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Ahora sí la renta básica, la realidad se acerca a la utopía

La definición de renta básica universal, expresada por Hardt y Negri en el libro “Imperio” hace muchos años, es la distribución parcial en la humanidad de la riqueza, bienes materiales e intangibles creados por ella misma. Agrego esto por mi parte: acumulados en el pasado, presente y futuro. Sin importar quién la crea, todo ser humano que accede a este mundo tiene derecho a parte de ella. Es una herencia de la humanidad toda pues se produjo y produce con los recursos naturales del globo integrados a los conocimientos tecnológicos, científicos y de gestión acumulados por la sociedad en su conjunto. Ningún integrante en particular puede adjudicarse haber multiplicado esos bienes sin colaboración activa o pasiva de sus congéneres, anteriores o contemporáneos a él.

La Renta tiene fundamento en la solidaridad social que debe amparar el derecho a la vida de todos los seres humanos independientemente de su condición. Y, sobre todo, habilita a los destinatarios a forjarse una vida mejor, despegada de las necesidades primarias. Con una base igualitaria, todos los propósitos personales podrán ser logrados de acuerdo a las vocaciones y destrezas que hacen de la diversidad en la individualidad un componente único de la especie humana. Igualados todos en lo básico, se podrán aprovechar las oportunidades que permiten a algunos destacarse sobre la mayoría con logros materiales o intangibles para el usufructo individual. El delito, inescrutable resultante de las humanas pasiones y miserias, seguirá existiendo, pero ya no impulsado por las necesidades básicas… y no exonerado por las mismas. Imagínese sólo los beneficios que a la justicia puede acarrear el no verse limitada por eximentes hoy ineludibles a su aplicación en una sociedad tan injusta.

Las políticas sociales elevarán sus objetivos con propósitos adecuados a la complejidad de la sociedad actual, asistiendo en capacitación y adiestramientos acorde a las vocaciones y propósitos.

Quienes por herencia u otras razones tengan ingresos y patrimonio, también recibirán el salario para que igualar arriba sea congruente con igualar abajo.

Se replanteará todo el sistema jubilatorio, abandonando al fin el paradigma del hombre máquina, de los ciclos activos e inactivos, contrarios a la integridad de la vida humana. Se terminará con el dogma de una edad para adiestrarse, otra para trabajar y otra para la inactividad. Todas las edades podrán ser para todo y toda actividad, remunerada o no, podrá ser realizada a cualquier edad!

Amparados por la renta básica, las personas podrán dejar de trabajar sólo para vivir y hacerlo para vivir mejor. La meritocracia seguirá vigente. Claro que podrán elegir no trabajar para vivir peor, volcados a una adicción. Reconozco no tener respuesta para las consecuencias negativas en estos casos no peores que los de acaparar y hasta usurpar recursos que son de todos.

Pero se verán menos obligados los niños a tener que trabajar. Los artistas desplegarán su creaciones, los pensadores su capacidad de reflexión. El ocio creativo será revalorizado, menos discriminado, así como todas las actividades, acciones  individuales y sociales que hoy aparecen como no   utilitarias en el futuro, como pasó a lo largo de toda  la historia, mostrarán su aporte a una sociedad más versátil, más justa, rica en la diversidad, solidaria, inclusiva. Puedo ahorrarme parte del extenso listado de adjetivos que se me ocurren: una sociedad más humana.

Y eso no es todo

La distribución de riqueza global en una cuota en dinero para subsistencia tiene su correlato en el derecho de consumir los bienes naturales como son el agua y el aire. Naturalmente esta concepción debería extenderse también al uso de la tierra, cuya cuestionable apropiación es motivo de litigios milenarios. La propiedad privada de los menos, dado la obvia limitación de este recurso, atenta contra el usufructo de la mayoría de nuestros congéneres. La propiedad de la misma, obtenida en el pasado por la fuerza bruta y el carácter divino de las monarquías, mantenida por el pacto social, es defendida por el derecho hereditario, las patentes y registros en los estados contemporáneos. Este derecho debería dejar de ser irrestricto y prevalecer el usufructo universal. Profundizando el concepto, abarcaría los bienes intangibles; el acceso al conocimiento de la obra artística y cultural creados por toda la humanidad. Por supuesto que esta concepción colide y cuestiona la propiedad privada sin límite, relativizándola. Y en esta línea de pensamiento se deberían revisar, con el fundamento de la renta, las propias leyes de herencia que habilitan tan cuestionada distribución de riqueza, independiente de los méritos y necesidades del beneficiario.

Integrarnos al cambio

Los fundamentados beneficios esperados aportan al cambio de paradigma del trabajo como leiv motiv de supervivencia. El trabajo humano como lo conocimos será cada vez más escaso en la vida de los que viven del mismo. Pero si los robots ya están sustituyendo a los humanos, no parece posible hacerlos clientes consumidores como inventó Ford para sus trabajadores. La relación trabajo-consumo se rompe y cualquier solución pasará por mantener la vida humana. La renta básica es una de ellas. Es necesaria una proyección de consecuencias en el contexto actual de la sociedad humana sobre el globo y un análisis de los posibles ámbitos territoriales, jurídicos y sociales de aplicación. Los gremios de trabajadores tienen por delante un desafío inédito y simultáneo a la mutación del trabajo al tener que superar su accionar histórico e integrar una sociedad inevitablemente nueva. Será por fin la sociedad del hombre nuevo?

Cómo se financia

La distribución de una renta básica como paradigma de un Estado humanista, tiene una cabal traducción en el otorgamiento de una mínima cantidad de dinero que cubra la supervivencia. Hace poco tiempo, un economista nuestro se expresó en los medios sobre su aplicación. A continuación de una corta justificación filosófica mostró proyecciones de otorgamiento focalizadas en sectores de pobreza y poblaciones vulnerables de la sociedad uruguaya que disminuya drásticamente sus porcentajes. Claros y precisos ejemplos de aplicación, pero conceptualmente equivocada, pues   medidas parciales de satisfacción para un principio universal transgrede ese principio, lo neutraliza. No se puede fraccionar la universalidad de un derecho, esa acción lo tergiversa pues limitada a algunos sectores, grupos o comunidades es una práctica de discriminación positiva que, a la larga resulta injusta para otros! 

Ámbitos de aplicación: territoriales y jurídicos.

Los Estados en que está dividido el globo pueden imponer la Renta dentro de su territorio en arreglo a su propia economía, haciendo efectivos los derechos promulgados por los organismos supranacionales.  Su mayor desafío es hacer partícipes mediante justos impuestos a las multinacionales que perforan fronteras, lucran y extraen recursos sin contrapartidas proporcionales. En cada uno de ellos y en todos, las prescripciones legislativas tienen que neutralizar los propósitos empresariales del máximo lucro y su accionar corporativo.

Los liberales y defensores del libre mercado deben tener en cuenta que el impacto sobre el consumo acrecentará el comercio y la acumulación de los que, creadores y fabricantes de bienes, lucran con él. Aunque paguen más impuestos, esta medida lejos de atentar contra sus ganancias, puede incentivarlas. Y percibirán también su cuota parte de Renta universal.

Optimismo

Después de mucho tiempo en predicar esta idea entre unos pocos, la realidad se acerca a la utopía: el mismísimo Papa concuerda con ella y la acaba de proponer al mundo!

Por Luis Fabre

La ONDA digital Nº 945 (Síganos en Twitter y facebook)
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