcción colectiva se elimina. Así esquemáticamente, unos «vivos» se enriquecen y otras se perjudican.

Dicen de manera positiva que Uruguay en la región y continente es una excepción de país en términos democráticos, judiciales y políticos. Por lo menos comparándolo con Brasil y Argentina queda claro que sí.

Lula después de haber estado preso varios años en un proceso muy complejo y turbio, recupera mágicamente la libertad, luego actualmente lidera las encuestas a Presidente. Mientras Bolsonaro amenaza e histeriquea a la democracia. Brasil no baila ni juega bonito. Se enreda en sus propios nudos y nada avanza.

En Argentina ya no saben qué ingeniería inventar para gobernar y lograr salir de la crisis política, económica y social que los azota desde hace varias décadas. Su desprolijidad y pantano político ya es cultura y modus operandi de aquel país.

Lo más triste es el surgimiento y la exagerada promoción de Javier Milei como si fuese un  nuevo producto revolucionario para consumir. No solo en programas políticos sino también de chimentos. Andá a saber quiénes con gran poder de influencia lo palanquean. Lo promueven como única alternativa real de cambio. Una persona sin ideología democrática ni republicana. Fanático de recetas neoliberales al extremo que fracasaron anteriormente no solo en Argentina sino en todo el mundo. No solo fracasaron en lo económico también terminaron mal con muertos de hambre, balas y pobreza que parece irrecuperable. Un viejo peligro presente que está hoy en día de nuevo.

Milei disfruta y sonríe al decir «motosierra» para la inversión pública y todo lo que provenga del estado argentino que dé contención social a los más vulnerables. ¿Se acuerdan de nuestro Presidente en una de sus campañas?, no sonreía ni disfrutaba pero era la misma línea política.

En Uruguay gobierno y oposición que vuelva la pelota al medio. Construyan un país mejor, incluyendo a la gente en su itinerario que son para los que gobiernan y sufren las verdaderas necesidades. El camino luego lo definen las urnas.

Si yo fuese Presidente Lacalle Pou me acercaría más al Frente Amplio. Buscaría más entendimientos y acuerdos con el FA.

Este acercamiento no solo le haría mejor al Uruguay si no que sería beneficioso para sus propios intereses a nivel político de la coalición de gobierno. Hay una masa fluctuante de votantes que no se encierran en casilleros y definen las elecciones.

Muchas personas quieren políticas que integren y logren acuerdos que trasciendan a los partidos políticos. Que no se definan por camisetas como si estuviesen en el fútbol.

Me acercaría más al Frente Amplio no solo por ser el partido más importante en cantidad de votos del país sino también porque es la fuerza política que gobernó los últimos 3 períodos de gobiernos. Logró sacar al país adelante luego de una enorme crisis económica y social. Siempre creciendo y avanzado hasta el último momento. Gobernó con crisis regionales, mundiales y costos de petróleos máximos mundiales.

El FA bajo cualquier circunstancia, tanto en las malas como en las buenas, sabe bien lo que es gobernar. Con aciertos, errores y horrores de los cuales está sufriendo y aprendiendo. Por lo tanto desde la oposición tiene mucho para aportar al Uruguay y aconsejar al gobierno.

Aflojemos con los egos y destapemos los oídos sordos de todas las partes.

A todo esto, ¿el Frente Amplio en dónde está?.

Si hoy fuesen las elecciones, el FA nos las gana y no tendría mayoría parlamentaria frente a la derecha y su coalición multicolor de gobierno. Nadie se sorprenda, el referéndum de la LUC ya fue un enorme aviso.

El FA cuando ganó su primera presidencia la ganó en proceso posterior a la salida de la crisis económica del año 2002. Donde muchos votantes luego del fracaso de los partidos tradicionales estaban dispuestos a un cambio de rumbo. No era para menos.

El FA tenía la referencia del liderazgo de Tabaré Vázquez y un posible Ministro de Economía Danilo Astori que junto a su equipo colmaba la garantía y confianza de cualquier estrato social y partido político de propios y/o ajenos. El Gral. Líber Seregni estaba vivo. Así fue como ordenó el rol que debían cumplir Tabaré y Astori por encima de sus perfiles internos. Ellos acataron y cumplieron. El equipo quedó armado. Este fue el verdadero acierto.

Hoy en día el FA no tiene esos liderazgos y el comodín de Mujica no provoca efecto.

Yamandú Orsi y Carolina Cosse no llegan a esos niveles. Solo son posibles candidatos de un FA con una interna muy compleja y enviciada con la experiencia de haber sido gobierno. Algunos se les cortó el hilo. Otros muy en el molde, estando en desacuerdo con el gobierno, no opinan ni critican ni proponen nada sobre su política. Sólo con el fin de mantener sus puestos de trabajo que el FA les abrió las puertas en su momento.

Además en Orsi y Cosse no hay una luz y consenso que representen una verdadera renovación política de una nueva izquierda. Juegan solo a ser caballitos ganadores para las próximas elecciones.

Tampoco en el FA no se promociona para afuera ningún perfil ni línea política de equipo económico. Economistas en el FA hay de sobra pero la gente ni se entera.

En el FA se están dando procesos internos muy importantes y sustentables. Entusiasman para la construcción de una nueva propuesta programática y renovación. Falta que impacte en las afueras del FA y en esos votos fluctuantes que definen elecciones.

El FA en su rumbo sin Seregni ni Artigas no es izquierda ni Frente Amplio. No solo hay que nombrarlos si no hay que serlos. No solo es una cuestión de candidatos.

¡Fuera máscara!
¡Fuera máscara!
¡Fuera máscara!…

P.D: En la interna del FA en la Junta Departamental boicotearon homenaje a Jaime Pérez. Lamentable y oscura decisión. Por favor gasten suela de zapatos no se lastimen más el pecho. 

Por Andrés Legnani

 

 

  

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