Ramón Cabrera, el 1º de Mayo de 1983…y la “Negra” Juanita…

Sobre Ramón “Jesús” Cabrera, José Pacella en el libro “Gol del Pueblo Uruguayo” (2013), en la página 61, dice:

“En el año 1975 me reúno con Gerardo Cuesta, secretario de la CNT y pasamos a atender ocho gremios juveniles, entre ellos: Fueci, el dulce, transporte, las curtiembres, calzado…, durante un tiempo yo lo atendía al gordo Ramón y cuando en 1979 se produce el golpe al Partido y yo tengo que asumir otras tareas, sigo atendiendo al gordo, pero él pasa a ser responsable de la juventud trabajadora y él ya se reunía, y esto es importante, en 1978, se reunía con la dirección de la CNT, que la dirección de la central entre otros la componían en aquel período Maiorana, el de AFE y Guerrero de la UNTMRA y se reunían con el gordo.”

José Pacella tenía un aprecio especial por Ramón Cabrera (“Pichón”) y siempre remarcó el papel que jugó en la conducción de la resistencia. Tenemos una grabación por ahí donde “La Bruja” dice de las discusiones que tenían sobre cómo debía ser la estructura clandestina. Si formar o no seccionales obreros exclusivamente. Y José que nunca se la creyó, no tenía empacho en decir que cuando Ramón agarra la conducción del Partido instrumenta los seccionales obreros, y que la vida le dio la razón. “Jesús” tuvo mucho que ver con ese 1º de mayo de 1983 donde concurrieron miles de jóvenes trabajadores. Trabajaba, como dice José en el reportaje, desde 1978 con la CNT, como encargado de la juventud trabajadora y él mismo supo ser obrero del cuero. Eso le permitió mantener los contactos con diferentes compañeros del movimiento obrero.

Al final de la página los autores del libro afirman: “Los dos: José y Ramón fueron encargados de la juventud trabajadora y los dos fueron secretarios del PCU en la clandestinidad. Los dos unos tipazos. En sus personas nos representan y encarnan la continuidad de la resistencia y del Partido de la Resistencia.”

Ramón en el libro “Memorias militantes” (2018) de Felipe Bermúdez Irisarri, Textual S.A., manifiesta refiriéndose al momento posterior a la represión 1981-82:

“Yo tenía algunos compañeros de la Juventud Comunista con los que empezamos a enganchar con el movimiento obrero a través de algunos vínculos que me habían quedado del trabajo con la CNT. La AEBU jugó un gran papel en todas las etapas; era un sindicato que había ganado espacios legales y al que no pudieron meter mano a fondo, así que en él había un semillero de gente. Nosotros formamos un equipito de la Juventud con Aldo Lista y una barra de gente universitaria que ellos tenían; (…)” Págs. 578-579. Ramón va nombrando a los compañeros Gilberto Ríos, Hugo Rodríguez y sigue nombrando a una parte del equipo más estrecho como Aldo Lista, Felipe Martín, Gallardo, Genaro Ribero, Melania, Víctor Vila, Esteban Núñez, etc.

Agrega: “así comenzó el desarrollo de subzonas de trabajo y nos movimos a algo totalmente nuevo, que organizamos partiendo de la base de que todo lo que había de la estructura del Partido ya había sido detectado. Tomando eso como punto de partida, creamos una estructura totalmente nueva; nos olvidamos de los seccionales y de las direcciones, armamos un plan nuevo, de lo anterior no se hablaba, y organizamos todo bajo la idea de los “núcleos de programa”, que eran manejados por equipos muy pequeños. De esa manera, por ejemplo, conectamos el sector salud desde enfermería hasta los militares; es decir, dejamos de armar la organización vertical; la sociedad está organizada en redes –ahora es más fácil verlo con la informática y toda la información que está en las redes- y la gente se mueve horizontalmente, los químicos se vinculan entre los químicos…” (…). Pág.579.

Estaba a su vez todo muy compartimentado. Por ejemplo Toriani y Ciganda estaban afiliados al Partido y “no se conocían entre ellos porque formaban parte de diferentes sindicatos.”

