La ONDA digital en Instagram la Onda digital tv Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

Las drogas, el capital financiero y el crimen organizado…

La sociedad capitalista se basa en la búsqueda de la mayor tasa de ganancia, que es la relación entre lo invertido y la ganancia obtenida. Hay dos  actividades muy lucrativas  que están conectadas  que son: la venta de las drogas y el  lavado del dinero.

Las drogas son mercancías emblemáticas del capitalismo neoliberal donde fluyen grandes suma de dinero y transfieren millones de dólares al sistema financiero y distintas ramas de la economía legal.

Si bien esa economía criminal no es un fenómeno reciente, las políticas neoliberales en distintos grados facilitan la inserción con las políticas estatales vinculadas a la dinámica global donde conjugan legalidad con ilegalidad.

¿Las drogas son una actividad externa que captura y corrompe al Estado? ¿No existen distintos grados de convivencia entre el Estado y los narcos? Sin embargo el discurso dominante presenta a los narcotraficantes como el enemigo público más importante.

La ganancia de las drogas es el resultado de la inversión de un capital criminal, que se basa en el monopolio y el intercambio desigual que le  da origen. En la morfología de ese capital criminal participan bancos, paraísos fiscales, productores, distribuidores, empresarios, el Estado o parte de él, gobiernos, legisladores, jueces, policías, militares, abogados, contadores, administradores, comunicadores, etc., etc. O sea, que existe una división del trabajo, posibilitada por los altos márgenes que da el negocio.

Más allá del discurso puritano y prohibicionista que dan determinados estados, en realidad buscan dominar el mercado de las drogas, por las grandes ganancias que deja. Para eso hacen una política de control de los territorios donde se producen las drogas, vigilando las rutas de distribución y administran los mercados de consumo.

¿El Estado puede ser el agente que garantiza el creciente negocio de las drogas? Desde su producción, pasando por la circulación y distribución, hasta el consumo, además del lavado de dinero y la inversión en la economía.

La fuerza del Imperialismo económico apuntalado en el capital financiero, para avanzar necesita el brazo armado y por lo tanto de la industria militar, por ende, de la guerra contra las drogas participando del control mundial del negocio del narcotráfico, que le abre el terreno para apropiarse de otros recursos estratégicos.

¿Quiénes son los verdaderos narcotraficantes? Los que más consumen, los que controlan ese consumo y la financiación son los mayores narcotraficantes.

Pero necesitan mano de obra barata para explotar casi como esclavos; y el  terror es la política de control para exprimirlos al máximo. Así obtienen ganancias extraordinarias. El eje de esa economía criminal son las ganancias extraordinarias.

Las  drogas son las mercaderías más representativas de un capitalismo global decadente. Y desde que la producción y el consumo de las drogas están prohibidas aumenta cada vez más la violencia extrema. El camino unilateral de la represión no arruina el negocio, por el contrario lo beneficia. Aumentan los precios de las drogas en el mercado. Ayuda no tanto la mayor o menor escases, sino la política prohibicionista de los gobiernos que de esa manera “estimulan” la clandestinidad, la violencia extrema; para que suban los precios, como precios de monopolio, en el mercado negro y de ahí el énfasis puesto en la guerra contra el micro negocio.

No es casual que las drogas se produzcan en mayor cantidad en países donde no se respetan las leyes y donde se viví con lugares fuera de control: Colombia y Afganistán, por ejemplo.

En esos lugares para asegurar el control de los territorios se usan distintas formas de fuerzas armadas. Los trabajadores trabajan en condiciones precarias. La violencia extrema de los paramilitares o de los talibanes asegura el control del negocio, eliminando la competencia y obteniendo precios monopólicos que permiten la reproducción del proceso.

La reproducción de ese capital criminal rompe la “legalidad” capitalista, lo que no es contradictorio porque los capitales en busca de ganancias extraordinarias, birlan la legalidad que dicen respetar.

La mayor parte del negocio termina en el país que más habla y “lucha” contra el narcotráfico: EE.UU.

Dos puntos neurálgicos participan en la distribución de la ganancia extraordinaria:

1-el sector bancario que lava el dinero y luego lo inyecta en activos legales o transfiere dinero líquido a los países productores y paga a distintas instancias estatales que protegen el buen funcionamiento en general, del negocio.

Vinculado a lo anterior tenemos el lavado de dinero, que mueve millones en el mundo; dinero ilegal se legaliza de diferentes maneras (canales financieros, paraísos fiscales, compra de inmuebles que se revenden para que se le pierda el rastro).

2-El destino final del lavado del dinero son los países más poderosos, como EE.UU., donde se resguarda la propiedad privada y no se indaga la procedencia del dinero, como es el Estado de Delaware, de donde procede políticamente el actual Presidente de los EE.UU.

El 70% del dinero sucio se transfiere a la UE, USA y Canadá donde se presume de que son los estados “serios” por su desarrollo del estado de derecho. El 30% restante es para los gastos operativos de las organizaciones criminales, compra de determinados políticos, diferentes autoridades, compra de edificios, infraestructura, etc.

Por un lado tenemos países como México y Colombia que suministran las drogas a cambio de una violencia cada vez más irracional y por otro tenemos a USA que lava el dinero, exporta armas y es el mayor mercado de consumo de drogas del mundo.

La falsa guerra contra las drogas termina justificando las políticas de seguridad de muchos países.

La razón verdadera de la guerra contra las drogas es salvaguardar un modelo de acumulación. La política prohibicionista y la guerra contra las drogas impulsadas por el gobierno de EE.UU, sirven como fundamento para que los gobiernos adopten la llamada guerra contra el narcotráfico, como el enemigo interno y externo y de contrabando aplican con formato reciclado la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional. Con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, según la correlación de fuerzas en cada país, las perillas se mueven en una u otra dirección, pero siempre en sentido antipopular.

Quienes están en contra de esta guerra serían cómplices. O estas con la guerra contra las drogas o estas con los malos. Para ello van militarizando la sociedad, según las condiciones de cada país. Y los grandes medios de comunicación muestran la superficie del problema, muestran lo macabro y violento del negocio. Crean el clima psicológico necesario para ir construyendo un nuevo enemigo interno y llevar de a poquito a las FF.AA, a hacer tareas que no le competen. ¡Están en eso!

 

Por Pablo Reveca
Comunicador Uruguayo


La ONDA digital Nº 988 (Síganos en Twitter y facebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADAS

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital