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Medios, redes y paredes

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La definición es de Ignacio Ramonet (ex Director de Le Monde): “el celular es el AK 47 actual de nuestros pueblos”.  La consignó en el reciente congreso de la comunicación realizado en Caracas, que sintetizó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a principios de este mes, con la conclusión: “medios, redes y paredes”.

«Sin el territorio, el casa por casa, rostro por rostro y las paredes del territorio para nuestra expresión, perderíamos nuestro sustento, pero las paredes sin redes no bastan y las paredes y las redes sin medios tampoco”, dijo Maduro, quien al citar la consigna de Ramonet, confundió AK 47 con AK 43. No había oído bien ni entendido que se refería al Kalashnikov.

¿Cómo pudo un invento militar del Pentágono (la Internet) derivar en armas tan propicias al antiimperialismo, tanto que hoy le impide al sistema neoliberal chileno aplastar a su pueblo impunemente como lo hizo desde 1973?

Precisamente en conferencias que dio en Santiago de Chile y en un libro publicado allí en 1993, Felix Guattari, filósofo del devenir de las subjetividades, lo pronosticó, “el disco interactivo viene a democratizar en parte la comunicación masiva”. En un mismo aparato todas las herramientas de un equipo de reporteros al alcance de un ciudadano.

Los manifestantes reporteros del Chile que hoy despierta lo saben, pero “no hay adquisición sin pérdida”, problematizaba el pronóstico da Gattari , en aquel tiempo Paul Virilio, filósofo de la claustrofobia cultural, “cuando se gana el ascensor se pierde la escalera”, decía Virilio.

En estos días presencié una versión 2.0 de aquel debate, por Internet, en el programa La Hojilla de VTV (Venezuela), conducido por Mario Silva, entre las ponencias del columnista argentino Santiago Cúneo (de «Uno más uno: tres») y el cubano Iroel Sánchez (de «La pupila insomne»). Cúneo, epígono de Virilio en ese aspecto, propuso como nuestro enemigo en una hipótesis de conflicto, a la inteligencia artificial. Alertó sobre la posibilidad de que el imperialismo cierre el grifo de Internet desde Miami y la necesidad de construir nuestras propias redes y plataformas. Sánchez advirtió la diferencia entre el poder de China, por su volumen poblacional y desarrollo tecnológico, que sí posee su propia Internet y la dificultad del mundo de habla hispana, con casi mil millones de personas menos que China, estados nacionales numerosos y heterogéneos y en otro estadio del desarrollo de innovación en tecnología.

Plataformas y corporaciones
Recientemente, cuando Trump ordenó a los fabricantes de componentes y a las plataformas de Silicon Valley no negociar con Huawei, empresa tecnológica China, sencillamente no le dieron bola, no iban a perderse las ganancias de ese negocio y sobre todo no iban a dejar ese espacio de mercado para que rápidamente otros lo sustituyeran.

De hecho, aunque finalmente no perdió su relación con Google y siguió fabricando celulares con sistema operativo Androide, Huawei, en un mes, ya había puesto en práctica un sistema operativo propio que no tenía nada que envidiarle al norteamericano.

Lo mismo pasaría con las plataformas si USA cometiese el error de cerrar el grifo de Internet para América La Nuestra. El avance actual es vertiginoso. Y no olvidemos que Mark Zukerberg, el dueño de Facebook, le ofreció al presidente López Obrador, Internet en cada rincón de México, cuando éste lo hacía compatible con la adquisición del 5G de Hauwei para las ciudades. En todas las épocas y en todos los ámbitos conviven ascensores y escaleras, pero si Trump le impidiese a Zukerberg proseguir con ese negocio, México se quedaría con el ascensor.

Los medios determinan
Pero en la relación entre medios, redes y paredes, lo fundamental, lo que determina en última instancia, son los medios. Ya lo apreciaba Lenin, en 1903, en defensa del Iskra, cuando ni el medio ni las redes sociales eran digitales.

En Uruguay la correlación de fuerza en medios es hoy la más desfavorable para la izquierda desde 1980 (aunque puede empezar a recuperarse con el canal al aire del PIT-CNT).. A partir del plebiscito de aquel año el Frente avanzó siempre, elección tras elección, hasta alcanzar el gobierno nacional y, desde entonces, mantuvo relativamente su caudal electoral hasta la caída de un 8 % en octubre de este año. Para el plebiscito del 80 tuvimos a José Germán Araújo, dueño de una radio con un poder comunicacional del que hoy carecemos. En los ’90 negociábamos con la tapa de La República (la más fuerte en los kioscos) hasta el momento en que sin multimedio era inútil seguir negociando. A fines de esa década, Pepe Mujica empezó a posicionarse con “Hablando al Sur” en emisora propia con audiencia similar a la del “Radiosenador”, como llamaba la derecha a Germán Araújo.

No hay que olvidar que en este país las reformas batllistas se impusieron con hegemonía mediática, desde el diario El Día fundado por Batlle y Ordóñez y luego las radios del segundo batllismo, hasta que aparecieron las antenas de TV y una tarde, viajando en auto y mirando las antenas, Luis Batlle le comentó a Zelmar Michellini, «esto lo vamos a pagar muy caro».

Contrahegemonía posible
Cuando nos ocupa la agenda mediática un tema de alcance internacional, contamos con el tratamiento en castellano de canales potentes, en audiovisuales y prensa, Rusia Today (RT), CGTN  de China. Hispan TV de Irán, Telesur, pluriestatal de Latinoamérica, del Caribe y la propia televisión estatal venezolana VTV (Venezolana de televisión, canal 8, otro potente multimedio), La Iguana TV, C5N de Argentina, que trasmiten todo el día en vivo y se pueden seguir también por redes. Se trata de una inflexión de competencia en la hegemonía mediática global.

Téngase en cuenta que nunca, en sus 52 años de vida con televisión, la URSS había logrado tener en canal en castellano. Putin hace diez años que lo tiene y agrega un despliegue potente en nuestro idioma del multimedio Sputnik. La calidad técnica de CGTN acompaña la avanzada china en el sector. HispanTV incidió en el conocimiento de un líder en España,  Pablo Iglesias y cuenta con el conductor mexicano Roberto De la Madrid. Telesur es un hito en nuestra comunicación continental y cuenta, entre otros, con el uruguayo Jorge Gestoso en USA. Página 12 de Argentina, La Jornada de México, Rebelion.org, Cubadebate, los youtubers argentinos, El Destape, Allta Data, entre otros y los mexicanos de El Chapucero USA,,Ignacio Rodríguez y Antonio Villamil, Quesadilla de Noticias, Guacamole News, entre otros y periódicos de contenidos potentes, que valen en sí mismos y como fuentes para agregar valor al trabajo de los pocos medios locales uruguayos que operan contrahegemonía, con escasísimos recursos y en competencia brutalmente desigual.

Y sin embargo, cuando los youtubers mexicanos superan a Televisa, Azteca y todos los canales en eventos como las mañaneras o la transmisión de «El Grito de Independencia» de López Obrador, que fue tendencia record histórico en Youtube para Latinoamérica, Ignacio Rodríguez,con más de un millón de suscrptores -a la par de Pérez Pirela- le avisa a López Obrador que sin una televisora va a ser «imposible frenar a los gringos con su campaña ‘cárteles-terrorismo'», por ejemplo.

Nuestro mayor déficit en el Uruguay del Frente Amplio, fue la televisión pública (tanto TNU como TV Ciudad) que sólo utilizaron, salvo excepciones de humo, fuentes de aliados del imperialismo. Dijeron pretender neutralidad por ser estatales y no gubernamentales (no vamos a entrar ahora en la cuestión de las definiciones y delimitaciones de Estado y gobierno, pero sí afirmar que la pretensión de neutralidad entre David y Goliat es equívoca cuando existe y en este caso ni siquiera existía. Sencillamente, los canales públicos en Uruguay siguieron la misma agenda del oligopolio de los canales privados al aire y con las mismas fuentes de las corporaciones internacionales hegemónicas).

