La magia de los algoritmos / Segunda parte

El más actualizado producto de los algoritmos operativos en los buscadores de la web es la “posverdad”. El prefijo no marca su sentido de posterioridad, sino el de superación hasta la sustitución de la verdad. En ellos la información y el conocimiento como sustento para construir la verdad en la diversidad de experiencias humanas es usada para inducir en el receptor  una realidad planeada por el emisor.

Por todos los medios

Los buscadores no son el único medio empleado. La prensa escrita, la televisión y una agencia de publicidad son agentes idóneos. Es constatable en los medios alineados  ideológicamente o reconocidamente partidarios. No obstante, si el comitente es muy importante como una multinacional o un gobierno, pueden hacerlo en un tácito acuerdo de intereses comunes, aún sin ser contratados. Es en estos casos donde la posverdad adquiere continuidad en el tiempo en lo que se ha dado en llamar “el relato”. Precisamente el vocablo es casi un sinónimo de la crónica_ cuya veracidad verificada es (o era) un principio del mejor periodismo_ para  reseñar un hecho  o sucesión de los mismos buscando configurar fielmente la realidad.

Se construye entre dos

Si bien el responsable es el emisor,  lo inédito es impactante al percibir la actitud del receptor al “que ya no le importa que le distorsionen la realidad” pues “el sujeto receptor es un descreído que se ha rendido ante la manipulación de la realidad”.*

Qué hacer

Al igual que convivir con la mafia, aceptar la fantasía como compañía de la vida, tarde o temprano, no termina bien para nosotros o para quienes a nosotros siguen. Si estamos  invadidos_ comercial, religiosa y políticamente_ por relatos de posverdad el resistir, cuestionar o al menos comentar para reponer la realidad, es un gesto mínimo de responsabilidad.

Por Luis Fabre

 

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