Las edulcoradas miradas de la muerte

“La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa”. Erasmo de Rotterdam, humanista neerlandés.

Vuelo en el tiempo y recuerdo la voz de Silvio Rodriguez cantando “…iba matando canallas, con su cañón de futuro”, o la foto tremenda de la niña de 9 años vietnamita corriendo desnuda por una carretera en las afueras de la aldea Trang Bang el 8 de junio de 1972. La foto recorrió el mundo, aún las imágenes no se “viralizaban”.

Claro que la guerra siempre tiene dos características definitorias, destrucción y muerte, ganadores y perdedores. Según el tiempo y quien relate el tono que se le dará al relato supondrá impactos distintos.

Pues bien por estos días, donde miramos mucho el mapa y vemos donde  se ubica Ucrania y Rusia, Kiev, Lugansk, Donbás, Mauripol y otros lugares desconocidos o muy poco conocidos se roban la atención pública mundial.

Me sorprendió en mi recorrida matinal de noticias encontrarme con una foto de una bonita mujer, Thalita Do Valle, brasileña, modelo, estudiante de derecho, de 41 años de edad que había muerto en Ucrania como resultado de un bombardeo ruso. (Montevideo.com)

La foto que ilustra la noticia, la muestra con un fusil en la mano y delante de un vehículo militar. Pues bien la bella Thalita, ya había estado en batalla contra el Estado Islámico y ahora peleaba contra los rusos. Era francotiradora, o sea, mataba a distancia.

Como sigo bastante los sucesos internacionales , me encuentro inundado de noticias donde se informa, destaca y enumera los incontables armamentos nuevos que andan en el mercado, que los ejércitos y gobiernos compran e incorporan a sus arsenales y en el caso de ucranianos, rusos y aledaños no vacilan en usar.

Casi con la celeridad de los laboratorios para buscar, producir y vender vacunas contra el covid, la industria armamentista desarrolla máquinas más eficientes, rápidas, livianas y veloces para matar.  Para los nuevos drones, armas para destruirlos, para blindados rápidos y con fuselajes reforzados, prácticos misiles y porta misiles unipersonales que los pueden enfrentar. En fin una belleza de artefactos, con líneas estéticas dignas de las grandes marcas, Gucci, Levis, Hilfigier, solo que en vez de vestir, te matan.

Portaviones, barcos, aviones, drones, lo que se te ocurra en el arte de matar más y mejor.

Lo curioso de todo esto, es que esta guerra de la que estamos tan bien informados, la conocemos, por los armamentos, los alineamientos internacionales, la reuniones, siglas OTAN, EL MERCADO COMÚN EUROPEO, LOS BRICS, LA ONU, EL CONSEJO DE SEGURIDAD, los bloqueos, las sanciones económicas, los nuevos miembros que se integran a la Otan, hasta de las apariciones sorpresa de Zelenski, el presidente de remera verde, en lugares donde el conflicto está “on fire”. También podemos encontrar los diversos trascendidos donde Putin, el presidente de traje y corbata,  se va a morir en plazos que van de semanas a un par de años de cáncer.

En fin, mientras todo esto sucede, debajo de todas estas noticias sobre el conflicto, miles de personas mueren, millones son desplazados, los precios de los alimentos suben y en otros lugares del mundo hogares humildes tendrán que destinar más salario para comprar los mismos alimentos. El combustible que todo lo mueve también tendrá subas de precio y abrigarse en invierno es y será cada vez más caro.

Termino mi recorrido matinal por las noticias, sintiendo cierta pena porque una mujer joven y bella que mataba de lejos murió en un bombardeo.

Por Walter Martínez

 

 

 

 

 

  

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