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Académico uruguayo analiza la posibilidad de usar Ivermectina con pacientes de COVID-19

El Dr. Carlos Petraccia, médico veterinario, con vasta experiencia en parasitología, especialmente en antihelmínticos analiza aquí, la posibilidad de usar Ivermectina con pacientes de COVID-19.-

El coronavirus COVID-19… un tema que se ha introducido en la vida del ser humano en forma invasiva y violenta. Un tema del que los medios de comunicación nos tienen informados, para bien o para mal, a través de la palabra y la imagen.  También es un tema que de a ratos satura y del que queremos alejarnos… pero está allí y nos afecta la vida y la de nuestros seres queridos y por ello no podemos evadirlo. En ese marco, entre una arista que impulsa a  sustraernos y otra que lleva a querer saber más, es qué pretendemos hacer aquí un enfoque de una situación que ha surgido recientemente relacionada con el control de la enfermedad.

La comunidad científica internacional, ya sea movida por su pasión o por los grandes intereses de la industria farmacéutica, se ha puesto en marcha para desarrollar y probar medicamentos, vacunas y estrategias para combatir este virus.  Las comunicaciones nos dicen que los Médicos no disponen de drogas específicas para este combate y que se debaten intentándolo con medicamentos que han demostrado eficacia ante agentes etiológicos “emparentados” de alguna forma con el COVID-19.  También está la promesa de la aparición de vacunas pero esta posibilidad no es inmediata y justamente el tiempo no es un aliado en este caso.

En este escenario,  en el que se interpreta una tragedia,  es que surge un aporte más,  en este caso de un grupo de científicos australianos de la Universidad de Monash en Melbourne y del Peter Doherty Institute del Royal Melbourne Hospital, quienes demuestran que una droga llamada Ivermectina ha combatido con éxito al COVID-19  en un ensayo in vitro  (1).  Decimos que es un aporte más porque efectivamente es así considerado dentro de toda esa movilización de los científicos mundiales, pero cada trabajo tiene su importancia y vale la pena ahondar en cúal puede ser la relevancia de éste en particular.

Miremos entonces que es la Ivermectina, porqué puede ser un elemento de interés en este caso y qué se podría intentar a partir de las conclusiones del grupo australiano.

Ivermectina ha sido ampliamente utilizada como antiparasitario en el área veterinaria desde su descubrimiento en el año 1981.  No es el objetivo en este caso, extenderse mucho en el uso en animales, salvo en aquellos detalles que puedan tener relación con su administración a seres humanos.  A grandes rasgos se puede decir que integra un grupo de productos denominados endectocidas por tener acción contra parásitos internos y externos.  Se aplica en casi todas las  especies domésticas en distintas formulaciones ya sea en productos inyectables,  tópicos u orales y generalmente sin inconvenientes colaterales.

Ya en el ser humano, demostrando su versatilidad, Ivermectina se ha usado por vía oral como antiparasitario interno y externo para el combate de Filariasis, especialmente Oncocercosis, Estrongiloidiosis, Escabiosis y Pediculosis.  Otros trabajos científicos la sitúan actuando eficazmente en casos  de Rosácea e inclusive cómo coadyuvante en tratamiento contra epilepsia (4),(2).  En lo que respecta a los virus, se ha comprobado que actúa como inhibidor de proteínas de HIV provocando que no logre entrar en el núcleo celular y así no pueda replicarse. Actividad similar ha sido observada en el caso del virus que provoca el dengue. Existen en el mercado mundial de medicamentos muchas formulaciones de Ivermectina para uso humano por vía oral,  destinados a ser utilizados para el tratamiento de algunas de las enfermedades a las que  nos hemos referido.

Recapitulando encontramos a Ivermectina como una droga ampliamente conocida tanto en el área veterinaria donde surgió,  como en la humana, hoy disponible en el mercado mundial y que recientemente se ha demostrado in vitro su actividad contra el COVID-19.

Ante eso cabe preguntarse si  Ivermectina merecería atención científica para ser considerada como una posibilidad para el combate del coronavirus responsable de esta situación mundial.  La respuesta de personas no eruditas en el tema, basándose sólo en la lógica, debería ser que sí considerando una serie de razones y circunstancias:

–  Dado el tiempo transcurrido desde su descubrimiento, es una droga que hoy está libre de patentes y existen muchas formulaciones genéricas. Esto la ubica como una opción muy “democrática” ya que diversas empresas la fabrican,  aunque una pequeña investigación mostró que todas están en China.