Tenemos nuestro fuerte en las redes y sobre todo en las paredes (consideradas en el amplio espectro que le da Maduro, incluyendo el boca a boca), pero en la riquísima dialéctica de mutua generación, determinan en última instancia los medios y, concretamente, la propiedad de los medios.

El caso italiano prefiguró a Trump y a Bolsonaro
Pablo Iglesias dijo a Orencio Osuna en una entrevista vigente: “El Partido Comunista Italiano estaba convencido de que era el dueño de la cultura en Italia (…)  porque cualquier intelectual de prestigio italiano o había estado en él o había tenido algún tipo de vinculación con el Partido. Los mejores cineastas, los mejores literatos, actores, influencia en la escuela, incluso en la magistratura… Y de pronto, aparece un tipejo que se llama Silvio Berlusconi, en un contexto en que la cultura audiovisual procedente de USA es hegemónica, compran los medios y en cuestión de unos pocos años…” de los valores vinculados a la izquierda no queda nada.

La teoría del Frente Amplio tampoco valdrá gran cosa -como finalmente la de Togliatti o la de Berlingüer en la Italia de hoy-, si el resumen en Uruguay lo hace la derecha, que hoy son los medios dominantes, pero ¿están en condiciones de inventar un Berlusconi, un Trump o un Bolsonaro en Uruguay? ¿De direccionar a capricho a Lacalle o a Manini? No son los perfiles exactos de candidatos que prefiere la corporatocracia imperialista, pero ésta trabaja para eso, porque trabaja contra los progresismos, en Uruguay contra el FA, construyendo un fuerte sentido común antifrenteamplista. Es un trabajo de respuesta que no tiene otro resultado que la construcción de sentido común fascistoide.

Por ejemplo, en Brasil O Globo prefería a Alkim, pero la imposición de la “inseguridad” como agenda antipetista les obligó a aceptar los desafíos que les presenta la ingobernabilidad de y con Bolsonaro, pese a los contrapesos muy relativos de Itamaraty y las Fuerzas Armadas.

Medios y partidos
Los logros del gobierno del Frente no se correspondieron con la percepción que del gobierno tuvo la población.

La plutocracia mediática ejerció una hegemonía que le permitió construir sentido común de los uruguayos, marcar la agenda desinformativa, diseñar percepción, invisibilizar cualquier relato nacional y popular (no sólo de Uruguay) e imponer el relato afín al imperialismo y al colonialismo históricos, incluyendo los términos gramaticales que le son funcionales (por ejemplo, la propia palabra “inseguridad”, literalmente una falacia), el pensamiento débil como pensamiento único, aún con su discurso más agresivo y el producto genuino del pensamiento único, la llamada “posverdad”. Ahora la cúpula del FA se autocritica “falta de conducción”, pero ¿cómo podés conducir en política si no podés comunicar masivamente?

La ficción de «participación» que nos han dado los medios del oligopolio fue para obligarnos a contemporizar en los temas por ellos agendados y para dar imagen de neutralidad ante los incautos.

En el mundo de hoy el «cuarto poder» es el primero. No se asaltan los palacios de invierno ni las bastillas sino los canales al aire. El 11 de abril de 2002 vimos por VTV el desarrollo del golpe de Estado de Carmona, Prisa, CNN y “los cuatro jinetes del apocalipsis” (así les llamaba Chávez a los dueños de los cuatro canales privados al aire de televisión en Venezuela), cuando de pronto se cortó la señal. Pocos minutos después vimos por Globovisión las grandes instalaciones de VTV vacías. Los golpistas habían invadido y desalojado todo el edificio. Venevisión difundía las mismas imágenes. Antes que Miraflores (la casa de gobierno), antes que los destacamentos armados y las cárceles, el siglo XXI inauguró sus golpes de Estados en nuestro continente mostrando el asalto a una planta de emisión televisiva que era el único gran medio masivo con que, en parte, contaba el chavismo.

