Cuidate y salvá

Con cara de bondi dentro de un bar con persianas entreabiertas el ciudadano piensa.

Mientras piensa, fuma pitadas una tras otra. La infracción no importa porque la ley ahí no llega y el respeto es indiferencia.

En orden y desorden como ritual repetido alterna whisky y café pero nunca deja de pensar. «En este clima sedentario e inhóspito tengo una sola vida y muchas por perder»;. Entre aires grises la vida se le pasa. Su salud cada vez es más egoísta y tonta.

Sobre el cenicero desbordado apila los cartuchos amarillentos de sus balas de humo.
La enfermedad que en soledad tanto lo acompaña. Tose, tose, se atraganta, tose, flema, tose. Cara seca, mal aliento, todo le encuentra olor a nicotina. Su sudor también.

Detrás de los ventanales del bar una ciudad vacía y lenta. Cuando algo altera el ritmo es alguna bocina perdida, un auto mal estacionado o el ruido de alguna moto histérica de pocas cilindradas. El perro del frente siempre en la azotea, ya ni ladra.

Según el mozo, el tema de la ciudad lenta y vacía es por el viento, el frío y por los problemas económicos que están aquejando a los ciudadanos. Algunos “mal
acostumbrados” al Uruguay estable, identidad batllista, progresista y funcionando a ritmo del galope con entusiasmo. Mientras tanto otros mal entrenados para las épocas de mezquindad y miserias. Han perdido su capacidad de supervivencia. El mal humor se les nota en la cara. Están como monos domésticos desorientados regresando solitos y estresados a sus jaulas.

Sabemos que los mozos son termómetros sensibles del sentir general. No por métodos con procedimientos científicos si no por cuestiones intuitivas humanas, de propinas y humor de los clientes. Algunos se transforman como pacientes.

Los mozos saben que; «el cliente siempre tiene la razón»;. Entonces como buenos sacerdotes le siguen la corriente a los parroquianos pero a su vez les exigen el
diezmo. Si no pagan el diezmo, también como buenos sacerdotes, utilizan la técnica de la extorsión y miedo. Es decir, la del posible escupitajo sobre los deseos. El cliente siempre lo tiene presente. Dinero, posibilidad, póker y poder. De tal manera las relaciones sociales se van estructurando a toda escala. Entre intereses intangibles los humanos nos vamos alejando.

El barrio del bar se va desmembrando. Nada es como antes no porque esté evolucionando. Las fachadas y las macetas siguen permaneciendo iguales. Tal vez
algún farol que sobreviven a las noches o alguna pinturita con colores rabiosos caribeños sobre diseños europeos clásicos. Los árboles son lo único que indican la prosperidad del tiempo. Crecen, son dinámicos, oxigenan lo que pueden y levantan las veredas para ganar espacio. Donde había muritos con botijas ahora hay rejas. Donde era la cancha de fútbol y patinaje ahora es una playa de estacionamientos.

No se ven niñas y niños jugando en las veredas o bicicletas merodeando a toda velocidad por las calles. Las luces del barrio solo iluminan pero no integran. Como agujeros negros todo fue absorbido por grandes superficies de consumo. Quedó el silencio. Las viviendas familiares ahora son de alquiler y de paso. El miedo es el anonimato.

– ¿Te traigo un whisky más?, ¿o la cuenta?.

– Estoy terminando el café. No sé. Mientras miraba para afuera pensaba, además que podés limpiar un poco las ventanas, que si las ruedas no existieran porque los objetos de transporte volaran por lo menos a 50 cm o 70 cm del suelo ya no serían necesarias. Por lo tanto no sería necesaria toda esta infraestructura de hormigón de calles, asfalto y avenidas grises. Estas sendas podrían ser suplantadas por grandes extensiones lineales verdes y de naturaleza con infraestructura apropiadas a ellas. Más ecológico todo. ¿Sabés a lo que contribuiría con el medio ambiente y el bienestar del planeta al bajar la producción del Portland?.

