«Cultura de barrio»

Históricamente en la vida cotidiana y la práctica política, se han elaborado definiciones que el transcurrir del tiempo, ha ido confirmando, una de ellas, es: Sin teoría política, no hay práctica política.

Es decir, que a partir del análisis de la realidad, se traza la forma política de abordarla.

Esto es muy cierto, pero, como toda regla, tiene sus excepciones.

Hoy está muy latente en nuestra sociedad, una línea horizontal que divide la misma entre un pequeño grupo privilegiado por el Gobierno de turno y el resto de la Sociedad.

La necesidad de resolver lo más elemental para subsistir, ha hecho que horizontalmente, se busquen caminos para lograrlo.

Cultura de Barrio: La práctica concreta de verse en la necesidad de crear ollas populares y mantenerlas, tener que hacer una colecta para la cocoa de la merienda de la escuela, o poner una olla en la esquina de un Liceo o una U.T.U., porque hay adolescentes con hambre, conforman un escenario que se resuelve con la solidaridad, de quien aporta lo que le falta.

A esto se agrega, la comprensión de que es necesario, incorporar aspectos culturales y de justicia, como la lucha por los DDHH.

Esta conjunción variada confirma lo que con toda justicia, se ha dado en llamar «Cultura de barrio»

No estamos ante algo que se inicia, estamos ante la síntesis abarcativa de todos estos aspectos.

También , cabe la interpretación de que el nombre obedezca, además, a generalizar , sobre todo en la periferia, está práctica, no » de afuera», si no asumida, por los propios vecinos, sindicatos, clubes, ollas, merenderos, Etc.

Estamos ante un tema capilar que construye un instrumento que supera la supervivencia, para transformarse en un aporte a toda la Sociedad.

Es indudable que camina a transformarse en un espacio de reclamo ante la realidad de un Gobierno ausente.

Lo de Villa Española y la barbaridad y exageración del Ministro, se vió como una persecución a un CLUB MODELO, en todos los temas que planteamos antes.

La inmediata respuesta desde todos los lugares, logró que pusieran marcha atrás a este ataque dirigido contra «LA Cultura de barrio».

Es decir, va mucho más allá de un acto administrativo, se transformó en una pulseada , donde el Ministro y por lo tanto el Gobierno, sufre una ESTRUENDOSA DERROTA.

En cada etapa histórica, el Pueblo crea sus instrumentos y va a la pelea en defensa de sus intereses, aquí , se crea un espacio, que no tiene techo.

Quizás cambie» «las chapas» de su programa por «hormigón», de exigir que el Estado se involucre y cumpla con su papel.

Es sin duda una experiencia fermentar, pero que demuestra la tan ignorada por el poder «Cultura popular».

Entonces, sin dejar de ver el atropello, no ignoremos la respuesta de… LA CULTURA DE BARRIO.

Por Esteban Núñez

 

  

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