También recordamos el 13 de abril, cuando la señal de canal 8 VTV, recobrada, daba cuenta de la victoria sobre el golpe, calle por calle, con pueblo movilizado, y cuartel por cuartel, hasta restablecer la comunicación.

Nuestros celulares en Uruguay
En Uruguay no tenemos un canal 8 para nuestros temas y temo que la mediática derecha va a seguir aumentando su agresividad, especialmente si no la resistimos. Va a invertir en fake news y en law fare como en Brasil y en Argentina, pero tenemos, seguimos teniendo, un pueblo bastante organizado, muy organizado y unido en comparación con otras fuerzas sociales y políticas de la región, que alcanzó el gobierno cotejando programas y proyectos de país y ahora tiene algo más concreto aún, más elocuente, realizaciones de país para cotejar. Nuestra agenda debe ser principalmente programática, pero necesitamos que sea competente. Levantar el medio masivo latente del PIT-CNT y profundizar en redes y paredes, articulando para que se potencien mutuamente.

Ahora, muchas veces se dice que los bombardeos de falsos positivos son los responsables de que haya ganado Bolsonaro en Brasil, el brexit en Reino Unido y Trump en USA. Es cierto que gastaron muchos millones en ese bombardeo, comprando la big data, que es lo más costoso, para personalizar los mensajes con alta especificación, sobre todo en el último tramo de las campañas electorales, y en plena supuesta veda publicitaria. Que eso haya sido tan determinante como a veces señalan, es dudoso. Los medios son decisivos. Las redes se nutren de ellos. Cada uno de nosotros puede participar de la democratización que generó el disco interactivo, pero tenemos una capacidad de producción de contenidos profesionalmente bastante inferior a la que tiene New York Times, o CNN, u O Globo o el grupo Clarín.

Para que funcione como una verdadera Kalashnikov, nuestro AK 47, que blandió y proclamó Ramonet, tiene que estar bien cargado.

Alcance de las plataformas
Las plataformas neutralizan las redes conteniendo la interacción en burbujas y plutocratizando envíos masivos a través del uso de big data, pero sobre todo a través de los medios que trabajan para Internet y se concentran en cada vez menos manos.

Medios contrahegemónicos que emergían con cierta fuerza fueron comprados para fundirlos o cambiarles la línea.  “En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo 9 corporaciones. Actualmente son probablemente unas 5. Rupert Murdoch (Twentieth Century Fox) ha predicho que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos” (John Pilger, Democracy Now!).  Esas cinco hoy dominan el 96% de la distribución, incluyendo las canciones, que también son información. Las canciones y las “noticias” se imponen en el tarareo y en la opinión por algo que se llama “alta rotación” y lo deciden los dueños de los medios, con sus “noticiarios” y sus “tops”, aunque a veces, puntualmente, puedan operar por algún compromiso coyuntural, cierta pluralidad inocua.

“Murdoch ha sido acusado repetidamente de utilizar sus posesiones en los medios para impulsar su agenda política. En 2003, todos los 175 periódicos de Murdoch apoyaron la invasión de Iraq con la “causa bélica” del “arma de destrucción masiva” que supuestamente poseía Hussein. Murdock habló con el ex Primer Ministro británico Tony Blair durante la preparación de la invasión, dentro del círculo íntimo de Blair incluso lo llamaron “el 24” miembro del gabinete” (John Pilger, Democracy Now!).

