La ONDA digital la Onda digital tv Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

CUANDO TITILAN LAS ESTRELLAS

 

Por Arnaldo Gomensoro y Fernando Britos V.

Una luz titila cuando se enciende o se apaga rápidamente. En el ámbito casero una conexión defectuosa o una lámpara a punto de quemarse titila. Una persona titilante tiene intermitencias. Centelleante, parpadeante, intermitente como aparecen las estrellas a nuestra vista aunque la diferencia entre los cuerpos celestes y los humanos es que los primeros parecen parpadear pero en realidad no lo hacen, es un fenómeno aparente. En cambio los humanos sí podemos tener problemas de desempeño y esto es lo que abordaremos en relación con el deporte y, en particular, con el deporte de alta competencia y sus estrellas.

Con motivo de los Juegos Olímpicos de Tokio, hemos visto una vez más, la gran influencia que ejercen los estados emocionales sobre los deportistas y como el deslumbramiento del éxito, de los movimientos perfectos y armoniosos, también va acompañado, en mayor o menor medida, por el fracaso y/o la frustración. Para los espectadores, en muchos deportes, el atractivo magnetizador del espectáculo no siempre se agota en la admiración de la perfección y del triunfo sino también en el riesgo omnipresente del fracaso que, en los llamados deportes extremos, entraña el desafío de una falla mortal (la caída abismal, la cornada mortífera, el choque contra la barrera y toda la serie de coqueteos con la impenetrabilidad de los sólidos que suelen tener esas actividades “de alto riesgo”).

Para atacar el tema empezaremos por el estado actual de la ciencia del movimiento que subyace a todos los logros deportivos en cualquier disciplina y en cualquier lugar del mundo. Luego abordaremos un par de los grandes conjuntos de fenómenos que afectan el desempeño de los deportistas. La definición de estos fenómenos, los avatares de la investigación sobre los mismos y por fin los tratamientos sintomáticos y lo que es más importante, el trasfondo en el que se generan dichos problemas de desempeño que son más notorios cuando afectan a una estrella rutilante del deporte. Lo que le puede suceder a atletas esforzados y queridos también podemos sufrirlo los seres comunes y corrientes, por lo que estas consideraciones aspiran a ser útiles para reflexionar sobre la superación del sufrimiento y la obtención del bienestar.

La ciencia del movimiento, entrenamiento e interferencias

 Desde hace casi un siglo, se han venido realizando estudios sobre la génesis de los movimientos corporales y en especial, sobre los deportivos. El pionero en la materia fue el neurofisiólogo soviético Prof. Nikolai Bernstein (1896-1966), en el Instituto Central del Trabajo y luego en el de Cultura Física de Moscú que, en los años 30 del siglo pasado, estudió profundamente los movimientos humanos en el trabajo y en el deporte y lanzó la llamada Teoría del Control Motor.

Fernando Britos V.

Arnaldo Gomensoro

A pesar de sus orígenes pavlovianos[i], fue distanciándose de esas concepciones, lo que le valió – luego de obtener el Premio Stalin – el ser defenestrado por la “ciencia oficial”. Lo acusaron entonces de “mecanicista, idealista y caracterizado por su esencia antipatriótica”. Muchos de los temas clave en las investigaciones actuales sobre coordinación de movimientos fueron originalmente formuladas por Bernstein, entre ellos el problema de los grados de libertad, la equivalencia motriz y el orden no unívoco de los impulsos motrices y los efectos periféricos.

Su obra “Coordinación y Regulación de Movimientos” que produjo en 1947 solamente pudo ser traducida al inglés veinte años después con carácter póstumo. En ella proponía que el desempeño de cualquier movimiento corporal es el resultado de una infinita variedad de posibles combinaciones o grados de libertad de los elementos neuromusculares y esqueléticos. De este modo el sistema debía considerarse como auto organizado con elementos corporales coordinados o reunidos como respuesta a tareas o desempeños específicos.

La tesis central, hoy recuperada por la ciencia, es que el desarrollo motriz del ser humano no depende primordialmente de la maduración del cerebro sino de adaptaciones a limitaciones corporales, por ejemplo los cambios en la masa corporal de los niños en crecimiento, y las condiciones exógenas (la gravedad, la superficie, los movimientos específicos a desarrollar).

