La inseguridad social está llegando

Hay una gran batalla política en puerta, que definirá si se progresa o se retrocede en materia de política social y en las condiciones en que el gobierno puede promover los intereses de inversiones privadas y privatización que están en sus planes. La reforma de la seguridad social condicionará el arco político, económico y social que sugiere –pero no explicita– el gobierno de coalición  para el resto de su mandato y más allá en el tiempo.

Como se sabe, el gobierno propició una Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS) via Ley de Urgente Consideración en el ámbito del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto para realizar un diagnóstico del sistema previsional uruguayo y presentarle al Poder Ejecutivo recomendaciones para su reforma. Sus recomendaciones se presentaron en noviembre pasado, con el apoyo de 9 delegados (tres por partido de la coalición) y el voto del representante empresario. Votaron en contra los tres expertos designados por el Frente Amplio y los dos representantes de trabajadores y jubilados. El diagnósico condiciona el destino de los dineros públicos hacia uno u otro de los polos en que claramente quedaron conformadas las posiciones, y los costos sociales y facilidades desde el Estado que puede esperar la empresa privada.

Según anunció el presidente Luis Lacalle en conferencia de prensa el 27 de marzo, ese diagnósico –que tiene claramente el rechazo del progresismo y el apoyo del sector empresario–, será la base de un proyecto de ley que el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento a la brevedad. Dijo Lacalle en el anuncio que solo allí, en comisión y en sala, se dará la instancia de discusión del proyecto, que en principio tiene la mayoría simple para aprobar.

Las razones por las que Lacalle obtiene sin esfuerzo y hasta da por sentado el apoyo de sus socios de coalición a su neoliberalismo duro y crudo, no se explican fácilmente, pero precisarían ser explicitadas. Allí hay conservadores de raigambre como Sanguinetti, proclamados batllistas, cristianos que profesan socialdemocracia, militares militantes del pasado y de la derecha populista, y más.

En todo caso, si la coalición vota junta , como es probable, lo harán con la responsabilidad de que quienes disienten serán objeto del condicionamiento de un sector de la sociedad –notoriamente minoritario– en desmedro de la mayoría; que no se habrá alcanzado en las urnas, pero que está. Desde el lado del disenso deberían recurrir a un esfuerzo extraordinario y a políticas imaginativas para torcer ese destino y desnudar lo que se entiende es el espejismo institucionalista y republicano del neoliberalismo, para que no lesione más la defectuosa pero existente democracia económica. El proyecto que se envíe en estas condiciones está imposibilitado de ser una pieza angular de la política de Estado que reclama el tema. Para serlo, el proyecto no debería estar asociado a un gobierno sino a toda la sociedad, debería asumir la responsabilidad de que sus efectos se extienden mucho más allá de su tiempo de gestión, y obtener el consenso ideológico necesario para que sea válido.

El gobierno ha decidido no tomarse ese trabajo. Y de la política que quiere imponer el gobierno dan pauta sus acciones; rebaja de ingresos de la gente y desregulación laboral, que para Ernesto Murro, ex director del BPS, “son reformas interrelacionadas como parte de una concepción, una estrategia, un acuerdo, un plan”, en su conferencia del 11 de marzo de este año.

Así, en los dos años que lleva de gobierno, pandemia y todo, se aplicaron medidas que dan esa pauta:

  • Fuerte rebaja de salarios y pasividades para tres de cada cuatro personas del país. Fueron del orden del 3%, y más para las pasividades más bajas. Las pasividades afectan a 800.000 personas jubiladas, pensionistas y personas con discapacidad, que son las más afectadas por la pandemia.
  • La política gubernamental, que no compensó debidamente con apoyos sociales, y eso afectó a la gran mayoría de las personas, a las pequeñas y medianas empresas y productores que dependen del consumo interno del país.
  • El Gobierno se ahorra aprox unos 200 millones de dólares en rebaja de pasividades y otras decenas de millones de dólares más, en rebaja de salarios de trabajadores públicos
  • El Gobierno además recauda unos 65 millones de dólares por aumento de impuestos que afectan directamente a la población (IASS, IRPF, por cambio en BPC, o Base de Prestaciones y Contribuciones), además de lo recaudado por reducción de descuentos en IVA y aumento de tarifas públicas y combustibles.
  • Es opinión de Murro que “ pocas reformas de la seguridad social y tributarias, en tan poco tiempo, logran tan importantes resultados económico-financieros y tanto perjuicio para mucha gente.
  • En lo que va de la gestión de Lacalle y en el marco de la pandemia, se van aprobando también por leyes, decretos y resoluciones, varias medidas de desregulación e informalización.
  • Ejemplos de ello son el pago de salario en efectivo, “negociado” entre empleado y empresario, contrariando el positivo proceso de inclusión financiera formalizador y la negociación colectiva.
  • “Negociación” también entre empleado y empresario, de condiciones del creciente teletrabajo.
  • No se demanda prueba del origen de fondos por hasta 110.000 dólares para la compra de bienes.
  • Se suspende el control de evasión e irregularidades en el transporte camionero.
  • Se reducen la fiscalización y controles, ante posibles irregularidades de seguridad social en empresas, pro competencia desleal y desprotección de trabajadores.
  • Se efectiviza el no pago de aportes prescriptos para acceso a jubilación patronal.
  • Se reducen las posibilidades de movilización social para reclamo de derechos.
  • Se reduce la institucionalidad: tanto en la actividad de Parlamento como del Consejo de Ministros, y se admiten cuestionamientos a Poder Judicial.
  • En materia de negociación colectiva, el Poder Ejecutivo pone pautas bajas y no vota acuerdos mejores de empresarios y trabajadores, y cuando vota, lo hace con los empresarios.

  

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