Los dos hablaron el 1º de Mayo de 1983, Toriani por los trabajadores de la salud privada y Ciganda por AEBU.

Y en ese estrado estaba una mujer: Juana Tarallo, más conocida como “la Negra” Juanita, que era Secretaria General de la FFSP –Federación de Funcionarios de Salud Pública-, que tenía 23 años. Uno de esos contactos del que hablaba Ramón.

Cuando Juanita trabajaba en el Hospital Maciel, era secretaria general de la federación; la principal dirigente en el Hospital Pasteur, era Estela Serra. Al decir de Alberto “Pope” Ortiz, ella conocía uno por uno a los funcionarios de donde trabajaba. También de ahí venían las trabajadoras al acto 1º de Mayo de 1983.

En una entrevista que le hicimos a Juanita, el 16 de enero de 2013, le preguntamos sobre este 1º de mayo histórico, comienzo de la contraofensiva popular contra la dictadura:

“Fue gigantesco ese 1º de mayo. Hay un antes y un después de ese 1º de mayo. ¿Qué te parece? ¿El 1º de mayo fue fruto de la espontaneidad o fue fruto de un proceso…”?

Respondió: “No. En estas cosas no hay espontaneidad. Es más, yo creo que en el Uruguay no hay espontaneidad, en Uruguay nosotros nos caracterizamos por trabajar organizadamente.

El 1º de mayo de 1983 fue el fruto de confluir todas las fuerzas, trabajamos en todo lo que podíamos meternos, nos metíamos, hasta en las elecciones internas de 1982. En todo ámbito donde había alguien haciendo algo o protestando, ahí había un miembro de la Juventud o del Partido Comunista o de los sindicatos y trabajando en pos de que aquello creciera; y cuando se marca el objetivo del 1º de mayo del 83, de que había que salir a la calle.

Hubo varias instancias de desproscripción tanto de las organizaciones políticas como de los sindicatos. (…) Fueron muchos 1º de mayo previos, fue mucho trabajo previo que confluyó ese día. Por generación espontánea, ¡NO!”

“Te lo preguntamos, porque hay algún dirigente sindical que ha dicho que como estaba en el estrado, no sabía de dónde venía tanta gente. Se da de bruces con lo que acabas de decirnos.”

“Nosotros traíamos ómnibus y camiones desde todos lados. ¡Preparamos el 1º de mayo! Juntamos plata para el 1º de mayo y sabíamos quienes iban a venir de cada lugar,… (…)

“Tal vez como tu pertenecías a una organización que había luchado durante toda la dictadura y que de alguna manera tenía la información centralizada de todo lo que se hacía y como tenía presencia en muchos lugares, tal vez los integrantes de esa organización juvenil o no, tenían esa percepción, de que eso no era fruto de la casualidad… De repente otro compañero que militaba en un lugar solo, era un militante sindical pero no tenía una organización que lo respaldara… capaz que no entendía por qué había tanta gente.”

Juanita: “También…puede ser esa la razón. Muchos trabajadores se sorprendían con la documentación que nosotros sacábamos de los lugares. (…)

La Federación de Funcionarios de Salud Pública, mantuvo siempre algún tipo de funcionamiento. Pero cuando nosotros ingresamos, que éramos jóvenes, a los compañeros que estaban presos de Salud Pública, nosotras todo el tiempo reivindicamos a los compañeros presos. Cada actividad que hacíamos, tenía el nombre de un compañero o compañera exilado o presa. Teníamos mucha vinculación y muy apegados a la historia de la FFSP, a la conquista de la asistencia integral de los 60, a la conquista de las 6 horas. Estábamos muy vinculado a esa historia previa y siempre los teníamos de banderas a estos compañeros y preceptos. Siempre recogíamos cosas que nos habíamos enterado que habían dicho.

La Federación de Funcionarios de Salud Pública siempre tuvo esa característica de nivel nacional y de conservación de los valores más íntimos de la Federación

De alguna manera creo que fue fruto de mucho trabajo. ¡De espontáneo poco!”

Por el Prof. Gonzalo Alsina

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