Ladrones de rostros

Clearview AI  es un sistema de reconocimiento facial; consiste en un algoritmo que compara fotos o imágenes de rostros, captadas por cualquier dispositivo, y las compara con muchos miles de millones de imágenes que han extraído de Internet y de las redes sociales. El tema de la privacidad, ha sido problemático para Clearview. La compañía extrae imágenes disponibles públicamente de empresas como Facebook e Instagram para construir su base de datos pero no ha preguntado a las empresas de redes sociales, ni a nadie, si podía recolectar y usar estas imágenes.

Cualquier lector, especialmente en nuestro país, independiemtemente de su edad, sexo u ocupación, seguramente se encuentre en la base de datos de una o varias de las empresas de identificación facial aunque nunca haya dado permiso para usar su imagen.

Hasta hace dos años y medio Clearview operaba en secreto cuando el New York Times publicó un artículo que desvelaba su accionar (“The Secretive Company That Might End Privacy as We Know It”, en enero de 2020). A raíz de esta publicación más de cuarenta organizaciones privadas y comisiones parlamentarias de los Estados Unidos reclamaron el cese de sus actividades. Desde sus orígenes y a través de la financiación que la hizo posible Clearview mantiene estrechos vínculos con la ultra derecha estadounidense, con grupos racistas, supremacistas blancos y neonazis.

La relación entre Clearview y el gobierno ucraniano se remontaría a marzo pasado, cuando el australiano Hoan Ton-That, fundador y CEO de la empresa, ofreció sus servicios Zelensky. Se dice que los ucranianos tenían gran interés porque todas las ciudades y carreteras están llenas de puestos de control donde se verifica la identidad de las personas y se procura identificar a los ucranianos partidarios de los rusos (muy numerosos) y a rusos radicados desde hace décadas, que el régimen de Kiev considera enemigos potenciales. Además desean prevenirse de posibles infiltraciones de comandos rusos. El interés es por lo tanto fundamentalmente policial. Además aducen que serviría para identificar a los muertos con mayor rapidez que mediante técnicas dactiloscópicas.

Cleariew es una empresa muy cuestionada en los Estados Unidos y en Europa. En enero de 2020, Twitter, primero y después YouTube, Google y Facebook, solicitaron a la empresa que dejara de robar imágenes de sus usuarios y que borrara las que había acumulado, demanda que no fue atendida, aunque el litigio continúa. En marzo pasado el Garante de la Privacidad, un organismo público italiano multó a la empresa de Ton-That por violar las normas que protejen la intimidad de los ciudadanos y le ordenó borrar de su base de datos todas las imágenes obtenidas en Italia. En Gran Bretaña la empresa también ha sido multada por robar rostros pero eso no la ha hecho cambiar de procedimiento.

Clearview vende sus servicios a más de 3.200 organismos policiales, militares y servicios de inteligencia y gobiernos de varios países (incluído desde luego el FBI y el Departamento de Seguridad Interior de Gran Bretaña) pero aunque mantiene cuidadosamente oculta su lista de clientes se sabe que numerosas empresas comerciales e industriales, corporaciones, edificios, bancos, universidades, clubes de fútbol y otras organizaciones se valen del algoritmo para identificar a sus concurrentes. El año pasado la revista Time de los Estados Unidos sostuvo que Clearview figuraba entre las cien empresas más influyentes del mundo.

Uno de los financiadores originales de Clearview fue el multimillonario germanoestadounidense Peter Thiel (nacido en 1967) (al ser preguntado sobre sus convicciones políticas en 2006 en una entrevista para la UPI, Thiel dijo, “Yo era bastante libertario cuando empecé en los negocios, ahora soy “muy libertario”). En diciembre de 2007 apoyó a Ron Paul [i] en su candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos. Peter Thiel declara que es incapaz de participar en lo que él denomina un “compromiso inaceptable, la política”, y dice que la democracia y la libertad son incompatibles. Pero todos sabemos que esas afirmaciones son mentirosas, porque nada hay más político que su papel y porque su libertad, la del zorro libre en el gallinero libre, va contra la democracia tal como él lo proclama.

En julio de 2012, Thiel hizo una donación de un millón de dólares a la organización Club for Growth Action, una organización conservadora cuya agenda se concentra en recortar impuestos y en las políticas económicas neolibrales. Aparte de Facebook, Thiel, ha hecho inversiones en etapas iniciales en varias empresas nuevas, incluyendo Slide, Linkedin, Friendster, Geni.com y otras varias fundadas por sus colegas de PayPal la empresa de pagos electrónicos que funciona en todo el mundo, incluso en Uruguay.

