Un buen baño de realidad

Espero que haya sido suficiente como para despertar ilusos y calmar afanosos soñadores con gobiernos de unidad nacional.

En la conferencia de prensa del otro día, creo que el jueves previo a Turismo, las cosas quedaron meridianamente claras: No tocará al Capital.

No tocará un centavo del Capital en manos de particulares, cosa que sería justa pero nadie le reclamaba. Ni tocará un centavo de las rentas del capital que era lo que se le había planteado.

¡Nada sería más justo! Vivimos una crisis nacional que el mismo Gobierno ha calificado como el mayor desafío que nuestro país ha enfrentado.

En respuesta a esta crisis desatada por la llegada del coronavirus a nuestro país el Dr. Lacalle dijo ponerse al frente del combate y nos llamó A todos a colaborar bajo su conducción.

A aceptar las medidas solicitadas y a contribuir con toda nuestra fuerza.

Nada de lo que llevo escrito es novedad; en todo caso, ¡un simple recuento! Si lo hago es porque de alguna manera quiero aventar toda ilusión de gobierno paternalista y bueno. No gobernarán para nosotros y nosotros tendremos que construir o calafatear el bloque social de la resistencia popular. ¡Nada heroico! No estoy pensando más que e n articular la lucha contra el Programa de la Derecha y por un Programa Nacional y Popular.

Con patriótica disciplina acatamos su solicitud; escuchamos su palabra; concurrimos inocentemente a las entrevistas que nos solicitó y aportamos ideas y proyectos para enfrentar el costo de este combate.

“Todos a una” nos preocupamos por buscar soluciones y acatar decisiones que iban en la misma dirección: enfrentar la epidemia, soportarla, controlarla y vencerla actuando de conjunto y disciplinadamente.

¡Todos juntos! En la medida de nuestras capacidades.

Con ese espíritu el gobierno propuso el Impuesto Especial por dos o más meses a aquellos sueldos públicos que superasen los 80 mil pesos líquidos.

¿Cómo no compartir? Votamos unánimemente en el Parlamento. Ninguno de los afectados protestó y los descuentos se efectuarán.

Nadie lo dijo pero, supongo, que muchos lo pensaron: algo así de prolongarse, terminaría por desestimular la permanencia en los cargos técnicos y de mayor responsabilidad dentro del Estado.

Una forma de “achicar” al Estado. Quienes ocupan esos cargos son quienes mayores posibilidades tienen de emigran hacia la actividad privada.

¡Pero, era por dos meses! ¡Hasta los políticos se votaban el descuento! ¡A cara de perro!

Bueno, no tanto, cuando un pícaro opositor propuso en Sala que el descuento a los cargos políticos fuese permanente estalló la tormenta de reproches.

Tampoco se peleó mucho, la verdad. Cuanto, cuanto una estocada para “marcar” el golpe.

Eso sí, con ilusión se formularon propuestas para que se aplicase igual medida a los sueldos privados.

“La callada por respuesta”.

En realidad, es difícil. Nadie estaba plenamente seguro de la forma de hacerlo sin violar la Constitución y sin que hubiese “recursos” para evadir la obligación.

La dejamos por esa…

Nos corría prisa por atender situaciones particulares de aquellos que no estuviesen encuadrados en los distintos y complementarios sistemas de protección social.

¡Por los informales!

“Arriba” íbamos y veníamos con fórmulas y papeles en una especie de encantamiento de estar colaborando en la lucha con el mismo espíritu de Salvación Nacional que el Gobierno.

En la base, tal vez con menos ilusión y más espíritu practico, empezaron a organizarse las ollas.

¡Esas sí, con espíritu de unidad nacional!

Desde hace un mes vivimos en una especie de vorágine. Los medios todos los días se dedican al coronavirus. Con un sesgo entre sensacionalista, cholulo y terrorista.

La soprano que cantó para el barrio; el “último adiós al padre dicho por teléfono”; los muertos sin enterrar en Nueva York o Guayaquil.

Los mensajes: “Abuelo, quedáte en casa” dicho en tono de dolido ruego por una voz de niña. O ¡Quédese en casa, nosotros lo informamos! El Helicóptero desde el cual dos ministros reprochaban a los surfistas su despreocupación.

La polémica que se va saldando, ahora casi todos coinciden en que el virus se va a quedar y a la larga todos enfermaremos.

Con lo cual, mientras el Gobierno empuja decididamente en la dirección de restablecer la actividad, uno, que es “población de riesgo” se queda preguntando: ¿Para qué tanta alharaca si al final me voy a infectar?

Y…¡sí! Como la gripe. Si no hay vacuna a la larga te la vas a pescar.

Todo este teatro. Muy bien orquestado y con magníficas actuaciones, termina en que, de lo que se trataba era de contener varias cosas que, si se daban en forma simultanea podían complicar al gobierno en la aplicación de sus planes.

Para evitar un caos de miedos, disconformidades y situaciones límite. Pero, no para un gobierno de Unidad Nacional sino para aplicar su Programa.

Perseguía varios objetivos, que se podrían resumir en achatar resistencias.

Primero: el Aislamiento Social, de verdad, acható la curva con lo cual no han hecho crisis el sistema de salud.

También acalló protestas,

¡Hay que ver cómo protestaron por un caceroleo.

