Un fantasma rosado recorre el Uruguay

Antía “Pretender derogarla es ir un poco en contra de línea de respeto a la democracia”

Lacalle “Es una ley (la luc) que tiene una profunda vocación de libertad”

Argimón  “Siento que la ley que la gente nos dijo que quería”

Sanguinetti “Un triunfo del referéndum contra la Luc, pone en duda la capacidad de gobernar

y frena el ejercicio del gobierno.”

Delgado “Van a querer paralizar el país” dijo sobre el referéndum sobre la LUC.

Manini “Si cae la Luc van a correr a pedradas a los patrulleros”

Si hay algo poco abstracto eso, son los artículos de las leyes, justamente sus textos, explican su alcance, lo regulan, dicen que sí y que no.

Me tomé el trabajo de buscar la argumentación de quienes defienden la Luc solo para verificar que la estrategia de defensa es cualquier cosa menos concreta.

Durante la campaña fue una ley (muchas leyes dentro de una) que fue celosamente guardada en un manto de misterio.

Luego fue presentada como de “urgente consideración” y obligó al parlamento a un tratamiento de 90 días. Donde los parlamentarios, por lo menos los del Frente Amplio, tuvieron acceso al texto solo cuando ingresó al Legislativo.

Con el mismo fervor con el que guardaron silencio, luego de  presentadas las casi 800 000 firmas y validadas las necesarias para que la consulta popular se realice, salieron todos los integrantes de la coalición multicolor a defenderla con un gran manto de generalización donde desde la libertad, hasta el miedo a perderla, desde el peligro del desgobierno hasta el desbarrancamiento  institucional está  dicho y repetido hasta el cansancio.

Pues bien, nada más democrático que 800000 ciudadanos a través de un mecanismo constitucional convoquen y cuestionen 135 artículos de la famosa ley.

Nada más democrático que poner a discutir a toda la ciudadanía, sobre la pertinencia o no de lo aprobado para sus intereses. Los uruguayos estamos siendo interpelados no para votar por Juana o Pedro sino sobre los contenidos de leyes aprobadas entre gallos y medias noches.

Alquileres, Educación, Empresas Públicas, Seguridad, todo queda alcanzado por el famoso articulado y los uruguayos estamos y estaremos en “estado de debate”.

No se trata de si Tabarez, fue bien o mal destituido, si las murgas están criticas de más, o si las vacunas son útiles o no.

Los uruguayos estamos siendo convocados a un acto de reflexión y discusión de una riqueza conceptual inédita. La enorme cantidad de aspectos del articulado, concreto y diverso      nos invita a preguntarnos cuanto nos benefician o nos perjudican los famosos artículos.

Este fantasma rosado que recorre el país es atípico, no nos hace “ BUUUUU”, no pretende asustarnos, por el contrario, nos desafía como ciudadanos a ejercer de manera responsable nuestros derechos,  a informarnos, a fortalecer la democracia votando defendiendo nuestros derechos.

El 28 de marzo, el fantasma rosado descansará, Lacalle seguirá gobernando, los legisladores serán los mismos, de los mismos sectores. La única diferencia será que la ciudadanía habrá refrendado o no los 135 artículos. Si como creo, el SI gana, el gobierno deberá contemplar lo que los uruguayos NO QUEREMOS.

 

Por Walter Martínez

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