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Don Juan o el convidado de piedra

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Luis Lacalle y Cabildo Abierto, Don Juan o el convidado de piedra

“No miento ni acepto la mentira”, decía Onetti, el obseso. No le voy a endilgar al riverismo características que no tuvo, por muy batllista que soy y lo soy leninista igual que el Pepe Batlle. El riverismo fue un movimiento popular. Quien quiera convencer que use la razón contra el maniqueísmo. El batllismo no fue un partido de ideas surgido de la victoria militar oficialista de 1904; fue una conversión (política) dentro del mismo partido que albergaba al riverismo. La vinculación de Pedro Manini Ríos (el líder riverista de entonces, abuelo del electo primer senador por Cabildo Abierto, Guido) con estamentos militares del Partido Colorado, no fue ajena al populismo (jamás uso esta palabra peyorativamente) guaraní misionero del propio Rivera.

Alberto Methol Ferré, Carlos Real de Azúa, Washington Reyes Abadie, Roberto Ares Pons y José C Williman, unos más lejanos a mi pensamiento que otros pero todos críticos, nada maniqueos, sin evasión de complejidades ni indiferencia ante los matices, profundos en sus conclusiones porque incisivos en el abordaje histórico para conocer y prever, no construyeron un artiguismo “revisionista” que invocaba a la “patria grande” y que identificaba a Artigas con “el campo” y a sus enemigos con “la ciudad” (ahora vista como el refugio de “la oligarquía”) para hacerlo de sentido común en la izquierda de los 60 y servir de apoyo al rescate de los perfiles sociales del artiguismo. Simplemente lo constataron.

Esa constatación chocó con el Artigas hasta entonces oficial, que tampoco fue el del mausoleo de la dictadura fascista, sino que fue una construcción negociada entre el riverismo, el batllismo, el Partido Nacional y los blancos (Batlle nunca confundió al Partido Nacional con el blanco), pero si deslindamos los aportes riveristas de los batllistas encontremos de este lado (si bien Batlle jugaba siempre con varios naipes) más énfasis en el ideario y del de José Entique Rodó –desde el espacio mediático riverista, opositor (no olvidemos que Batlle creó “el pequeño país modelo” desde la hegemonía mediática del diario El Día; La Mañana de Manini Ríos fue menor en todos los aspectos)–, la caracterización de clase de la base social de la revolución artiguista (“indios, negros y gauchos, los pobres del campo”, Rodó). Tema que retoma con implacable desarrollo la izquierda con Jesualdo y bastante más adelante, en los cincuentas, sesentas, con Rodríguez-Tourón-Fernández, Vivián Trías y los vigentes Methol Ferré, Reyes Abadie, Williman, Real de Azúa, Ares Pons y el imprescindible Carlos Machado, entre otros.

El cielo y la foto
Sí es cierto que el huevo fascista de la serpiente y nada menos son los Bordaberry; Domingo, gestor del “ruralismo” de Nardone y luego, a fines de los 60, Juan María, migrante del Partido blanco al Colorado; allí, al amparo del pachequismo se les agregó otro movimiento político generado en el interior del país, la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), resueltamente golpista. El diario La Mañana ahora era hegemónico porque se enroscaba con el oligopolio mediático que todavía hoy padecemos, canales privados de televisión que fueron distribuidos por el gobierno blanco del 59, entre los dueños de las radios con vocación “panamericanista” (imperialista yanqui, la base de ANDEBU). Hugo Manini, nieto de Pedro y hermano de Guido, dirigió el multimedio SEUSA, con El Diario de la noche y La Mañana, hasta que le fue arrebatado por el pachequismo.

La dictadura fascista tuvo en Juan María Bordaberry su ejecutor principal y su expresión programática de ciencia ficción sin partidos políticos pero con Vegh Villegas de Ministro de Economía. Los Chicago Boys (la escuela económica de Ramón Díaz y de Ernesto Talvi, mal llamada “neoliberalismo” porque ni nuevo ni liberal) no pretendían tanto, pero por supuesto cumplieron su objetivo de endeudar a Uruguay cinco veces más, asegurando la dependencia del imperialismo, pauperizar al pueblo, eliminando todo lo que pudieron las fuentes de poder popular. Para eso fue la dictadura (ya montada en los medios hegemónicos y sus fábricas de subjetividad de “orden contra relajo”).

El fascismo ultramontano de Bordaberry, por inviable, fue mutado por los militares en el gobierno, desplazándolo y luego pergeñando el proyecto de 1980, intentando imponer una democracia vigilada, que fue derrotado por el pueblo en el plebiscito desde la resistencia. El NO quedó escrito en un cielo indeleble. Por eso no sale la foto de la coalición de Luis, si no es trucada en estudio.

“Don Juan (Tenorio) o el convidado de piedra”
Así se tituló generalmente un tema clásico del teatro universal en el que incursionaron con variantes notables desde Tirso de Molina, Juan Zorrilla y Jean Baptiste Poquelin (Moliere) hasta el parodismo fontarrosista.

Cuando me tocó dirigirlo con un grupo independiente en La Costa de Oro, lo primero que llamó mi atención fue la oscuridad con que Zorrilla protegía u ocultaba la voz de Don Juan, en el inicio de su versión. Así lo indiqué a los actores. Hoy no puedo dejar de asociarla con la queja a oscuras de Cabildo Abierto por no salir en la foto de la coalición de Luis Alberto Lacalle Pou, aunque son socios definitorios.

Sigamos con la verdadera historia, aunque quede pendiente la ficción teatral:

Oscar Botinelli, en sus encuestas, detectó que el24% por ciento de los votantes de Cabildo Abierto son votantes del FA en 2014. No es un dato a despreciar. Especialmente si tenemos en cuenta que los seis mejores resultados del FA en octubre no alcanzaron a superar el 70% que sí superaron en 2014. Tres Ombúes-Pueblo Victoria (67,8%), Casabó-Pajas Blancas (66,6%), Nuevo París (63,9%), La Paloma-Tomkinson (63,3%), Cerro (62,9%), Belvedere (62,8%), Conciliación (61%), La Teja (60,5%). Ahí está una clave electoral para el balotaje.

Hace décadas que en el mundo se desdibuja el meniqueísmo entre izquierda y derecha. El mundo actual lo tiene en una deriva bastante incierta. Las nuevas derechas en Europa engordaron con antiguos votos de izquierda. Los ejemplos son muchísimos pero pensemos en los más elocuentes de Francia o Alemania o Italia. Esto sí que no tiene novedad.

Lo nuevo de cabildo
El fascismo y el nacional-socialismo surgen respectivamente con desprendimientos del Partido Socialista italiano y del Partido Socilaldemócrata alemán.  En la dialéctica vertiginosa de nuestra época las afluencias entre campos políticos suelen darse radicalizadas. Desde siempre las conversiones se rehusaron a ir a la cola, como timoratas y asumieron posiciones más radicales que pudieran ubicarlas en las delanteras.

Ya en tiempos de las guerras religiosas entre reformistas protestantes y jesuitas de la contrarreforma, éstos defendieron sus jerarquías con la máxima loyoliana de “los conversos a la cola” (de haberla aplicado el Frente Amplio nos hubiésemos ahorrado un Almargo y ¿por qué no? un Guido Manini).

No es acertado pensar que Cabildo Abierto sólo disputa las derechas de los partidos tradicionales y endureció su núcleo de esa forma. Los hechos matizan, problematizan, complejizan esa percepción.

El reduccionismo de “todo es la derecha”, igual que “todo es fascismo” nos lleva a descartar peligros ciertos. Cabildo Abierto no sólo se apresta a disputar el liderazgo de la oposición si gana el Frente Amplio (“vamos a más”, Manini dixit). Si gana Lacalle, Cabildo muy probablemente va a disputar el liderazgo opositor de otros modos.

 

Tiene bandas impresentables de fascistas corrientes militares retirados que tiene que ver con la apreciación que de ellos hacen otros fascistas militares retirados, pero además servicios, guerra híbrida.

Expresamente, Manini Ríos no fue a la coalición por cargos, puso tres puntos de acuerdo, no vetó nada del documento (a diferencia de Sanguinetti) y pidió foto, aunque claramente no desea mimetizarse en la coalición.

En muchos países de “occidente”, la extrema derecha se planteó como alternativa a la izquierda en oposición a gobiernos de centro-derecha (o derecha seudo liberal, Temer, Sarkozy…), centro y sedicente centro-izquierda que seguían los modelos de la Escuela de Chicago.

Y en muchos el radicalismo de derecha medró del apoyo de la izquierda a gobiernos “moderados” que decían ser “dique de contención al fascismo” como Talvi proclama. Nuca lo fueron en verdad y mucho menos puede serlo Talvi, que en economía está a la derecha de cualquiera, en el exacto lugar de Pinochet..

No hay que subestimar al enemigo, para entender sus posibles pasos y saber qué hacer. Tampoco hay que dejar de pesquisar sus contradicciones y su historia.

¿Cinco minutos y nada más?
Don Juan Tenorio era misógeno y mentiroso e ignorante, no pensaba muy distinto que el diputado Martín Sodano de Cabildo Abierto, con su crueldad y sexofobia extremas, “si te gustó gozar esos cinco minutos, no abortes, bancatelá”, avaladas cínicamente por la lumbrera de Luis Lacalle: “fíjese que contradicción: en Uruguay tenemos gente que quiere adoptar y gente que quiere abortar”.  El proselitismo de los cinco minutos fatales… tal vez hablan de la pasta base y no de sexo…

…pero a todo Don Juan le llega (bastante más tarde, cuarenta minutos, una hora, lo que se demore el desenlace de una obra de teatro) su convidado de piedra que le da la mano para conducirlo a su tumba.

El peligro no sólo es que Luis Lacalle (“blanco barato”, dijera Wilson) con Manini desoigan la institucionalidad. Ya sabemos que lo hicieron, que amenazan desde 1985 con volver a hacerlo, que tienen en Sanguinetti un adversario aliado que habla pero se sienta a la misma mesa con el convidado de piedra, quien por señas ofrece el bloque de poder al que los partidos blanco y colorado se anclaron en el pasado reciente.

El estallido social
El diez por ciento de los votos es mucho para un partido de nuevo lema, básicamente militar, que convirtió en fuerza real aquel intento de Néstor Bolentini, quien en su momento no alcanzó ni los votos de Edgardo Novick, pero ¿cuál es el techo del bloque de poder que apoyó el golpe del “batllista” Terra o el del rabanito Bordaberry?

A partir del primer ajuste, si gana Lacalle, Cabildo puede estar en la oposición, cuando la movilización social que no necesita predecirla Topolanski -es inevitable-, responda a los intentos privatizadores y a las rebajas de salarios y jubilaciones por distintas variables.

Entonces no habría que perder de vista qué papel juegan los medios hegemónicos que construyeron a Bolsonaro, incluso a su pesar, porque estructuralmente, por medio de sus desinformativos, se encargan de golpear a la izquierda creando clima de “inseguridad”, sentido común fascista corriente, núcleo duro de la coalición lacallista.

El compromiso con ANDEBU
Quizás recién para entonces y en ese caso, el Frente Amplio, si tiene con qué o se decide a crear poder, abandone su compromiso tácito con Andebu, que le acalló y le ató las manos, aunque ya hace muchísimo que, por su parte, Andebu rompió todo compromiso, basándose, como cualquiera ante cualquier compromiso, en las correlaciones de fuerzas de que dependen.

En Argentina para tirar al kirchnerismo en 2015 tuvieron que enchastrarlo a mil. Y Daniel Scioli perdió por un porcentual de menos del 1,5, considerando que fue en balotaje. A partir de eso el Kirchnerismo se limpió en salud y salpicó barro desde su poder popular y sentido común construido, para volver a la primera de cambio. No fue el caso de Lacalle Herrera, quien cayó limpió en 1994, recibió lo que él llamó “la embestida baguala” entre 1995 y 1999 y debió secundar al Partido Colorado y nunca volvió.

Si gana el Frente, para Cabildo la hipótesis de trabajo es más sencilla pero especialmente más favorable, porque no quedó tercero por el error –y carencia humana de Manini– de enojarse por la aparición de Bleier, mientras Sanguinetti se declaraba –y eso le creo– “profundamente conmovido”, pero Cabildo está a un punto del Partido Colorado y a sólo diecisiete de los blancos. En cambio el Frente Amplio bajaría del gobierno con un 40% más lo que sume en balotaje que en parte va a ser propio y no de coalición, siempre que permanezca unido.

Sé lo que dice que va a votar, pero no sé lo que va a votar el propio Manini, más allá de las urnas. Por ahora rechazó, sin que se los hayan ofrecido confirmando trascendidos, ministerios de gendarmería en la coalición –ni Defensa ni Interior–. Por ahora tiene fueros parlamentarios, bancada impresentable y no salió en la foto, como corresponde a un convidado de piedra, que lo es en todos los escenarios posibles y en todas las variantes clásicas conocidas, la de Tirso, la de Zorrilla, la de Moliere y con o sin Don Juan, pero le da la mano a Luis Lacalle Pou… ¿Quién en nuestros barrios va a votar al de La Tahona?

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo

La ONDA digital Nº 929 (Síganos en Twitter y facebook)

 

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