La hora del Brasil: Una mirada

El proceso democratizador brasileño está, en la actualidad, en una nueva y difícil etapa donde la cuestión está entre retroceder o avanzar con propuestas de cambio, desde las bases mismas de la sociedad brasileña.

Las 3 cuestiones que concitan hoy la atención primera de la sociedad brasileña son: 1. las finanzas de Petrobras; 2. el intento de un impeachment en contra de la Presidente brasileña, y, 3. una cuestión que es clamor popular: la reforma del sistema político.

Petrobras
Los orígenes de estos esquemas de corrupción, que involucran tanto a empresas del sector privado involucradas con parte del sector público (en este caso puntual, Petrobras), se remontan a 2 décadas atrás.

En este sentido, la señora Dilma Roussef declaró a la prensa que: “Si en 1996, 1997 hubieran investigado y hubieran castigado, en aquel momento, no tendríamos el caso de ese funcionario de Petrobras que quedó casi 20 años practicando actos de corrupción. La impunidad lleva el agua para el molino de la corrupción”. en declaraciones públicas efectuadas el pasado día 20 de febrero a la Agencia Brasil.

La Jefa del Gobierno brasileño fue terminante al decir que: “No voy a tratar a Petrobras como si la propia Petrobras hubiera practicado fechorías; quien las practicó, quien participó de actos de corrupción va a tener que responder por los mismos. Esa es la regla en el Brasil”.

Justamente, en estos días, la prensa escrita brasileña viene trabajando una nueva arista de tan espinoso asunto. Citaremos, a vía de ejemplo, al colega Mauricio Dias (Carta Capital, 20/02/2015), quien, basado en declaraciones del delator que el Juez Sergio Moro, titular de la 13ª Jurisdicción Criminal de Curitiba, en el Estado de Paraná, comandante de la Operación “Lava Jato”, llevada adelante a partir de marzo de 2014 por la Policía y el Ministerio Público federales, informó que el magistrado parece haber omitido dar a luz pública el origen mismo de tales maniobras delictivas.

El citado periodista manifesta que “el juez cerró los ojos para un hecho relevante. Uno de los acusados, Pedro Barusco, en el papel de delator, contó en su declaración a las autoridades que, como gerente ejecutivo de Petrobras, había recibido la primera “propina” en el año 1997. Por lo tanto, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Eso fue sepultado por los agentes policiales, por los promotores y, finalmente, por el magistrado”.

Y, dice más: “Las empresas, los dueños de las empresas o los accionistas de las empresas serán investigados. Ahora, el gobierno hará todo dentro de la legalidad. Eso no significa, de ninguna manera, ser connivente, apoyar o impedir cualquier investigación o cualquier penalización a quien quiera que sea, duela a quien le duela”, enfatizó ./1

Como se comprenderá, no son pocos los que aguardan con inusitada expectativa la marcha de las investigaciones y, fundamentalmente, las derivaciones no previstas de las mismas por parte de algunos que las impulsaron. Hay que dejar hablar a la Justicia.

Impeachment
Paralelamente, se lleva adelante, en la Justicia, un intento de “impeachment” a la Presidente. Y precisamente, uno de los que lideran esta operación es el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, el hombre que llevó adelante, el buque insignia de las privatizaciones en el Brasil, que fuera entonces, y sigue siéndolo aun hoy, tremendamente cuestionado y hasta sospechado.

En general, los dos períodos de gobierno de FHC dieron tanto que hablar que, como dato anecdótico, ofrecemos un link desde el que podrán apreciar una tristemente célebre salida pública de este mandatario. Esto sucedió en el año 1999, en ocasión de una reunión de gobernantes en la ciudad italiana de Florencia, donde FHC intentó justificar el mal desempeño del Brasil y recibió la respuesta contundente y crítica del entonces Presidente Bill Clinton./2

Por último, en cuanto a este intento de impeachment, de momento resulta ser difícilmente creíble y sostenible en los ámbitos donde debe sustanciarse e intentar avanzar. De todos modos, es preciso estar alertas y seguir muy de cerca cómo se mueven las piezas, tanto a la luz pública como por detrás.

Reforma política
De regreso a la situación actual, la señora Dilma Rousseff sabe que, en circunstancias nada envidiables, acaba de ejercer, dentro de sus derechos y prerrogativas, una opción. Y que si fracasa podrá tener, aun, la “otra” opción, cual es el volcarse nuevamente hacia el pueblo y junto con el pueblo ir en busca de horizontes mejores para todas las mujeres y todos los hombres del Brasil. Y para esto, qué duda cabe, hace falta atreverse a una Reforma Política profunda y en serio.

El establishment siempre la tendrá por convidada de piedra; el pueblo, en cambio, todavía va a esperarla, un tiempo más, desde una posición crítica.

El Brasil ha sabido tener en la última década importantísimos avances socioeconómicos de tal entidad que amplios segmentos antes excluidos han podido arribar a una justicia social tal que permitió a millones de personas mejorar su calidad de vida en democracia.

Pero este avance, hoy en fase de meseta, tiene también una gran deuda consigo mismo: la reforma de su sistema político que traiga consigo reales posibilidades de acceso al mismo así como también airear y limpiar su Congreso, bien como el sentido y real necesidad de contar con varias decenas (¿?) de ministerios en el Ejecutivo Nacional.

La Presidenta del Brasil, entonces, puede y tiene que liderar este proceso. Es la hora del Brasil; su mejor hora, pese a todas las intrigas en curso y a todos los malos pronósticos.

Por Artur N. de Souza
Periodista

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1/ http://www.cartacapital.com.br/revista/838/as-duas-faces-de-moro-442.html
2/ https://www.youtube.com/watch?v=MeAOen8vyiQ 

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