La última guerra mundial según Gláziev

Sérgei Gláziev es, según The Saker geopolítica RU mayoritariamente considerado, “la persona más capaz en la situación actual”. Actualmente es el Ministro de Integración y Macroeconomía de la Unión Económica de Eurasia (EAEU) y fue asesor de Putin desde 2003. En 2015 publicó su libro de anticipación “La última guerra mundial”.

En él señala: “Estados Unidos se embarcó en una guerra híbrida mundial (…) porque “después del discurso de Múnich del presidente Putin (febrero de 2007) se dieron cuenta que habían perdido el control sobre la Rusia neoliberal de Yeltsin…. En 2008 estalló la crisis financiera y quedó claro que se iniciaba la transición hacia un nuevo orden tecnológico: el viejo orden económico y el sistema de gestión anterior ya no aseguraban un desarrollo económico sostenible”.

Serguéi Glázyev y Vladimir Putin; detrás Serguéi Lavrov

China estaba a la cabeza. Entonces, los estrategas estadounidenses deciden aplicar la lógica de una guerra, pero con una concepción de la guerra con métodos que existían en el siglo pasado. Establecen tres frentes de combate principales: uno, monetario-financiero (donde Estados Unidos todavía domina el mundo), otro, comercial-económico (donde ya han perdido frente a China) y el otro comunicacional-cognitivo (donde los estadounidenses tienen tecnologías superiores a las rusas).

El cuarto frente es el biológico, “se abrió con el coronavirus desde el laboratorio chino-estadounidense en Wuhan.” (cancillería china piensa que fue desde Fort Detrick). Hoy es público que existe toda una red de laboratorios biológicos en Ucrania. Estados Unidos se ha estado preparando durante mucho tiempo para abrir el frente biológico en una guerra mundial híbrida.

El quinto frente, es, obviamente el frente de combate físico-cinético, la última herramienta para obligar a los estados a una obediencia incondicional.

“Los estadounidenses no podrán ganar, tampoco los británicos lo lograron en su momento dice Glaziev–. Estados Unidos estaba condenado a perder la guerra comercial porque China podía producir de manera más eficiente y financiar el desarrollo de manera más barata. Todo el sistema bancario chino es de propiedad estatal, funciona como una sola institución de desarrollo, dirigiendo los flujos de efectivos para expandir la producción y desarrollar las nuevas tecnologías”.

El mundo hoy no necesita las corporaciones transnacionales estadounidenses, ni el dólar estadounidense, ni sus tecnologías monetarias, ni las pirámides financieras. Todo eso va a ser cosa del pasado en un futuro próximo. El Sudeste Asiático se convirtió en el líder del desarrollo económico mundial, y un nuevo orden económico mundial se forma ante nuestros ojos.

Las estructuras verticales jerárquicas características de la economía mundial imperialista resultaron ser demasiado rígidas para asegurar procesos de innovación continuos y perdieron su efectividad comparativa para asegurar el crecimiento de la economía mundial.

En la periferia del imperio, se ha formado un nuevo orden económico mundial, que se basa en modelos de gestión flexibles, una organización de la producción en red, donde el Estado funciona uniendo los intereses de varios grupos sociales en torno a lograr un objetivo: elevar el bienestar público.

El ejemplo más impresionante de una estructura económica integral de este tipo es China, que durante más de 30 años ha superado en tres veces la tasa de crecimiento de la economía estadounidense. China ya ha superando a Estados Unidos en términos de producción, exportaciones de bienes de alta tecnología y tasas de crecimiento.

Otro ejemplo es India. Este país tiene un sistema político diferente, pero el gobierno está obligado, por razones históricas, a dar primacía a los intereses públicos sobre los privados, la única alternativa que tiene el Estado Indio es maximizar las tasas de crecimiento para combatir la pobreza. “En este sentido, podríamos decir que el nuevo orden económico mundial debería ser de ideología socialista”, afirma Glaziev.

TRABAJANDO EN LA NUEVA MONEDA MUNDIAL

Si observamos las tasas de crecimiento después de 1995, vemos que la economía china ha crecido 10 veces, mientras que la economía estadounidense ha crecido sólo un 15 por ciento. Por lo tanto, ya es indiscutible que en la actualidad el ritmo del desarrollo económico mundial se está desplazó hacia Asia: China, India y los países del Sudeste Asiático ya producen más productos que EEUU y la UE juntos.

El centro de reproducción de la economía mundial es Sudeste Asiático. Si a estos países les sumamos Japón o Corea, donde el sistema de gestión también se propone como objetivo aumentar el bienestar público, entonces podemos decir que esta nueva estructura económica mundial tiene todo para ser la dominante.

Gláziev está trabajando desde hace mucho tiempo con un grupo de académicos de estas naciones, en la introducción de una nueva moneda. Hace 10 años, en el Foro Económico de Astana, presentaron el informe “Hacia un crecimiento sostenible a través de un orden económico mundial justo”. Es un proyecto para la transición a un nuevo sistema financiero y monetario mundial, que postula sustituir al FMI por un organismo multipolar en base a los llamados derechos especiales de giro, para crear una moneda contable mundial.