La Salud resiste y resistirá. Esto no es los Estados Unidos.

Segundo: el pánico controlado alineó a la gente detrás del gobierno. Cuando hay una amenaza todos buscamos al guía.

Tercero: Ilusionó y dio tiempo para que el Programa siguiera su curso.

¿Quién se acuerda del precio de las cosas antes del 13 de Marzo? ¿Quién  de que el dólar estaba a $ 38 y hoy se acerca a los $ 48?

Tampoco hemos puesto atención en que la zafra del arroz ya se hizo y la de la soja también. La única medida que ha tomado el gobierno es poner PolicÍa de Tránsito para hacer más fluida la llegada de los camiones a Nueva Palmira.

Nadie piensa en controlar si tendremos reservas alimentarias. ¡Hay que vender todo! es el lema del Ministro de Ganadería.

Toda esta teatralización de Conferencias de Prensa: informe diario de los test efectuados y los positivos. Si hubo un fallecimiento la voz entre dolida y compasiva. ¡El mismo tono con que “acompañamos el sentimiento”.

Todo se resume en que no impondremos ninguna obligación a los dueños del capital porque ellos son los  “Malla Oro”.

Son quienes reanimarán la Economía con sus inversiones. ¡Lo único que faltó es que calificasen de “patrióticas” a esas eventuales inversiones!

Diverio fue claro y contudente: si ellos son “la locomotora” los trabajadores son “el combustible”.

Esa comparecencia del Presidente es, realmente, una fiesta para los semióticos. Para quienes prestan atención, no sólo a las palabras, sino a los gestos.

Esa vez el Presidente puso a su costado, no a Azucena Arbeleche, su compañera del British que hoy ocupa el Ministerio de Economía. ¡Puso a Isaac Alfie, el hombre de mayor confianza de los capitalistas y de los organismos internacionales!

Arbeleche podrá ser la persona de su mayor confianza, pero Alfie, hombre de Sanguinetti, es algo más.

Es “la voz del Amo”.

Una garantía visible, tangible, que otorga las mayores garantías de que el programa de la Derecha se cumplirá.

Total e íntegramente. Con o sin coronavirus.

Para eso construyeron una fuerza capaz de enfrentar a los sucesivos gobiernos del Frente Amplio y cortar la seguidilla.

No me quiero detener en los cómo y los por qué el Frente perdió la elección. Eso no importa ahora.

Ganó la Derecha. Ganó la Coalición Multicolor que reúne al Partido  Nacional controlado por el Herrerismo con el nuevo “Partido Militar” y con Mieres como furgón de cola.

No ganaron para que “un virus loco/ que zarpó de China” les detenga los planes. Ganaron para volver a poner las cosas en donde deben estar.

Con el arriba calmado y el abajo desconcertado.

No importa que eso de que los capitalistas son quienes “salvarán al Uruguay” sea una  mentira en la que ni ellos creen.

Lo que importa es que, según lo que entienden por Orden Natural de las Cosas a los ricos no se los puede tocar.

“Rico” aquí en el Uruguay tiene una sola y única acepción: Rico es quien integra el complejo de intereses de la agroexportación.

El tener unos cuantos años no únicamente me convierte en “población de riesgo”, con las mismas me permite ser: “Memoria viviente”.

Les recordaré los versos que me han hecho escuchar y sufrir con los años: “El país se salva con el Agro” 1958. “Exportar o morir”, 1962. “Hay que pasar el invierno”, 1970. “Congelación de precios y salarios” Gestido/Pacheco.

También podríamos mencionar aquello de las “Fronteras Ideológicas” y la “Seguridad Nacional”-

Recorte del nivel de vida de las grandes masas y palos ante cualquier protesta.

También, sobre los finales de la dictadura la decisión de Vegh Villegas de no imponer a los ricos porque eran quienes podían invertir.

¡Vamos! Se nos ha repetido la fórmula cada vez que se nos descargó sobre el lomo el peso de la crisis que es endémica.

Entre otras cosas porque es mentira eso de que son los ricos la locomotora de nuestra economía.

¡Nunca lo fueron! ¡Siempre sacaron sus ganancias para el exterior y lo siguen haciendo!

Recuerdo el fracaso de la “Cuenta 18 de Julio” con la cual Vaconcellos intentó convencerlos de que repatriasen los capitales.

A Macri lo tentó la misma ilusión y en meses le tragaron los cien millones de dólares que había conseguido prestados. Fernández ahora verá cómo hace…

Nada de lo que llevo escrito es novedad; en todo caso, ¡un simple recuento!

Si lo hago es porque de alguna manera quiero aventar toda ilusión de gobierno paternalista y bueno.

No gobernarán para nosotros y nosotros tendremos que construir o calafatear el bloque social de la resistencia popular.

¡Nada heroico! No estoy pensando más que e n articular la lucha contra el Programa de la Derecha y por un Programa Nacional y Popular

Con un pueblo esclarecido en la lucha y organizado para aplicarlo.

La Vida es, por lo menos, a veces se  parece, a un Eterno Retorno.

Hay momentos en que uno siente la fatiga de los años.

Pero, siempre habrá sangre nueva para levantar la bandera.

Nada ha sidos y nada será en vano.

 

Por Eduardo Platero
13 de abril 2020

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