En el año 1965, siendo estudiantes de la Facultad de Arquitectura, llegamos hasta la casa del Ing. Eladio Dieste, con la intención de entrevistarlo y armar junto a otras entrevistas y otros materiales un número de la Revista del Centro de Estudiantes, destinada a la Evolución de la Arquitectura en el Uruguay en aquellos últimos 15 años (1950-1965).

Ya en ese entonces Dieste era conocido por una de sus mas trascendentales obras, como lo fue la Iglesia de Atlántida, del año 1956 (ubicada al norte de la ruta interbalnearia) y también por algunas grandes superficies techadas, como los Talleres de la fábrica TEM, del año 1960 (ubicados en Camino Carrasco).

Su propia casa, (ubicada en calle Mar Antártico, Punta Gorda) donde nos recibió, data de 1962.

¿Cómo encuadra Ud. la Arquitectura Moderna dentro del marco de la realidad nacional?

A partir de esta primer pregunta y de sus respuestas, nos quedaron grabados y así los transmitimos en aquella modesta revista, algunos de los profundos conceptos que luego fueron el fundamento de toda su obra, hoy ya conocida en el mundo entero.

¨Creo que una arquitectura que tenga en cuenta los hábitos y gustos de nuestra gente, nuestro clima tan especial por lo templado y destemplado ala vez, lo estructural y lo constructivo, vinculado a nuestras posibilidades, las capacidades de nuestros obreros y con el imponderable de la expresión de nuestra luz y nuestro paisaje, habrá de tener una matriz nacional ¨.

Su forma de pensar era una apuesta permanente a recorrer un camino propio para la arquitectura latinoamericana. A salir del sub-desarrollo de una manera humana y nuestra. A repensarlo todo, sin copiar ni los procesos, ni las técnicas, salvo cuando nos sea absolutamente indispensable.

EL USO DEL LADRILLO COMO CERAMICA ARMADA

Se podría decir que su obra está modelada a partir del barro, en tanto su materia prima esencial es ese material tan noble y tan conocido nuestro, como lo es el ladrillo.

Descubrió en él un material de ilimitadas posibilidades, al estudiar y utilizarlo estructuralmente. Hasta ese momento casi ignorado por la técnica moderna y solo usado, sobre todo como muro portante y como material de revestimiento.

Recordemos que la arquitectura moderna fue sobre todo la del hierro y del hormigón, lo que ha supuesto un entramado plano y un predominio del prisma como volumen.

En tanto Dieste por el contrario, investiga y descubre, que uniendo ladrillo con ladrillo con mortero (de arena y portland) y disponiendo entre medio un hierro redondo de construcción, con una terminación superior de una delgada capa también de mortero, se pueden construir ¨cáscaras de ladrillo¨(de 10 a 12 cm. de espesor) onduladas, en diversas formas de bóvedas, que le permitirá techar espacios de hasta 50mts. de ancho por el largo que sea se quiera sin pilares intermedios.

Destacaba entonces que el ladrillo es uno de los materiales baratos de los que siempre podremos disponer, siempre tendremos tierra para hacerlo y se consiguen resistencias iguales o superiores a la del hormigón armado. Además de ser un buen aislante térmico y un regulador natural de la humedad. Según él esa sensación acogedora que todos tenemos, de los ambientes hechos de ladrillo, resulta de la percepción intuitiva de eas cualidades. Además lógicamente de las cálidas tonalidades y texturas que nos brinda.

Agregando que el costo de la estructura es muy bajo, en relación a otros materiales de calidad equivalente.

También nos recordaba que por el origen de la población del país, la tecnología del ladrillo es conocida y es rápidamente aprendida por nuestro obrero descendiente de españoles e italianos.

¨La Iglesia de Atlántida se hizo en su totalidad con obreros del lugar que asimilaban rápidamente una técnica muy vinculada a sus tradiciones y experiencias¨

LA ARQUITECTURA COMO ARTE

La obra de Dieste nos enseña el valor de la perfecta armonía entre la técnica, el material y la solución formal.

Extractamos algunos de sus conceptos:

Además de sus funciones obvias, la arquitectura es un arte, quizás el mas importante ya que conforma el espacio en que nos movemos.

Un edificio no puede ser profundo como arte, sin fidelidad seria y sutil a las leyes de la materia; solo la reverencia que esa finalidad supone, podrá hacer a nuestras obras graves, perdurables, dignas compañeras de nuestro discurrir contemplativo.

El edificio o los edificios en que se logren metas tan difíciles, tendrían en la ciudad una virtud ejemplar.

En ellos se sentirán los hombres expresados de verdad, se reconocerán sorprendidos venciendo su cansancio.

La Arquitectura así sentida es poesía, se dice que no todos son capaces de hacerla, pero todos la necesitan.

SUS OBRAS CAUTIVARON A LOS ARQUITECTOS DEL FINAL DE SIGLO

Aquel Ingeniero nacido en nuestro litoral norte, en Artigas, en 1917, que según él se encontró con que al construir grandes galpones, estaba haciendo arquitectura, aunque no se lo propusiera, trascendió nuestras fronteras, por sus agudas reflexiones, por sus lecciones de ética y humildad y por la enorme coherencia entre su pensamiento y su obra realizada.