En suma: Bernstein fue el padre de la biomecánica, la disciplina que describe la aplicación de los principios y métodos de la mecánica a los sistemas biológicos, y sus dos áreas: la cinemática (formas de movimiento en el tiempo y el espacio tales como la actividad muscular y el movimiento de las articulaciones) y la dinámica ( que refiere a las causas físicas de los movimientos tales como la inercia y las fuerzas centrípetas, la potencia en aceleración y el par de torsión en la rotación). Sus métodos de investigación fueron muy avanzados.

En la década de 1960, un eminente docente de Educación Física de la República Democrática Alemana, el profesor Kurt Meinel (1898-1973), al que se le sumó luego su colega y discípulo Günter Schnabel (1927 – 2018), describieron pormenorizadamente estos procesos por los cuales se llega a los movimientos deportivos de alto nivel, en su libro, ya un clásico, llamado “Teoría del movimiento. Motricidad deportiva”[ii].

Los movimientos deportivos se realizan – según estos autores – en una sucesión de momentos que, sumariamente, se puede sintetizar en:

– Recepción y procesamiento de la información aferente de los sentidos (externa) y reaferente del propio organismo del deportista (interna). Si tomamos como ejemplo un delantero en fútbol que se acerca al área contraria conduciendo la pelota, recoge la información de las posiciones y acciones de los defensores contrarios, las de sus compañeros, la del arco a que se enfrenta, del estado de su cuerpo, de sus brazos, piernas, etc. y del funcionamiento interno de sus organismo (corazón, pulmones, etc.) así como el lugar de la pelota en relación a él mismo. De ahí, toma la decisión de patear al arco, seguir dribleando o hacer un pase.

– Programación del movimiento de acuerdo a un objetivo, pronóstico de resultados parciales y totales. Es decir, la anticipación de los que va a pasar. Siguiendo con el ejemplo, toma la decisión de patear al arco, eligiendo cuando y adonde hará llegar la pelota, esperando acertarle al ángulo inferior contrario al lugar donde está el arquero.

– Consulta a la memoria motriz de los esquemas (programas motrices) necesario en ejecución y posibles correcciones. Entonces, automáticamente, el jugador busca en su memoria formas de patear la pelota que le hayan sido exitosas, eligiendo una de ellas ya aprendidas anteriormente.

– Impulsos neurológicos desde el cerebro a los músculos que producen la ejecución de él o los movimientos necesarios para la obtención del objetivo. Su cerebro activa las contracciones y decontracciones sucesivas o simultáneas de los músculos necesarios, en la secuencia adecuada, especialmente los del tronco y de las piernas, ejecutando el tiro.

– Comparación, por la información externa e interna, entre el resultado real logrado y el programado. Evaluación y retroalimentación para futuras acciones similares. Como el jugador del ejemplo era Messi, la pelota entró al arco, junto al parante alejado de donde estaba el arquero, que no pudo atajarla. En este caso, junto al festejo, Messi reafirmará lo adecuando de todo su proceso y lo repetirá probablemente en otra ocasión. Si el jugador era alguno de los autores de este artículo, lo más probable es que la pelota haya ido bastante lejos del arco y éstos deberán estar dispuestos a mejorar y/o cambiar de esquema motor para la próxima vez que ejecuten una jugada similar.

Todo este complejo desarrollo se realiza – en los deportistas de elite – en forma muy automatizada y en una fracción de segundo. Hay veces que, según el movimiento a realizar, se retoma brevemente el control consciente para luego volver a lo inconsciente y automatizado.

Para llegar a este estado, se recorre un largo aprendizaje que, a veces, lleva años. Esas etapas del aprendizaje de un movimiento, Meinel y Schnabel lo sintetizan en tres fases. Una primera de desarrollo de la coordinación global; una segunda de desarrollo de la coordinación fina y finalmente, una tercera de estabilización de la coordinación fina y desarrollo de la disponibilidad variable de la técnica.

La primera fase se caracteriza por movimientos groseros, antieconómicos, arrítmicos, donde la atención está casi exclusivamente puesta en el logro básico y donde se producen frecuentes fracasos. Son movimientos muy inestables y son perjudicados, hasta su fracaso, por cualquier interferencia, aunque sea mínima. Por ello, en esta fase inicial se le debería proveer al principiante condiciones seguras y facilitadas para su ejecución. En este caso, tomemos a un aprendiz que quiere aprender a andar en bicicleta. Se subirá a la bicicleta, le daremos las instrucciones básicas y lo ayudaremos, sosteniendo la bicicleta desde su asiento o con la colocación de “rueditas» auxiliares. Probablemente hará más fuerza de la necesaria, se aferrará fuertemente al manillar y si nota que lo estamos soltando, se irá de cabeza al suelo.