Sin embargo, el medio columna para la invasión de Iraq y la guerra psicológica previa, con el falso positivo del arma de destrucción masiva, fue CNN, otro de los tres del imaginario de Murdock. Trece años después, Trump contó para su campaña electoral con Fox (Murdock ampliado). Cuando se dice que ganó contra los medios no es exacto, porque además, aunque las otras dos grandes cadenas de USA apoyaban a Hillary Clinton, la campaña la hicieron todos contra Sanders (suciamente despojado de la candidatura demócrata), o sea: fue de respuesta al progresismo, generó sentido común para el caldo de cultivo de un Trump en la opinión pública. Lo fundamental no fue el trabajo de Steve Bannon en Whats upp, aunque haya sido decisivo..Sin Fox no hubiese alcanzado ni determindado.

Las corporaciones y el monopolio de la censura
En junio la Eurocámara dio otro paso hacia la plutocratización absoluta de la censura en «Occidente». Con el pretexto de defender a las corporaciones mediáticas, obligó a las plataformas digitales a implementar sistemas algorítmicos que filtren contenidos protegidos.

“Los algoritmos funcionan bien si el objetivo son los grandes números, pero el margen de error es amplio -explicó el analista Esteban Magnani en Página 12- y deberán ajustar la red para que no se le pase nada. Las sutilezas de la ironía, la crítica, los memes, las citas que permitan una discusión, las fotos personales donde aparezca una imagen protegida, los comentarios sobre contenidos ajenos, quedarán atrapadas por prevención. El “por si acaso” de estos grandes reguladores del flujo de Internet puede reducir lo disponible a lo simplemente inocuo”.

Detrás de esto está la guerra comercial por la torta publicitaria entre corporaciones y plataformas, la depreciación de esa torta -ahora tiene menos leudante o ya es decididamente ácima, porque la Internet no gasta en contenidos y no hay costo a trasladar-..

Presionaron corporaciones europeas contra plataformas yanquis -que, dicho sea de paso, Trump respondió, como es su costumbre, «sancionando», subiendo aranceles, en este caso a Europa, uniéndola cada vez más a Rusia, a China, al concepto europeo de De Gaulle.

En la concentración imperialista, como en toda la economía -Google y Facebook concentran el 60 por ciento de la torta digital- está también el comienzo del fin de la crítica, el comentario y la parodia, porque es deshonesto decir –como aduce la Eurocámara- que “la directiva protege los usos más interesantes”, cuando en realidad los desincentiva al obligar a prevenir usos no autorizados.

Esto lo vienen advirtiendo, desde hace años, Mark Zuckerberg de Facebook y Jimmy Walles de Wikipedia, en defensa de sus plataformas, pero diciendo una verdad. Se está perdiendo la esperanza de recuperar la red interactiva como espacio de libertad e igualdad.

Es el famoso “derecho de imagen”, que apuntó hacia la plutocratización comunicativa desde que se construyó como sentido común para disociar parte del de autor, del de productor, del de la prima por presencia o sea, del valor trabajo, para ser una nueva conquista de plus valor, un derecho antihumano, porque el trabajo socialmente necesario para producirlo es enajenado por capital. La mirada que construyó la imagen de Maradona, por ejemplo, fue mínima de Maradona, máxima del cartel de sus enemigos. Y él, con su antiimperialismo, se encargó de que sus enemigos sean especialmente quienes pueden pagarla.

Por el contrario, el verdadero derecho es el de la devolución de la imagen, pero estamos todavía lejos de conquistarlo, con enormes bolsones de seres invisibilzados y cada vez más concentradas elites opacas, tras el parapeto de los medios, cuyos ingresos más caudalosos nunca surgieron de la publicidad sino que resultan de las operaciones en definitiva políticas, e imágenes hiperconstruidas desde la plutocracia.

Estamos hablando, vale no invisibilizarlo, de un espacio acotado del mundo. Porque el país con más usuarios de Internet del mundo es China, que tiene sus propias redes y sus propios medios. Y es dueña hasta de su propia tierra.

 

 

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo

La ONDA digital Nº 935 (Síganos en Twitter y facebook)

 

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