En la isla el «Descanso, dicen que Oribe degolló mucha gente»

Mercedes: En la isla el «Descanso, dicen que Oribe degolló mucha gente»Río Negro – Mercedes /

En el trajinar que a través de esta revista venimos haciendo por el río Negro y habiendo recorrido ya las islas existentes río arriba de Mercedes y hasta la Represa de Palmar, toca en este número abordar la isla más conocida y visitada de este río, la Isla del Puerto, que como veremos en el transcurso del trabajo, también supo ser llamada «Isla del Pueblo» (por estar ubicada justo frente a Mercedes), «Isla de los Baños» (por estar destinada durante muchos años a ser el único balneario con que contaba Mercedes) e incluso «Isla del Descanso» (por haber funcionado allí una especie de cárcel, como también sitio de ejecuciones).

Ubicada frente a Mercedes, forma parte de los paseos clásicos de esta ciudad y actúa como una extensión de su rambla, siendo un hermoso lugar que además de ser disfrutado, debe ser fundamentalmente cuidado y conservado.

Identificada como padrón rural No 321 del Departamento de Soriano, figura en la cédula catastral con una extensión de 6 hectáreas, contando con aproximadamente 1 kilómetro de largo y en su parte más ancha alcanza los 200 metros.

En la recorrida sobre la historia de esta isla que haremos en este trabajo, es preciso indicar que sin dudas fue un factor influyente al momento de decidir el punto en donde el Pbro. Manuel de Castro y Careaga levanto la llamada «Capilla Nueva», origen de la actual ciudad de Mercedes.

Este religioso encargado de la iglesia de Santo Domingo Soriano, veía la necesidad de mudar aquella población más al este y sobre un lugar en el que el río Negro no solo permitiera llegar navegando sino también el pasaje terrestre en dirección norte a sur y viceversa. De esta manera la población quedaría en un punto de tránsito más fluido, tal como sucede hoy con Mercedes.

Aquella iniciativa del religioso no fue acompañada y Santo Domingo Soriano no se movió, y basta ver hoy el desarrollo que tuvo cada una de esas ciudades para darse cuenta de la clara visión que tuvo De Castro y Careaga. Santo Domingo Soriano quedó fuera de las grandes vías de comunicación y solo llega a ella quien la quiere visitar, no estando en el cruce de ninguna ruta de mayor tránsito.

Se levanta entonces en 1788 la «Capilla Nueva» en el sitio en donde hoy se ubica la catedral de Mercedes, y si miramos el vasto territorio que De Castro y Careaga tenía para elegir donde levantar su templo, vemos que influyeron los siguientes puntos:

– El río Negro hasta este punto es navegable desde el río Uruguay (pensemos que en aquellas épocas el tránsito más fácil se hacía utilizando los ríos), como también en este lugar, ofrece el primer cruce relativamente accesible de costa a costa.

–  La existencia de una isla (actual isla del Puerto) en sus inmediaciones, le proporcionaba no solo abundante leña y madera, sino un lugar de resguardo para las embarcaciones que hasta aquí llegaban, tema que se encuentra desarrollado en la Revista «Soriano Fluvial No 12» destinada a la historia del puerto de Mercedes y a la cual se puede acceder mediante el siguiente enlace: «Soriano Fluvial No 12»

– El punto en el cual levantó la capilla estaba lo suficientemente alto frente al río Negro, lo que impediría que los desbordes de este río la afectaran. Posteriormente el desarrollo de esta población no respetó esa premisa y hasta el día de hoy gran parte de la ciudad se encuentra construida en zona inundable y cada vez que el río se desborda de manera considerable, lo sufre.

Vemos entonces como la actual Isla del Puerto tuvo una importante injerencia en el origen de la ciudad de Mercedes y su actividad fluvial, lo que sin duda le agrega un factor estratégico importante para su puesta en valor y nos permite no solo considerarla como un hermoso paseo.

Dentro de las primeras menciones que de esta isla se hacen, se destaca la siguiente: «En Mercedes, el conocido Manuel García Pichel solicitó permiso (antes de 1810) del Cabildo de Soriano para efectuar siembras de alfalfa en la Isla del Río Negro, que está frente a aquella población y es llamada ahora Isla del Puerto. El permiso se dio; pero la siembra no debió tener éxito, por cuanto se expresaba en la solicitud que se iba a sembrar en el bañado, y está comprobado ahora que aquella leguminosa se pierde o enferma en lugares húmedos».1

Cabe indicarse que la intención de sembrar alfalfa en las islas del Río Negro no se limitó únicamente a la «del Puerto», y así por ejemplo tenemos la misma intención en don Luis Segundo Mouriño, cuando a principios del siglo XX adquiere la «Isla del Infante» ubicada en este mismo río y a pocos kilómetros de Santo Domingo Soriano, con la idea de justamente llevar adelante plantaciones de esta misma leguminosa.

