La ONDA digital la Onda digital tv Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

Del Gueto de Varsovia a la Franja de Gaza. ¿Donde estaría Mordechai Anilevich?

El gueto de Varsovia fue la cárcel a cielo abierto más grande y mortífera de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Activo desde 1940 hasta 1943. Tenía una población estimada en más de 400.000 personas, un 30% de la población de Varsovia, que se encontraba hacinada en una superficie equivalente al 2,4% de la ciudad. Durante los tres años de su existencia, el hambre, las enfermedades y las deportaciones a campos de exterminio redujeron su población a 50.000 habitantes.

Este fue el escenario de la mayor acción de una heroica resistencia judía contra el genocidio y una de las primeras revueltas contra el nazismo que se produjo en Europa. Conocida como el Levantamiento del Gueto de Varsovia, se inició en la noche de la Pascua judía (Pésaj) el 19 de abril de 1943 y concluyó el 16 de mayo del mismo año. De lo que allí sucedía y de la heroica lucha que desarrollaron un puñado de combatientes hace hoy 78 años trataremos a continuación.

La cárcel más grande de Europa

Los primeros planes para aislar a la población judía de Polonia se pusieron en marcha inmediatamente después de la ocupación alemana. El llamado Gobierno General impuso el 1º de diciembre de 1939 la definición de judío que habían establecido las leyes racistas de Núremberg. Los judíos debían usar brazalete blanco con la estrella de David en azul, no podían emplear el transporte público y no podían concurrir a parques y restaurantes. También se les excluía de la práctica de determinadas profesiones cosa que ya era común en el gobierno derechista polaco. También se prohibió el cambio de residencia, pero no hubo una orden global para la creación de guetos. En Lódz, por ejemplo, se adujo que se pretendía hacer lugar para el asentamiento de colonos alemanes; en Varsovia se alegó que se trataba de prevenir epidemias para crear una zona de concentración.

Vida diaria en una calle del Gueto de Varsovia con sus viandantes y policías.

El Gobierno General, presidido por el Gauleiter Hans Frank, decidió concentrar a los 359.827 ciudadanos judíos censados en Varsovia en un sector que originalmente había sido el barrio judío durante la Edad Media. El racional de la política del Lebensraum (espacio vital) era eliminar a los judíos y también a los polacos de amplios territorios para hacer lugar a la colonización por alemanes. El gobernador alemán de Varsovia, Ludwig Fischer fue encargado de comenzar la concentración de familias judías. 90.000 de ellas fueron desplazadas al gueto y sus viviendas distribuidas entre polacos colaboracionistas.

A pesar de que el desalojo fue muy traumático para toda esta gente, al principio podían moverse por el resto de la ciudad, comerciar y hacer una vida más o menos similar a la de antes de la guerra. A mediados de 1940, en verano, los traslados forzosos al gueto se suspendieron brevemente porque se consideró la posibilidad de deportar a los judíos a algún lugar como Madagascar (para lo que hubo negociaciones con el gobierno francés de Vichy). Pero ya el 12 de setiembre, Hans Frank anunció a sus subordinados la decisión definitiva de cercar el gueto. La orden la dio el 2 de octubre a Ludwig Fischer, y el día 12 se le comunicó oficialmente a Adam Czerniaków[i] , presidente del Consejo Judío de Varsovia (Judenrat), que además debía pagar los costos del cerramiento. En ese momento, la población del gueto rondaba las 380.000 personas y alcanzaría un máximo cercano a los 445.000 en mayo de 1941.

El 2 de Noviembre de 1940, tropas de las SS acordonaron inesperadamente el barrio mientras cuadrillas de obreros levantaban un muro perimetral, de 18 kilómetros y cuatro metros de altura, coronado por alambrada de púas. El muro se completó en dos semanas.

El gueto ocupaba unos 11,5 kilómetros cuadrados, el 4,5% de la superficie de la capital polaca (que era bastante similar a la superficie urbana de la ciudad de Montevideo hoy en día = 200 km2). Tenía la forma de un rectángulo irregular dividido en dos secciones, el Gueto Grande y el Gueto Pequeño que se comunicaban a través de un puente de madera sobre la calle Chlodna. Abarcó los barrios de Muranów, Powązki, Nowolipki, Śródmieście Północne y Mirów.

Las principales arterias de este barrio fueron la calle Niska donde se encontraba la sede del Consejo Judío (Judenrat), la Plaza Tlomackje donde estaba la sinagoga, la calle Twarda del hospital, la calle Leszno del mercado. La autopista Posen-Berlín cruzaba la ciudad y los viajeros fotografiaban a los hebreos en cautividad como si estuviesen en un zoológico. En forma promedial y aproximada 1.309 personas se hacinaban cada 100 metros cuadrados, el equivalente a más de 7 ocupantes en cada habitación de 25 m2, en un total de 1.500 edificios, sin contar con los 43 almacenes de alimentos y talleres.

Las entradas y salidas del gueto eran catorce, con barreras y garitas, normalmente vigilados por  las SS y polacos de la Policía Azul, salvo en una de sus esquinas que delimitaba con el Vístula. Como dijimos, gobierno del gueto había recaído en el Judenrat, encabezado por Adam Czerniaków, que se rodeó de una serie de intelectuales, la mayoría tradicionalistas o sionistas, que se encargaron tanto de la gestión interna como de los contactos en el exterior con los alemanes y los polacos.

El aparato de esa administración estuvo compuesto por 6.000 funcionarios que pertenecían a la burguesía pudiente judía. Su situación contrastaba con la del resto de los habitantes que estaban sumidos en la máxima pobreza. De hecho y para controlar a estos últimos, se creó la Policía Judía de 2.500 efectivos al mando del coronel Józef Szerynski [ii], cuyos agentes uniformados, con brazaletes judíos y armados con garrotes, establecieron un régimen corrupto y brutal sobre sus propios compatriotas.

Policía Judía del Gueto de Varsovia.

La vida en el gueto de Varsovia
Nadie podía salir del gueto salvo aquellos que fuesen trabajadores forzados y siempre bajo la escolta de los soldados de las SS o los polacos de la Policía Azul. Los que se quedaban en el interior sólo disfrutaban de luz y gas desde las 22 horas de la noche hasta las 9 de la mañana, debían desplazarse a pie a todos los lugares y tenían prohibido el correo con los ciudadanos polacos (aunque muchos se las ingeniaron para intercambiar cartas, incluso con parientes de Reino Unido, la Unión Soviética y Palestina). Para respirar aire puro los habitantes del gueto debían pagar a los propietarios de los pocos árboles existentes para sentarse un rato bajo los mismos. Sin embargo, pese a que aún no había llegado lo peor, un total de 1.094 personas perecieron víctimas de las carencias ya en 1940.

En el gueto se produjo la publicación de todo tipo de diarios, periódicos y revistas en idiomas que iban del hebreo hasta el yidish, incluso el polaco. Simultáneamente se abrieron bibliotecas (entre las obras más solicitadas estuvo Los cuarenta días del Musa Dagh de Franz Werfel, basada en el Genocidio Armenio durante la Primera Guerra Mundial y en la lucha armada de Armenia contra Turquía).

A comienzos de 1941, el gueto de Varsovia enfrentó la hambruna que era un fenómeno generalizado producto de la política de saqueo que el Tercer Reich llevó a cabo en los territorios ocupados. La invasión de Alemania a la Unión Soviética, en junio de 1941, agravó la hambruna en el gueto. A raíz de las carencias y a la extensión de una epidemia de tifus, miles de personas murieron de inanición a diario mientras un coche fúnebre iba recogiendo los cadáveres esparcidos por las calles, ya que lo único con lo que podían alimentarse los habitantes era con papas y en casos muy afortunados con harina. Según los registros, cada mes fallecían de hambre unos 5.500 judíos (la cifra mensual más alta fue de 15.749 y la más baja de 898), lo que en el censo equivaldría a un 50% en riesgo elevado de morir por falta de calorías, a un 30% los afectados pero sin riesgo de fallecer, y a un 20% los sanos.

Tampoco en 1942 la hambruna del gueto de Varsovia remitió porque en las primeras semanas del invierno perecieron de hambre un total 5.123 habitantes. A estas víctimas hubo que sumar los 2.200 judíos traídos desde Alemania que fueron reasentados en la capital polaca, con la consiguiente muerte de 220 individuos. De hecho, la situación fue tan terrible que el 20 de febrero se registró el primer caso de canibalismo: una madre se comió una nalga de su propio hijo de 12 años que había muerto de hambre el día anterior.

Mercado negro del Gueto de Varsovia donde afloran las ventas ilegales de alimentos.

Los motivos de la hambruna en el gueto de Varsovia se explicaban por el injusto reparto efectuado por el Gobierno General: a los soldados alemanes de la Wehrmacht y las SS les correspondían 2.130 calorías, a los extranjeros de países neutrales 1.790 calorías, a los ciudadanos polacos 634 calorías y a los judíos 184 calorías diarias.

A estas escasas raciones, se sumaba el alto precio que los hebreos tenían que pagar por obtenerlas, los polacos pagaban menos de la mitad y los alemanes siete u ocho veces menos. Como consecuencia de todos estos abusos, en el período de una semana los judíos consumían 920 gramos de pan, 295 gramos de azúcar, 103 gramos de mermelada y 60 gramos de grasas, aunque de vez en cuando podían disfrutar de reducidas cantidades de otros alimentos.

En respuesta a esto, el Judenrat se hizo cargo de llevar el promedio de alojamiento a siete personas por dormitorio. Otras organizaciones como CENTOS (financiada por el Comité Conjunto Judío-Estadounidense de Distribución, American-Jewish Joint Distribution Committee) organizaron ollas populares donde se daban platos de sopa gratuitamente y otras soluciones para redistribución de los bienes y los alimentos disponibles a los desposeídos. Durante 1941, las ollas populares llegaron a alimentar a dos tercios de la población del gueto.