En la segunda fase (conseguida muchas veces luego de numerosas repeticiones) se van eliminando aquellas acciones innecesarias, antieconómicas, arrítmicas y los movimientos van siendo más adecuados a la finalidad prevista, afinados, justos, pero todavía inestables. También influyen en forma decreciente las interferencias de todo tipo. En estas instancias, se debería buscar que el deportista realice el movimiento en condiciones normales pero protegido de interferencias. El novel ciclista, luego de varios porrazos, va adquiriendo el equilibrio necesario para trasladarse. Lo hace sobre un pavimento consolidado, sin pozos ni otras interferencias (quizás en una calle sin tránsito). Pero si aparece un auto a tres cuadras, lo más probable es que se asuste y se dé contra el cordón de la vereda.

La tercera fase (a la cuál acceden todos los deportistas de alto rendimiento) se caracteriza por la precisión de los movimientos, la exactitud del esfuerzo, la consecución del objetivo buscado, la capacidad de corrección cuando se perciben cambios en el escenario y la casi total automatización, superando situaciones adversas y/o dificultadas de todo tipo (ambientales, acción de compañeros y adversarios, táctiles, visuales y auditivos, así como resultados adversos o la dificultad para conseguir aquellos favorables). Esa gran capacidad de adaptación a situaciones cambiantes es su característica más relevante. Ahora el ciclista puede participar en competencias pues sabe adecuar el pedaleo a las necesidades de la carrera, usar los cambios de marcha, pararse en los pedales y sin advertirlo, esquivar pozos y otras imperfecciones del terreno, así como enfrentar un fuerte viento en contra, sabiendo asimismo como hacer un embalaje o participar en una escapada. 

En algunas situaciones – lo emocional sobre todo – tiene a veces, una influencia tan importante en el accionar del o de los deportistas, que les impide superar estas interferencias, se producen bloqueos que perjudican severamente su nivel de logros deportivos y esto sucede aunque una de las funciones fundamentales del entrenamiento para la alta competencia consiste – en la tercera fase – en blindar las acciones de las interferencias mecánicas, fisiológicas, aunque ese blindaje, a veces, no consigue impedir la ocurrencia de interferencias psicológicas. De este modo, a jugadores expertos no les salen las jugadas aprendidas al principio del partido y empiezan a fallar en destrezas simples como pasar la pelota o en una recepción.

Obviamente, los detalles técnicos de estos procesos difieren si el deporte es caracterizado como cerrado o abierto[iii], donde las posibilidades de resolución pueden ser muy diferentes en lo que tiene que ver con los movimientos a elegir, los aspectos  tácticos, el momento del encuentro, etc.

Curiosamente, los neurocientíficos, especialmente los occidentales, que se están refiriendo en forma creciente a este funcionamiento motriz, desconocen los aportes de Bernstein, de Meinel, de Schnabel. A pesar de que los estudian concienzudamente los copian sin asignarles el crédito debido y se cuidan bien para no citarlos.

Titilan las estrellas: impedimentos psicológicos, su exploración y su tratamiento

Aún deportistas estrella pueden llegar a sufrir problemas de desempeño, más de una vez en su carrera. Cuando esto sucede en casos muy destacados, como se vio con la rutilante Simone Biles en los últimos juegos olímpicos, hay que pensar que la mayoría de los deportistas profesionales, los aficionados y la gente común puede enfrentar esos problemas con mayor frecuencia.

El domingo 25 de julio pasado, durante la ronda de clasificación del formidable equipo femenino estadounidense de gimnasia artística, Simone comprometió un doble salto mortal y cuando lo ejecutó apenas efectuó un giro y medio, afortunadamente cayó de pie y debió dar un gran paso adelante para recuperar el equilibrio. Su rostro contraido demostraba que había sufrido un inconveniente grave. La pifia provocó su retiro voluntario del resto de las pruebas hasta que tuvo una limitada intervención en la última jornada.