Avanzando en el tiempo, encontramos la mención que hace el Pbro. Dámaso Antonio Larrañaga, cuando el 7 de junio de 1815 llega a Mercedes: «El río tendrá unas 600 varas de ancho, y hay una isla contigua a la derecha, baja, llena de arboleda, y que podrá tener de largo más de mil varas y doscientas de ancho.

Para inicios del siglo XX, la isla ya se iba afianzando no solo como zona balnearia sino también de esparcimiento, encontrándose noticias como la siguiente en la que se da cuenta del incremento de su uso social: «El sábado tuvo lugar en la isla del puerto una pequeña fiesta criolla la cual era ofrecida por el Sr. Jacinto Prunell a sus relaciones. Se hizo los honores a un buen asado a la criolla, se bebió, se hizo música y se bailó. A las 7 de la noche se retiró la concurrencia quedando muy grata del obsequiante de la fiesta»

Entre la costa y esta isla hay bastante agua, pues me aseguran haber pasado bergantines por este canal.

Encontré varios árboles que no conocía: entre ellos varias Mimosas, una de ellas la llamaban Ñapindá, porque se agarraba a la ropa y su espina no era alesnada sino en forma de uña y corta, arrojando muchas varazones o mimbres; y aún vi una que subía muy alto envuelta en un tronco de otro árbol, aunque esto es raro; observé muchos árboles de Chañal, que había visto en Buenos Aires traídos de Córdoba en donde creí que solamente se encontraban; los árboles están muy arruinados, pero algunos años dan fruto, que comen y son exquisitos. Recogí algunas otras plantas y nos retiramos».2

Los años pasan y encontramos otro fin que se le dio a esta isla, pero en este caso muy trágico, lo que valió que se la conociera como la «Isla del Descanso».

Entre los años 1839 y 1851 se desarrolló en nuestro país la llamada Guerra Grande, en la que se enfrentaron las fuerzas encabezadas por Fructuoso Rivera aliadas con los unitarios argentinos (Juan Lavalle) y las de Manuel Oribe, aliadas con los federales de aquel país (Juan Manuel de Rosas). En aquel contexto, fuerzas de Rivera dejan abandonada Mercedes, por lo que «el 30 de enero de 1843, Tomás Gómez, enviado por Manuel Oribe, se hacía cargo sin pena ni gloria de la comandancia de esta población».3

Igualmente, el asedio de las fuerzas riveristas sobre Mercedes se mantuvo, por lo que «los federales, acosados estrechamente, procedieron a profusos fusilamientos, siendo recordado durante mucho tiempo el grito de “a serrucho”, con que muchos prisioneros eran conducidos a la isla que está frente a Mercedes».4

Aquellos tristes sucesos también son recordados en una nota enviada desde Mercedes por Luis Batlle y Ordóñez a su padre Lorenzo Batlle el 30 de marzo de 1881, en la cual expresaba lo siguiente: «No hay nada tan bonito como el Río Negro, es en parte tan angosto que yo que no sé casi nadar me atrevo a pasarlo; mismo en frente del puerto hay una isla que la llamaban antes del Descanso porque dicen que allí Oribe degolló mucha gente».5

La isla frente a Mercedes no solo abasteció de leña y madera a aquella precaria población de Mercedes, sino que sirvió como lugar de reclusión y/o ajusticiamiento en momentos de cruda violencia de nuestra historia, funcionando entonces en ese lugar un precario local que hacía de cárcel o prisión, y donde seguramente se mantendrían engrillados a los prisioneros para evitar que se escaparan.

Otro aspecto que comenzaba a destacarse en el último tercio del siglo XIX era la utilización de la misma como zona de baños en la época estival, lo que le valió que se la llamara la «Isla de los Baños» por haber sido por casi un siglo, el único balneario con que contaba Mercedes.

Por Emilio Hourcade Leguísamo

Recomendamos leer esta historia completa ingresando aquí
LA ISLA DEL PUERTO (Río Negro – Mercedes)

Fuente: Revista Digital «Soriano Fluvial» N° 15

 

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