Estoy convencido, nos confesaba de que la cerámica estructural es una técnica con posibilidades tan grandes como la del hormigón armado. Estamos recién a principio de un camino largo y lleno de riqueza. Continuamente tengo en la cabeza formas de utilización del material cerámico que dará lugar a una expresión muy distinta de la arquitectura moderna.

Indudablemente que fue asi. A las ya mencionadas primeras obras, le siguieron otras donde manifestó su talento, su rigor científico y su creatividad en el manejo de las formas y del espacio. La Iglesia de San Pedro, en Durazno, donde luego de un incendio reconstruyó su interior, preservando su fachada original.

-Un sinnúmero de plantas industriales, como las agro-industrias Massaro y la Planta de Refrescos del Norte, en Salto, la de Refrescos Fagar en San Juan-Colonia(donde trabajó con un querido colega de aquel departamento, el Arq. Miguel A. Odriozola).

-Gimnasios, depósitos y silos, tanques de agua y otras estructuras para terminales de ómnibus e incluso para centros comerciales (ej, Montevideo Shoping Center), son parte de los ejemplos que se podrían citar en nuestro país y también en el sur de Brasil, donde construyó, entre otras el Mercado de Porto Alegre.

-Especial destaque merece el depósito del Puerto de Montevideo ( a la altura del Edificio del Banco República) donde propone ( y con su proyecto gana la licitación) no demoler un viejo depósito portuario para construir uno nuevo, lo cual para Dieste no sería racional ni económico, sino por el contrario usar las viejas paredes, convenientemente reforzadas, para recibir una bóveda cáscara de 50 mts. de ancho.

El precio de contrato terminado, para los 4200 m2. cubiertos resultó ser el más económico de las propuestas presentadas .

Toda una lección de respeto a nuestro patrimonio y al uso racional de nuestros escasos recursos.

No es de extrañar pues que en la medida que su obra creció y maduró en contenido y forma, y en la medida que se comenzó a difundir en el exterior, la arquitectura uruguaya tuviera internacionalmente, en Don Eladio Dieste, un referente permanente, con gran reconocimiento y admiración por las lecciones que su persona y su obra realizada nos brindaba.

Fue enviado por la UNESCO a varios países de América, dictó conferencias y cursos en el continente y Europa. Fue galardonado en varios Congresos y eventos internacionales, destacándose el Título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República (1993) y el premio Medalla de Oro de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (Brasilia 1996).

El trabajo colectivo y su amor a la gente sencilla.

TAMBIÉN NOS LEGÓ OBRAS EN PAYSANDÚ.

Siempre es un equipo y no una persona quien hace las cosas-nos decía- y que si se piensa con lucidez, ese equipo debe extenderse a la sociedad toda.

Tanto en el proyecto como en la ejecución, ¨no es exacto decir que unos y otros fueran mis colaboradores, colaboramos unos con otros¨. Esa era una de las razones, por las cuales manifestaba un gran amor hacia la gente sencilla, hacia sus capataces y hacia sus obreros, que eran parte de ese gran trabajo colectivo.

En 1987, me encontré nuevamente con él en ocasión de un Seminario de Arquitectura Latinoamericana, en Tlaxcala-México. Paralelamente a la conferencia que dictó, se presentó su primer libro, como parte de la colección SOMOSUR, de la editorial escala de Colombia, libro a través del cual se lo conocería definitivamente en toda América y gran parte del mundo.

Para ese entonces Don Eladio Dieste, así como lo hizo en nuestro litoral y sur de Brasil, nos había legado dos obras para lo mejor de nuestro patrimonio arquitectónico y construído, de nuestra ciudad. La planta de Azucitrus (sobre la Avda. Alberto Roldán), que constituye un ejemplo de la evolución de una técnica y una forma, cuyo resultado final son las bóvedas gausas y otra en Setembrino Pereda casi 18 de Julio, destinada a una automotora.

En aquel momento y en la lejanía de aquellas tierras mexicana, me confesó que esa obra de Azucitrus, le había dejado un profundo dolor en su corazón, imposible de superar.

Ya de regreso en el avión, al abrir el libro, en su primer página, encontré esta dedicatoria, que es testimonio de que realmente su corazón tenia una profunda herida, pero también un profundo respeto hacia los trabajadores que formaron parte de su equipo en Azucitrus:

¨El 25 de mayo de 1987 se produjo en una de nuestras obras, en Paysandú, un trágico accidente en el que murieron: Juan Pintos, Capataz-Walter Lopez, Albañil-Amado Aranda,Albañil-Carlos Gerardo, Apuntador-Juan Ramón Vergara, Maquinista.

A ellos dedico cuanto pueda haber de personal en este libro, E.DIESTE.

Por el Arq, Rubens Stagno Oberti
stagnor@netgate.com.uy

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