La revista Fortune ha declarado que los socios originales de PayPal han fundado o invertido en docenas de nuevas empresas con un valor agregado, según Thiel, de alrededor de 30.000 millones de dólares. En los círculos de Silicon Valley, parece que Thiel es conocido como “el padrino  de la Mafia de PayPal”.[ii]

El algoritmo de identificación facial no solamente encanta a los servicios de inteligencia y los organismos policiales sino que desde un principio atrajo a los megamillonarios. Uno de ellos, por ejemplo, el grecoestadounidense John Catsimatidis lo probó primero para identificar a quienes cometían raterías en su cadena de supermercados pero lo utilizó después para identificar a los novios de su hija. Uno de los primeros clientes fue el “rey de los trolls” el ultraderechista Charles C. Johnson y el abogado de racistas y neonazis Tor Ekeland. La empresa es muy exitosa en conseguir inversores. En setiembre del 2020 se dijo que había conseguido 8.625 millones de dólares y antes una inversión similar de Peter Thiel y sus socios.

Después que las hordas trumpistas asaltaran el Capitolio en Washington la policía de Alabama usó el algoritmo para identificar rostros en las fotos de la algarada que manejaba el FBI. El mes pasado, Ton-That le dijo a Reuters que el Ministerio de Defensa de Ucrania comezó a usar Clearview para descubrir a rusos infiltrados, enfrentar la desinformación en las redes e identificar a los muertos.

El dueño de la empresa aseguró que disponía de más de 2.000 millones de imágenes provenientes de las redes sociales rusas. Este mes, el New York Times informó que Clearview había creado más de 200 cuentas para cinco agencias gubernamentales ucranianas que habían hecho más de 5.000 búsquedas.

Por su parte, para vender el algoritmo, la empresa sostiene que el reconocimiento facial es fundamental para detener terroristas y pedófilos pero su mercadeo los ha metido en grandes líos. Por ejemplo, recientemente incluyó en un video promocional el rostro del Fiscal General de Nueva Jersey quien de inmediato prohibió el uso del sistema en los 21 condados de su jurisdicción.

Usar reconocimiento facial para identificar a los muertos no es nuevo y Clearview no es la única plataforma que se usa con este fin en Ucrania. “Hemos estado usando este material durante años”, le dijo Aric Toler, director de investigación de Bellingcat – una organización que se especializa en periodismo de investigación – al periodista James Clayton de la BBC.

En 2019, Bellingcat usó tecnología de reconocimiento facial para ayudar a identificar a un ruso que había filmado la tortura y el asesinato de un prisionero en Siria. La guerra de Ucrania tampoco es la primera en que se utiliza la tecnología de reconocimiento facial pero su uso es mucho mayor que en cualquier conflicto anterior. Toler dijo a la BBC que usa la plataforma rusa de reconocimiento facial FindClone y asegura que le ha sido particularmente útil para identificar soldados rusos muertos [iii].

Conor Healy de IPVM – un grupo de investigación de la industria de seguridad y vigilancia con sede en los Estados Unidos – dice que “es importante que las fuerzas ucranianas reconozcan que esta no es una forma 100% precisa determinar si alguien es su amigo o su enemigo”. Al igual que Clearview, FindClone busca coincidencias con imágenes de internet disponibles públicamente, incluyendo las páginas de redes sociales rusas. Con estas plataformas se puede ubicar personas que no tienen cuentas en redes sociales porque basta que alguien pueda haber subido su foto.

Incluso una persona que nunca ha tenido un perfil en redes sociales y que piensa que ha borrado su imagen de internet, puede ser ubicada porque apareció en una foto subida por un conocido o porque apareció en segundo o tercer plano en una imagen aleatoria que alguien subió a internet.

Aunque los promotores de los sistemas de reconocimiento facial alegan que sus algoritmos tienen un elevado porcentaje de certeza (entre 98,6% y 100%) esas afirmaciones han sido muy cuestionadas por estudios desarrollados por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU en inglés) que asegura que se trata de un producto de vigilancia peligroso y no probado. Naturalmente tampoco es que Clearview sea el único algoritmo de identificación facial. Se dice que actualmente hay más de 300 y Clearview figura entre los diez más vendidos sin que nadie sepa exactamernte la magnitud que han alcanzado estos negocios.

