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Un congreso anunciado

El VII Congreso del Frente Amplio denominado “5 de febrero de 1971” —lo cual  planteaba la intención de reafirmar los principios fundacionales de la unidad de la izquierda—, sesionó los días 2 y 3 de octubre, con una participación de más de mil congresales (con un máximo de mil doscientos), en un clima signado por la felicidad del reencuentro y la vocación unitaria de la fuerza política.

Como corolario se proclamaron las tres candidaturas que competirán a la presidencia del FA, en una elección a padrón abierto, el 5 de diciembre: Fernando Pereira, Ivonne Passada y Gonzalo Civila.

Uno aprende que el camino más rápido pasa por la gente y la construcción más duradera es la que se hace con la gente”
Ricardo Ehrlich

Los trabajos de las comisiones

El día sábado 2 se trabajó en tres comisiones: Balance y autocrítica, Coyuntura, y Perspectivas, con una participación cercana a los cuatrocientos congresales en cada comisión. Hubo puntos de vista diversos sobre algunos párrafos del documento llamado Borrador de Trabajo, que fue modificado en gran medida, con modificaciones de términos, precisiones políticas o ideológicas.

Sin embargo, pese a que en todas las comisiones hubo propuestas que, algunas veces, fueron discrepantes, finalmente reunidos en los “fueguitos” —de los que habla Ivonne Passada (esos grupos de representantes de comités de base que habían hechos propuestas sobre un tema particular)— se llegaron a acuerdos y consensos.

El ambiente, como se pudo constatar, fue de alegría por el reencuentro pero sin perder el norte de la etapa en que estamos, y todos sabemos que la más importante tarea que hay que emprender es la campaña del SI para derogar los 135 artículos más regresivos que tiene la LUC. Por el volumen de firmas ya validadas (372.567 papeletas al 1º de octubre), más un porcentaje bajo de descartes (8%), se aseguró que habrá referéndum.

El proceso del trabajo en comisiones, por su gran cantidad de congresales, es farragoso y perjudica, a veces, una redacción y sintaxis prolija y continua, para que haya una coherencia y unidad del texto. Pero, de todas formas, de todo el documento aprobado en general, sólo el trabajo de la primera comisión no pudo ser completado totalmente. De todas formas, se creó una comisión que tratará el tema y será puesto a consideración de una mesa política nacional a realizarse próximamente.

Quizá el hecho de que este Congreso fuera postergado por la situación de pandemia, hizo que hubiera más tiempo para leer el borrador y tener propuestas sobre el mismo —éste fue enriquecido, anteriormente, con aportes de diferentes comités de base— y por eso se llegó al Congreso con la cabeza más fría, por lo que el análisis de la derrota electoral y de los aspectos autocríticos del funcionamiento del Frente Amplio fue hecho sin detenerse en lo anecdótico, sino en lo principal: el haber perdido el contacto con la gente, con sus demandas, con sus verdaderos problemas, y así hacer “carne” en un proyecto común. Es decir, lo que hoy se alienta: la búsqueda de la acción común con lo que se ha definido como la Base Social de los Cambios, que no es más que el común acuerdo con todas las organizaciones y los sectores sociales y populares que planteen un modelo de desarrollo nacional para beneficio de las grandes mayorías de la población.

Uno de los mayores reclamos fue la paridad, para que se haga extensiva a todos los ámbitos de dirección. El otro reclamo provino del Interior, ya que —dicen— desde la capital no los entienden, porque hay distintos interiores, con una idiosincrasia particular, muy lejana de la de la capital del país. También en el interior hay un centralismo ubicado en la capital departamental con respecto a las demás ciudades, villas y poblaciones. Mejorar esos aspectos parece importante para recuperar espacios que se han perdido. Hay, también, un reclamo de la juventud del FA para poder tener mayor participación política, y que estos puedan tener espacios en los órganos de conducción colectiva.

El Plenario Nacional

El domingo 3 de octubre amaneció más temprano porque lo iluminaba una idea: el Frente Amplio comenzaba, nuevamente, a ser la herramienta política para los cambios que, a todas luces, se deberán realizar. Para hacer lo que no se pudo hacer en los tres gobiernos frenteamplistas anteriores, para mejorar y corregir lo hecho, pero también como alternativa a este gobierno neoliberal y restaurador, de tinte conservador, que ya ha condenado a más 100 mil uruguayos y uruguayas a la pobreza, a la proliferación de ollas populares, y que pretende vender —de a pedazos, o entera— partes del patrimonio y la soberanía nacional: el puerto, Ancap, etc., o las medidas restrictivas de la libertad consagradas en la LUC, por ejemplo.