Fue reconocido como el mejor proyecto económico internacional. Pero en la práctica, ninguno de los estados se interesó en poner a funcionar este proyecto. Aunque a continuación el economista Nursultan Nazarbayev (ex presidente kazajo), propuso para la nueva moneda el nombre de Altyn.

Pero la situación actual está obligando a crear rápidamente nuevos instrumentos de pago-liquidación, porque el dólar es prácticamente imposible de usar. Objetivamente, el rublo podría convertirse en moneda de reserva junto con el yuan y la rupia. Es posible pasar a un sistema multidivisa basado en monedas nacionales, pero todavía necesitamos algún equivalente para la fijación de precios… Ahora Glaziev está trabajando en el concepto en el espacio de intercambio de la Unión Económica Euroasiática, en nuevos criterios para la formación de los precios.

Para que los precios de los metales o del petróleo no los defina la City de Londres, es necesario que surja otra moneda, que actúe no solo dentro de la Unión Económica Euroasiática y en Eurasia.

En este nuevo orden económico mundial, se incluye, por supuesto, a China, India, Indochina, Japón, Corea e Irán. Estos grandes países tienen sus propios intereses nacionales. Después de la confiscación de las reservas de dólares de Rusia, ningún país importante quiere usar la moneda de otro país como reserva. Se necesita una nueva herramienta. Dicha herramienta, para empezar, puede ser una moneda de liquidación concentrada, que se construya como un índice agregado.

Todos los países que participen en la creación de esta nueva moneda contable deben tener derecho a la presencia de su moneda nacional en canasta. Y la moneda común se formaría como un índice, como un componente promedio ponderado de esas monedas nacionales, añadiendo las mercancías: no sólo el oro, sino también el petróleo, el metal, el grano y el agua. Una especie de arnés de productos básicos que, según estimaciones de Glaziev, debería incluir alrededor de 20 productos. De hecho, ya forman los precios mundiales y, por lo tanto, deben participar en la canasta para la formación de esta nueva moneda.

Se necesita un tratado internacional, para determinar las reglas para la circulación de esta moneda y un nuevo sistema financiero monetario sin Occidente.

Quizá algún día Europa se una a él y Estados Unidos también se vea obligado a admitirlo. Pero está claro que se va a construir el nuevo sistema sin ellos, por ejemplo, sobre la base de la Organización de Cooperación de Shanghái.

3 ESCENARIOS

“Llamo a esta guerra mundial la última, porque creo que hay varios escenarios para salir de la crisis actual. El primer escenario, es relativamente tranquilo y próspero. Consiste en la superación del monopolio estadounidense. Para hacer esto es necesario abandonar el dólar en el sector financiero. Para superar el monopolio en la esfera cognitiva y de la información, es necesario aislar nuestro espacio de información de los oligopolios estadounidenses y desarrollar nuestras propias tecnologías de la información”, dice Glaziev.

Sin los monopolios de dólar estadounidense (y del euro) y apoyándose en sus tecnologías de la información para gestionar el dinero, los países del nuevo orden económico mundial pueden asegurar altas tasas de desarrollo económico, mientras el mundo occidental se derrumba.

“El segundo escenario (…) es similar al que Hitler quería realizar… El nazismo fue un intento de crear un gobierno mundial con una ideología inhumana. Hitler concibió a la nación alemana como superhombres, los actuales ideólogos de la tecnocracia quieren imponernos sus teorías del post-humanismo.

En contraste con las teorías del post-humanismo occidental, los países centrales del nuevo orden económico mundial se caracterizan por una ideología de inspiración socialista, aunque respetando los intereses privados y usando algunos mecanismos del mercado. En China hay una mezcla de ideología socialista, intereses nacionales y competencia de mercado. India, Japón y Corea tienen todavía algunas similitudes con un régimen económico que llamamos mixto.

Bajo ese escenario, Rusia desaparecería como una entidad independiente, al igual que China, por cierto. Un hipotético gobierno del mundo por parte de occidente podría incorporar algunos de nuestros oligarcas, pero sólo en roles de segunda y tercera categoría”, afirma Glaziev.

El tercer escenario es catastrófico. La destrucción de la humanidad… “Por cierto, los laboratorios biológicos estadounidenses fueron mencionados en mi otro libro: Las plagas del siglo XXI: ¿cómo evitar el desastre y superar la crisis? En 1996, cuando me tocó trabajar en el Consejo de Seguridad de la ONU, propuse desarrollar el concepto de seguridad biológica. Porque ya entonces, hace casi 30 años, la genética era una ciencia lo suficientemente desarrollada como para sintetizar virus dirigidos contra personas de cierta raza, de cierto género o, de cierta edad. Esto ha sido posible durante mucho tiempo. (…) Hacer un virus contra algún grupo étnico, es posible si se conoce el código genético”.

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo

 

  

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