La manipulación de las encuestas

Esta formidable herramienta para captar  opinión ciudadana puede ser bien  usada  por profesionales y empresas probos o para propósitos reñidos con su loable esencia. Aquí expongo algunas observaciones  desde mi condición de protagonista social.

Una: la ley del embudo. Análogamente al acto de magia en el cual el participante elije una carta y el mago preguntado opciones llega a adivinarla, las preguntas en una encuesta pueden desembocar en respuestas buscadas.

Dos: la inducción por el contexto. Preguntar en la víspera de un campeonato mundial muy promocionado en los medios: _ Cree que la selección de su país puede ganar? Que contestará la mayoría?

Tres: por el lugar y con quienes se realiza la encuesta: inducción por inclusión en un sector social, religión, franja de edad o ubicación territorial.

Cuatro: por los paradigmas de creencia generalizada,  la opinión de referentes y antecedentes del actual cuestionario.

Cinco: la inferencia  de respuestas por la generalización. Ejemplos: _Con la mayoría de ciudadanos vacunados, vencimos la epidemia?  _Los que no se vacunaron, pueden enfermar?

Seis: la inducción por tiempo acotado _ Cree que se juntarán las firmas en un breve plazo?

Siete: el uso de la profecía autocumplida. La analogía es con las criptomonedas: la participación en ellas buscando su aumento de valor es lo que, sin ningún sustento físico, se consigue. Así funcionan las preguntas que se basan en una respuesta deseada por la mayoría: “le gustaría que Uruguay tuviera una relación amistosa con China?” Quien puede contestar que no? El resultado será que  la mayoría de los uruguayos están a favor de una relación con China. De ahí a favor de un Tratado de libre comercio solo hay un paso.

*El arquitecto Luis Fabre es autor de un Curso de Relaciones y Comunicación publicado por la Universidad de la República.

Por Luis Fabre

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