Así que ya instalada la mesa paritaria, la vicepresidenta del FA, María Jossé Rodríguez, habló en primer lugar. Y dijo que este Congreso, es una demostración clara de que el Frente Amplio es una coalición pero también un movimiento. La recolección de las firmas contra la LUC, es otro claro ejemplo del trabajo de las bases frenteamplistas, de su cualidad de movimiento. Las mismas bases que intentaron la remontada de la segunda vuelta electoral. La vicepresidenta resaltó el sentido de pertenencia y la labor de cada uno de los militantes, que se trasladaron desde todos los puntos del país.

Ricardo Ehrlich, el coordinador actual del Frente Amplio —hasta que el 5 de diciembre se proclame un nuevo presidente o presidenta—, tuvo, en primera instancia, un recuerdo emotivo sobre Líber Seregni. Luego dijo que el FA es la expresión de las luchas de todos y todas, que allí debe haber lugar para todos, y que, sobre todo, hay que saber escuchar, entre nosotros mismos y entre los demás: “valoramos los disensos porque construimos los consensos”.

Nos advirtió que estamos ante un mundo nuevo, por lo que deberemos repensar algunas cosas. Además, este es un tiempo de siembra “donde hay que templar nuestra fuerza política”; siembra de ideas, de proyectos, de sueños y esperanzas, a pesar de ser un tiempo difícil. La gran tarea de la hora es lo relacionado a la LUC que promueve este gobierno neoliberal.

Sobre la entrega del Puerto a una empresa privada por 50 años, dijo que es inconstitucional, ilegal e inconveniente (incluso hubo quienes hablaron del primer programa del Frente Amplio, el de 1971, que propugna la nacionalización del comercio exterior). Y terminó su alocución expresando, con emoción, algunos versos del poema No te rindas que, como todos sabemos, fue dicho por el expresidente Tabaré Vázquez, como un legado postrero, y que arrancó una salva de aplausos prolongados.

Antes que comenzara la segunda parte —luego de un descanso para comer— un gran cartel que decía “Paridad”, llevado por una quincena de mujeres, dio vueltas por el Palacio Peñarol y fue aplaudido a su paso.

Uno de los momentos más emotivos, sin dudas, fue el homenaje que se hizo a cuatro mujeres frenteamplistas que dignifican la labor de la fuerza de izquierda: Milte Raddiccione, profesora y cofundadora del Frente Amplio; Alba Roballo, la mujer que decidió llevarse el batllismo al FA; Azucena Berrutti, defensora de presos políticos y quien fue ministra de Defensa (bajo su ministerio se descubrieron varios archivos microfilmados relacionados a la dictadura —Archivos Berrutti—), y Belela Herrera, quien fungiera como vicecanciller en el primer gobierno de Tabaré Vázquez. Las últimas dos estuvieron presentes y fueron reconocidas con un multitudinario aplauso y sendos ramos de flores. La última de las nombradas hizo uso de la palabra, y agradeció el apoyo recibido y la confianza que tuvo Tabaré Vázquez para ponerla en la cancillería junto a Reinaldo Gargano en el primer gobierno del FA. Pero también hizo un llamado a habilitar el voto de los uruguayos en el exterior.

Después de la aprobación de algunos párrafos que no habían llegado a ser tratados en la comisión de Perspectivas —por falta de tiempo, ya que debió entregarse el local del Atenas, donde sesionaba la comisión, porque allí iba a haber una actividad— se leyó la Declaración Final (ver). Allí, entre otros conceptos, se habla sobre los 50 años de lucha y acción permanente de la fuerza política y su unidad en la diversidad. Se hace un análisis de la situación mundial, regional y nacional, donde se destaca la lucha por la emergencia ambiental, y por los nuevos derechos, y alerta sobre las dificultades que tendrá —que ya está teniendo— la sociedad global con la pandemia. Caracteriza al gobierno actual como neoliberal y restaurador, que favorece a los más ricos y tiene una concepción debilitadora —y hasta entreguista— del Estado justo cuando más necesario es ante la emergencia económica y social que ya está teniendo lugar, y que tendrá más impacto en la población  tras la pandemia.