Por un corto periodo, el Judenrat tuvo también permiso para organizar cuatro escuelas primarias, de los grados primero a tercero, para los niños del gueto. Junto a esto existía un extenso sistema clandestino organizado por las organizaciones juveniles que cubría todos los grados. A menudo, este último sistema se encubría como ollas populares. El Judenrat era además responsable de los hospitales y orfanatos que funcionaban en el gueto. Uno de los orfanatos, dirigido por el pedagogo Janus Korczak, se llamaba la República de los Niños. Estos centros fueron clausurados en 1942 y sus responsables deportados a Treblinka.

La vida cultural incluía varios diarios, en ocasiones clandestinos, en tres idiomas: yídish, polaco y hebreo. La actividad religiosa incluyó por un tiempo celebraciones judías permitidas abiertas mientras que, en otras ocasiones, se realizaron reuniones con los rabinos en domicilios particulares. Además, existían iglesias para los 1.761 judíos convertidos al catolicismo, se inauguraron la Iglesia de Todos los Santos y la Iglesia del Nacimiento de la Sagrada Virgen María.

Se llegaron a dar conciertos de música clásica en el gueto. Según parece no había dificultad en encontrar excelentes violinistas y músicos de instrumentos de cuerda en general; más difícil era la búsqueda de intérpretes de instrumentos de viento. También hubo obras de teatro y exposiciones de arte. Los niños del Orfanato Municipal representaron El cartero del Rey de Rabindranath Tagore. En muchos casos, los artistas eran figuras prominentes de la vida cultural polaca de entonces.

Uno de los más notables esfuerzos de preservación cultural fue liderado por el historiador Emanuel Ringelblum [iii] y su grupo Oneg Shabat que recolectó documentos para crear una historia social de la vida en el gueto. En total, se estima que obtuvieron cerca de 50.000 documentos incluyendo ensayos sobre varios aspectos de la vida en el gueto, diarios, memorias, colecciones de arte, publicaciones de la prensa ilegal, diseños, trabajos escolares, afiches, entradas de teatro y recetas. Estos documentos fueron escondidos de los alemanes en tres lugares separados, dos de ellos han sido recuperados, siendo la fuente primaria de investigación sobre el gueto de Varsovia.

Las carencias del gueto de Varsovia contribuyeron al surgimiento de un mercado negro y contrabando, sostenido en parte por los niños, ya que como éstos eran más pequeños y escurridizos, podían salir y entrar sin ser vistos por los guardias de las SS; aunque los adultos que también se dedicaron a estas prácticas obtuvieron comida a través de agujeros en el muro exterior, excavando bajo los cimientos o arrojando bolsas por encima de las alambradas.

Curiosamente los puntos de vigilancia más laxa para intercambiar alimentos fueron las Calles Kozla y Swientojerska, así como el Cementerio Judío, en donde en una ocasión los contrabandistas hicieron pasar veintitrés vacas. No todas las acciones de los habitantes fueron ilegales porque 160.000 personas fueron atendidas durante un tiempo gracias a organizaciones humanitarias privadas del exterior como el Comité de Distribución de la Junta (JDC) y la Ayuda Mutua Social Judía (JSS).

En 1942, los habitantes del gueto se enteraron que la Wehrmacht había tenido que retirarse de Rostov ante un contraataque soviético y lo interpretaron como una señal divina (en yidish  “Rosh-tov”  quería decir “comienzo”). Poco después la Wehrmacht volvió a ocupar Rostov. Así pues, como su situación no daba muestras de cambiar, muchos se concentraron en otros entretenimientos para no enloquecer, intentando que sus vidas se asemejasen algo a las de antes de la guerra.

Los malos tratos de los guardias alemanes de las SS, los colaboradores polacos de la Policía Azul y hasta los auxiliares hebreos de la Policía Judía, eran permanentes. Los ciudadanos eran golpeados, a veces hasta la muerte, por motivos tan absurdos como no quitarse el sombrero al pasar delante de un hombre uniformado. En el puente de madera sobre la Calle Chlodna había un guardia de las SS al que apodaban “Frankenstein” porque a diario mataba a un judío por simple diversión. De hecho en una ocasión preguntaron a una niña que le gustaría ser, a lo que la pequeña contestó: “Un perro, porque los guardias quieren a los perros”. No todos los centinelas fueron crueles, algunos hacían la vista gorda o eran sobornados con comida.

Como a mediados de 1942 el mercado negro y los delitos se multiplicaron en el gueto, sobre todo con la proliferación de ciertas mafias que no dudaron en robar y matar a sus propios compatriotas, tanto el Consejo Judío como la Policía Judía tuvieron que emplearse más a fondo en la represión. Entre las medidas más polémicas estuvo la inauguración de una prisión con capacidad para 350 personas, aunque a las pocas semanas llegó a albergar a 1.283 detenidos, que como era de esperarse se caracterizaría por una mortandad muy elevada entre la población reclusa (sólo en los primeros ochos días murieron 22 presos abandonados en el interior de sus celdas). No obstante y por si eso no fuese suficiente, como la mayor parte del contrabando lo llevaban a cabo los niños, la Policía Judía tuvo que abrir una cárcel infantil que en su momento contó con hasta 500 niños presos.

La liquidación del gueto de Varsovia

El 20 de enero de 1942, los nazis decidieron en la Conferencia de Wannsee exterminar a los judíos de Europa. La primera fase de lo que llamaron la Solución Final fue la Operación Reinhard, para el exterminio de los judíos en Polonia. Para esto se comenzó la construcción del campo de exterminio de Treblinka en mayo de 1942, que culminó en julio, coincidiendo con el inicio de la liquidación del gueto varsoviano.

El 22 de julio comenzó la Grosse Umsiedlungsaktion (Gran acción de realojamiento). El Judenrat fue informado de que todos los judíos, exceptuando los que trabajaban en fábricas alemanas, el personal de hospitales judíos, los miembros del Judenrat y sus familias y los miembros de la fuerza policial judía y sus familias, serían “deportados al Este”.

La policía judía debía conducir diariamente a 6.000 judíos al punto de encuentro Umschlagplatz,  junto a las vías férreas. En caso de incumplimiento, los alemanes anunciaron que fusilarían a cientos de rehenes, entre ellos a la esposa de Czerniaków. Después de fracasar en un intento de convencer a los nazis de desistir de sus planes, el presidente del Judenrat se suicidó, dejando una nota que rezaba “Ya no puedo soportar más. Mi acción mostrará a todos lo que hay que hacer”. Los suicidios se volvieron un suceso común ante las penosas condiciones de vida.

El mismo día del suicidio de Czerniaków, el 23 de julio, la resistencia clandestina judía se reunió y decidió no sublevarse, porque creían que los deportados estaban siendo enviados a campos de trabajo forzado y no de exterminio. Ese mismo día los agentes de la policía judía y los soldados colaboracionistas ucranianos, lituanos, letones y estonios – quienes demostraron ser más brutales que los mismos alemanes – entraron masivamente en el gueto y arrestaron a 5.000 judíos que fueron empujados hasta la estación ferroviaria, subidos a un tren con vagones de ganado y deportados a Treblinka donde fueron gaseados.

A lo largo de agosto de 1942, un total de 142.523 judíos fueron deportados desde el gueto de Varsovia a Auschwitz, Treblinka y Majdanek. Los más fáciles de engañar fueron los mendigos, a los que se prometió 3 kilos de pan y 1 kilo de mermelada si acudían a la intersección ferroviaria de la Umschlagplatz. El maestro Janus Korzack, condujo a los 200 niños del Orfanato Municipal en columna hasta la estación, a la cabeza con una bandera y cantando como si fuesen de excursión (cada uno llevaba una mochila con un saquito de pan y una botella de agua; ninguno sobrevivió).

La fase final de la primera deportación masiva tuvo lugar entre el 6 y el 11 de setiembre de 1942. En esa semana, 35.886 judíos fueron deportados, 2.648 ejecutados en el lugar y 60 se suicidaron. Luego de esta primera etapa, aproximadamente 55.000 personas permanecieron en el gueto, más de 30.000 trabajando como esclavos en las industrias alemanas y cerca de 20.000 viviendo ocultas, clandestinamente. Otros 8.000 estaban escondidos fuera del gueto por toda Varsovia.

En los cincuenta y dos días siguientes, hasta el 21 de setiembre, 263.002 personas fueron trasladadas a Treblinka y, en menor grado, a Majdanek. Durante fines de julio, la policía judía del gueto fue la encargada de llevar a cabo las deportaciones de un total de 64.606 judíos a los campos de exterminio. Desde entonces, los alemanes y sus aliados se aplicaron más directamente a los traslados y enviaron a la muerte a 142.223 personas en agosto y 56.173 en setiembre.

La mitad de los que permanecieron en el gueto habían sido contratados como obreros esclavos en las fábricas de la Compañía Walter Többens [iv] y otros 8.000 enviados como esclavos a diversos centros de trabajo por todo el Tercer Reich. Ante este oscuro panorama desde que había empezado el vaciamiento del gueto, 10.380 personas habían muerto en el interior por diversas causas y otras 265.040 habían sido deportadas.