Las pruebas de eficacia se hacen mediante la confrontación de dos imágenes del mismo rostro, con diferencias de iluminación y de posición. Sin embargo, cuando se trata de buscar un rostro en la muchedumbre, a pesar de la velocidad de vértigo de las computadoras (millones de imágenes en segundos), los resultados no son tan auspiciosos e inclusive suelen ser dudosos.

La multiplicación de parámetros a comparar (distancia, ubicación, tamaño de los rasgos fisiognómicos) tiene un límite a partir del cual la cantidad no conlleva mayor precisión. La iluminación, el tono de la piel, “los accidentes” (traumatismos, deformaciones, etc.) son capaces de inducir a error. Por otra parte, la enorme mayoría de los sistemas trabajan en dos dimensiones y actualmente el perfeccionamiento se encamina a las imágenes tridimensionales, mucho más escasas y sobre todo más difíciles de robar o “cosechar”.

Desde el año pasado Clearview trabaja para mejorar las imágenes borrosas y eliminar máscaras que pueden cubrir parcial o totalmente los rostros (como ha sido el caso en todo el mundo con motivo de la pandemia del Covid-19). Hay que tener en cuenta que entre las varias metodologías biométricas (reconocimiento de la voz, reconocimiento corporal, huellas digitales, flujo sanguíneo en la palma de la mano o en dedos, reconocimiento por el iris, identificación por ADN, etc.), el reconocimiento facial es seguramente la de manejo más masivo pero una de las que todavía va muy a la zaga en certeza y precisión.

¿Cómo hace Clearview para dar nitidez y quitar máscaras? Pues se remite a un procedimiento más cercano a la vieja fisiognomía o al retrato hablado: se trata del “aprendizaje” que puede alcanzar la máquina mediante modelos estadísticos que le ayudan a completar los rasgos invisibilizados mediante promedios gráficos. Los detalles se afinan usando características de imágenes parecidas. Como esto se introduce en el terreno pseudocientífico de los fenotipos raciales resulta que el perfeccionamiento hace que el porcentaje de falsos positivos crezca desmesuradamente.

Conor Healy – citado por Clayton – sostiene que el reconocimiento facial “no debería ser una tecnología de vida o muerte en la que apruebas o fallas, donde podrías ser encarcelado o, Dios no lo permita, incluso asesinado. No es así como debería usarse esto en absoluto”.

Otros analistas hacen advertencias aún más contundentes. Albert Fox Cahn, del grupo de vigilancia Surveillance Technology Oversight Project (Proyecto de Supervisión de Tecnología de Vigilancia, asequible en https://www.stopspying.org/ que puede traducirse al español) habla de “una catástrofe de derechos humanos en ciernes”.

“Cuando se cometen errores con reconocimiento facial en tiempos de paz, las personas son arrestadas por error. Cuando hay equivocaciones con esta tecnología en una zona de guerra, matan a personas inocentes”, dijo Fox Cahn a la revista Forbes (Ver: Why We Must Update The Law For  The Digital Age, 23/11/2020, en: https://www.forbes.com › ashoka)

Ton-That acepta que aún se debate la legalidad de la tecnología de reconocimiento facial, pero cree que Clearview opera dentro de la ley y señala que la tecnología ha sido “malinterpretada”. Los antecedentes de este joven emprendedor lo desmienten.

Este australiano dice que empezó a usar computadoras porque estaba obsesionado con la electrónica. En el 2007, a los 19 años, abandonó la universidad y su país y se instaló en San Francisco. En sus primeros intentos para crear aplicaciones no tuvo éxito pero en el 2009 creó la compañía HappyAppy y su aplicación que se llamó ViddyHo era un programa maligno (malware) o computer worm (que no debe ser confundido con un virus informático). La aplicación de Ton-That se replicaba a si misma para afectar a otras computadoras explotando debilidades en su sistema de seguridad. Este malware se copia a si mismo sin requerir un programa huésped y casi siempre causa algún daño en las redes sin corromper o modificar los archivos en la máquina afectada como lo hacen los virus. El malware de este muchacho estaba concebido para robar o apropiarse de todos los contactos de cada computadora (phishing). Cuando el invento se multiplicó, la policía empezó a buscarlo y él creó un sitio para robar direcciones. Por aquellas épocas trabajó en Angellist. [iv]

