Hermanos sí; hermanos no

Los uruguayos, pero prefiero hablar a título personal, tenemos claro quiénes son unos y quienes son otros. El Poder Ejecutivo tiene derecho a equivocarse y nosotros, los ciudadanos, si así lo pensamos, a señalárselo.

No son hermanos míos los del capital financiero, los sectores corporativos del gran comercio, el latifundio o los grandes industriales que formaron parte del golpe de Estado.

No son hermanos míos los escribas del diario El País, o Búsqueda, de aquellos tiempos, que hicieron lo mismo.

No son hermanos míos los Bordaberry, los Sanguinetti que se abrazaron con J.C. Blanco, Vegh Villegas o los Valentín Arismendi y todo el andamiaje de civiles que formaron parte del aparato de Estado de la Dictadura.

No serán jamás, hermanos míos, los que mancillaron el uniforme de Artigas, como Gregorio Álvarez, asesinaron, desaparecieron, torturaron, secuestraron niños y desataron contra nuestro pueblo, con total impunidad, la más salvaje represión.

Jamás podrán ser hermanos míos los que violaron cientos de mujeres, jactándose de ello, los que aún hoy justifican la Doctrina de la Seguridad Nacional, los que mantienen un siniestro silencio cómplice sobre lo sucedido  con miles de uruguayos.

Lo tengo claro, NO SERÁN JAMÁS HERMANOS MÍOS.

Tampoco lo serán los que amparados en “el orden” hambrearon a los trabajadores y liquidaron la pequeña producción, enriqueciéndose con ello.

SÍ SON HERMANOS MÍOS, los orientales honestos, al decir del Gral. Seregni, como Brum, Zelmar y Gutiérrez Ruiz.

Sí son hermanos míos los muertos y desaparecidos, sus familiares que no cejaron en su búsqueda.

Sí son hermanos míos, los frenteamplistas, los independientes, los blancos y colorados, que quieren un Uruguay con Libertad, más solidario, con Justicia Social.

Sí son hermanos míos, todos los orientales, sin distinción de partidos, que se unieron para derrotar a la Dictadura.

Son hermanos míos aquellos que se sensibilizan cuando ven niños en la calle mendigando, y saben que no se soluciona con más “seguridad”.

El pueblo uruguayo se ha enaltecido con mil batallas y lo hará más, con Verdad Histórica, Justicia y MEMORIA, porque sin ello no hay futuro posible.

Por todo esto me parece fuera de lugar la convocatoria para el 19 de junio. Y, en mi modesta condición de ciudadano, sugiero que la fecha del NUNCA MÁS TERRORISMO DE ESTADO, sea el 30 de noviembre. Fecha ya reconocida institucionalmente, porque fue ahí que resumiendo años de mucho sacrificio y dolor, el pueblo uruguayo le clavó un puñal a la Dictadura y abrió el camino hacia la Libertad.

(*) Ciudadano. Uruguay.

Así salió el 16 de octubre de 2011, en Bitácora.

El motivo de difundir esto, es triple. Por Pacella que en junio se cumplió aniversario de su fallecimiento; por el 19 de junio natalicio de nuestro prócer y porque junio fue el mes del golpe de Estado y el comienzo de la heroica resistencia de los trabajadores y el pueblo uruguayo.

 

Por Pablo Reveca.

 

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