Entonces, la resistencia judía clandestina se agrupó en dos organizaciones mayores. La ZOB (Żydowska Organizacja Bojowa, Organización Judía de Combate) de orientación progresista de izquierda,  dirigida por Mordechai Anilevich, que tenía entre 220 y 500 miembros y la ZZW (Żydowski Związek Wojskowy, Unión Militar Judía) de los judíos conservadores de derecha, que contaba con un número similar de miembros. Se sumaron también los sionistas del Comité Nacional Judío, los socialistas del Bund, miembros del Partido Comunista Polaco y numerosos polacos, desde el exterior, como los nacionalistas derechistas de la Armia Krajowa, que respondían al gobierno exiliado en Londres y los comunistas de la Resistencia Popular (Armia Sloboda).  Todos ellos estaban dispuestos a resistir a los nazis arma en mano que, en lo esencial eran pistolas y revólveres, cócteles Molotov y explosivos caseros. La ŻZW estaba mejor armada como resultado de mayores contactos clandestinos con el exterior del gueto.

El 9 de enero de 1943, el Reichsführer SS Himmler visitó el gueto y ordenó la reanudación de las deportaciones. El día en que empezó la segunda expulsión masiva de judíos, nueve días después, ocurrió la primera instancia de resistencia armada. Los judíos insurrectos lograron cierto éxito repeliendo a balazos a los alemanes. La expulsión se detuvo y las dos organizaciones principales de lucha pasaron a controlar el gueto, construyendo numerosas barricadas y actuando en contra de los judíos colaboracionistas. Durante los tres meses siguientes se prepararon para lo que fue la lucha final.

Tren cargado de judíos se prepara para salir del Gueto de Varsovia hacia el campo de exterminio de Treblinka.

Calle del Gueto de Varsovia ardiendo mientras pasa una patrulla alemana.

El 18 de Abril de 1943, los soldados de las SS que estaban conduciendo una columna de judíos hacia la estación de tren para ser deportados, fueron baleados desde los edificios en la esquina de las calles Zamenhofa y Niska, causándoles muertos y heridos. Al mismo tiempo, otra balacera se produjo contra los custodias en el Taller de Cepillos y el Taller Többens-Schultz, lo que obligó a los SS y a los agentes de la Policía Judía a huir abandonando sus armas.

Ante el Levantamiento del Gueto, Himmler ordenó personalmente reunir tropas para aplastar aquella “Resistencia Judía”. Básicamente se trató de una agrupación conformada por 2.090 efectivos al mando del general Jûrgen Stroop que incluyeron a 821 granaderos alemanes de las Waffen-SS, 363 colaboracionistas polacos de la Policía Azul y 906 auxiliares entre soldados letones de la Milicia “Arajs”, hebreos de la Policía Judía y voluntarios bálticos de la Policía Auxiliar Lituana, el Batallón Policial Estonio y colaboracionistas ucranianos; dotados con un tanque pesado francés, dos vehículos blindados, un cañón y dos piezas de artillería antiaérea de 88 mm, morteros, lanzallamas y lanza granadas. Contaban con el apoyo aéreo de bombarderos en picada (los Stuka Ju-87).

Dos soldados ucranianos se disponen a entrar en un apartamento lleno de cadáveres del Gueto de Varsovia.

La batalla final comenzó el 19 de abril (día de la pascua judía, Pésaj). Ese día, los alemanes, comandados por Ferdinand von Sammern-Frenkenegg, entraron al gueto. Confiaban en que los judíos ante semejante despliegue no presentarían resistencia. Avanzaron internándose por las calles desiertas precedidos por los blindados. Los combatientes judíos les esperaban para atacarlos desde las azoteas y su fuego fue muy eficaz. Los nazis debieron retirarse sin haber podido capturar a nadie porque fueron atacados desde todos lados (los civiles estaban refugiados en sótanos especialmente acondicionados).

Himmler, sustituyó en el mando a von Sammern-Frankenegg por Jürgen Stroop y le ordenó usar todos los medios para liquidar el asunto rápidamente. Stroop se aplicó a incendiar edificios y a batirlos con los cañones uno por uno a medida que avanzaban. Durante cuatro días los nazis no pudieron tomar ningún edificio. De todos modos, lanzallamas y granadas fueron obligando a los resistentes a abandonar sus posiciones. Muchos murieron en los sótanos y otros se arrojaron al vacío desde los edificios incendiados. Los Stukas (retirados del Frente Oriental) descargaban bombas contra las construcciones. La resistencia fue heroica. Las mujeres se ataban con cuerdas a las chimeneas para lanzar los cócteles Molotov desde lo alto.

Los mayores focos de resistencia fueron sometidos el 23 de abril pero los combates siguieron casa por casa y piso por piso hasta el 16 de mayo de 1943. Ese día los alemanes dinamitaron la Gran Sinagoga de Varsovia (de la calle Tlomackie, que no estaba en el gueto) como símbolo de la liquidación de la resistencia. Como resistir en los apartamentos ya no era posible, los combatientes organizaron la última resistencia en sótanos y alcantarillas hasta que finalmente se vieron obligados a ordenar la evacuación. La huida fue una carnicería porque los que no perecieron ahogados fueron baleados al salir o atacados por los perros que los SS soltaron en los túneles. Los edificios fueron dinamitados.

El 4 de mayo, se rindieron los 456 que resistían en las Fábricas Schultz y Többens. El día 8 fueron capturadas 4.000 personas en un refugio subterráneo del casco urbano y el 15 fue dinamitada una sinagoga, en donde murieron 87 combatientes sepultados bajo los escombros; otros 87 fueron hechos prisioneros. Mordechai Anilevich, el comandante en jefe de la ZOB[v] y varios de sus compañeros se suicidaron el 8 de mayo antes de ser capturados por los nazis. Los últimos combatientes del gueto fueron abatidos tras la demolición de la Gran Sinagoga a las 20 y 15 horas del 16 de mayo.

Stroop – que sería ahorcado por sus crímenes en 1952 donde había estado el gueto de Varsovia – produjo un informe donde señalaba que 56.065 judíos habían sido capturados durante los combates, 631 búnkeres habían sido destruidos, 13.000 combatientes judíos habían muerto y 37.000 de los prisioneros deportados a Treblinka (muy pocos sobrevivieron hasta la liberación del campo). Apenas 10.000 o 15.000 judíos consiguieron sobrevivir ocultos en Varsovia gracias a la solidaridad de algunos polacos o escondidos en los bosques con papeles falsos. Los judíos capturados que no fueron enviados a Treblinka, en cambio, fueron deportados a campos de trabajo esclavo en Majdanek, Poniatowa y Trawniki. En cuanto a las bajas alemanas, Stroop declaró 16 pero estudios posteriores indican que los nazis tuvieron un millar de bajas, incluyendo cientos de muertos y heridos.

Con la derrota del Levantamiento, el barrio quedó completamente deshabitado con todos los edificios convertidos en escombros. Algunos sobrevivientes permanecieron ocultos. Algunos  fueron encontrados entre julio y setiembre de 1943. La última fue una niña que las SS descubrieron el 13 de diciembre. A pesar de todo, un puñadito estuvo escondido sin que nunca los apresaran, hasta que los soviéticos liberaron Varsovia a principios de 1945.

Antes de que la Wehrmacht se retirarse de Polonia, en el invierno de 1945, demolieron las ruinas y construyeron un terraplén sobre los cimientos del gueto. El himno de los partisanos del gueto comienza con las palabras “nunca digas que esta senda es la final”.

 

Rendición de los últimos resistentes judíos y sus familias del gueto de Varsovia.

Gaza y la Franja de Gaza, la cárcel más grande del Oriente Medio

La Franja de Gaza es un territorio palestino alargado, de unos 365 kilómetros cuadrados de superficie, en la costa oriental del Mediterráneo (41 kms. de largo por entre 6 y 12 kms. de ancho). La ciudad de Gaza es su capital (est. 630.00 habitantes) y la más poblada de Palestina. En la Franja viven unos 2.048.000 palestinos, un millón y medio de los cuales son refugiados, descendientes de los que fueron expulsados de sus hogares cuando la guerra arabe-israelí de 1948 y desde entonces subsisten en ocho campos de las Naciones Unidas. Con más de 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado, la Franja es una de las regiones más densamente pobladas del planeta.

Una larga historia

Esa zona mantiene poblaciones humanas desde hace varios miles de años, filisteos y cananeos son pueblos semíticos que la ocuparon en la antigüedad. La primera mención conocida de Gaza como núcleo poblado o primitiva ciudad se remontan a hace unos 3.500 años, cuando el reinado del faraón Tutmosis III (1.460 a.n.e.). Fue la principal base egipcia en la zona y uno de sus distritos administrativos.

Se supone que los filisteos se asentaron en la región sirviendo como mercenarios en el ejército egipcio, para luego heredar los principales asentamientos tras el derrumbamiento del control egipcio en la zona hacia 1150. Eventualmente se organizaron en una pentápolis dirigida por cinco monarcas llamados seren, en la cual pareciera que al principio Gaza poseía la hegemonía aunque en la primera mitad del siglo XI a.n.e. el centro de gravedad pasó a la ciudad de Asdod.

Un buen puerto, una tierra fértil y llana, con clima caluroso pero benigno (con unos 400mm anuales de lluvias) hicieron que en tiempos bíblicos, Gaza fuera una de las ciudades más grandes de los filisteos. Construida sobre una colina de unos 45 metros sobre el nivel del mar, a unos 2.400 metros de la costa, era una ciudad amurallada de unas 80 hectáreas. Cayó sucesivamente bajo control de los asirios, los egipcios, los babilonios y los persas.

Como ejemplo de las redes comerciales de las que formaba parte Gaza, hacia el año 370 a.n.e., se cita una inscripción fundacional encontrada en el sur-oeste de la península arábiga, en lo que entonces era el reino de Ma’in y Yathil (en el actual Yemen), que menciona un viaje comercial realizado por el autor a Gaza, Egipto y Siria.