– ¡Oh, sorpresa!. ¡Llegó nuestro Leonardo da Vinci perdido en la nada!. Menos mal que Beethoven es alemán si no pobre él estaba a 2 cuadras de acá cumpliendo solo funciones por 3 pesos en horarios de mierda. Mejor, ¿no preferís un vasito con agua?.

– Es que tengo 53 años, ya sabés, vivimos repitiendo las mismas fotografías de siempre y en descenso. Las noticias son inaguantables, llenas de injusticias y violencia pero solo quedan en esa. Pasan fugaces como anécdotas entre las propagandas.

Para lo peor el Ministro tiene cara que tomó más whisky que yo, menos reacción que un oso perezoso. Tampoco no me interesa más si gana Peñarol o Nacional porque solo derrochan plata. ¿A quién le ganan para todo lo que gastan?. La cultura es plástico y berreta. ¡Me desborda la ansiedad!. ¡Mirá!, estoy todo brotado y no paro de fumar. Miro para afuera y es peor que el silencio de un barrio privado. En esas casas nunca vi salir a nadie. ¡¿Ahí vive alguien?!. ¡¿Vos viste alguna vez salir a alguien por esos portones o que alguien toque timbre?!.

– Bueno. Esperá un momento. En realidad yo soy Profe de Educación Física pero mozo por necesidad. Te puedo aconsejar si me permitís.

– ¿Qué querés?. ¿Qué me ponga hacer ejercicio a esta edad?. No me puedo agachar ni a atarme los cordones. ¡Mirá lo que es mi remera, me aprieta toda la panza!. ¡Me duelen todas las articulaciones!.

– Sí. Tranquilo. Siempre estás a tiempo. Para el deporte no hay edad. Sólo encontrar el ejercicio y los tiempos adecuados. La vida no es vivirla egoístamente a los porrazos en la mayor cantidad de años si no vivirla bien ayudando en la mayor cantidad de años posibles. Para eso el cuidado de la salud es la base fundamental para tu estado anímico. No significa que en algún momento no te llegue la muerte. A todas y todos nos va a llegar la muerte. Dormir las horas suficientes, la buena alimentación y el deporte te van ayudar. ¡Oxigenarse!. Además de cumplir con todas las responsabilidades.

– ¿Vos decís?.

– Sí. Te lo digo bajo y de reojo. ¿Ves aquél en aquella mesa?. Una vida de mierda era pura guerra. Su mujer una divina pero no lo aguantó más. Vida jodida, mucho sacrificio, todo garrones. Pero siempre tuvo fuerza y dignidad. Adelgazó 30kg, toma solo un café en la tarde con algo rico, siempre agua y algún whisky de vez en cuando como aperitivo en especial los domingos. No fuma más y sonríe. Está hecho un pibe hasta ensaladas me pide. No solo eso. Me sugiere lecturas y de las buenas. Después te paso alguna.

– ¿Vos decís que yo pueda?.

– Claro que sí. Todas y todos pueden. ¿Por qué vos no vas a poder?.

– ¿Qué es lo que te gusta más?.

– Bicicleta y caminatas sobre todo las horas de la mañana.

-¿Qué no te gusta?.

– Correr. Correr me mata.

– Bueno. Entonces para empezar te dejo acá en este papel el cronograma de ejercicios con bicicletas, caminatas y complementos. Antes hacete un chequeo del corazón y general. Previamente vamos hacer un reacondicionamiento físico porque realmente se te nota mal. Intentalo. Avisame como la llevás que te voy a estar aconsejando. En esta no te pido diezmo. Te voy acompañar pero te voy a pedir una cosa ;»razón, paciencia, disciplina, constancia y temple»;. Tu familia te lo va agradecer y vos también. La vida es lo que vos hagas con ella y no lo que esperes de la muerte. Tampoco dejes de venir al bar porque te vamos a cuidar si no te vamos a extrañar. ¡Disfrutá!.

– ¡Grande Profe!.

– Viste, ya te gané una sonrisa. ¡Vamos arriba!.

Por Andrés Legnani

  

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