–  Se trata de un principio activo ya en uso en el ser humano. Este no es un detalle menor porque significa que ya pasó por los ensayos éticos  y de desarrollo que debe cumplir cualquier droga aspirante a ser utilizada en el ser humano. Este trayecto ya recorrido se transforma en un ahorro de tiempo de muchos meses o incluso años, fundamental porque esta pandemia está exigiendo soluciones al menor plazo posible.

–  En las condiciones y dosis que los productos con Ivermectina se han utilizado hasta ahora en el ser humano han demostrado carecer casi de efectos indeseables. En ese sentido aventajan en un plano comparativo lo que sucede en general con los retrovirales y antimaláricos con los que actualmente la Medicina intenta combatir este coronavirus.

Hasta aquí tenemos una posibilidad de conseguir otra opción contra COVID-19:

– Que ha mostrado eficacia in vitro.
– Ya se usa en el humano incluso en Pediatría.
– A las dosis hasta hoy recomendadas no provoca efectos colaterales importantes.
– Aparentemente no habría  inconvenientes para su fabricación a gran escala.

De acuerdo a lo anterior habría que definir si lo que tenemos puede ser una posibilidad o sólo queda como una constatación científica sin aplicación práctica, por lo menos en la actualidad.  Para lograr esa definición los científicos deberían demostrar que lo que se observó in vitro también ocurre en las personas a dosis de Ivermectina compatibles con el correcto funcionamiento del organismo.  Esta demostración podría ser muy compleja si la droga no estuviera ya autorizada en los mercados mundiales.

Repasando lo que muestra la bibliografía en cuanto a las dosis utilizadas de Ivermectina en el ser humano podemos mencionar lo siguiente:

–  La dosis de Ivermectina más usualmente usada es de 200mcg por kg de peso en administración única.

–  El Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría menciona que en niños con peso mayor de 15 kg. la dosis habitual de 200mcg por kg. puede repetirse a los 10 días. (3)

–  En un trabajo con Ivermectina tratando un paciente adulto con rosácea pápulo pustulosa se utiliza una dosificación de 3mg por día durante 8 días seguidos. (4)

–  En otro trabajo científico realizado en 32 pacientes epilépticos refractarios entre los años 2013 y 2015 se utilizó ivermectina como tratamiento coadyuvante en dosis de 10mg por día, 3 o 7 veces por semana controlados cada 3 meses con carencia casi absoluta de efectos adversos. (2)

De lo anterior se desprende que si bien hay una dosis estándar de 200mcg por kg. utilizada hoy en los medicamentos también existen estudios científicos en los que se han utilizado dosis mayores y en algunos casos repetidas sin que reportaran efectos secundarios importantes.

Para seguir intentando conocer esta droga repasemos algunos aspectos de la farmacocinética y farmacodinamia de Ivermectina, es decir lo que el organismo le hace al fármaco y lo que el fármaco le hace al organismo.  En ese sentido, podríamos establecer a grandes rasgos que se absorbe bien por vía oral con un tiempo máximo de 4 horas,  no atraviesa la barrera hematoencefálica (*) ,  tiene una semivida aproximada a las 12 horas y se une ampliamente a las proteínas plasmáticas (**).  En el ser humano se ha usado sólo por vía oral,  siendo la vía inyectable un aspecto a estudiar ya que en animales influye mucho en lo relativo al comportamiento en el organismo.  En particular el tiempo de permanencia podría ser de suma importancia si los ensayos con la droga arrojaran resultados positivos.

Otro aspecto a considerar es si en algún momento y lugar existe coincidencia entre la droga a utilizar y el agente etiológico.  En ese sentido, en el trabajo australiano en condiciones in vitro, Ivermectina fue colocada en el tejido pulmonar por lo que cabe preguntarse si esa coincidencia se produce in vivo.  La respuesta sería positiva ya que el virus al incorporarse al organismo desarrolla un trayecto hacia su destino final en las células pulmonares, a su vez Ivermectina una vez administrada se distribuye muy bien en todos los tejidos salvo en el encéfalo.  Esta coincidencia en las células pulmonares es fundamental dado que todo apunta a que actúa inhibiendo la interacción entre las proteínas del virus y las moléculas responsables de la entrada del RNA al núcleo,  evitando por tanto su replicación.

