Desaparecidos | más de 44 años de lo sucedido, y el Estado ha incumplido investigar

Qué decir en este momento tan importante y emotivo, que no hayamos ya dicho, escrito, cantado, callado durante tantas marchas del Silencio. Primero un agradecimiento enorme a nuestros abogados y abogada por su perseverancia, entrega y sensibilidad, a IELSUR, a los testigos, a tantas personas que han estado en esta lucha contra la impunidad durante tantos años.

Pienso en los que hoy no están.
Me viene la imagen de mi abuela Mamina, ella con todas las personas que se cruzaba les decía que su hijo estaba desaparecido. Desde el año 77 empezó ese rezo, en medio del miedo y la oscuridad que vivíamos como sociedad. Con la intención de que supieran de su dolor, sufrimiento, desesperación, conocieran su búsqueda, su espera.

Mi madre, Disnarda Flores, que también fue secuestrada, desaparecida, torturada, presa y cuando la liberaron lo primero que hizo fue continuar la búsqueda de su esposo, la cual había iniciado mi familia. Recorrió todos los cuarteles en dictadura. Luego en democracia pudo hacer la denuncia ante la justicia militar, ante los mismos que habían cometido los crímenes. Fue una de las primeras mujeres en reunirse en la Plaza junto con Amalia (la mamá de Luis
Eduardo) cuando eran un puñadito, con la consigna VIVOS LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS.

Mi tío Alvaro, uno de los denunciantes de esta causa que iniciamos hace 14 años. Una de las últimas cosas que hizo fue firmar la Contestación a la Comisión Interamericana de Derechos Humano, la noche anterior a su fallecimiento.

Mi tío Marcos, el otro hermano de mi papá.

Mi hermano mayor Gabriel, quien hace muchos años escribió algo que quiero leer “en la calle, cualquier día de la semana, en más de una ocasión creo ver el rostro de
mi padre entre la gente y el corazón se me detiene por un segundo.”

Un día a los 45 años el corazón se le detuvo para siempre.

Él decía que esta historia es distinta para cada uno de ellos, para cada uno de nosotros, los familiares de los 197 detenidos desaparecidos uruguayos, pero no tanto.
“Detrás de cada rostro y de cada nombre existe gente que compartió sueños y proyectos, decepciones y lágrimas, peleas y reconciliaciones, comparte una historia
personal que quedó sin final, colgada de la nada y que con muchísimo dolor y esfuerzo, hace más de 30 años viene tratando cerrar inclusive sabiendo que es una tarea imposible, inclusive sabiendo que esto nunca se va a cerrar en nuestros corazones.”

Por eso hoy con esta sentencia de Luis Eduardo Gonzáles y de Oscar Tassino decimos más que nunca TODOS SOMOS FAMILIARES, por todos ellos, mujeres y hombres que su vida quedó suspendida, sin final. Una sentencia que no sólo es para las víctimas y sus familias sinó también para la sociedad toda, para que nunca más nadie tenga que vivir esto.

En estas fechas de navidad, fin de año, los familiares de los detenidos desaparecidos hubiéramos preferido no estar hoy acá, a más de 44 años de lo sucedido, estamos porque el Estado ha incumplido su obligación de investigar en forma diligente, y en un plazo razonable.

Dice la Corte que el estado debe Identificar el paradero de los desaparecidos, conocer donde se encuentran sus restos, para que podamos recibirlos y sepultarlos de acuerdo a nuestras creencias, cerrando así el proceso de duelo que hemos estado viviendo a lo largo de los años, constituyendo esta una medida de reparación.

Qué decir en este momento, ojalá las nuevas generaciones de Luis Eduardo y Oscar no tengan que hacer como mi abuela Mamina, contarle a cada uno con quién se encuentren que su bisabuelo está desaparecido.

Una vez más decimos Memoria, verdad, justicia, nunca más.

Karina CP

 

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