El fondo de la cuestión está en la implosión de USA Gymnastics, el organismo rector de la gimnasia artística de los Estados Unidos, sumido en los escándalos, los abusos y la corrupción que debían soportar los atletas, especialmente las mujeres. Después que el médico de la selección Larry Nassar fuera condenado, en 2018, a 175 años de prisión por abusar sexualmente de 265 gimnastas (Simone entre ellas); después que el Consejo Directivo fuera destituido; después de cambiar tres veces de Director Ejecutivo (a razón de uno por año); después que la brutal entrenadora Marta Karolyi[iv] fuera acusada a raíz de sus métodos aberrantes (golpes y abusos de todo tipo para “quebrar” a las gimnastas, aparte de su complicidad con los abusos sexuales de Nassar); después que el ex Director Ejecutivo Steve Penny fuera preso por destruir evidencias y por encubrir a Nassar, las autoridades siguen negándose a permitir una investigación de los crímenes que se cometieron y la reparación a las víctimas [v].

La falla de Simone en Tokio no fue ocasionada por una lesión sino por el llamado síndrome del movimiento perdido (Lost Move Syndrome: LMS por sus iniciales en inglés). Es una condición en la que el atleta pierde la noción de la posición del cuerpo en el espacio lo que afecta el movimiento que está llevando a cabo. El LMS tiende a presentarse en los deportes cerrados, especialmente en gimnastas, clavadistas, saltadores. Al perder por un instante la noción del suelo se pueden registrar torsiones involuntarias, rotaciones y posturas corporales que impiden el desarrollo adecuado de los movimientos.

Que el síndrome se presenta es indiscutible. Ha sido investigado con base en encuestas a los deportistas y algunos de los estudios son de vieja data. Se ha buscado la causa inmediata del fenómeno o los indicios que permitirían prevenirlo o presentir su ocurrencia pero, en general, las investigaciones son empíricas y carecen de evidencia científica sólida porque se basan en afirmaciones puramente anecdóticas.

El problema es que, muchas veces, los atletas que sufren el LMS no son capaces de ir más allá de una contextualización genérica. El estrés, la ansiedad, el miedo a la ocurrencia, seguramente juegan un papel muy grande. Por ejemplo, Simone Biles y muchas de sus compañeras están librando una dura batalla contra los abusos a que han sido sometidas y en procura que se haga justicia y todos los responsables sean condenados pero, si bien ese contexto permite presumir que el LMS puede presentarse, no basta para prevenirlo.

Por otra parte el LMS (también llamado síndrome del espacio perdido) es atribuido a un incremento transitorio del control consciente del movimiento que se está desarrollando. Si hay algo de cierto en esta explicación, se puede pensar que el LMS también puede presentarse en deportes abiertos, por ejemplo en el fútbol o en el básquetbol, especialmente cuando se ejecutan movimientos un poco más estereotipados, como al ejecutar penales o faltas personales. Esta especie de trastocamiento espacial que se introduce en el movimiento automatizado (en “la casi total automatización” en la tercera fase antes citada) podría ocasionar fallas en ejecuciones que, normalmente, no podrían suceder.

Revisando las investigaciones que se han publicado en estos últimos años, la mayoría de los autores coinciden en que se trata de un impedimento psicológico transitorio dado que los atletas afectados seguían dominando las destrezas y los movimientos, es decir seguían siendo físicamente capaces de desarrollar la acción. También se han estudiado las reacciones de los deportistas que sufrieron LMS que van del llanto, el sentimiento de estupidez, la depresión y el temor a la repetición del movimiento afectado, acompañado por elevados niveles de ansiedad cognitiva y/o somática y por la adopción de estrategias de evitación.

Un espasmo o una contractura capaces de producir el fracaso

Otro tipo de síndromes que califican como impedimentos psicológicos en ciertos deportes son los espasmos o movimientos involuntarios de un músculo o conjunto de músculos que los anglosajones llaman popularmente “yips”. Estos fenómenos han sido estudiados en Gran Bretaña y los Estados Unidos porque afectan a quienes practican deportes populares en esos países como el beisbol, el cricket y el golf, pero también la arquería, el lanzamiento de dardos y eventualmente el tenis, el badminton, el bowling y el tenis de mesa. Entrevistas semi estructuradas con golfistas que han sufrido estos episodios musculares espasmódicos o bloqueos indican que su ocurrencia produce una combinación emocional y cognitiva, especialmente frustración, desengaño, rabia, ansiedad y pérdida de confianza y de control.