En el año 332 a.n.e., tras tomar Tiro en agosto, Alejandro Magno se dirigió al sur, rumbo a Egipto, y encontró resistencia en Gaza, que estaba defendida por el sátrapa Batís, un eunuco árabe. Tras un sitio de dos meses (de septiembre a noviembre), Alejandro tomó la ciudad e hizo ejecutar a Batís sujetándolo a un carro que dio vueltas a los muros de la ciudad hasta causarle la muerte.

La moderna Gaza se construyó en la época de Herodes el Grande que fue rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea entre los años 37 a.n.e.. y 4 a.n.e. en calidad de vasallo de Roma. Plinio el Viejo (Cayo Plinio Secundo, n. 23 y m.79) se refiere a ella.

En el 401 o 402 d.n.e. los templos paganos de la ciudad fueron demolidos por el obispo Porfirio de Gaza  con el beneplácito del emperador bizantino y la colaboración voluntaria de los soldados. El Marneion fue reemplazado por una catedral, construida bajo el patrocinio de la emperatriz Eudocia (esposa de Arcadio), quien envió desde Bizancio los planos y treinta y dos columnas de mármol verde griego. Para realizar la obra el obispo contrató a un arquitecto de Antioquía llamado Rufino.

En el siglo VI Gaza fue un centro cultural cristiano de importancia, siendo sede de una activa escuela de retóricos y poetas cristianos. De aquella época de cultura griega, tres filósofos son los personajes más destacados: Eneas de Gaza (ca. 430/450-ca. 518), neoplatónico cristiano, Zacarías de Gaza, obispo de Mitylene (muerto antes de 553) y Procopio de Gaza (465-529).

En el 632 se inició la conquista musulmana de Palestina. Gaza ofreció cierta resistencia y parece haber sido tomada por Amr ibn al-As hacia el 636. La ciudad fue capturada por los cruzados hacia 1100, aunque fue reconquistada por los musulmanes en el año de 1187.

El imperio otomano se apoderó de Gaza hacia el 1517 y se mantuvo allí hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, cuatrocientos años después.  El 7 de noviembre de 1917 al terminar la Tercera Batalla de Gaza, los británicos se apoderaron de la región. En 1929, varias protestas árabes causadas por la llegada de inmigrantes judíos desembocaron en la muerte de 110 judíos y 70 árabes. Los británicos instalaron a los judíos en otras ciudades, pero algunos retornaron y fueron trasladados al kibutz de Kfar Darom, en el centro de la Franja, en 1946.

Después de la guerra árabe-israelí de 1948, Gaza quedó bajo ocupación egipcia hasta 1967. Luego de la victoria israelí en la Guerra de los Seis Días, Gaza fue ocupada por Israel. En 1993 se firmaron los Acuerdos de Oslo con el reconocimiento mutuo entre el gobierno de Israel y la Organización Para la Liberación de Palestina, como representante del pueblo palestino. En 2002, el Consejo de Seguridad de la ONU declaró su idea de dos Estados: Israel y Palestina. En 2003, se aprobó en Ginebra un acuerdo no oficial de paz entre israelíes y palestinos prominentes.

Desocupada pero cercada y bloqueada
En el 2005, la Franja de Gaza fue desocupada mediante un plan de retirada unilateral, en el que Israel retiró a sus colonos y tropas de Gaza. En 2006, Hamás llegó al poder luego de ganar las elecciones y enfrentarse con las armas para expulsar de Gaza a Al Fatah. A raíz de esto la Franja de Gaza hace catorce años que está sometida a un bloqueo internacional, económico y político, instrumentado por Israel y los Estados Unidos. En el año 2012 el equipo de las Naciones Unidas en los territorios palestinos ocupados por Israel advirtió que la Franja de Gaza dejaría de ser un sitio habitable en el 2020. De acuerdo con la organización periodística Al Jazeera, diecinueve organizaciones de derechos humanos han pedido a Israel que levante el bloqueo de Gaza.

De hecho la población de la Franja sufre grave escasez de agua potable, medicamentos, alimentos y energía, todo lo cual proviene de Israel. La Franja de Gaza se ha transformado en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. Está totalmente cercada con muros y alambradas, rodeada por los blindados y la artillería israelí que controla los únicos dos puntos por los que se puede acceder a la zona que funciona como un campo de concentración. Un informe de la UNCTAD presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre del año pasado expuso que la economía de Gaza se encontraba al borde del colapso y que era esencial el levantamiento del bloqueo ejercido por tierra, mar y aire.

Si bien Israel no mantiene tropas dentro de la Franja de Gaza actúa como lo hicieron los nazis ante el Gueto de Varsovia en 1940, lo rodean con un cerco, disponen quien entra o sale, controlan todos los movimientos y todos los suministros vitales. Los llamados Acuerdos de Oslo le dieron a Israel el control de los espacios marítimos y aéreos de modo que el cerco no solamente se produce por tierra sino que es total. Además, el gobierno israelí se ha reservado el derecho a intervenir haciendo incursiones militares o asesinatos selectivos y bombardeo de instalaciones civiles cuantas veces lo ha querido hacer.

Dentro de ese esquema – de la misma manera que la barbarie nazi generó la disposición a combatir de los judíos ante su exterminación en Varsovia – la política de ocupación actual y la persecución original de la población civil palestina (el millon y medio de refugiados en Gaza desde 1948), estaba condenada a generar una organización fanática e igualmente irrespetuosa de los derechos humanos, Hamas u otras que se consideran en guerra con el Estado judío.

Desde el 2006 Hamas ha lanzado cohetes contra Israel, lo que ha originado ataques preventivos y las respuestas israelíes, con bloqueos del espacio aéreo y marítimo y cortes en el suministro de gas, agua y electricidad. Debido a su escasa superficie y a su carácter eminentemente urbano, la Franja de Gaza, unida a la carencia de servicios básicos debido a la corrupción de los gobiernos locales y a las represalias del ejército israelí con la consiguiente destrucción de infraestructuras, explica las paupérrimas condiciones en las que viven sus desdichados habitantes.

El aumento en el lanzamiento de cohetes y los ataques aéreos a finales de 2008, desembocó en una operación terrestre contra Hamas, en enero de 2009: la denominada Operación Plomo Fundido. Las consecuencias de dicha operación fueron más de un millar de fallecidos y la destrucción de gran parte de las infraestructuras de la ciudad.

Entre el 14 y el 21 de noviembre de 2012, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron la Operación Pilar Defensivo contra líderes del más alto nivel del grupo islamista Hamás, en la Franja de Gaza, con el objetivo de reducir el número de ataques con cohetes contra civiles israelíes, mientras que dicha organización disparó cohetes de largo alcance contra las ciudades de Tel Aviv y Jerusalén por primera vez. Más de 150 personas murieron y 1.200 resultaron heridas en Gaza. Hamás bombardeó Israel con más de 1.500 cohetes. Más de cien cohetes disparados por Hamás cayeron en la propia Franja de Gaza.

En julio de 2014, como respuesta al secuestro y asesinato de tres jóvenes estudiantes israelíes, las FDI desataron la Operación Margen Protector, en la cual más de 1.000 personas murieron. Israel lanzó volantes y puso anuncios en la prensa palestina pidiendo a los civiles que se marcharan del norte de la Franja de Gaza porque sería bombardeada. Hamás instaba a los civiles a hacer caso omiso de los avisos de evacuación y las fuerzas armadas israelíes acusaron a la organización islamista de utilizar intencionadamente civiles palestinos como escudos humanos para protegerse de los ataques.

Un balance de la desproporción entre los criminales ataques de Hamas y la criminal respuesta indiscriminada del ejército israelí en esta operación del 2014, es elocuente:

 

 

En agosto de 2020, Hamas, que gobierna desde 2006 sin elecciones, había aceptado un acuerdo de alto al fuego con Israel, luego de que, en represalia por el lanzamiento de globos incendiarios y cohetes que produjeron más de 400 incendios en Israel, el estado judío cerrara el paso de Kerem Shalom cortando el suministro de combustible.

El control sobre el espacio aéreo que ejerce Israel sobre la Franja de Gaza significa que puede y de hecho interfiere las trasmisiones de radio y televisión. Los palestinos no pueden operar instalaciones portuarias o aeroportuarias. En Gaza existió un aeropuerto internacional, inaugurado en 1998, cuyas pistas de aterrizaje e instalaciones fueron destruidas por la aviación israelí poco después del comienzo de la Segunda Intifada, en septiembre de 2000. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) condenó duramente la destrucción del aeropuerto e instó a Israel a que tomase las medidas necesarias para su reapertura.

El ejército israelí utiliza permanentemente drones que vigilan todos los rincones de la Franja desde el aire. Los drones israelíes, dotados de cámaras de alta resolución, sensores térmicos y de visión nocturna, están armados con misiles. Los operadores pueden observar los blancos elegidos desde que se dispara un misil y dirigirlo, cambiando su dirección.

Por otra parte, las autoridades israelíes han establecido una “zona de amortiguación” en el territorio de la Franja, originalmente era un espacio de 50 metros pero esa “tierra de nadie” vigilada por centinelas armados y tanques se expandió en el año 2000 a 150 metros. Después de la retirada unilateral de los israelíes en el 2005 se estableció una zona prohibida indefinida y se prohibió la pesca en la costa mediterránea. En el 2010, la tierra de nadie se aumentó a trescientos metros de modo que las Naciones Unidas consideran que, desde entonces, la Franja de Gaza ha perdido el 30% de sus tierras agrícolas.

En febrero del 2013 se estableció una zona marítima prohibida a los habitantes de Gaza de 6 millas náuticas (unos 11 kilómetros). Al mes siguiente la tierra de nadie fue fijada en 300 metros y la zona marítima prohibida en 3 millas náuticas (unos 5,5 kilómetros).

