La naturaleza de “Bosco”

Se ha hablado con insistencia de esta película hecha por la cineasta salteña Alicia Cano Menoni y poco, o casi nada, se podría agregar a la excelente crítica hecha por Agustín Acevedo Kanopa (La Diaria, 25 de mayo de 2022). Desde Salto su abuelo, Orlando Menoni (de 103 años de edad, que nunca vivió en el pueblo pero sabe de él por lo que le han contado sus antepasados), dice que para hacer el documental sobre Bosco di Rossano cinco días le bastarán, yendo allí y haciendo hablar a sus pobladores; sin embargo su investigación, que incluye registros fílmicos antiguos, le lleva 13 años. “Lo que hice fue ir tras el sueño de mi abuelo y cuando llegué lo más impresionante fue que encontré al pueblo igual a sus descripciones…”, dijo Cano Menoni en una entrevista.

En la crítica de Acevedo Kanopa se anota: la persistente vejez, junto al final que se adivina del pueblo y de sus vidas; el hablar sobre el pueblo de sus ancestros como de un origen cierto; la mirada persistente de Alicia Cano sobre este escenario fundacional (la cámara ubicada en el mismo ángulo, a la misma distancia y a la misma altura, en distintas épocas del año), y los personajes que sintetizan la historia: una curandera, un cantinero retirado, una pastora, un partisano, un cazador, un romano y una obrera ferroviaria. Alicia alterna entre ellos y sus abuelos provenientes de Salto, para crear un friso que trasciende el pasado y se vuelve intemporal, eterno.

La vida sencilla
Hay una vida sencilla, que se autoabastece. Si bien tuvo momentos de gloria, actualmente apenas viven trece personas en el pueblo. Hacen una vida comunitaria, y la producción de alimentos es a escala humana, por lo que hay una perfecta complementación con la naturaleza que los rodea. Viven en continua conexión con el pasado y con la muerte, porque saben que ya no tendrán más futuro que el que llegará en el preciso momento de sus últimos días. Recordarán la miseria del tiempo de guerra.

Naturaleza
Asentado en una depresión entre las montañas, rodeadas por el bosque (que eso significa “bosco”), el pueblo vive en comunión con la naturaleza y, a su vez, los elementos naturales forman parte de la naturaleza de sus pobladores. El sistema de producción en terrazas, el molino, la huerta, proveen de lo necesario. Por supuesto que una vez por semana llega un camión almacén para lo que haga falta. Un castaño puede ser besado, una y mil veces, gracias a que los salvó de morir de hambre en la época de la guerra. Los animales conviven con las personas y forman parte de su mundo, en especial las cabras y el lobo (el lobo se irá transformando hasta quedar con piel de cordero, como una metáfora de la cruel modernidad).

Paisaje
Soledad Castro Lazaroff (Brecha, 3 de junio de 2022) anota un aspecto sustancial: la utilización expresiva de la luz –y el contraluz– que se despliegan “para construir una belleza visual que, además, nos remite a algunos grandes de la pintura de paisajes, como Brueghel el viejo, Giorgione, Tiziano, Corot y Luciano Rossi…”. Efectivamente, el paisaje es explosivo, abarca toda nuestra mirada, le da sentido. Y realmente pareciera que la cineasta fuera capaz de crear un paisajismo —a veces con un efecto que podría ser similar al puntillismo— desde su propia cámara, con las tonalidades cromáticas diversas por efecto del paso de las estaciones que se suceden durante la película.

Memoria y recuerdo
Descendemos de inmigrantes, somos los que otros han sido, y hay aquí una resignificación de nosotros mismos como integrantes de una comunidad de inmigrantes. No hay que perder nuestros orígenes para conocer nuestro futuro, pareciera decirnos, aun a contrapelo de lo que sucede en el mundo, donde debido a la avaricia humana corre peligro la propia vida y el medio ambiente que nos sustenta. Esos pensamientos están en el sustrato de “Bosco”, porque si nadie nos recuerda, ¿existimos?

Por algo Alicia Cano Menoni ha dicho que “hacer cine es la manera que tengo para descubrir el mundo y ver distintos universos posibles. Lo hago porque soy curiosa y con la excusa de la película puedo entrar a muchos lugares, desde un hospital en Italia a un hospital psiquiátrico, o a la historia de una familia en el medio rural.”
Y aquí hemos descubierto un mundo que, pronto, será engullido por el bosque, las lluvias irán borroneando los contornos de Bosco di Rossano hasta que queden apenas algunas ruinas sueltas sobre el soberano olvido de los tiempos.

Pero perdurará “Bosco” en algún lugar del universo y ello lo hará trascender.

Por Sergio Schvarz

 

  

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