Se presume que acontecimientos vitales significativos fuera del ámbito deportivo pueden ser desencadenantes del síndrome (muerte de un ser querido, ruptura de relaciones, etc.) Sin embargo, siempre hay una debilidad intrínseca en estas explicaciones y es la incapacidad de establecer conexiones causales que vayan más allá de lo obvio y manido. Las teorías de la disociación y de los trastornos de conversión tampoco parecen eficaces para explicar los procesos que conducen a estos espasmos. Las afecciones musculares espasmódicas o de contractura y su relación con eventos traumáticos se han abordado con herramientas de la psicometría, mediciones fisiológicas y cinéticas que no han resultado concluyentes.

Si el examen descarta un origen puramente neurológico de los fenómenos espasmódicos, pasan a jugar un papel determinante la tensión, el estrés, la actividad repetitiva prolongada, la inclinación al perfeccionismo obsesivo, la propensión a la ansiedad e incluso, el envejecimiento. Estos espasmos se suman a un concierto de afecciones generalmente menores pero muy molestas, muchas veces desconcertantes y cuyo tratamiento es, para la psicología y la psiquiatría, un tema complejo porque su eliminación o la disminución de los  síntomas ha sido cortejada desde siempre por la charlatanería y el embuste [vi].

Los “yips” pueden agruparse cómodamente con el blefaroespasmo (un tic que afecta a los ojos), la tortícolis espasmódica, los espasmos oromandibulares y laríngeos, los espasmos de la mano (el famoso calambre del escribiente), o el espasmo del músico. Sin ánimo taxativo citaremos algunas de las terapias que con más frecuencia se nombran.

Por ejemplo las terapias medicamentosas a base de drogas que actúan sobre los neurotrasmisores generalmente son anti depresivos que los psiquiatras recetan para conseguir un relajamiento muscular (el gran problema es lograr una dosificación adecuada que puede llevar mucho tiempo o no dar resultado por la especificidad individual de las personas).

Algo parecido sucede con las benzodiacepinas que son sedantes (con efectos secundarios y adicciones) y las inyecciones de toxina botulínica que también produce relajamiento (su efecto no es duradero). La cirugía para remover nervios no es recomendable por irreversible. La fisioterapia y las técnicas de relajación (manejo del estrés) pueden ayudar. Una dieta saludable, el ejercicio frecuente, el descanso y la evitación de estimulantes y drogas psicoactivas (alcohol, nicotina, etc.) suelen ser en lo inmediato lo mejor, sin perjuicio de un abordaje serio, paciente y solidario de los factores extradeportivos para eliminar las incidencias tóxicas mediante una terapia de apoyo si fuera necesaria.

De ahí en adelante la terapia conductual cognitiva (TCC), la técnica de liberación emocional, la programación neurolinguística, la digitopuntura y otras denominaciones rimbombantes conducen en forma ineludible a la pseudociencia y la charlatanería, formas de abuso de las personas que, desde luego, no curan ni evitan los trastornos del desempeño deportivo.

El titular no es una propiedad de las estrellas

Por fin, este titilar de las estrellas deportivas debe ser visto en forma más comunitaria, como una manifestación de problemas que afectan a la sociedad, a un modo de vida, al depósito de expectativas, tensiones, recompensas y castigos, con que se rodea el mundo del deporte como espectáculo. Es decir, la interferencias psicológicas, los síndromes que afectan el desempeño no son un riesgo que corren únicamente los atletas destacados; ayudarlos a superar esos inconvenientes y sufrimientos no es un problema exclusivamente técnico, sin perjuicio de que la intervención de los técnicos y la profundización de la investigación resulten indispensables.

Está claro que la práctica regular de actividades físicas es fundamental para el bienestar psicofísico de todos los seres humanos pero además nuestros deportistas de elite necesitan a su comunidad no solamente para alentarles desde la tribuna, para manifestarles admiración y simpatía, para pedirles autógrafos, palmearles la espalda y fotografiarse con ellos. Los deportistas se merecen la comprensión y el apoyo de todos para superar sus fallas y para que el titilar de su luz sea tan aparente como el de nuestro cielo estrellado. Eso pasa por una empatía más profunda y una mejor comprensión de los problemas que enfrentan como seres humanos.