Israel aduce que las “zonas de contención” se establecen para proteger a las comunidades israelíes de francotiradores y cohetes disparados desde Gaza. Sin embargo, los informes indican que las víctimas de disparos son abrumadoramente mayores entre los civiles palestinos por fuego israelí. En la frontera occidental de la Franja, con Egipto, también se estableció una zona de amortiguación para lo que se demolieron más de 800 viviendas y mil familias fueron desalojadas en el año 2014.

El bloqueo de Gaza es especialmente perverso y riguroso. El hacinamiento y la falta de tierras de cultivo (que son sometidas a fumigaciones tóxicas por aviones israelíes) hace que el 70 por ciento de la población viva bajo la linea de pobreza. La desnutrición y las enfermedades son un flagelo. A pesar de la vigilancia y la destrucción de miles túneles que se extendían bajo la frontera egipcia el contrabando de armas parece incontenible. Aunque Israel permite el ingreso a Gaza de pequeñas cantidades de medicamentos, la Cruz Roja Internacional señala que el bloqueo internacional daña la economía y ocasiona la carencia de insumos básicos como anestésicos y placas para radiografías.

Como se trata de un bloqueo mantenido desde hace 14 años, con el correr del tiempo se han producido condenas por parte de personalidades e instituciones ante las que el gobierno israelí reacciona furiosamente descartándolas como antisemitismo. La calificación de Gaza como “campo de prisioneros a cielo abierto” ha sido formulada por observadores como Roger Cohen y Lawrence Wechsler, ONGs como B’tselem y políticos como David Cameron, Noam Chomsky y muchos otros. Lauren Booth, Philip Slater y Giorgio Agamben comparan a Gaza con un campo de concentración.

Bloqueo, economía, educación, salud
Como dijimos, la economía de la Franja de Gaza sufre el impacto del bloqueo internacional. Hace doce años, el PBI per capita ubicaba a Gaza en el puesto 164 entre los países y territorios del mundo. La enorme mayoría de los emprendimientos son micro empresas familiares que producen telas, jabón, tallas en madera de olivo y artesanías de madreperla. La producción agrícola consiste en cítricos, aceitunas, flores, vegetales, carne Halal (el equivalente islámico de Kosher) y productos de lechería.

Los principales mercados son precisamente los bloqueadores, Israel y Egipto. Por ende los intercambios y la marcha de la economía están sometidos a continuos vaivenes y al endurecimiento y cambios en las condiciones del bloqueo.

El desarrollo económico de la Franja de Gaza ha sido permanentemente obstaculizado por Israel. Hace más de dos décadas Francia y Holanda se prestaron a colaborar en la construcción de un puerto de aguas profundas en la Franja de Gaza. En el 2001, las obras recién comenzadas fueron bombardeadas por la aviación israelí aduciendo que desde allí se disparaba contra asentamientos en su territorio. Por lo tanto, el transporte internacional, comprendida la ayuda humanitaria que suministra las Naciones Unidas, debe llegar a través de Israel que mantiene la potestad de cerrar el paso por las fronteras.

La población de la Franja de Gaza ha aumentado merced a una tasa de natalidad muy importante. La tasa de fertilidad total alcanzó la impresionante cifra de 8,3 hijos por mujer en 1991. Aunque en el 2013 había descendido a 4,4 hijos por mujer, la región se mantiene en el lugar 34 entre 224 regiones del mundo por sus tasas de crecimiento de la población. Un elevado porcentaje de la población es menor de 14 años, nada menos que el 43,5%.

En el 2010, el porcentaje de analfabetos entre la juventud de Gaza era menor del 1%. De acuerdo con la información que suministra la UNRWA [vi] hay 640 escuelas en la Franja de Gaza (383 gubernamentales, 221 de la UNWRA y 36 privadas) que atienden a más de 441.000 estudiantes. Hace nueve años había cinco universidades. Hace tres años ya había nueve funcionando.

En Gaza hay hospitales y otras instalaciones sanitarias. Debido al alto porcentaje de población joven, la tasa de mortalidad es muy baja (de hecho de las más bajas del mundo con 0,315% anual. La tasa de mortalidad infantil es de 16,55 fallecimientos cada mil nacidos vivos. La Franja de Gaza se ubica en el puesto 24 en 135 países según el índice de pobreza humana. La situación descripta hace que los porcentajes de desnutrición en la población infantil sean elevados: 17,5% en niños de 6 a 59 meses, mientras que 53% de las mujeres en edad reproductiva y 44% de los niños presentaban anemia. Hace cinco años, el 70% de los hogares no tenían seguridad alimentaria. La cantidad de personas que necesitaron ayuda alimenticia de las agencias de las Naciones Unidas pasó de 72.000 en el año 2000 a 800.000 en el 2014.

Desde que Hamas controla la Franja de Gaza la salud de la población enfrenta nuevos desafíos. La fragmentación política de los palestinos, el deterioro socioeconómico, las acciones militares y el aislamiento físico, psicológico y económico repercuten sobre la salud de la población. En el 2012 un estudio de la Organización Mundial de la Salud en los territorios ocupados mostró que un 50% de los niños menores de dos años y el 39% de las embarazadas que recibían atención prenatal presentaban anemia por deficiencia férrica. La pandemia de Covid-19 seguramente ha agravado esta situación.

Otro problema que advierten los dirigentes palestinos es que la mayoría de los medicamentos entregados en Gaza están vencidos y un 30% de los equipos y materiales son usados. Los habitantes que desean atenderse en hospitales de Israel deben solicitar una visa especial. Sin embargo, dos hospitales, uno financiado por Turquía y otro por Arabia Saudita, se construyeron en el 2012.

En la Franja de Gaza se ha venido desarrollado una importante rama de arte contemporáneo palestino desde mediados del siglo pasado. Artistas notables son los pintores Ismail Ashour, Shafiq Redwan, Bashir Senwar, Majed Shalla, Fayez Sersawi, Abdul Rahman al Muzayan e Ismail Shammout, o artistas mediáticos como Taysir Batniji (que vive en Francia) y Laila al Shawa (radicada en Londres).

 Del gueto de Varsovia al de Gaza
Hace años el periodista escocés Richard Weyndling señalaba que un repaso de la historia del plan nazi de expansión hacia el Este demostraba que el gobierno de Israel ha creado en Gaza el “gueto de Varsovia” de nuestra época.

El primer paso fue crear un estado de “opinión pública” que aceptara la “solución final”. La maquinaria propagandística nazi retrató a los judíos, gitanos y eslavos como Untermenschen o pueblos inferiores, “focos de infección” que amenazaban la salud de las grandes poblaciones alemanas que vivían en la Polonia de entonces.

En Israel – dice Weyndling – es común calificar a los palestinos como personas intrínsecamente malvadas y como una amenaza para la población israelí. El psicólogo y sociólogo Daniel Bar-Tal (n.1946) de la Universidad de Tel Aviv, analizó 124 libros de texto en los que encontró una caracterización reiterada del pueblo palestino como “hostil, cruel, inmoral e injusto” y de los palestinos como individuos “ladrones, sanguinarios y asesinos”. Los jóvenes israelíes entrevistados respondieron, en un 80%, que los árabes “eran sucios con caras terroríficas”. En forma muy parecida a la que se preparó a la población alemana del Tercer Reich, los israelíes están preparados psicológicamente para la aplicación de medidas brutales.

La siguiente etapa de la política nazi en Polonia fue la confiscación de las propiedades de la población judía. Sólo en Varsovia – advertía Weyndling – 13.000 viviendas fueron confiscadas y entregadas a familias alemanas, en tanto sus ocupantes eran concentrados en el gueto. Más de 2.600 comercios de judíos fueron clausurados cuando, a finales de 1940, se procedió a cercar el gueto con el muro y alambradas y a controlar las entradas y salidas con un sistema de pases.

Lo mismo ha ocurrido en Palestina con la diferencia que, en ausencia de las condiciones especiales que supuso la Segunda Guerra Mundial, las autoridades israelíes han actuado  en forma más paulatina, aunque constante, contra la población palestina. La confiscación de tierras y propiedades comenzó en 1948, cuando el ejército israelí y las bandas terroristas Irgun y Stern expulsaron a los habitantes musulmanes y cristianos de lo que ahora es el Estado de Israel.

Después durante setenta años la expropiación de casas y terrenos, el establecimiento ilegal de colonias en los territorios ocupados ha sido constante. La creación de guetos y la aplicación de medidas discriminatorias contra los palestinos empezó en Gaza y ha continuado en Cisjordania con la construcción de muros de cientos de kilómetros y desvío de corrientes de agua.

Como las SS y la Policía Azul, los soldados israelíes dicen quien puede entrar y salir y quién no. En Varsovia como ahora en Gaza, la combinación de hacinamiento, aislamiento y pobreza generó enfermedades, hambrunas y desesperación. Para mantener el orden en el gueto los alemanes promovieron la creación de una policía judía que gozaba de muchos privilegios. Israel sigue la misma política buscando colaboracionistas para reprimir la resistencia que surge entre seres obligados a soportar condiciones tan terribles. En Gaza, el intento fracasó porque el corrupto Mohammad Yusuf Dahlan fue denunciado como agente israelí y expulsado de las organizaciones palestinas.

En esta guerra interminable la televisión muestra constantemente un enfrentamiento desigual y fuerzas fanatizadas que han demostrado ser capaces de crímenes de guerra y de lesa humanidad, por parte y parte. En realidad no se trata de un juego de acción y reacción, de un enfrentamiento entre fanatismos sino el resultado de la aplicación en la región, en toda la región, de una política racista, violenta y sistemáticamente violadora de los derechos humanos por parte del Estado de Israel. Por esa razón los paralelismos con el gueto de Varsovia no se circunscriben a la Franja de Gaza y a un periodo breve sino que abarcan los territorios de lo que fuera el llamado Mandato Británico en el Oriente Medio.