Después de intentar una carrera en el modelaje conoció, en el 2016, a un político neoyorquino en el Instituto Manhattan para la Investigación de Políticas, una organización ideológica conservadora. De esa asociación nació la creación de una aplicación para el reconocimiento facial, un algoritmo que trabajaba con imágenes que captaban de internet. Actuaron en la clandestinidad como una empresa secreta hasta fines del 2017 cuando aparecieron como apoyo para el conjunto más reaccionario, derechista y agresivo de la política estadounidense (trolls, provocadores, promotores de atentados, etc.) como Chuck Johnson (el rey de los trolls, promotor de noticias falsas y provocaciones), Mike Cernovich (provocador, anti feminista, promotor de teorías conspirativas), Douglas Mackey (troll conspirador, agresivo, anti inmigrantes, antisemita) y Paul Nehlen (supremacista blanco, racista, antisemita, ainti inmigrantes).

Con el grupo de ultra derechistas trabajó en proyectos para promover las políticas más reaccionarias. A principios de 2017 proponían usar Clearview para identificar los rostros de inmigrantes ilegales para expulsarlos. Ton-That ha declarado que él no es supremacista blanco, ultra nacionalista ni antisemita. Se presenta como el promotor de un sistema para combatir el delito.

Desde marzo pasado ha ofrecido su algoritmo gratuitamente a los ucranianos aunque ni él ni su representante en Kiev, Lee Wolosky, un antiguo diplomático que trabajó para Obama y para Biden, aseguran no saber el uso que dará el Ministerio de Defensa de Ucrania a su sistema. Tras la invasión rusa, el fundador de la compañía vio otra aplicación para su controvertida tecnología: “vimos imágenes de prisioneros de guerra, de gente que huía, y pensamos que nuestra tecnología podría ser útil para identificación de personas y verificación», señala.

Por el Lic. Fernando Britos V.

 

[i] Ronald Ernest «Ron» Paul (n. 1935) es un médico y político estadounidense, miembro del Partido Libertario (grupo ultra neoliberal), ex miembro por  Texas en la Cámara de Representantes de los EUA. Es el fundador del grupo de presión Campaign for Liberty. De acuerdo con Keith Poole, un politólogo de la Universidad de Georgia, Paul tiene el registro de votos más conservador que ningún otro parlamentario desde 1937. Ha sido llamado el “padrino intelectual” del grupo derechista Tea Party. Ha conseguido notoriedad por sus posiciones ultra derechistas en muchos temas políticos, chocando a menudo con los dirigentes de los partidos republicano y demócrata. Paul se ha postulado tres veces para la Presidencia de los EUA. En diciembre de 2010, Ron Paul, partidario de eliminar el banco central, fue nombrado presidente del comité que controla la Reserva Federal.

[ii]  En 2006, Thiel ganó el Premio Lay Herman del espíritu empresarial. En 2007, fue nombrado Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial de Davos, como uno de los 250 líderes más distinguidos de 40 años o menos. También se ha informado de que ha asistido a la elitista y altamente secreta conferencia del Grupo Bilderberg en 2007 y 2008. El 7 de noviembre de 2009 obtuvo un doctorado honoris causa de una universidad privada de Guatemala que es bastión del neoliberalismo. Las actividades culturales de Thiel han incluido recientemente la producción ejecutiva de “Gracias por fumar”, una película basada en la novela de Christopher Buckley. Es coautor del libro El mito de la diversidad: el ‘multiculturalismo’ y la política de la intolerancia de Stanford. En la primavera de 2012, Thiel impartió el curso CS 183: Startup en Stanford. Fruto de las notas que tomó en clase Blake Masters se publicó el libro “De cero a uno”, figurando como coautores el propio Masters y Thiel. En 2017 Thiel se casó con su compañero Matt Danzeisen en octubre, en Viena , Austria. Danzeisen trabaja como gestor de cartera en Thiel Capital.

[iii]La información sobre esta plataforma se encuentra en: https://www.bellingcat.com/resources/how-tos/2019/02/19/using-the-new-russian-facial-recognition-site-searchface-ru/

[iv]AngelList es un sitio web de EE. UU. para nuevas empresas, inversores ángeles y personas en busca de empleo que buscan trabajar en nuevas empresas. Fundada en 2010, comenzó como un tablero de presentación en línea para nuevas empresas tecnológicas que necesitaban financiación inicial. 

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