¨¨¨¨¨¨¨

[i]Esta mención no implica desconocer los aportes de Ivan P. Pavlov y su teoría de los reflejos condicionados. Bernstein fue más allá en sus desarrollos de la biomecánica. No es casual que uno de los títulos actuales referidos a los aportes de Bernstein señale que fue “del reflejo a la teoría del futuro”.  Joseph M. Feigenberg. Nikolai Bernstein : from reflex to the model of the future.Eds .: Eberhard Loosch; Vera Talis. (http://www.lit-verlag.de/isbn/3-643-90583-3)

[ii]Meinel y Schnabel fueron investigadores de la Universidad Alemana de la Cultura Física en Lepizig. Entre 1973 y 1990 Schnabel fue el catedrático de Teoría General y Metodología del Entrenamiento. Las investigaciones y la docencia de ambos contribuyeron a explicar los impresionantes éxitos deportivos cosechados por los atletas de la RDA. Logros que se ha querido empañar con acusaciones de dopaje aunque esos cargos no hayan sido probados como la razón de los éxitos deportivos. Emblemático es el caso de la velocista Marita Koch en el momento de mayor eficacia del programa atlético de la RDA. Con 20 años, en 1977, batió los récords de 200 y 400 metros en pista cubierta. Desde entonces su ascenso fue imparable, como campeona olímpica y de Europa, en 400, y del mundo, en 200, hasta su retiro, una década después, por afección del tendón de Aquiles. El récord, de hecho, llegó dos años antes, en 1985, en la primera Copa del Mundo de atletismo donde tomaron parte equipos de los tres colosos, la URSS, los Estados Unidos y la RDA. Los aportes de Meinel llegaron a nuestro país en 1974, cuando los profesores de Educación Física Enrique Hornos y Jorge Cabrera tradujeron del alemán el capítulo cinco del mencionado texto: “Las capacidades coordinativas y la movilidad”. Cfr. El aprendizaje motriz. Editorial Olimpia. Montevideo, 1974 (107 pp).Traducción del alemán del Capítulo V de Bewegungslehre de Kurt Meinel por Enrique Hornos y Jorge Cabrera. Ubicación en la Biblioteca del Poder Legislativo:152.334 M514a.

[iii] Se llaman deportes abiertos aquellos donde el ejecutante tiene que tomar decisión sobre múltiples posibilidades (por ejemplo, en el fútbol) y cerrados, donde esas decisiones a tomar son muy reducidas (como, por ejemplo, en el salto alto)

[iv]Marta y Bela Karolyi eran el matrimonio de entrenadores rumanos del equipo de gimnasia artística de su país. Validos de que habían sido los entrenadores de la famosa Nadia Comaneci, los dos, más otros miembros de su equipo, pidieron asilo en los EUA durante una gira, en 1981. Desde entonces montaron un pingüe negocio en Tejas (el Rancho Karolyi) donde cientos de deportistas fueron abusadas durante muchos años.

[v] Lawrence Gerard Nassar, nacido en 1963, morirá en la cárcel estatal de Michigan después de haber sido condenado por lo delitos de pedofilia, pornografía infantil y violación que afectó a cientos de jóvenes. En 1986 había empezado a trabajar como entrenador de atletismo para el equipo nacional de gimnasia de los Estados Unidos. Después estudió medicina y en 1993 se recibió en el Colegio de Medicina Osteopática de la Universidad de Michigan. En 1997 al cabo de una beca en medicina deportiva empezó a trabajar como profesor en el Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria en la Facultad de Medicina. Figuró como coautor en seis artículos de investigación sobre el tratamiento de lesiones en gimnastas. Desde 1996 hasta el 2014 fue el coordinador médico del equipo nacional de gimnasia artística de los Estados Unidos. Cientos de testimonios incriminaron a Nassar por abusos cometidos en todo el mundo. Las víctimas (entre ellas todas las gimnastas estadounidenses que ganaron medallas de oro) han trabado juicios contra la entidad rectora de la gimnasia artística y la Universidad de Michigan. Acusan a las instituciones y sus responsables de haber ignorado durante años las denuncias contra Nassar y los hechos aberrantes que se producían en el Rancho Karolyi.

[vi]Ex profeso hemos dejado fuera de esta consideración el abordaje y tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada (TAG) para no abusar de la paciencia de los lectores.

 

 

La ONDA digital Nº 1016 (Síganos en Twitter y facebook)

Volver al Inicio de la ONDA digital

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital