La crisis y el padre de la criatura

 

El Uruguay no arranca hasta que llegue el último ciclista, es un axioma que los uruguayos repetimos cada año; sin embargo, en siete días el país se muestra con otro movimiento que hace a su idiosincrasia más pura y representa un oxígeno para un sector que alarga la temporada estival (mucho más en esta pos pandemia). De todos modos una semana no alcanza para cubrir las debilidades que dejó la temporada si esta -como las que tuvo el país en los últimos años- viene siendo muy mala. Claro que en esa balanza hay que poner otro factor que incide de forma ostensible en el comportamiento de la economía, y no es otro que las decisiones que toma quien manda.

Decisiones de quien dirige la línea financiera del Estado y que tendrán consecuencias que se reflejarán en el comportamiento de los uruguayos también en sus vacaciones; un tiempo en el que -obviamente- se destinan al esparcimiento, recursos extras, si los hubo. Con esta introducción tan «ligth» intenté introducirlos en la búsqueda del padre de esta criatura que se engendró hace dos años, empieza a dar sus primeros pasos y que ya balbucea en el bolsillo de los uruguayos…
¡¡Un aplauso para el encuestador!!

Fuente imagen: Equipos Consultores

En verdad, se merece un aplauso y no solo él (ellos), sino el verdadero artífice de esta ingeniería mediática que pone al Gobierno al resguardo de la opinión pública al momento de emitir opinión sobre la economía. Así lo consigna -si creemos en los pronósticos, claro- la empresa Equipos Consultores en su reciente encuesta sobre los temas que más preocupan a los uruguayos.

Según resulta de la misma, es la economía la mayor preocupación hoy día y en segundo lugar la seguridad (tan fogoneada en tiempos no tan pretéritos), y por allá abajo surge recién el Gobierno como una referencia. Como si este no fuera el principal responsable de una economía a la que han contribuido en depreciar de forma acelerada y quirúrgica, afectando casi que exclusivamente a trabajadores, jubilados y pensionistas.

Claro que se olvidan que hay un efecto «rebote» ineludible (real, no como el famoso «derrame», que nunca llega), que termina depreciando a la economía local con todo lo que ello implica. Es un simple silogismo que hasta parece absurdo que las autoridades no reconozcan: si se recortan salarios, jubilaciones y pensiones, si se recorta obra pública, es inevitable que el mercado interno se retraiga por el simple efecto de un consumo interno que se verá afectado por la falta de recursos.

Parece absurdo, pero solo por un aspecto ideológico se puede explicar, que habiendo sorteado sendas crisis (la última del año 2008), no se aplique la misma y efectiva fórmula del Frente Amplio que nos permitió ser una isla en una región afectada por la recesión en la que Uruguay siguió creciendo. Y lo hizo manteniendo el ingreso de los asalariados y pensionistas, invirtiendo en obra pública y dando oxígeno a un mercado interno que surfeó la crisis con éxito y fue elogiado por los organismos internacionales que nos monitorean.

Hoy están más preocupados por reducir el déficit fiscal al que promueven con el sacrificio del ingreso de los trabajadores y jubilados, sin reclamar igual esfuerzo a sectores que se han beneficiado con los precios internacionales y que lejos de «derramar» tan siquiera parte de sus ganancias en el país, las depositan en paraísos fiscales.

Ahí está la mano sagrada del padre de esta criatura, haciendo que las cabecitas uruguayas no reconozcan la paternidad de esta crisis al verdadero progenitor y pongan al gobierno muy abajo en la tabla de las preocupaciones orientales.

¿Cómo es posible ello? ¿Cómo se explica que no se reconozca al gobierno como el principal responsable de la situación económica que más nos preocupa a los uruguayos? Un gobierno que impuso una serie de medidas regresivas que nos llevaron a este estado de situación.

Una posible explicación está en el blindaje mediático del que hace uso y abuso, al punto que analistas económicos -sin ningún pudor- comparen nuestra economía con la de EEUU, por ejemplo. Si USA tiene inflación, ¿no va a tener Uruguay? O que nos bombardeen con la crisis argentina como si el mal de muchos nos consolara el bolsillo propio. Se olvidan que no hace mucho tiempo, leíamos esas noticias de la región y del mundo pero desde otra posición muy diferente a la actual.

Y para ir terminando está el tema de la visualización de estos problemas que nos acucian justamente a pocos días del triunfo del NO en el referéndum, como si estos hubieran surgido después del 27 de marzo. Si hasta el Ministro del Interior reconoció que aumentaron los homicidios, los mismos que venían creciendo desde julio del año pasado, pero que ellos invisibilizaron… hasta el 28 de marzo, claro.

Muchas coincidencias que nos hacen pensar que la maquinaria que los puso en el poder sigue intacta, funcionando y dando los mismos resultados.

Pero… ¿hasta cuándo?

Hasta que el bolsillo diga basta o hasta que los uruguayos rompan el estado de hipnosis colectiva que deja la caja boba y empiecen a ver los efectos de una liturgia que solo les pide su mayor esfuerzo a cambio del voto…

el hombre rascaba el bolsillo,
el perro masticaba el mismo hueso…

Por Julio Fernando Gil Díaz – El Perro Gil

 

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