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América Latina: La línea de frente de la lucha política se traslada a Buenos Aires

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Fernández alinea el variopinto escenario político latinoamericano
Macri y el macrismo organizan la resistencia interna

El cuadrado en que quedó enmarcado el nuevo gobierno argentino de Alberto Fernández se parece a un triángulo dibujado con dos líneas: la trazada por el enviado norteamericano (de origen cubano) Mauricio Claver-Carone y por el expresidente Mauricio Macri, que se despidió del gobierno con un 40% de apoyo y con su gente en las calles, en una convocatoria poco común en la política argentina.

Poco común pero no ajena al clima que recorre la región. Y, al final, las dos líneas con que se dibujó ese triángulo, se revelan como lo que son: una sola. La misma con la que Julio César Gambina, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP) de Argentina, diseñó el circulo en el que se enmarca la realidad regional: los levantamientos populares recientes en Chile, Ecuador, Haití, o Colombia; el proceso electoral en Bolivia, seguido del cruento golpe de Estado con intervención militar y policial; elecciones regionales en Colombia con derrota de la fuerza gobernante; o el triunfo por escaso margen de la derecha en Uruguay.

Se podría agregar fácilmente la situación en Brasil, o en Venezuela, o en Perú. En fin, difícilmente escapa de una escenario político convulso por el que atraviesan diversos países de las Américas.

El escenario regional
Fue en el opositor diario argentino Clarín donde se trazaron las primeras líneas, en la voz del enviado especial de Trump al traspaso de poderes.

“Mauricio Claver-Carone, se fue antes de lo pautado”, molesto “por la presencia como invitado a la asunción de Fernández del ministro de Comunicación del régimen de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, quien figura con prohibición de entrada a la Argentina y a otros países”, explicó el diario. También “por la visita del ecuatoriano Rafael Correa, con pedidos de prisión preventiva en su país, y por los planes del nuevo gobierno de Fernández de asilar en Argentina al boliviano Evo Morales, que está ahora en Cuba, a la espera de un posible retorno a Sudamérica”.

Antes de irse, Claver-Carone aclaró: “Jorge Rodríguez y Maduro no le traen ningún beneficio a la Argentina, Evo Morales no le trae ningún beneficio a la Argentina. Rafael Correa no le trae ningún beneficio a la Argentina. Son cuestiones al revés. Le quitan beneficio a la Argentina, y desenfocan lo que debe ser la prioridad de Argentina, que es el bienestar del país, y como pueden trabajar bilateralmente con nosotros y con otros aliados».

– ¡Hay límites!, advirtió.

Si las presencias marcaron límites, también lo hicieron las ausencias.

Evo no estuvo en el traspaso de poderes, como se especuló en algún momento, pero llegó dos días después, con su vicepresidente, Álvaro García Linera y su excanciller. El canciller argentino, Felipe Solá, anunció que llegaban como asilados e iban a tramitar el estatus de refugiados. Lo que no les permitirá realizar declaraciones políticas.

Brasil no envió ningún representante a la toma de posesión. Estuvo representado por su embajador en Buenos Aires. Fernández había visitado al expresidente Lula cuando todavía estaba en la cárcel, lo que no le impidió decir, en su discurso ante el congreso, que “con la República Federativa del Brasil, particularmente, tenemos para construir una agenda ambiciosa, innovadora y creativa, más allá de cualquier diferencia personal de quienes gobiernan la coyuntura”.

La otra ausencia notoria fue la del presidente chileno, Sebastián Piñera. El lunes 9, víspera de la toma de posesión de Fernández, hubo protestas por su presencia.

Estrecho aliado de Macri, acosado en su país por meses de protesta, acusado de graves violaciones a los derechos humanos, sometido a un proceso de impeachment en el congreso–que ya condenó a su primo y exministro del Interior, Andrés Chadwick–, con mínimos de aprobación en su país, la presencia de Piñera en Buenos Aires era del todo inviable. La desaparición de una avión de la Fuerza Aérea chilena, siniestrado en las aguas del mar de Drake un día antes, le facilitó la excusa para faltar.

Son los dos grandes vecinos de Argentina, a los que hay que sumar el Uruguay y Paraguay. Asistió el presidente uruguayo, Tabaré Vásquez, pero en enero vuelve al poder la derecha más conservadora en ese país, transformando Uruguay en otro aliado de las políticas de Claver-Carone. Y Claver-Carone “es Trump”, como recordó Clarín.

Costa Rica que, cuando asumió Macri envió a la vicepresidente Ana Elena Chacón a los actos de traspaso de poder, prefirió no enviar ahora a nadie. Alineado con las políticas de Claver-Carone y previendo lo que se viene, seguramente prefirió quedar en el círculo al que ya se ha acomodado.

Tierra arrasada
“Tierra arrasada, esto recién empieza”, dijo el articulista Mario Hernández en un texto publicado al día siguiente de la toma de posesión de Fernández. Estaba hablando de la situación económica y política de Argentina.