De los crímenes del nazismo a los crímenes del sionismo
El pasado 24 de mayo, el antropólogo y pedagogo ecuatoriano Edgar Isch L.[vii] produjo “Los crímenes del sionismo contra la humanidad: una breve selección[viii] que da cuenta de esta terrible realidad. Reproducimos textualmente su artículo a continuación.

Orígenes

El Sionismo, nacido en Europa bajo el lema de “Una Patria para el pueblo judío”, se convirtió en una orientación de corte fascista, xenófoba y responsable de verdaderos crímenes contra la humanidad. La mayoría de ellos están tipificados en las normas internacionales, incluso en las que pretenden frenar acciones brutales en medio de una guerra entre Estados, aunque no es el caso concreto de nuestros días, porque a Palestina se le niega su existencia como Estado y no tiene ejército, ni refugios antiaéreos.

La condena al sionismo y su gobierno en Israel, aunque éste tenga apoyo mayoritario de la población que se identifica como judía, tal como Hitler tuvo apoyo en su país, no involucra ni puede involucrar un rechazo a todos los integrantes de la cultura hebrea ni a todos los que responden al judaísmo como religión.

Se podría poner por ejemplo a la Red Internacional de Judíos Antisionistas que sostienen que son: “una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica” [ix].

Crímenes de odio y racismo
Si se lee frases de prominentes sionistas, se encuentran muchas que desconocen la condición de seres humanos para árabes y particularmente palestinos. Un solo ejemplo de uno de los gobernantes israelíes, Menahim Begin, que en el parlamento dirá que: «Los Palestinos son bestias sobre dos patas». [x]

Ese trato es un crimen de odio permanentemente expresado. Hoy se manifiesta en las camisetas del Movimiento Juvenil Sionista EZRA pidiendo “Quemar a los árabes” [xi], así como en los cánticos por matar a los árabes que gritan en Jerusalén los sionistas.

Discriminación
La discriminación contra los palestinos es practicada por el gobierno de Israel todo el tiempo. Esto, incluyendo a los que viven dentro de territorio israelí y tienen formalmente esa nacionalidad. Según Amnistía Internacional (2021), “Israel seguía discriminando a los ciudadanos y ciudadanas palestinos de Israel en materia de urbanismo, asignaciones presupuestarias, control policial y participación política. Según el Centro Jurídico para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel Adalah, Israel mantenía más de 65 leyes que discriminaban a la población palestina” [xii].

En la decimotercera Ley Básica israelí (de un país sin Constitución), aprobada en 2018, se entrega una licencia a la discriminación. En ella se define al hebreo como el idioma oficial, rebajando el árabe y al yidish (hablado por un sector de judíos ortodoxos) a un estatus especial y define a Israel como «el hogar nacional del pueblo judío», es decir de una sola nacionalidad, excluyendo a cualquier otra.

Apartheid
El apartheid es una organización social territorial nacida en Sudáfrica y contra la que lucharon por mucho tiempo, contando con líderes como Nelson Mandela. Se trata de la segregación étnica y “racial” en pequeños territorios empobrecidos y separados entre sí, que dependen del Estado colonizador y cuya población ve negados todos sus derechos.

Esto es lo que hoy se vive en Israel, los Territorios Ocupados y Palestina. Si se mira los mapas históricos, se observa como cada vez los palestinos tienen menos tierra, aislada, bajo control de Israel. Un buen ejercicio es imaginar ese proceso en cada uno de nuestros países y cuál sería nuestra reacción ante semejante agresión sistemática. Para ir de un territorio palestino a otro, deben pasar, si les permiten, por varios controles militares. Eso incluso las ambulancias, imposibilitando muchas veces atención de emergencia.

Muchos organismos de DDHH han denunciado este Apartheid. El Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos es uno de ellos, que resalta cuatro políticas colonizadoras, basadas en el divide, separa, decide y gobierna: normas que permiten migración solo a los judíos; apropiación de tierra para los judíos, aumentando la sobrepoblación en los enclaves en los que se encierra a los palestinos; restricción de la libertad de movilización a los palestinos; negación del derecho político de participación [xiii].

Hay que considerar también el muro de separación, planificado para 626 kilómetros según fuentes oficiales, dejando aislada la Rivera Occidental. Esta es una de las medidas para tener a los palestinos encerrados en una inmensa cárcel a cielo abierto.

Limpieza étnica
Este crimen de lesa humanidad busca “limpiar” un territorio de habitantes de otro grupo étnico, nacional o religioso, para lograr la monoculturalidad y “pureza”. Se trata de una eliminación sistemática o la expulsión forzada de una población, negándole sus derechos humanos.

En esa dirección, los sionistas no dudan en proponerse e impulsar este crimen: «Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el corte de todos los servicios sociales para expulsar de Galilea a su población Árabe.» (Israel Koenig, «The Koenig Memorandum») [xiv].

También hay que considerar que incluso personas con abuelos judíos pueden pedir la nacionalidad israelí, ir allá y seguramente ser alentado a vivir en uno de los asentamientos ilegales con los que siguen quitando la tierra a Palestina, pero la misma Ley de Retorno excluye a todo palestino de la posibilidad de regresar a su tierra.

La destrucción de viviendas y de servicios básicos, como la realizada por los bombardeos de Israel en este mes, implican que miles deben buscar refugio, salir de allí. Solo en el año pasado, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU, Israel demolió 848 estructuras palestinas residenciales y dedicadas al sustento en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, desplazando a 996 personas.

Hoy la violencia inició con la política de expulsar a familias árabes de sus viviendas en un histórico barrio de Jerusalén para darlas a judíos, rodeando y aislando el tercer templo de importancia para el Islam. La matanza en Gaza ha tenido esas características en este mes, sin tener una evaluación final de cuánto se dañó en infraestructura y edificios. La masacre de familias enteras no es casual, está aprobada por autoridades civiles y militares, haciendo de éste, nuevamente, un crimen sistemático.

Hoy la mayoría de quienes se reconocen palestinos vive en refugios. La historia demuestra que allí tampoco han tenido la seguridad que debe ser garantizada en su condición, ni condiciones dignas de existencia. Lo que se encuentran fuera del territorio son impedidos de retornar y rehacer sus vidas.

Territorios ocupados
La ocupación significa someter a un territorio y sus habitantes a las determinaciones de un ejército extranjero. La ilegalidad de la ocupación israelí, desde 1967, abarca los territorios palestinos de Cisjordania (incluida Jerusalén Este) y la Franja de Gaza; las alturas del Golán de Siria; y, hasta 1982, en la Península del Sinaí de Egipto. La Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de las Naciones Unidas catalogan por ello a Israel como «Potencia Ocupante».

Se mantiene el ilegal bloqueo aéreo, marítimo y terrestre israelí sobre la Franja de Gaza y otros territorios. Incluye el control de la entrada y salida de personas y bienes, impidiendo, en múltiples ocasiones, elingreso de ayuda humanitaria, materiales de construcción y combustibles (HRW, 2021) [xv].Hoy mismo, tras la tregua pactada, la falta de medicinas es un problema fundamental.

La “anexión” de nuevos territorios mediante “asentamientos” es igualmente señalada por parte de la ONU, la Unión Europea y otros como contraria a la legislación internacional. Una vez más hay que denunciar la hipocresía de Estados Unidos, que con Trump pretendió el reconocimiento de estos territorios, así como imponer que Jerusalén es la capital de Israel.

Nuevamente, no siempre niegan este proceder. Moshe Dayán, famoso jefe militar israelí lo dirá en estos términos: «Las villas judías están construidas en el lugar de las villas Árabes. Ustedes no saben incluso el nombre de estas villas Árabes… No hay un sólo lugar construido en este país en el que no hubiera previamente una población Árabe.» [xvi]. Esto además desmantela la ficción de que se trató de asentamiento de “un pueblo sin territorio dentro de un territorio sin pueblo”.

En muchos casos, promueven abiertamente el despojo territorial. «Es un deber de los líderes Israelíes explicar a la opinión pública, claramente y con coraje, un cierto número de hechos que se olvidan con el tiempo. El primero de ellos es que no hay sionismo, colonización o Estado Judío sin el desahucio de los Árabes y la expropiación de sus tierras.» (declaraciones de Yoram Bar Porath, al diario Yediot Aahronot, 14 de julio de 1972).

El reconocimiento de lo que hacen viene de otro líder histórico judío, David Ben-Gurion: «Si yo fuera un líder Árabe nunca haría la paz con Israel. Es natural: hemos ocupado su tierra.» (citado en The Jewish Paradox, por Nahum Goldmann, Weidenfel y Nicolson, 1978, p.99).

Homicidio ilegítimo y excesivo uso de la fuerza
Estos crímenes son frecuentes y ya vimos que están ligados a lograr que la gente huya. Hay asesinatos selectivos a dirigentes políticos y muchas veces a sus familias, a manifestantes contra los que se usa armas de fuego de manera intensiva, prisiones arbitrarias y también ataque a las formas de vida. Para el año anterior, Amnistía Internacional recoge que “Las fuerzas israelíes abrieron fuego a menudo contra pescadores y agricultores en Gaza; según el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos, resultaron heridos 12 pescadores y 5 agricultores”. Nuevamente, en mayo de 2021 se ha denunciado esta misma agresión contra civiles y el derecho a la alimentación del pueblo.

