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Chile | De Salvador Allende a Augusto Pinochet…

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En 1970 gana las elecciones en Chile el candidato de la Unidad Popular (coalición de partidos de izquierda), Salvador Allende.

Era la primera vez que un socialista llegaba al gobierno por el camino de las urnas. Se denominaba la vía chilena al socialismo. Porque la idea de Allende era llegar al poder a través de las elecciones y construir el socialismo respetando la legalidad democrática.

Por caminos legales el nuevo gobierno llevó adelante varias medidas que tocaron poderosos intereses, tanto internos como externos.

La medida más importante que despertó amores y odios, fue la nacionalización de las empresas del cobre (principal recurso de Chile), que estaban en propiedad de empresas de EE.UU.

En 60 años las empresas yanquis se habían llevado de Chile el equivalente en dólares al patrimonio de 400 años.

La propuesta de Allende era nacionalizar el cobre con indemnizaciones (compensando con dinero a sus dueños momentáneos), previa deducciones por instalaciones, etc. Se hacen los cálculos, y resulta que no corresponde pagarles nada como indemnización. Así se vota en el parlamento por mayoría la nacionalización del cobre, que es recuperado para los chilenos.

Esta medida disgustó al gobierno de Richard Nixon de EE.UU. que tomó distintas medidas de presión para frenar la nacionalización del cobre.

Otra medida fue la profundización de la reforma agraria; que continuaba con una reforma anterior más moderada durante el gobierno democratacristiano del presidente Frei. También por vía legal, usando una ley anterior, pero profundizando la misma contra los grandes propietarios de tierras (latifundistas).

Además estatizó los principales bancos de Chile, a través de distintos mecanismos; como compra de acciones, intervención de aquellos bancos que cometieron irregularidades. Allende uso la presión y la compra, pero siempre dentro de la legalidad.

Estas y otras medidas de corte popular le generaron varios enemigos: EE.UU. que le cortó los créditos; las multinacionales norteamericanas perjudicadas por las nacionalizaciones; empezaron a producirse atentados de grupos de ultraderecha contra las instalaciones eléctricas. Las medidas de sabotaje, entre ellas la huelga de los propietarios de camiones (que fue financiada por los servicios secretos de EE.UU.), fueron creando el clima para las manifestaciones de los sectores más acomodados de las clases medias chilenas (primeros caceroleos contra el gobierno).

O sea, que al boicot comercial y financiero de EE.UU. se le sumó el proceso de desestabilización interior, apoyado por los partidos Nacional y Demócrata Cristiano.

Pese a lo dicho anteriormente, la Unión Popular creció electoralmente. En 1970 ganó las elecciones con el 36% y en las elecciones municipales de 1973 ganó con el 44%. Fue a partir de ese instante que se puso en acción el plan para derribar por la fuerza al presidente Allende. Dicho plan fue organizado por la CIA y culminó con el golpe de estado sangriento del 11 de setiembre de 1973, donde muere Salvador Allende y se instala por 17 años la dictadura del General Augusto Pinochet.

Durante la crisis política entre octubre de 1972 y setiembre de 1973 Allende trató por todos los medios evitar los enfrentamientos violentos. Para ello incorporó militares al gabinete ministerial e incluso intentó hacer un plebiscito, que el golpe de estado impidió que se realizara.

El gobierno dictatorial en medio de la represión y el terror generalizado, con miles de presos (se usó como cárcel el Estadio de fútbol de Santiago), asesinados y desaparecidos, disolvió el Parlamento y todas los organismos elegidos por el pueblo.

La otra cara de la moneda fue la privatización de las empresas estatizadas por Allende, menos el cobre que siguió en manos del estado, ahora controlado por el poder militar. El 10% de las ganancias del cobre pasaron a manos de la cúpula militar sin controles de ningún tipo.

Entre los años 1973 y 1990 la dictadura “fascista” chilena aplicó junto a la tremenda represión una política neoliberal. El gobierno dictatorial logró en parte de su gobierno contar con el apoyo de sectores que sintieron miedo por las medidas que había tomado el gobierno de Allende y por el desabastecimiento que habían provocado los distintos boicots, previos al golpe de estado.

En base a préstamos blandos, el gobierno de Pinochet otorgó crédito fácil (plata dulce) que permitió el desarrollo de varias industrias, la construcción de autopistas, crecimiento de la construcción, servicios y el comercio. En 1978 y 1980 se hicieron dos plebiscitos, sin garantías democráticas, donde la Dictadura consolidó una nueva legalidad constitucional de tipo fascista, que concentraba el poder en el General Pinochet.

Entre los años 1981 y 1989 se produce una doble crisis: económica y política. El aumento de las importaciones, junto a la liberalización de la economía produjo la ruina y quiebra de muchas empresas. Aumentó el déficit de la balanza comercial y crece a niveles inauditos la deuda externa de Chile. Se profundizan las diferencias sociales entre ricos y pobres, lo que genera mayor descontento y la pérdida del miedo de amplios sectores de la sociedad chilena, que se largan a protestar. Durante la aplicación del modelo chileno de terror político y neoliberalismo, aumentó el éxodo rural, la desocupación, se rebajaron los salarios de los trabajadores, que por miedo no protestaban. Se llenó de villas miserias en las grandes ciudades.

Con las privatizaciones se consolidó una nueva elite económica de súper-millonarios, que se guiaron por la llamada “Escuela de Chicago” creadora de las teorías neoliberales que se aplicaron en casi toda América Latina en los años 80 y 90.

A partir del año 1983 aumentó la oposición a la dictadura en varias formas. Desde los caceroleos, ahora contra la dictadura y por una apertura democrática. En 1989 se superaron las divisiones en el seno de la oposición y la dictadura se vio obligada a realizar ciertas concesiones que llevaron a que en 1990 ganara las elecciones el candidato de la coalición opositora, Patricio Aylwin. Dando así comienzo a la transición a la democracia. Pinochet mantuvo el cargo de comandante del Ejército hasta 1998 y luego pasó a ser senador vitalicio. Su influencia política se mantuvo hasta los años 2000, cuando ganó las elecciones el socialista moderado Ricardo Lagos, candidato de la Concertación (alianza entre el Partido Socialista y la Democracia Cristiana).

Lo que vino después explica en parte la profundización de las desigualdades y el fin de un modelo que acaba de estallar en mil pedazos por la movilización popular. Pero eso es otra historia.

Hasta la próxima.

 

Por el Prof. Gonzalo Alsina

La ONDA digital Nº 929 (Síganos en Twitter y facebook

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