La paridad de Don Nadie

No soñás el mundo lo tomás como está
ya no está en tus nervios cambiarlo
solo estás preocupado por tus muebles
si están lustrados y ordenados.

Te importa solo que tu heladera esté llena
no solo con productos de necesidad
sino también con galletitas divertidas
aunque tu hígado se vuelva graso o disfuncional.

En tu hogar todo funciona como el folleto indica,
en ese folleto te crees especial pero ¿no ves que cualquiera
lo consigue en oferta en cualquier góndola, feria o remate judicial?.

Con dinero todo lo deseas.

Así en tu espejo tu silueta te comprime no se amolda a vos,
sos la promoción bueno, bonito, barato sin cuestionar
con molde y funcional.

Desde hace un tiempo las estructuras no son rígidas
todas tus ideas se desvanecen en el aire,
las ofertas por internet y reducís la discusión a consignas,
en el atomice todo se pierde y nada nuevo se construye.

No soñás lo original lo tomás como está
ya no está en tus nervios la creatividad
solo estás preocupado por tener más y más
no distinguís el plástico de la calidad,
el mundo se vuelve a contaminar.

Te importa solo tu sofá y tu posteo de Instagram
con muecas de felicidad que duran menos que las
instantáneas que tomaste en tu celular
con muchos likes a tu ego querés rescatar.

En tu bunker todo funciona con lógica de encierro y seguridad
en esas cámaras te crees especial pero ¿no ves que serías libre
si todos y todas tuvieran la dignidad en su hogar?.

Con desconfianza mirás a través de tus cortinas apaisadas a la ciudad.

Así en tu espejo la niebla te comprime no se amolda a vos,
sos la promoción bueno, bonito, barato sin cuestionar
con molde y funcional.

Desde hace un tiempo tus verdades no son rígidas
todas tus salvaciones se desvanecen en el aire,
el virus en Don Nadie te convirtió reducís la ilusión a consignas.

En la paridad presentías el final
se te vio suplicar por una camilla
prometer toda la solidaridad del mundo
que antes nunca te interesó dar a los demás
ni que tu dios supo escuchar.

Con dinero no todo lo lográs.

En la inmensidad del silencio en un espacio abstracto,
neutro, monocromático sin sombras te encontrás,
frente a la escalera el destino es solo percepción
todo gira a gran velocidad a tu alrededor con
notas musicales que acentúan tu soledad
no sabés si subís o bajás,
tu mundo respira como en una olla a presión.

En el centro del vacío te detenés retro y sin ideas, en frío te galvanizás
así intentás encontrar ese espejo o folleto que crees ser,
deseás que te vuelvas alienar para aliviar y zafar de lo irracional
porque no sabés como pensar y solamente te querés salvar sin preocuparte
por nada de los demás porque la paridad ya se te olvidó y volviste a la normalidad.

 

Por Andrés Legnani

La ONDA digital Nº 1015 (Síganos en Twitter y Facebook)

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