Dos dilemas | tener un planeta habitable y evitar que no quede quien lo habite

Dos dilemas paralelos; tener un planeta habitable y evitar que no quede quien lo habite. Sin duda alguna el primero ocupa un lugar destacado en la agenda pública del mundo. El segundo no. La Conferencia  de la ONU sobre el Cambio Climático COP26, iniciada el 1 de noviembre, se encamina a una culminación que no deja espacio al optimismo. Reiteración de compromisos, muchos de ellos ya anteriormente asumidos pero no cumplidos. La cumbre ya ha generado acuerdos, pero no todos los paises asistentes los respaldaron. El acuerdo sobre acabar con la deforestación para 2030 sería uno de los de mayores apoyos conseguidos.

Con un fondo de 19.200 millones de dólares de fondos públicos y privados para sostenerlo. Lamentablemente, a un acuerdo similar se arribó en 2014 en Nueva York y no se logró frenar la deforestación en absoluto. Sobre la reducción de emisiones de metano, el resultado fue menos prometedor, China, Rusia e India se abstuvieron de adherirse al plan. Similares resultados se han registrado hasta ahora con el carbón. El balance general parece dirigirse a una mezcla de escepticismo y decepción de la cumbre, a pesar de los altisonantes discursos de los primeros mandatarios de la mayoría de los paises en su inauguración .

En paralelo se producen acontecimientos en el Estrecho de Taiwán en el Mar de China, que encienden alarmas ante un posible conflicto bélico de consecuencias impredecibles. Según Global Times “el Ejército Popular de Liberación “ (EPL) de China, llevó a cabo este martes un patrullaje de preparación para el combate en las proximidades del estrecho, en respuesta a la visita de miembros del Congreso de los Estados Unidos a Taipei. Según el comando del teatro oriental del EPL los ejercicios responden a pasos seriamente incorrectos de Estados Unidos y constituyen una medida necesaria para garantizar la soberanía del país. Pekín calificó el aterrizaje del avión de la Fuerza aérea de Estados Unidos como un acto de provocación. Esto se agrega a una escalada de tensiones agudizada por declaraciones del presidente Biden afirmando que su nación defenderá a Taiwán en un caso de un conflicto armado con China continental. A pesar de que luego la propia Casa Blanca aclarara que las mismas no implicaban un cambio en la política de “ambigüedad estratégica “ adoptada históricamente por Estados Unidos. Esa política fue la que definió el reconocimiento de la Republica Popular China en la ONU, desalojando a la isla de todos los organismos de la organización. Simultáneamente le reconoció un status autónomo pero como parte de China (o sea sin independencia como país) y se comprometió a defenderlo en caso de agresion externa siempre que no rompiera su status. Los discursos de la presidenta de la isla sugiriendo una posible declaratoria de independencia han generado la respuesta inmediata de Xi Jinping informando que de ocurrir eso la ocuparían inmediatamente.

También en paralelo a esta situación, según el Financial Times, se lleva a cabo un debate silencioso sobre el uso de armas nucleares. Se trata del debate sobre el “No primer uso”, política actual de occidente, y su sustitución por la del uso de “Único propósito “. Dicha política implicaría un uso de armas nucleares limitado de casos para “detener” o “vengarse” de un ataque nuclear directo contra el territorio estadounidense. Esto está siendo evaluado dentro del programa conocido como “evaluación de la postura nuclear”. Para varios aliados de Estados Unidos, si se aprobara esta nueva política, cuya discusión “permanece intencionalmente encubierta”, los dejaría sin el “paraguas nuclear de Estados Unidos “, a diferencia de la definición todavía vigente de “no primer uso” que los incluía. Por otra parte esto desencadenaría el desarrollo de programas de armas nucleares en Corea del Sur y Japón, incrementando exponencialmente la carrera armamentista nuclear en el Asia-Pacífico. Todo esto fue debatido en Octubre entre Estados Unidos y sus aliados sin acuerdos conocidos públicamente .

Como se puede apreciar es notable que el debate tan necesario y resultados concretos imprescindibles se den y se concreten para detener el cambio climático y lograr que nuestro planeta sea habitable en el futuro. Tanto o más debería ser necesario el debate y la obtención de resultados concretos sobre la carrera armamentista y el uso de armas nucleares, para que el planeta tenga seres humanos que lo habiten. Se impone la incorporación de la reivindicación de la paz mundial y el desarme nuclear a la reivindicación de detener el cambio climático. Porque nadie puede dudar que están indisolublemente unidos. Nadie puede tener derecho alguno a decidir si seguimos vivos o a provocar un holocausto nuclear que nos haga desaparecer de la faz de la tierra.

Por Carlos Pita
Fue embajador de la República en Chile, España y Estados Unidos

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