Italia: Investigan por centenares de ancianos muertos en residencias por «causa del Covid-19»

En los últimos días el periodista Rossend Domènech escribió una crónica desde Italia para el Diario español de Ibiza, sobre lo que está viviendo ese país, con la crisis provocada por el coronavirus. Seguramente todos los que se salven de esta pandemia podrán luego hacer un relevamiento, de lo que en cada país, sus autoridades y sistemas de salud, etc, hicieron para resolver esta gran crisis humanitarias en tiempos de globalización. Para resolver el cada día del presente y construir ese gran relato de futuro, es muy importante conocer lo que está pasando hoy en cada lugar. Por eso tiene gran importancia esta información.

«…Tres fiscalías italianas están investigando sobre los centenares de ancianos muertos en residencias por causa del Covid-19, pero nunca diagnosticados. La circunstancia no figura en sus expedientes clínicos y los ataúdes con sus cuerpos se amontonan en las capillas de los centros, a la espera de ser trasladados a un cementaerio o incinerados.

De su parte, Proteción Civil, que cada día facilita los datos nacionales sobre la situación pandémica, nunca ha dado las cifras sobre los ancianos muertos en las residencias donde vivían, limitándose a distinguir entre difuntos «por» coronavirus y difuntos «con» coronavirus, lo que no ayuda a entender cual fue realmente la causa por la que se contagiaron y después murieron. Las estadísticas ilustran que la mayoría de los difuntos ya sufría de otras patologías, con las que convivían, pero nunca explican si el contagio precipitó su muerte.

«El aislamiento decretado en Italia para las personas contagiadas con coronavirus y sus familiares, ha llevado al país a vivir situaciones límites como el de una mujer en Liguria (noroeste) que tuvo que quedarse encerrada con el cadáver de su marido tras haber dado este positivo por el virus».

Por razones inexplicables, que serán esclarecidas por la magistratura, los protocolos de seguridad para enfermos y personal sanitario llegaron tarde y mal en las residencias, hasta el punto de que, con la epidemia ya declarada, impedían la entrada a los familiares con mascarillas y guantes de protección. «No hay que alarmarles», «pueden provocar terror», argumentaban por orden de la dirección de los centros.

En la mayoría de los expedientes de los difuntos consta, según filtran los sanitarios desde el interior, que murieron «por pulmonitis bactérica» y no viral, como resulta en los numerosos casos que se han realizado análisis «post morten».

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«No nos explican nada y tememos no volver a verles», explican sus familiares, que en Milán han constituido una asociación y presentado varias denuncias. Lo mismo han hecho otros en varios centros de la región Lombardía (Milán), la del Lazio (Roma) y otras de la península.

El ocho de marzo, dos semanas después de la declaración oficial de la pandemia en Italia, las autoridades de Lombardía, desbordadas por la cantidad de contagiados en los hospitales y UCIs, aprobaron una ordenanaza para que los contagiados «sobrantes» fueran ingresados en las residencias. En las mismas fueron hospitalizados, pero sin ninguna separación de los residentes, a los que poco a poco fueron contagiando, mientra el personal sanitario, sin ninguna forma de protección, les asistía. «Estas residencias son una bomba», tituló un diario nacional, aunque no ha sido hasta un mes más tarde que la región Lombardía ha decidido nombrar una comisión investigadora para «ver que ha sucedido». «Estaba claro que estas residencias no están preparadas para hospedar a personas positivas al coronavirus», explica Roberto Circhia del sindicato CISL, el segundo del país.

La situación que se creó fue tal que médicos y enfermeros explican ahora, bajo anonimato, que «dormíamos en las residencias por miedo de llevar el contagio en nuestras viviendas». «Ha sido como poner alimentos en un turmix y ponerlo en marcha sin tapar», añade un médico de una de las estructuras de Milán. De manera que la reconstrucción cronológica de la expansión de la pandemia en Italia empezó en los hospitales de provincia de Lombardía y prosiguió en las residencia de ancianos. «No se ha realizado ningún análisis a los ancianos de las residencias», ha explicado Francesca Floriani, exconsejera de administración del Pio Albergo Trivulsi de Milán, el mayor polo geriátrico de la UE».

 

Fuente: Diario español de Ibiza

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