¿Guerra contra el terrorismo?

En la nueva Doctrina de Seguridad Nacional de los EE.UU., los “enemigos” son el narcotráfico y el terrorismo.

Desde el atentado contra las Torres Gemelas en 2001 el presidente Bush volvió a declarar la guerra contra el terrorismo que Reagan ya había declarado con anterioridad.

Desde entonces se extendió la guerra contra varios países.

Pero la Doctrina de la Seguridad Nacional, que plantea que los enemigos son internos en cada país, empezó en 1962 con el presidente Kennedy, cuando éste dijo que la misión de los ejércitos latinoamericanos es la seguridad interna.

El uso del terror, la inmensa mayoría de los humanos lo rechazan. Pero los medios de comunicación jerarquizan cuál terror mostrar y cuál no mostrar.

Veamos ejemplos.

En 1985 fue tapa de los principales diarios occidentales el secuestro de un avión de la TWA, en el que fue asesinado un integrante de la Marina de EE.UU. El mismo año fue secuestrado un ciudadano estadounidense discapacitado Leon Klinghoffer,  en el crucero Achille Lauro. Ese secuestro fue en represalia del bombardeó en Túnez de una semana anterior, ordenado por el primer ministro israelí Shimon Peres, donde mataron en los bombardeos a 75 tunecinos y palestinos con bombas “inteligentes”, según denunció el periodista israelí Ammon Kapeliuk.

EE.UU. sabía del ataque y no hizo nada para advertir al gobierno de Túnez, del mismo.  Por el contrario el gobierno estadounidense felicitó al gobierno de Israel por el ataque donde murieron decenas de civiles inocentes.

La ONU denunció el ataque como un acto de agresión armada. Un acto de agresión armada es tanto o más grave que un ataque terrorista. Sin embargo se mide con distinta vara.

Según los gobiernos de EE.UU. e Israel el pretexto para dicho ataque fue el asesinato de tres israelíes en Chipre, donde Túnez no tuvo nada que ver.

El asesinato de Klinghoffer es repúgnate. Pero un asesinato similar en abril de 2002 de dos palestinos discapacitados, Kemal Zughayer y Yamal Rashid, por fuerzas israelíes, cuando arrasaron con el campo de refugiados de Yenín, en Cisjordania, no fue condenado con la misma fuerza. Se mide con distinta vara.

El bombardeo de Túnez fue un crimen terrorista mucho más grave que el secuestro del Achille Lauro.

Ese mismo año 1985 fue colocado un coche bomba en Beirut a la entrada de una mezquita, a la salida de la plegaria de los viernes. Mataron 80  personas y fueron heridas 256; la mayoría eran niñas y mujeres. Llegaron a morir bebés quemados en sus cunas. ¿Si eso no es un atentado  terrorista, qué es?

La prensa occidental casi no reflejó el atentado.

El conocido periodista de The Washington Post, Bob Woodward en su libro “Las guerras secretas de la CIA, 1981-1987” dijo que el atentado fue pensado por los servicios secretos de Reagan y sus aliados saudíes, con colaboración británica y autorizado por el director de la CIA William Casey. Objetivo asesinar al clérigo chiita Mohammed Husein Fadlalá, que logró escapar.

Cuando Reagan mandaba atacar una base militar en un país extranjero, como los bombardeos de EE.UU y Francia en el Líbano, eso no es un atentado  terrorista. Ellos matan civiles inocentes y resulta que no son terroristas. Apoyan la invasión de Israel de 1982 al Líbano, que costó más de 20.000 personas, dejando Beirut en ruina, y resulta que eso no se cataloga de terrorista.

La excusa era que los palestinos atacaban desde el Líbano el norte de Israel. En ese momento era una gran mentira, porque hacía un año, sin ataques palestinos. Por el contrario, los ataques fueron de Israel para provocar la reacción palestina y así poder invadir Líbano que culminó además con la matanza de Sabra y Shatila.

La dejo para el próximo artículo.

 

Por Pablo Reveca
Comunicador Uruguayo

La ONDA digital Nº 1002 (Síganos en Twitter y facebook) 

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.

Más del Autor: