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El caballo de atila

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La Invasión de los Hunos, mogoles montados que, a velocidad de vértigo asolaron todo a su paso por Europa llegando a sitios del Imperio Romano que llevaban siglos en paz, causó un terror tal que generó leyendas.

Se decía que allí en donde había pisado el caballo de Atila – su líder – el pasto no volvía a crecer.

Como con toda leyenda, nadie se ocupó de comprobar su veracidad. El espanto la sustentaba y nadie la discutió por siglos.

Hoy, por lo menos para mí, un nuevo “Caballo de Atila” está recorriendo nuestra América: El Fondo Monetario Internacional.
Allí en donde los gobiernos, por convicción o desesperación, ha firmado compromisos que los obligan a una despiadada política antipopular, se acumula la desesperación que acaba por estallar.

El motivo, casi siempre es pequeño. Desproporcionado respecto a los estallidos de protesta que, luego que estalla soltando las ataduras populares, provoca tumultuosas protestas.

De las que se aprovechan los delincuentes para iniciar saqueos que le vienen como anillo al dedo a los gobiernos para justificar las represiones más salvajes.

Nunca contra los delincuentes.
En Ecuador la eliminación de un subsidio a los combustibles que llevaba más de cuarenta años, fue la gota que colmó el vaso.

Algo tan pequeño como el fulminante que hace estallar la pólvora, que es lo que, finalmente empuja al proyectil.

Sin el subsidio, el galón de combustible, cuadruplicaba su precio arrastrando los precios de todo lo esencial para la vida de los trabajadores. Las formas de rebajar el salario real, no siempre son directas, pese a que, en el caso de Ecuador, también Lenin Moreno rebajó expresamente un 30% los salarios de los funcionarios públicos.

Alcanza con dejar subir los precios “al límite natural que El Mercado indique” sin que los salarios acompañen la suba. “El caballo de Atila”… En un país productor y exportador de petróleo, que no tiene moneda propia sino que utiliza al dólar, y en el cual el gobierno no tenía ninguna situación que lo obligase, este traidor de Moreno entregó su pueblo al Fondo Monetario.

El estallido fue instantáneo y poderoso. Al punto que Moreno abandonó Quito, que está rodeado de montañas desde las cuales “bajaban” las comunidades indígenas, para refugiarse en la costeña Guayaquil en donde no viven nativos americanos. El cálido llano propició la economía de plantación con mano de obra esclava traída del África.

Y recurrió, como siempre que hay que defender a los privilegiados, a la “Ultima ratio regie”, las armas. Ahora, una inquieta calma reina en el país en tanto se dejó sin efecto “por ahora” la impopular medida de suspender el subsidio.

Pero, nada asegura que se mantendrá por mucho tiempo ese estado de cosas. Moreno tiene que cumplir con lo pactado con el Fondo (hay pendiente un Préstamo por U$ 4.200 millones) y las comunidades indígenas saben que está comprometido, también, la apertura de sus territorios a la explotación extractiva.

Dejo pendiente, porque aún no tengo mi pensamiento claro, este gran tema del autogobierno por parte de los habitantes originales. Que en Ecuador son clarísima mayoría. Como en Bolivia, En ambos casos el tema sobrepasa lo meramente racial para plantear la pregunta: ¿Hasta qué punto es posible mantener aquello que llamamos “las costumbres ancestrales”? ¿Qué puede sobrevivir de una Cultura que viene de milenios y a la cual el impacto de la Colonización detuvo en su desarrollo evolutivo?
Apasionante problema que no refiere únicamente a nuestra América y sus culturas nativas. Entre los siglos XV y XIX Europa (el Capitalismo nacido en Europa) se expandió, invadió y colonizó al mundo.

Un choque cultural sin precedentes que afectó en mucho mayor medida a las culturas más débiles militarmente.

Pero, una cosa es lo militar y lo técnico. Incluso “el modo de producción” y otra cosa son los valores culturales.

No hay más que tener en cuenta de qué modo indeleble se ha fijado en el mundo musulmán la afrenta de Las Cruzadas. ¡Cuánto de ese impacto sigue resonando en sus desentendimientos con “los cruzados”

¿China está construyendo un modelo de respuesta hibrido y original?

Es un inmenso campo a explorar que me inquieta intelectualmente. Pero, a la vez, una selva que no tengo conocimientos ni edad para intentar explorar totalmente.

Volvamos a nuestra América, pisoteada por el Caballo de Atila.

Salto por sobre Perú confesando que no tengo la menor idea de lo que está pasando y de sus por qué.

Lo evidente es que la superestructura política tiene poco contacto con el pueblo y mucho con el Fondo.

Y la corrupción, hermana ineludible del Capitalismo, campea por sus fueros.

Bolivia, por cuyas elecciones me demoré, me ha dado una respuesta no presentida y no muy agradable: Evo Morales, el primer indígena en llegar a la Presidencia en América del Sur (Juarez lo hizo en México en pleno siglo XIX) ganó pero va a Segunda Vuelta. En la cual todos se sumarán votando a Mesa, un intelectual de cierto prestigio pero que ha demostrado ser débil, con tendencia a escurrir el bulto y al cual la Derecha espera manejar.

El panorama no es halagüeño; el que llegó tercero es un evangelista, nacido en Korea y el cuarto, también es de derecha. El desgaste de los años ha sido grande y las presiones aún mayores. Lo que está en juego no es únicamente la Presidencia para Evo Morales. Se juega la continuidad o la interrupción del modelo. Modelo que ha hecho una Bolivia mucho más igualitaria y próspera pero, nadie parece acordarse de la sopa que comió ayer. En tres mandatos seguidos Evo Morales-García Linera, no han conseguido sucesor y la continuidad no es, no puede ser, la repetición de los mismos sino la renovación. Veremos… pero, ese resultado no me hace feliz.

Cierto, nunca se cierran todas las posibilidades y en el peor de los casos, el pueblo encontrará, a su tiempo, la forma de llevar adelante su programa.

“No hay nada más sin apuro/ que un Pueblo haciendo su historia…”

Pero, cuesta. Cuesta en tiempo, cuesta en sacrificio y cuesta en los retazos que van quedando por el camino.

Y: ¿Qué me dicen de Chile? El Modelo invocado a texto expreso y reiteradamente por Talvi que ahora quiere sacar la pata del lazo diciendo que nunca lo propuso como modelo absoluto.

Toda la Derecha se miraba en Chile y recién ahora toman conciencia de lo ficticio del modelo.

El tan ponderado “Éxito” del modelo chileno dejaba fuera los dos fundamentos de ese presumido y ejemplar modelo político-económico.
El primero: el precio cobre al cual la Revolución Científico-Técnica le genero una creciente Demanda. Si lo sabría Pinochet que puso el Presupuesto de las Fuerzas Armadas no en dependencia con el Presupuesto General sino en directa relación con las ventas de cobre. El segundo: la cuidadosa exclusión de los trabajadores de los círculos de decisión. Y la más impía exclusión de los pobres a quienes no marginan a los bordes de la ciudad sino ¡detrás, en la falda oculta de las montañas! En donde nadie los vea. Hasta hace muy poco los legisladores se elegían por circuito y los mismos estaban calculados de manera tal que los trabajadores siempre perdieran.

Tan viejo como la República Romana; en los Comicios se votaba por “Curia” habiendo un número limitado de ellas. Una mayoría de “Curias” pequeñas de número que integraban los patricios y una minoría de ellas dentro de las cuales metían a todos los plebeyos. Que serían mucho más en número, pero integraban menos “Curias”.

Creo que algo así subsiste en el Reino Unido. Pese a sucesivas reformas que eliminaban “Burgos Podridos” que habían dejado de existir pero seguían eligiendo representantes. “Ah, Democracia: ¡cuántas y cuan variadas realidades encubre ese nombre que hemos santificado!

En Chile se veía venir, desde hace dos administraciones, por lo menos. Las manifestaciones del 11 de Setiembre y la protesta estudiantil lo estaban avisando. Pero, los chacales, cuando comen no atienden demasiado a su entorno. Los ciega la ambición.
Es una situación muy compleja y Piñera, el acusador contra Maduro, no podrá resolverla con represión.

No es el precio del boleto, es que la gente gana tan poco que debe gastar en transporte la cuarta parte de su ingreso.
El Santiago que ven los turistas es limpio, ordenado y sólo tiene de criticable el smog. Pero, está el que no ven. Como en Buenos
Aires un poco envejecido pero opulento aún. ¡En las cuarenta manzanas!

Dos palabritas aún.

Una para señalar la peculiar forma de promocionar la Lista 2000, la de Sanguinetti. Recién ahora figura, a la pasada; el centro es “La mejor manera de votar a Talvi”.

Soy tanguero y me evoca a “Cuesta Abajo” por aquello de;-“…la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” Quien manejara los hilos de este país casi medio siglo, al descubierto o en las sombras, hoy tiene que disimular su candidatura poniendo a Talvi por delante.

No me alegra su triste y solitario final. Pero, me alegra constatar que estos, ¡ya no son sus tiempos!

Lo otro tiene que ver con este nauseabundo asunto de Colonia.

Dejemos fuera al Partido Nacional que cortó amarras sin vacilar. Y todo este sucio asunto de “sexo por cargos”. Quisiera que todos recordasen que las garantías de inamovilidad que establece la Constitución para los funcionarios públicos no son un privilegio para ellos.

¡Son una garantía de neutralidad política! La reclamaban las revoluciones del siglo XIX y terminó de encontrarse la forma en la Constitución del 17.

La inamovilidad no es imposibilidad de destituir sino la exigencia de probar la ineptitud, la omisión o el delito. ¿Qué administración gubernamental queremos? Una que no haga distingos o una dependiente del favor político del Jerarca.

Por eso mismo el reclamo: “Las funciones permanentes deben ser desempeñadas por funcionarios permanentes” Presupuestados. Amparados por la Constitución en su independencia moral y cívica.

Lo precario invita al abuso de Poder.

Por Eduardo Plantero

La ONDA digital Nº 927 (Síganos en Twitter y facebook)

20/10/19

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