Tortura y prisiones arbitrarias

Los organismos de derechos humanos señalan que los malos tratos y torturas se realizan con total impunidad. Para el año pasado no existía una contabilidad, pero se estimaba en miles de presos detenidos arbitrariamente. Las autoridades israelíes realizaron cientos de operaciones en toda Cisjordania para detener a palestinos, por lo general en sus viviendas y por la noche. Las personas detenidas eran recluidas en prisiones de Israel, junto con miles de palestinos más de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) detenidos en años anteriores, lo que constituía una violación del derecho internacional humanitario, que prohíbe el traslado de detenidos al territorio de la potencia ocupante (Amnistía Internacional, 2021).

Muchas veces, las víctimas son niños y niñas. Son arrestados continuamente, sometidos a inspecciones en las calles. En octubre de 2020, según Defensa de Niñas y Niños Internacional, Israel tenía a 157 palestinos menores de edad en prisión, dos de ellos sometidos a detención administrativa. Eran interrogados sin la presencia de sus padres y permanecían recluidos junto con adultos. El tiempo de prisión es indefinido.

Castigos colectivos
El control de servicios y derechos básicos permite a la potencia ocupante realizar castigos colectivos, que han sido denunciados en diversos momentos de la historia de la ocupación. Corta el agua, la electricidad o simplemente impedir el libre tránsito, impedir el ingreso de productos necesarios para la población, son medidas habituales.

Un piloto militar israelí, identificado únicamente por la inicial de su nombre, D, durante una entrevista con el canal de televisión israelí, Channel 12, reveló que el derribo de los edificios altos en la Franja de Gaza se produjo “como desahogo” “por la frustración generada a raíz de los golpes que los grupos (de resistencia) en Gaza nos estaban asestando” [xvii]. Muchos de esos edificios, eran viviendas de familias enteras que hoy no tienen nada.

Castigar a toda una población o familiares por lo que se acusa a un grupo a un individuo, es también considerado un crimen de guerra. Nuevamente, aquí los sionistas y los nazis se parecen.

Ataques a los defensores de derechos humanos
Hace poco, la Federación Internacional de Derechos Humanos denunció los métodos usados por el gobierno sionista: “Calumnias, campañas para disuadir a los donantes, un arsenal legislativo restrictivo, obstáculos judiciales… Hace 20 años que se multiplican las maniobras de desprestigio y de acoso orquestadas por el gobierno israelí contra las ONG y las personas defensoras de los derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina” [xviii].

Dos expertos de la ONU en Derechos Humanos explicaron“que la condena de Israel el pasado 6 de enero a Issa Amro, un defensor palestino de las garantías fundamentales y fundador de un grupo con sede en Hebrón que se opone a la expansión de los asentamientos mediante la resistencia civil no violenta, ‘forma parte de un patrón claro y sistemático de detención, acoso judicial e intimidación’ en ese país” [xix].

Que se trate de un patrón sistemático demuestra que es un crimen de Estado y no de acciones aisladas. Y se niega así la protección a los defensores de derechos humanos a la que los Estados realmente democráticos se comprometen. Israel además continúa negando la entrada en los TPO a organismos de derechos humanos, incluido el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los TPO.

Ataque al ejercicio del periodismo
El 15 de mayo, tres misiles pesados de origen israelí destruyeron el edificio de departamentos y oficinas, en el cual estaban las oficinas agencia estadounidense AP y Al-Jazeera, más otras entidades de prensa. Aunque se llamó para que salga la gente, no se permitió el tiempo para que la gente y los periodistas rescaten la mayoría de sus materiales.

Sin ofrecer pruebas hasta hoy, se dijo que allí estaban objetivos militares de Hamás. Eso es desmentido por los periodistas que por muchos años usaban ese edificio y dejaron ver que con ello el mundo tendría menos información sobre la realidad en Gaza, callando la destrucción y muerte que el sionismo genera.

Violación del derecho a la salud
Las restricciones de Israel a la libertad de circulación siguieron dificultando el acceso de la población palestina a la atención sanitaria, con el consiguiente aumento del riesgo para las personas vulnerables durante la pandemia de COVID-19.

Sea castigo colectivo o no, se ha denunciado la enorme distancia entre proveer de vacunas para la COVID-19 a la población israelí y negarla para los palestinos. Incluso, con los bombardeos a precisión destruyeron el único centro de detección de la pandemia que existía en Gaza. En otros momentos, se han destruido incluso escuelas.

La necesidad de un juicio a los ocupantes y sus crímenes
Así como se realizó un Juicio de Núremberg, para juzgar los crímenes de guerra de los nazis, algún día deberá realizarse otro para poner ante la justicia a gobernantes sionistas y jefes militares de Israel. Se puede decir que para ello está la Corte Penal Internacional, lo cual es cierto de manera que ese podría ser el escenario adecuado, pero las acciones de Israel y Estados Unidos contra las capacidades reconocidas a esa Corte y su independencia, son ataques que dificultan su accionar.

La legislación internacional sobre derechos humanos y contra los crímenes de lesa humanidad y los de guerra, debe aplicarse sin que, sobre todo, Estados Unidos se convierta en una barrera que impida la justicia. La humanidad requiere la verdad, la aplicación de normas fundamentales de convivencia y el reconocimiento a los derechos palestinos y la existencia de su Estado.

Lic. Fernando Britos V.

 

NOTAS

[i]  Czerniaków había nacido en 1880 en Varsovia. Estudió ingeniería en su ciudad natal y en Dresde. Fue docente en la escuela vocacional de la colectividad judía varsoviana. Entre 1927 y 1934 integró el Concejo Municipal de la capital polaca y en mayo de 1930 fue electo al Senado de Polonia. El 4 de octubre de 1939, pocos días después de la rendición del país fue designado por los alemanes para encabezar el Consejo Judío (Judenrat) integrado por 24 miembros y responsable de la aplicación de las órdenes de los ocupantes en el nuevo gueto judío.  Los Judenräte, establecidos por los nazis en todos los guetos, eran los encargados de la administración, como intermediarios entre los ocupantes y la colectividad. Por lo general, los integrantes del Consejo eran escogidos entre la elite judía. En casi todos los casos crearon su propia policía (Jüdische Ghetto-Polizei o Jüdischer Ordnungsdienst) y trataron de administrar los servicios públicos con un elenco de funcionarios escogidos por ellos entre los más pudientes de la colectividad. Los nazis le exigían al Judenrat entregar personas como trabajadores esclavos y pronto a formar los contingentes para ser deportados, además de mantener el orden, evitar disturbios y entregar a la Gestapo a quienes se rebelaban. Eso hizo que los Consejos Judíos funcionaran muchas veces como colaboradores de los nazis. Cuando remoloneaban en el cumplimiento de las exigencias alemanas o dilataban su cumplimiento se podía producir la sustitución de uno o varios miembros y su inclusión en el siguiente embarque hacia los campos de exterminio, cuando no una ejecución sumaria.

[ii] Józef Andrzej Szeryński (nacido Josef Szynkman, el 8 de noviembre de 1893 o 1892 y muerto el 24 de enero de 1943) fue un coronel de la policía polaca en la entreguerra que resultó designado como comandante de la Policía Judía del Gueto de Varsovia. Szeryński era considerado un colaborador y traidor por los combatientes clandestinos del gueto. Adam Czerniaków, el presidente del Judenrat lo escogió para comandar la Policía Judía en 1940. Szeryński fue arrestado por la Gestapo, el 1º de mayo de 1942, porque sacaba pieles de contrabando del gueto para venderlas en su beneficio. Los nazis lo liberaron a condición de que se hiciera cargo de las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka en julio de 1942. En agosto los resistentes del gueto intentaron liquidarlo infructuosamente (Izrael Kanal un policía judío que era militante del ZOB le pegó dos tiros pero sobrevivió). Dirigió la Policía del Gueto hasta el fin de la Grossaktion Warsaw, el traslado de 254.000 hombres, mujeres y niños a los campos de exterminio. Se suicidó con cianuro después de la última ola de deportaciones en enero de 1943.  La Policía Judía fue responsable de palizas y persecución en el gueto. Participó en la búsqueda y arresto de  combatientes y en la conducción de personas a la Umschlagplatz para su deportación. Szerynski se encargó especialmente de que los niños y los enfermos fueran deportados en primer término porque eran los que opondrían menor resistencia. Como comandante Szeryński era un privilegiado que estaba exento de usar el brazalete judío y se dedicaba a todo tipo de prácticas corruptas y al mercado negro. Era famoso por su temperamento explosivo y su agresivo maltrato a sus subordinados.

[iii]  Emanuel Ringelblum (n.1900) fue un eximio historiador, un militante político y social judío (sionista marxista) y un héroe del gueto de Varsovia. Durante la guerra fue enviado al gueto de Varsovia y allí desarrolló una operación clandestina (Oyneg Shabbos) de investigación histórica. En estricto secreto, Ringelblum y un gruo de jóvenes colaboradores reunieron el famoso archivo que lleva su nombre. Los habitantes del gueto no supieron de este extraordinario trabajo. Ringelblum escribía sus notas por la noche, reunió 25.000 páginas de documentos probatorios de la destrucción de los guetos, el holocausto y la actividades de la resistencia. Denunció la acción de científicos nazis que se dedicaron a estudiar los efectos del hambre en los guetos. Ayudó a mantener con vida a miles de miembros de la colectividad, mediante la Ayuda Social Judía ( Zydowska Samopomoc Spoleczna). En los primeros meses de 1943, cuando todo parecía perdido, Ringelbaum dispuso su extraordinario archivo en tres grandes tarros de leche y los enterró por separado en distintos lugares (dos han sido recuperados). Poco antes del Levantamiento, Ringelbaum y su esposa consiguieron escapar del gueto y refugiarse en la zona polaca de Varsovia. Sin embargo, el 7 de marzo de 1944, la Gestapo descubrió su escondite y el historiador y su familia fueron ejecutados en la Prisión de Pawiak, presuntamente el 10 de marzo, junto con los polacos Mieczyslaw Wolski y Janus Wysocki que les habían dado refugio.