Antes decíamos que aquí tendríamos una posibilidad de conseguir otra opción contra COVID-19 que ha mostrado eficacia in vitro, que ya se usa en el humano incluso en Pediatría,  que a las dosis hasta hoy recomendadas no provoca efectos colaterales importantes y aparentemente no habría inconvenientes para su fabricación a gran escala.  Ahora deberíamos agregar que in vivo la droga llega en buena medida a un lugar propicio para dañar al virus y si la dosis utilizada hasta hoy no alcanza,  podría haber un margen de incremento a estudiar sin que se produjeran efectos inconvenientes para el organismo.  Esta es una cualidad que aparentemente no disponen los retrovirales y antimaláricos con los que se esfuerzan los Médicos para combatir este virus.

Considerando todo lo anterior parece tentador avanzar en el estudio de la posibilidad,  esto nos llevaría a preguntarnos que necesitamos para realizar los ensayos necesarios.

– Un equipo multidisplinario de científicos calificados.  Sin duda los tenemos en Uruguay.
– Instituciones que puedan dar al equipo el soporte necesario.  Las tenemos en el país.
– Recursos de diagnóstico.  Ya los están usando en el país tanto Laboratorios de diagnóstico como de investigación.
– Recursos para cubrir los gastos necesarios.  Los debería disponer el país y por otra parte no sería una investigación costosa.
– Que el virus esté circulando en la población.  Lamentablemente es así.

(*) Es un sistema de protección que sirve para controlar y restringir el paso de sustancia inconvenientes desde la sangre para el sistema nervioso central.

(**) Son las albúminas y globulinas que se hallan en la porción líquida de la sangre.

Si a todo lo anterior se uniera que los responsables sanitarios del país decidieran intentarlo cabría plantearse cuales podrían ser los objetivos particulares de estos estudios:

–  Estudiar la acción de Ivermectina sobre enfermos con síntomas de la enfermedad ya sea como tratamiento exclusivo o como coadyuvante de retrovirales y antimaláricos.

–  Estudiar la acción de Ivermectina sobre individuos sanos y sobre portadores asintomáticos de la enfermedad.

La lógica parece indicar que esos estudios deberían partir de la dosis recomendada en medicamentos con Ivermectina ya usados en Medicina Humana,  aunque considerando la posibilidad de utilizar otras dosificaciones que ya se han administrado sin contratiempos en trabajos científicos que aparecen en la bibliografía aquí citada,  o en otros que seguramente aparecerían si se profundizara la búsqueda.

Avanzando algo más podríamos imaginar cuales serían las metas específicas de esos estudios:

–  Definir si Ivermectina tiene acción sobre el virus ya instalado en el organismo y produciendo sintomatología.
–  Definir si Ivermectina tiene acción sobre el virus en las primeras fases cuando apenas ha logrado reproducirse.
–  Definir si Ivermectina impide que el virus ingresado al organismo empiece a reproducirse.

Evidentemente los resultados generados al lograr cada una de estas metas conducirían a distintas situaciones con importancias diferentes en lo individual y poblacional.  Un resultado positivo en el primer caso obviamente aportaría una herramienta de fácil manejo para el tratamiento de personas ya en estados avanzados de la enfermedad.  En el segundo caso el uso de la droga podría evitar que la enfermedad llegara a niveles de riesgo.  Por último,  un resultado positivo en el tercer caso sería de gran importancia para el concepto de control poblacional del virus ya que podría llegar a tener un efecto similar a una vacuna.

Para terminar cabría manifestar que estudiando Ivermectina en lo relativo a su efecto contra el virus COVID-19 tendríamos mucho para ganar y poco para perder.


Dr. Carlos Petraccia 

Médico veterinario, con vasta experiencia en parasitología y especialmente en antihelmínticos

BIBLIOGRAFÍA

  • The FDA-approved Drug Ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro. Leon Caly, Julian D. Druce, Mike Catton, David A. Jans, Kylie Wagstaff. Antiviral Research Volume 178, 2020, 104787.
  • Diazgranados Sanchez JA, Mejía Fernández JL, Chan Guevara LS, Valencia Artunduaga MH. Neurol. January 2017; 65:303-10
  • Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría. Pediamecum Edición 2015.  ISSN 2531-2464
  • Tratamiento con ivermectina oral en un paciente inmunocompetente con rosácea pápulo pustulosa. Hernández Martin. Servicio de Dermatología , Hospital Beata María Ana de Jesús, Madrid, España.

 

 

 

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