“NO SEA OMISO”, José Artigas, 1816.

En el año 1816, nuestros pueblos americanos se desangraban por las guerras por la independencia; pero también y además, sufrían enfermedades contagiosas que causaban gran mortandad en las poblaciones.

Tal era el caso de la epidemia de viruela que mataba en Europa y también mataba en América.

Ante ese problema general, en el Río de la Plata no todos reaccionaban igual.

Mientras los Directores de las Provincias Unidas parecían poner la prioridad en terminar con la “infección del artiguismo” en estas tierras, y llamaban a los portugueses a que las invadieran para liquidar lo que ellos veían como el principal problema, José Artigas se preocupaba por la verdadera infección letal que desfiguraba y diezmaba los pueblos, y hacía lo posible para obtener y distribuir la vacuna contra ella.

Aquí les dejo algunos textos de la época que están firmados por José Artigas e ilustran lo que digo.

El 17/3/1816 le escribía al Cabildo de Montevideo: “será benéfica ciertamente la multiplicación de la vacuna tanto en nuestra Provincia como en el Entre Ríos, Corrientes y Misiones, donde especialmente la viruela hace fatales estragos. Con este socorro a la humanidad se conseguirá el que no perezcan tantos como actualmente está sucediendo”.

Más adelante, el 11/4/1816 volvía a escribirle a Montevideo: “He recibido los vidrios de vacunas que han llegado sin lesión y a un tiempo en que la viruela comienza a cundir con empeño”. Y agregaba: “VS me remita algunas otras, con algunos cuadernillos de instrucción para remitir a Misiones, Corrientes, Entre Ríos y demás pueblos que necesitan de este beneficio”.

Una vez obtenidas las vacunas, le escribía el 29/4/1816 a Andresito: “remito a usted ese libro que contiene la instrucción de la vacuna para que se ponga en todos”, y agregaba: “al efecto va esa instrucción manuscrita, que con ella y el cuadernito, cualquiera pudiera hacerse cargo de vacunar los jóvenes, y conservar la vacuna… haciendo ese beneficio a la humanidad”.

Nótese la generosidad y altura de miras de su actitud, que tomaba en cuenta no sólo el interés del pueblo de su Provincia Oriental, o de los pueblos hermanos de las Provincias que protegía, sino que lo hacía considerando el más alto “beneficio a la humanidad”.

Pero en aquel entonces había desconfianza hacia los conocimientos científicos y muchos no querían vacunarse; por lo que el 2/5/1816 le escribía al Cabildo de Corrientes, insistiendo: “remito a VS un cuadernito de instrucción para fomentar el progreso de la vacuna… lo que interesa es que VS, penetrado de la importancia de este socorro, benéfico a la humanidad, no sea omiso en propender a la utilidad de su establecimiento. Yo, por mi parte, sólo espero ocasión de remitirlo y dar con ello una prueba de mi deseo por el bien general”.

“No sea omiso”, decía José Artigas. “Que se ponga en todos… este socorro a la humanidad”, para “que no perezcan tantos como actualmente está sucediendo”, insistía con firmeza.

Tal era la confianza que él tenía en la ciencia, y la firmeza de su voluntad en cuidar la salud de todos.
Su actitud y compromiso con los pueblos estaba por encima de cualquier especulación.

Y eso lo hacía José Artigas como gobernante hace 205 años, al mismo tiempo que atendía las necesidades de la guerra contra los “malos europeos y peores americanos”, impulsaba la inclusión y la justicia social, y protegía la libertad, independencia e igualdad de los Pueblos Libres.

Es también por esto que admiramos su ejemplo y su Ideario, y afirmamos que está vigente.

Por Leonardo Rodríguez Maglio
Escritor , Licenciado en Filosofía de la Udelar

 

Tomado de su Facebook 

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