«Por la meta que quiero que se me juzgue es si pude o no reducir la pobreza», había dicho Macri al asumir el poder. “Macri finaliza su mandato con 16 millones de pobres. Según el informe presentado por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el dato de pobreza alcanzó un 40,8% en el tercer trimestre de 2019 y el de indigencia aumentó al 8,9%, constituyendo los más altos de la década”, recordó Hernández.

Estoy seguro, agregó, “de que todos vamos a coincidir en que hemos llegado a esta situación porque se han aplicado muy malas políticas económicas”. Fernández esbozo un breve cuadro de la economía que Macri le heredó a los argentino, que puede verse en el recuadro adjunto.

Macri llegó al poder con un equipo de operadores de bolsa, cuya primera medida fue ponerse de acuerdo con los fondos buitres que no se habían acogido a las negociaciones realizadas durante el gobierno de Cristina de Kierchner. Un regalo que le costó a Argentina por lo menos 15 mil millones de dólares.

“La economía y el tejido social hoy están en estado de extrema fragilidad, como producto de esta aventura que propició la fuga de capitales, destruyó la industria y abrumó a las familias argentinas”, dijo Fernández. Para reordenar a la economía necesitamos salir de la lógica de más ajuste, más recesión y más deuda que se ha impuesto en los cuatro años que hoy acaban”, agregó.

El problema más inmediato es el de la deuda. Como recordó Gambina, Macri “financió su gestión con deuda por unos 105 mil millones de dólares, incluyendo un bono que vencerá dentro de un siglo, en 2117, “fondos que sirvieron para remitir al exterior (vía fuga) unos 93 mil millones de dólares”.

Se trata –afirmó Héctor Giuliano, un experto argentino en deuda pública– “de la instrumentación del saqueo financiero más grande de la historia argentina, organizada desde el gobierno del Estado y de la que, temprano o tarde, debiera dar cuenta la administración Macri”.

Fernández sabe de lo complicado de la situación: “El Gobierno saliente tomó una inmensa deuda sin generar más producción con la cual obtener los dólares imprescindibles para pagarla. Los acreedores tomaron un riesgo al invertir en un modelo que ha fracasado en todo el mundo una y otra vez”. Y agregó: – El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo.

Es aquí donde las amenazas de Claver-Carone adquieren toda su dimensión.

Los ruralistas
Ese es el escenario económico, soporte de las luchas políticas que se anuncian.

Hernández ha pintado un escenario de esas luchas, al señalar que “un espacio político y social mayoritariamente constituido por ruralistas de La Pampa húmeda que votaron a Juntos por el Cambio en las elecciones del 27 de octubre, tuvieron su primer plenario el pasado 23 de noviembre”.

Ahí  “redactaron un documento que le entregaron al presidente electo, Alberto Fernández, para conocer su posición y definir los pasos a seguir en el futuro, que podrían incluir movilizaciones y cortes como los que protagonizaron los productores agrarios en 2008 para rechazar el aumento de las retenciones a las exportaciones que implementó la entonces presidenta Cristina Kirchner con la Resolución 125”.

Según los organizadores del “Primer Encuentro Federal Campo más Ciudad”, autodenominados “Guardianes de la República” –agregó– se trata de “un espacio autoconvocado ‘a lo largo y ancho del país, al costado de las rutas, en cada ciudad y en cada pueblo’ para declararse alerta y responder ante ‘cualquier medida autoritaria y abusiva’ del próximo gobierno, como ‘delirios de una justicia militante, la reforma agraria o la persecución a la prensa’”.

Una de las caras visibles de los Guardianes de la República, explicó Hernández, “es Sebastián Quiroga, vicepresidente de la Coalición Cívica-ARI en el departamento de San Javier, en la provincia de Córdoba, donde Macri obtuvo el 61,30% de los votos”.

El tema que más le preocupa a los productores agropecuarios es un posible aumento de las retenciones a las exportaciones agrarias, como la adoptada en el gobierno de Cristina de Kirchner, que las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) definieron como “un impuesto nefasto”.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, recomendó, por su parte, seguir con la línea del gobierno de Mauricio Macri, quien apenas asumió en 2015 “sacó las retenciones y liberó todas las restricciones al comercio”.

Escenario claro y fuerzas alineadas
Con el escenario claro y las fuerzas políticas y económicas alineadas, el nuevo gobierno argentino no enfrenta solo el escenario económico de “tierra arrasada” que le entregó la administración Macri. Se enfrenta también a un escenario político regional que no puede ser más conflictivo. Cercado por Brasil, Chile, Paraguay y, a partir de enero, de un gobierno conservador también en Uruguay, amenazado por la administración Trump, cercano a las convulsiones en Bolivia, Fernández no puede dejar de ver que en la América del sur actual el destino de los gobiernos se resuelve en las calles. Así ocurrió en Brasil con la destitución de Dilma Rousseff, que abrió las puertas al gobierno de Bolsonaro; así ocurrió con el golpe en Bolivia; así está ocurriendo en Chile, o en Colombia, con rebeliones contra gobiernos conservadores.

También lo saben los ruralistas y la coalición liderada por Macri, que no ocultan sus cartas al iniciarse un nuevo gobierno en Argentina.

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Por Gilberto Lopes
Escritor y politólogo, desde Costa Rica para La ONDA digital
gclopes1948@gmail.com

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