Por supuesto que el tema de la impunidad no puede quedar ausente del Frente Amplio, y en ese sentido se hizo una reafirmación de la lucha por los derechos humanos y la verdad y la justicia. Se reconoce los logros alcanzados en esta materia por el Frente Amplio pero se dice, también, que esto no ha sido suficiente. De todas formas esa lucha continuará hasta encontrar los desaparecidos y saber la verdad, hasta hacer justicia.

Después de la lectura de una serie de saludos de partidos de izquierda de América Latina y del mundo, y habiendo aprobado la nominación de los tres candidatos a competir por la presidencia del FA, hicieron entrada éstos, bajo una salva de aplausos.

Hay que destacar la participación de los frenteamplistas desde Buenos Aires, mediante las plataformas virtuales.

Los tres candidatos de la unidad

Fernando Pereira destacó que, en lo personal, él viene luchando dentro del Frente Amplio desde la noche oscura, “cuando la dictadura hacía estragos” entre los militantes y las organizaciones populares y políticas. Dijo: “Si habrán militado jóvenes, hombres y mujeres, para transformar el Uruguay y construir la democracia que tantos queremos”, y que hoy disfrutamos. Recordó la lucha de la fuerza política en los años ochenta y “la concentración y exclusión de los noventa con ese neoliberalismo tan crudo y salvaje”, al que se lo enfrentó y derrotó en el referéndum del año 1992, cuando los uruguayos “le dijimos no a la venta de las empresas públicas”. También afirmó que, pese a las diferencias y matices discrepantes, el general Líber Seregni será el presidente de todos los frenteamplistas “para siempre, por siempre”. Y también el reconocimiento a otros que estuvieron y están en nuestra memoria, como José “Pepe” D´Elía, Rodney Arismendi, Juan Pablo Terra, Héctor Rodríguez, Zelmar Michelini, Alba Roballo y Enrique Erro, “y tantos otros fundadores y fundadoras del Frente Amplio”.

Ivonne Passada, a su turno, dijo que el FA necesita “una mirada constructiva, una mirada en donde estemos participando todos y todas”, y en ese sentido realizó un reconocimiento a la militancia del interior del país. Y explicó, admirada, que cuando las comisiones iban tratando los temas, se juntaban al costado, como si fueran “fueguitos”, para consensuar propuestas, y que esa “es una señal clara de nuestra fuerza política”.

Gonzalo Civila, por su parte, recordó su participación en otros congresos del Frente Amplio, desde el primero en que tenía apenas 18 años. “Este congreso cierra una etapa e inicia una etapa nueva y esta debe orientarse a internalizar buena parte de las reflexiones que tuvimos aquí”. Además, dijo que “son debates autocríticos porque asumimos que somos parte de lo que se debe transformar”, lo cual plantea una idea dinámica del proceso de cambios. Porque “si queremos cambiar a Uruguay, debemos cambiarnos a nosotros mismos y a nuestra fuerza política”. También, se tiene la seguridad de que “no basta con hacer transformaciones del Estado sino fortalecer las herramientas colectivas para organizar al pueblo y transformar la realidad desde su base, si no, los cambios no se pueden sostener». Y por último manifestó: “La derrota que tuvimos que vivir, que nos costó un duelo, fue electoral y política, pero también ideológica. Creo que debemos asumir que el avance de un imaginario meritocrático, individualista, de una tremenda fragmentación social, es un obstáculo formidable para que muchos cambios que hicimos desde las políticas públicas no se sostuvieran en el tiempo”. Reivindicó, también, el recambio generacional, porque “no hay que esperar 30 o 50 años” para llegar a los lugares de conducción política.

Pero, por supuesto, dijo Civila, “La única campaña que vamos a tener es para anular los 135 artículos de la LUC, que es el corazón del proyecto de clase de la derecha”.

Ahora, a arremangarse. Vienen tiempos nuevos.

Más sobre el Congreso del FA

 

 

Por Sergio Schvarz
Escritor y periodista

 

 

 

 

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