[iv] Többens and Schultz era una empresa textil alemana que producía uniformes, calcetines, ropa de abrigo y botas para la Wehrmacht y las SS en el gueto de Varsovia y en otros sitios durante la ocupación de Polonia. Los dueños eran dos de los mayores beneficiarios de suministros bélicos, Fritz Emil Schultz de Danzig y el criminal de guerra Walter C. Többens de Hamburgo. Schultz y Többens aparecieron en Varsovia a mediados de 1941 poco después que el gueto fuera cercado. Al principio actuaron como intermediarios entre el Alto Mando alemán y los talleres judíos de la aguja pero pronto montaron sus propios talleres en el gueto empleando mano de obra esclava en gran escala. A principios de 1942 la división Stickerei Abteilung dirigida por Schultz en el 44 de la calle Nowolipie ocupaba a 3.000 operarios haciendo calzado, correajes, cartucheras y prendas de abrigo para la Wehrmacht. Otros talleres se dedicaban a las pieles y ropa de lana, custodiados por sus propios guardias de seguridad. Unos 15.000 operarios judíos trabajaban para Többens en el gueto, en talleres ubicados en la calle Prosta y en la calle Leszno. Trabajar allí era visto como una forma de evitar la deportación. A raíz del Levantamiento del Gueto y el consiguiente arrasamiento en mayo de 1943, Többens trasladó sus negocios para el campo de concentración de Poniatowa (cerca de Lublin), incluyendo 10.000 trabajadores esclavos y sus familias que se salvaron de ir a Treblinka. Su socio Fritz Schultz trasladó su manufactura y 6.000 operarios esclavos y 400 niños al campo cercano de Trawniki.

Una gran cantidad de empresas muy provechosas habían sido montadas por los SS en Lublin, parte del Gobierno General, durante el holocausto en Polonia. El Teniente General de la Policía, el austríaco Odilo Globocnik, obtuvo millones de Reichsmarks y grandes cantidades de oro como producto de las víctimas de los campos de exterminio y de las provisiones requisadas a los campesinos. Durante la fase final del holocausto, el Departamento Económico de las SS, dirigido por Oswald Pohl, abandonó la idea de estas empresas, debido no solamente a los levantamientos judíos sino a la ofensiva del ejército soviético. Por eso procedieron a clausurar la Ostindustrie. El 3 de noviembre de 1943 todos los sub campos de Majdanek fueron liquidados en la mayor masacre de judíos de toda la guerra. 43.000 asesinados en el Distrito de Lublin por el Batallón 101 de Policía de Reserva ayudado por un batallón de Hiwis (voluntarios ucranianos y bálticos), llamados los hombres de Trawniki. Többens fue capturado en Austria por los estadounidenses en 1946. Se escapó de un tren que lo conducía a Polonia para ser juzgado y volvió a montar un negocio con las ganancias que había hecho durante la guerra pero en Baviera y bajo un nombre falso. En 1952, amparándose en una amnistía reveló su identidad. Murió dos años después en un accidente automovilístico.

[v] Mordechai Anilevich nació en 1919 cerca de Varsovia. Su madre Romualda y su padre Jacobo eran entonces dueños de un pequeño club. Se mudaron después del nacimiento de Mordechai a Povishla, un barrio pobre en los suburbios de Varsovia junto al Vístula. Anilevich entró en el movimiento juvenil sionista-socialista Hashomer Hatzair. Una semana después del ataque alemán, en setiembre de 1939, Anilevich escapó hacia el este y después se fue a vivir al gueto de Varsovia. Cuando supo que los principales grupos judíos polacos habían escapado a Vilna, en Lituania, en aquel entonces parte de la URSS, fue allá para convencer a sus compatriotas de que regresaran a Polonia a ayudar en la lucha contra la ocupación nazi. Volvió a Varsovia en 1940, con su novia Mira Fuchrer, y organizó grupos guerrilleros en el gueto, participó publicaciones clandestinas, en reuniones y seminarios. También viajó a otras ciudades para establecer contacto con otros grupos insurgentes. Cuando regresó a Varsovia, en 1942, descubrió que durante su ausencia había ocurrido una deportación masiva de judíos al campo de exterminio de Treblinka y solo 60.000 judíos de los 350.000 originales permanecían en el gueto. Se incorporó a la ŻOB, y en noviembre fue elegido comandante en jefe.

Dirigió las acciones del Levantamiento del gueto hasta que el 8 de mayo de 1943, rodeados y sin municiones, Anilevich y su novia junto con otros compañeros de la ZOB se suicidaron en el sótano del edificio de la calle Mila Nº 18, donde se hallaba el comando de la resistencia. El cuerpo de Anilevich nunca fue encontrado, se cree que fue llevado junto con el de otros judíos hasta los crematorios, donde fueron incinerados. La inscripción en el monumento erigido al lado del búnker de Mila 18, dice : «Tumba de los combatientes del levantamiento del Gueto de Varsovia … Estas ruinas del búnker de la calle Mila 18 son el último lugar de descanso de los comandantes y combatientes de la Organización de Combate Judía, así como de algunos civiles. Entre ellos se encuentra Mordechai Anielewicz, el comandante en jefe … En el búnker … reposan más de un centenar de combatientes, sólo algunos de los cuales son conocidos por su nombre. Aquí el resto, enterrado en donde cayó, nos recuerda que toda la tierra es su tumba.«

[vi]  UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo. Una comunidad de 5,6 millones de personas, casi la cuarta parte de la población refugiada del mundo. Desde hace casi siete décadas, la Agencia ha sido la encargada de garantizar el acceso a educación, sanidad, ayuda humanitaria y servicios sociales a los refugiados y refugiadas de Palestina. Una población que vive acogida en Siria, Líbano, Jordania y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera una solución justa y definitiva a una situación tan difícil como injusta. Para desarrollar su labor, UNRWA está financiada casi en su totalidad por las contribuciones voluntarias de los Estados miembros de la ONU. Es única dentro del sistema de Naciones Unidas, por dos motivos: el primero, su compromiso de décadas con un grupo específico de población. El segundo es el hecho de que presta sus servicios directamente a la población refugiada de Palestina. La Agencia planifica y desarrolla sus propios proyectos, además de construir y mantener sus escuelas, clínicas y centros para mujeres y discapacitados. Actualmente, UNRWA cuenta con más de mil instalaciones, en las que están empleados más de 30.000 trabajadores, de los que el 99% tiene estatus de refugiado.

[vii]   Edgar Isch L. Es académico y ex ministro de Medio Ambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

[viii]Se accedió en: file:///tmp/mozilla_usuario0/Cr%C3%ADmenes%20del%20sionismo.htm el 28 de mayo de 2021.

[ix]  Red Internacional de Judíos Antisionistas: Carta Abierta al Mundo. https://piensachile.com/2009/01/27/red-internacional-de-judasos-antisionistas-carta-abierta-al-mundo/

[x]  Begin, Menahim. Discurso al Parlamento, citado en Amnon Kapeliouk, «Begin y las ‘Bestias’», New Statesman, 25 de Junio de 1982.

[xi]  SOTT, 2013. ‘Quemar Arabes’, es el nuevo slogan del Movimiento Juvenil Sionista EZRA. En : https://es.sott.net/article/21185-Quemar-Arabes-es-el-nuevo-slogan-del-Movimiento-Juvenil-Sionista-EZRA

[xii]   Amnistía Internacional (2021). Informe 2020-2021. La situación de los Derechos humanos en el mundo. Reino Unido.

[xiii]   Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos (2021). A regime of Jewish supremacy from the Jordan River to the Mediterranean Sea: This is apartheid. En: https://www.btselem.org/publications/fulltext/202101_this_is_apartheid

[xiv]  El Memorando Koenig fue un documento gubernamental israelí, interno y confidencial, producido en abril de 1976 por Israel Koenig, un miembro del que entonces era el partido gobernante, que revistó en el Ministerio del Interior durante 26 años. Koenig planteó una serie de metas estratégicas y pasos tácticos apuntados a reducir el número y la influencia de los ciudadanos árabes de Israel, al destacar lo que él consideraba “un pensamiento objetivo para asegurar los intereses nacionales judíos en el largo plazo”. El autor planteaba la posibilidad de “disolver” las concentraciones de población árabe. El documento fue divulgado por el diario israelí Al-Hamishmar y se lo considera como un punto de inflexión en la relación entre el Estado de Israel y la minoría palestina.

[xv]   HRW (2021). World Report 2021. Human Rigths Watch. New York.

[xvi]  Dayan, Moshe (1969).Comunicado a Technion, Haifa, citado en Haaretz, el 4 de Abril de 1969.

[xvii]  Agencia Anadolú (2021). Piloto israelí revela que derribaron edificios en Gaza al no poder impedir el lanzamiento de cohetes. 23 de mayo de 2021. https://www.aa.com.tr/es/mundo/piloto-israel%C3%AD-revela-que-derribaron-edificios-en-gaza-al-no-poder-impedir-el-lanzamiento-de-cohetes/2251388

[xviii]  FIDH, 2021. Israel: campañas para acallar a defensores de derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina. https://www.fidh.org/es/region/magreb-y-medio-oriente/israel-y-palestina/israel-campanas-para-acallar-a-las-personas-defensoras-de-los#

[xix]  Noticias ONU, 2021. Las detenciones de activistas en Israel buscan silenciar a los defensores de los derechos humanos, denuncian expertos.

 

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital