Gran Bretaña reivindica 1982

Los veteranos británicos de la guerra de las Malvinas volarán a las islas –mucho lo indica– para estar presentes el 14 de junio, en la conmemoración de los 40 años del triunfo ese día sobre las fuerzas argentinas. Más que un interés especial de los kelpers y su gobierno, lo es de la Real Fuerza Aérea, del gobierno de Londres y de la monarquía británica.

Los vuelos de la RAF a Port Stanley fueron suspendidos dos años por la pandemia de covid, y retomados este año por la firma concesionaria de la RAF para estos vuelos. La organización que atiende a los veteranos y reservaba asientos en ese vuelo, South Atlantic Medal Association (SAMA), supo que el precio bonificado de 248 libras para los veteranos había sido aumentado por la concesionaria a 1.540 libras, y para los kelpers, a 1.800 libras, equivalente a 2.277 dólares; más de 7 veces el valor del vuelo bonificado.

El periódico Evening Standard destapó el asunto (www.standard.co.uk ), al publicar declaraciones al respecto del brigadier Ivar Hellberg, quien comandó el regimiento de Logística en la bahía de Ajax, uno de los puntos importantes de ingreso de los paracaidistas y marinos británicos en la guerra. “El costo es prohibitivo, declaró. “Yo quería llevar a un pequeño grupo de veteranos a la bahía de Ajax y descubrir  una placa en  memoria de los muertos y los heridos. Tuvimos que abandonar el proyecto, pese a que el gobierno de las islas se ofreció a pagar el viaje de los dos seriamente heridos del grupo.”

El telón de fondo de esta cuestión es que las fuerzas armadas británicas dieron a conocer una encuesta entre los británicos (www.forces.net) en base a la cual expresan su temor de que sea aquella “la guerra olvidada”. El 26% de la población británica de entre 18 y 24 años nunca escuchó de esa guerra, y el 47% de entre 18 y 34 años no sabe cuándo fue; el 10% de ese 47%, o sea, 4,7% del total encuestado, cree que Gran Bretaña fue quien invadió las islas en 1982. Un número similar cree que las Malvinas están en el Canal de la Mancha; English Channel para ellos. La lectura posible es que esas islas ya dejaron de importarle a los británicos. Además, hay indicios de que la guerra del 82 pérdió relevancia para los kelpers, retrotrayendo la situación a antes de la invasión decidida por la dictadura, cuando había en marcha un pausado proceso de integración de la población kelper con la argentina viviendo en una costa a 464 kilómetros. Tal vez sea indicativo de su actitud hacia Londres que para el cumpleaños 96 de Elizabeth II, el 21 de abril pasado, el gobierno kelper organizó un almuerzo al que los participantes debían llevar plato y cubierto. Y las islas no están cortas de dinero, ni para eso ni para los pasajes: la recaudación por permisos de exploración de petróleo y los permisos de pesca les permitió crear en 1996 un Fondo de Pensiones al estilo noruego.

Es Londres quien insiste en realzar la memoria de aquel 1982. La reina nombró a Port Stanley “ciudad”, una potestad que le es exclusiva, en el 40 aniversario del desembarco argentino en Malvinas, el 2 de abril; por primera vez incluyó a un territorio de ultramar entre las distinciones que acompañan fechas memorables, que esta vez es el año del jubileo de su reinado. El ministro de Defensa británico Ben Wallace se enteró del fin de los vuelos subvencionados para veteranos y viudas por el Evening Standard (ningún otro), dijo “in no way” y prometió que los veteranos viajarían gratis para el aniversario. Esta decisión requiere de aprobación parlamentaria, de la que no hay hoy noticia.

Wallace insiste en declaraciones a Evening Standard: “Necesitamos cuidar y reconocer a nuestros veteranos, que han hecho cosas extraordinarias contra todas las posibilidades. Estoy comprometido a rectificar esto y trataré de restaurar este verano los vuelos a 250 libras”. Antes dijo que serían gratis, y ahora, dos libras más del precio bonificado pre pandemia: diferencias tal vez reveladoras de su compenetración en el tema, o de falta de votos en el parlamento para aprobar la gratuidad.

Wallace reconoció la necesidad de volver a emplear en el vuelo a las islas el Airbus-330 Voyager de la RAF, hoy empleado en apoyar operaciones en Ucrania. Pero dijo estar seguro que habrá disponible un avión para este vuelo especial de veteranos y viudas. Los asientos gratis en el vuelo requeriran del voto parlamentario, se especifica.

Wallace insistió en su prédica. “Tenemos una gran deuda de gratitud con aquellos que perdieron su vida en esta batalla”, dijo en nuevas declaraciones. “Espero, agregó, que el próximo vuelo ayude a presentar respeto a aquellos que murieron”.

El vuelo desde Londres no es una operación sencilla. Los británicos hacían escala en la isla de Ascensión, o Georgetown, colonia británica, pero su aeropuerto sigue en reparación, y la alternativa que tiene es Dakar, en Senegal. Inicialmente hacían escala en Cabo Verde pero fue deshechada por razones no explicitadas.

Con la reciente visita del presidente Luis Lacalle a Londres se especuló con la posibilidad de que los británicos pudieran hacer escala en Montevideo. Esto, particularmente por el boato de la visita: lo invitó el primer ministro Boris Johnson y lo recibió el príncipe heredero, Carlos. Es posible que el príncipe haya quedado particularmente impresionado por el acento con que habla inglés este ex alumno del British School. Pero la escala en Montevideo es aún menos factible, pues si sigue viaje desde Montevideo tiene que hacer un costoso rodeo para evitar cielo argentino, que no puede surcar. Y si además del rodeo no puede aterrizar en Port Stanley por condiciones meteorológicas, no le alcanza “el costoso combustible” extra que ya lleva por venir de Dakar, para aterrizar en algún punto habilitado, explicó un oficial de la RAF a Penguin News. Sí, Malvinas le queda a trasmano a Londres.

 

  

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